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Entrevistas

Patricia Fitti: “Cuando se me ocurre una idea que podría llegar a ser una buena historia, la pienso en imágenes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Un universo de palabras, enredadas en líneas de grafito, rueda sobre las páginas; el viento desparrama las formas y los colores, todo toma una dimensión nueva, como si cada parte adquiriera volumen y levantara vuelo, como si las palabras estuvieran vivas y comenzaran a crecer, pura textura sobre los silencios.

Son esos silencios los que la escritora e ilustradora Patricia Fitti ha logrado capturar con sus manos y con su voz; es en esos espacios mudos en los que sus obras toman vida y se expanden hacia las manos de sus lectores.

En un diálogo virtual con ContArte Cultura la autora cuenta de qué manera vive el proceso creativo de sus obras y adelanta algunos de sus proyectos.

—Sobre este primer renglón que nos conecta vamos a dejarte un puñado de hojas secas y un lápiz, ¿cuál es la primera imagen que viene a tu cabeza para crear algo que te sirva para presentarte con esos elementos?
—Estoy en mi mesa de trabajo, justamente con esos elementos que ofrecés imaginariamente para presentarme: hojas secas y un lápiz. Pero esta vez prescindo del lápiz. Y es porque, desde que me mudé al campo, entre las sierras, hace solo unos meses, estoy tan fusionada con la naturaleza que las imágenes se me vienen en forma de hojas. O de semillas, de ramitas, de piedras… Así que lo que hago es mirar esas hojas para ver qué me sugieren sus formas. Y lo primero que viene a mi mente es la imagen de un pez. Tal vez me surge esto porque como un pez, cuando estoy creando, me sumerjo en las profundidades tanto, que a veces me olvido de que existe un mundo en la superficie. Buceo, me hundo, observo y vivo un mundo submarino donde otros sólo ven mar y olas. En la profundidad de esas aguas también me conecto con mi mundo infantil, ese que en realidad está siempre latente en mi vida, creo que soy una eterna niña encerrada en un cuerpo adulto; tal vez por eso siempre fui docente de los más pequeños, tal vez también por eso me dedico a la literatura y a la ilustración infantil.

“Soy docente de alma, aunque ya no ejerzo, pero tenía otra vocación postergada: desde chica quería dibujar y pintar como mi papá lo hacía.”

¿En qué rincones de tu infancia se gestó tu gusto por la ilustración y las palabras?
—Mi papá era un artista. Vivió en La Boca e incluso conoció a Quinquela Martín y contaba que en una oportunidad expuso junto a él.  Vino de Italia después de pelear en la Segunda Guerra Mundial, y aunque era mecánico aeronáutico, le apasionaba el arte. Lo hacía como hobby, claro, ya que tenía que mantener a su familia -esposa y tres hijas-, y “del arte no se puede vivir”, decía. De chiquita lo imitaba: iba a su taller, buscaba sus cinceles e intentaba repujar algún trozo de metal.  Imaginate que, entonces, yo me crié sumergida, como el pez, en el mundo del arte. Con respecto a la literatura, mi amor por las palabras y la lectura se desarrolló en la escuela. Aunque mis padres no eran lectores ni había en mi casa una biblioteca, mi mamá me estimulaba a escribir, leer o dibujar. Siempre me decía “tenés que escribir un libro”, creo que para ella era el escalón más alto a donde podía llegar. Recuerdo que, apenas supe escribir, me compraba cuadernos de hojas lisas y los cortaba a la mitad horizontalmente para que quedaran rectangulares como una revista de historietas. Y precisamente fue lo primero que hice: historietas. Más tarde, como a los 8 años, escribía a máquina mis cuentos y los ilustraba, les hacía la tapa con cartón e incluso le había inventado un nombre a la editorial y a la colección de cuentos. Pero, curiosamente, no supe de esta profesión hasta después de los treinta años. Siendo docente de nivel primario me acerqué mucho más a la literatura y comencé a investigar lugares donde poder aprender ilustración, así como también a talleres literarios. Cursé en diferentes escuelas, con varios reconocidos ilustradores de variados estilos y corrientes, y también me formé estudiando Artes Visuales.

“Mi padre era una persona increíble, no había nada que no supiera hacer. En la casa donde vivíamos no había rincón que él no hubiese embellecido. Yo lo admiré siempre.”

