Natalia Samburgo: “Escribir fue algo que surgió de manera repentina y pasó a ocupar un lugar importante en mi vida”

Por Andrea Viveca Sanz

Un nudo de ideas se introdujo de repente en su vida cotidiana. Ideas que crecieron, tomaron forma y finalmente se desenredaron sobre los papeles en los que nació, casi sin pensarlo, su primera ficción.

Natalia Samburgo, que ante todo es una gran lectora, escuchó las voces de los personajes que se hicieron parte de sus rutinas y se animó a contar lo que ellos le susurraban, aún en momentos inoportunos.

De esta manera, las palabras dieron forma a una narración que se convirtió en novela. Y así, Y un día te vi se transformó en el principio de otras tantas historias que la autora tiene para entregar a sus lectores.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cuenta su experiencia y presenta Namasté, un proyecto que comparte con su socia y amiga Daniela Celi, y que busca ayudar a difundir las obras de los autores autopublicados.


Natalia junto a Florencia Bonelli

—¿Podrías escribir una carta dirigida a tus lectores en la que incluyas cosas que te definan y otras que te molesten?
—Si escribiera una carta a mis lectores, les contaría que ante todo soy una persona sencilla que ama leer. Contadora y madre de hijos varones, trabajo incansablemente, pero nunca dejo de tener proyectos nuevos. Escribir fue algo que surgió de manera repentina y sorpresiva en 2015, pero en 2018 se afianzó y considero que pasó a ocupar un lugar muy importante en mi vida. Me gustaría ser un poco menos ansiosa. Muchas veces me encuentro con que no me tengo paciencia y quiero seguir escribiendo en lugar de detenerme, revisar, para luego continuar. Pero lo principal que me define como escritora es que quiero transmitir las ideas que se me vienen a la mente. Eso es lo que más me gusta y me mueve a continuar con esta tarea.

—¿De qué manera se despertó en vos la necesidad de contar?
—Como dije antes, fue bastante repentino. Se me vino una historia a la cabeza que empezó a tomar forma y no me quedó otra alternativa que volcarla a un papel, porque ya no podía tenerla guardada. Como dato adicional, debo agregar que tuvo mucha influencia mi admiración por Florencia Bonelli. Leer sus libros fue un antes y un después en mi vida.

—¿Qué fue lo primero que escribiste?
—Lo primero que escribí fue Y un día te vi... Ariel y Melisa se impusieron y fueron mis compañeros en la primer historia que me puse a escribir.

—¿Qué color definiría tu espacio creativo y por qué?
—El azul y como verán lo quise tener muy presente en la portada del libro. El azul me define. Amo ese color. De igual manera considero que hay un color para cada ocasión.

—¿Quién fue el primer personaje que se dibujó en tu imaginación para dar comienzo a “Y un día te vi”?
—Ariel, el protagonista, fue el primero que vino a mi mente. Lo que no puedo explicar es por qué decidí que fuera uruguayo, pero bueno, son cosas que se definen así, sin más.

—Contanos cuál es el proceso que necesitaste transitar para construir esa historia.
—La historia vino a mí. Como comenté antes, no podía controlar las ideas que llegaban a mi cabeza y que iban tomando forma y sentido. Recuerdo que escribía en el subte, en el tren, mientras esperaba en las clases de natación de mis hijos. Tenía la necesidad de plasmar todo eso y ordenarlo. Al principio escribía a mano. Recién en 2018 decidí hacerlo directamente en la computadora.

—¿Hay una nueva novela en camino?
—¡Claro que sí! Varias. En 2015 también escribí una novela de fantasía, romántica, con viajes en el tiempo, que aún espera su turno. En 2018 fue el tiempo de un policial, que está en proceso de corrección y que es lo próximo que publicaré, si Dios quiere, en julio. Y ya estoy trabajando en otra obra del mismo género.

—¿Cómo fue tu experiencia al participar de la Antología “14 Corazones a través del tiempo”? ¿Qué fue lo que más disfrutaste y qué lo que más te costó?
—¡Maravillosa! ¡Fue tan placentero ver como todo iba fluyendo! “Yo quiero esta época”, “yo quiero esta otra”. Todo se dio de manera muy clara. Hubo que tomar decisiones, juntarse, pedir presupuestos, pero todo fue saliendo armoniosamente por el gran respeto que nos tenemos. Lo que más disfruté fue la elección de las etapas y escribir el cuento. Me da pena, a veces, no poder ayudar mucho en la parte de diseño y otros temas que no se me dan muy bien.

—Acaba de nacer el proyecto “Namasté, autores autopublicados” ¿De qué se trata y cómo lo van a llevar adelante?
—¡Qué decirte! ¡Estamos felices! Junto con mi amiga y socia Daniela Celi montamos este proyecto con mucho entusiasmo. Namasté Escritores Autopublicados es una librería virtual donde se podrán comprar los libros en papel de autores que se autopublican. La idea está siendo muy bien recibida, dado que es un canal más de promoción, venta y distribución de libros, que tanto nos cuesta a los autores que hacemos todo a pulmón. Con Dani ya estamos armando la página web para que esté lista en el mes de marzo. Los envíos dentro de CABA serán gratuitos y para el Gran Buenos Aires tampoco habrá costos, sino que arreglaremos con el comprador la entrega en domicilio o en un punto de encuentro. La idea de este proyecto es ayudar a fomentar la autopublicación y a difundir autores que vale la pena conocer. Y volviendo al tema de los colores, en este caso el que nos define es el verde. Por eso digo: cada ocasión, con su color…

—¿En qué lugar dejarías crecer tu próximo sueño?
—Lo tengo que decir. Sueño con que el policial que publicaré este año se haga película o serie. Lo voy a dejar guardado en mi corazón y en el de mis lectores, para que, quién te dice, un día se pueda concretar.


Conocé más de Natalia Samburgo aquí.


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