—¿Qué no puede faltar en tu espacio creativo?
—Tengo un taller lleno de cosas. Cajas con telas, papeles pintados, revistas, recortes, cositas para collage, frascos con semillas, piedritas y cientos de elementos naturales, otras cajas con perlas, cintas, hilos, botones… Y por supuesto estantes con tintas, acuarelas, acrílicos, óleos, pasteles, lápices, tizas, gesso, témperas, gouache… podría decirse que tengo una librería personal. Es difícil que pueda faltarme algo, y si eso sucede, alguna otra cosa puede reemplazarlo. Pero lo que sí no puede faltar y considero fundamental, es un espacio amplio ya que suelo esparcirme, luz, música o completo silencio, mate o café. Antes de comenzar un trabajo necesito sentir paz en el ambiente y ordenar el lugar. Un espacio ordenado da un efecto visual agradable y me inspiro mucho mejor. Eso sí, el orden dura muy poco…

—Contanos de qué manera lográs que tus textos se fundan o completen las ilustraciones que realizás.
—Cuando se me ocurre una idea que considero que podría llegar a ser una buena historia, la pienso en imágenes. Pero nunca parto de las ilustraciones sin antes escribir, aunque más no sea, un boceto de la historia. Necesito mínimamente tener la trama definida y resumida en algunas palabras, luego procedo a ilustrarla. Por eso invertiría la pregunta: yo no fundo o completo el texto de acuerdo a la imagen, sino que pienso la imagen y la completo de acuerdo al texto. Una vez que ambas cosas están encaminadas, sí, trabajo con el texto y la imagen simultáneamente, modificando, adecuando, completando o ajustando una cosa con respecto a la otra.

—¿Y cuando el texto es de otro autor?
—Cuando es así, lo primero que hago es darle una leída rápida, pero más por ansiedad que por otra cosa. Luego profundizo en la historia y la releo varias veces. Me documento si es necesario, y comienzo con un “casting” de personajes. Intento darle un enfoque personal, una mirada original a lo que quiero graficar, pero siempre pensando en qué querría mostrar con imágenes el escritor. En lo posible trato de contactarme con el autor para trabajar en forma conjunta. A pesar de que hay editoriales que no acostumbran o no facilitan la conexión y el intercambio entre ilustrador y escritor, yo creo que es fundamental, que el resultado es mucho más consistente, rico, acabado. El texto y la ilustración deben dialogar, complementarse para que el libro sea una obra armónica. Lo mismo sucede con la tipografía y el diseño. Creo firmemente que para hacer un buen libro, el escritor, el ilustrador, el diseñador y el editor deben trabajar en equipo. 

—¿Qué técnicas y materiales son las que utilizás para dar vida a tus obras?
—Me encanta experimentar técnicas nuevas. Pero las que más utilizo son acrílico sobre papel blanco, en los casos en que quiero trabajar con mucho detalle y con un acabado prolijo, o acrílico sobre papel misionero, con acrílico puro y pinceles más duros para darle un toque más pictórico. También utilizo tinta y nogalina, las que trabajo como si fueran acuarelas, sobre papel de alto gramaje, y por último collage con elementos naturales, aunque a veces incorporo papel. Prefiero trabajar de forma analógica; disfruto mucho ensuciarme las manos, estar en contacto con el material, dejar mi impronta y mi huella imperfecta sobre el papel. A veces termino alguna ilustración digitalmente, pero nunca trabajo plenamente con la computadora. Generalmente me piden una técnica determinada o yo pregunto cuál prefieren, aunque suelo sugerir cuál es la adecuada para esa historia en particular, porque las técnicas, los materiales y los colores que utilizamos también nos cuentan cosas. No transmiten la misma sensación una línea gruesa y pesada que se traza con presión sobre el papel, los colores oscuros de la acuarela liviana que fluye o los colores pasteles. El collage, por ejemplo, es ideal para escenas más sencillas o infantiles; las imágenes son frescas, fáciles de interpretar y visualmente llamativas. Por otro lado, la tinta y la nogalina sugieren delicadeza, calidez.  Y el acrílico, según como se lo manipule, puede adaptarse a cualquier situación.

—Contanos el proceso que llevás adelante para convertir esos materiales en personajes o escenarios de tus libros.
—En primer lugar, como ya mencioné antes, hago un “casting” de personajes. Comienzo a probar, hago pruebas de colores y técnicas para ver cuál cuadra mejor con lo que pide la historia. Después realizo, a grandes rasgos, un primer storyboard para ubicar las escenas en cada viñeta, ver cuántas páginas tendrá el libro, cuántas de ellas serán simples o dobles… en fin, toda la estructura que es necesario armar para ordenar lo que en definitiva será el libro. Más tarde, diseño un story más detallado, en un tamaño de hoja más grande, y ubico el texto. A partir de allí comienzo a construir simultáneamente la escritura y la imagen. Es un arduo trabajo de pulido, porque en el armado de esa sociedad, en la que conviven el lenguaje escrito con el gráfico, es donde surgen las dudas, los problemas, donde se ve la necesidad de hacer ajustes, inserciones, cambios. Siempre hay que estar dispuestos a la posibilidad de una transformación absoluta del proyecto. A veces sucede que uno termina eliminando algo que le gustaba mucho, incorporando elementos que no estaban en la idea original o incluso cambiando el final que teníamos pensado desde un comienzo. Cuando todo esto está finalmente resuelto, planteo todo digitalmente, corrigiendo tamaños, eligiendo cuidadosamente la tipografía, la paleta de color y todo el trabajo que realizaría un diseñador gráfico. Luego de imprimir todo, realizo una maqueta con las ilustraciones en blanco y negro y por último, si todo se aprueba, paso a darles color.

“Me defino como autora, aunque la palabra que más se acerca a lo que hago es ‘creadora’. Prácticamente todo el tiempo estoy pensando, creando, imaginando algo, y esto no se limita a la literatura o el arte, sino a lo cotidiano.”

—Fuiste galardonada con el premio Destino Infantil Apel-Les-Metres, de editorial Planeta en España, por tu libro “El niño que no quería ser azul, la niña que no quería ser rosa”, ¿qué nos podés contar de esa obra y ese reconocimiento?
El niño que no quería ser azul, la niña que no quería ser rosa nació originalmente como un cuento, no como un libro álbum. La idea era contar la historia de la Cenicienta desde el punto de vista del príncipe; lo que yo quería era mostrar la presión que sienten los varones partiendo de una realidad que está aún vigente en la sociedad: una educación segmentada y desigual con respecto a las mujeres. La mayoría de las historias que se proponen hoy en día están contadas y pensadas desde lo femenino, y no desde lo masculino, y yo creo que, para romper con estos estereotipos, hay que repensar la educación que le damos a los varones, sobre todo. Después de escribir el cuento de Celestino, ya que así se llamaba originalmente el libro que presenté en la convocatoria, me di cuenta de que podía ser un libro álbum y que no necesariamente debía hablar del príncipe de Cenicienta. Entonces transformé toda la historia, respetando el objetivo que me había planteado desde un comienzo. A medida que iba armando mi proyecto, como sucede la mayoría de las veces, fui modificando ideas. Por ejemplo, en cuanto al color, decidí que desde la introducción hasta el conflicto el libro solo tuviera dos colores: celeste y rosa. Estos colores enfatizaban más esa idea de estereotipo y de división; todos los personajes femeninos, incluyendo la tipografía, serían de color rosa, y todos los masculinos, celeste. A medida que el libro llega al final, van apareciendo otros colores. Hay muchos prejuicios todavía sobre este tema, muchos padres y docentes consideran que es algo delicado y difícil de abordar; por eso recurrí a la metáfora de los colores, es una forma sutil que deja el camino abierto a varias interpretaciones. Me sentí muy honrada de recibir ese premio, fue una sorpresa muy grata. El jurado destacó “el importante mensaje que esconden sus páginas y la originalidad en la ejecución”. Afortunadamente, el libro ya va por su tercera edición en año y medio y se publicó no solo en España sino también en Turquía y Corea.

—¿En qué proyectos estás trabajando por estos días?
—Actualmente estoy trabajando en varios proyectos. Tengo tres libros terminados como para presentar en editoriales o concursos; dos de ellos troquelados, para niños de 2 a 7 años aproximadamente. Son libros que trabajan contenidos como “los opuestos”, pero de una manera muy original y sorpresiva. Los otros dos proyectos están orientados a un público más adulto. Uno es un libro álbum en el que el relato es una poesía y las ilustraciones están realizadas con la técnica de collage solo utilizando materiales naturales que encuentro en la tierra. Es un libro que considero muy expresivo y profundo, también fuera de lo común, teniendo en cuenta la técnica. La historia habla sobre una hoja de otoño que se enamora del viento e intenta gustarle tomando otras formas. En la historia se puede entrever el tema del maltrato y la falta de autoestima. El segundo, es un libro álbum que salió finalista en el Concurso Biblioteca Gran Insular Islas Canarias a fines del año pasado y que próximamente será publicado en Colombia. Y, por último, estoy por ilustrar, me lo acaban de confirmar, un libro para una nueva colección de AZ.

—Si pudieras dejar un sueño escondido entre las páginas de un libro, ¿cuál sería?
—Un sueño… qué complicado. Tengo sueños utópicos en los que la humanidad entera saldría beneficiada, pero no sería la única en tener esos ideales y seguramente muchos nunca se van a cumplir. Por eso, voy a hablar de mis sueños personales: tengo la suerte de haber cumplido la mayoría de los sueños que tenía cuando era chica; quería ser “dibujanta y cuentista”, y después de mucho tiempo de espera, hace solo nueve años, se hizo realidad. Viajé y conocí lugares con los que también soñaba; tengo dos hijas maravillosas; una familia lindísima, amigos, vivo en el campo, entre las sierras, con un compañero ideal, como también soñé de adolescente, ¿qué más puedo pedir? Pero hay un sueño que no pudo ser: me hubiera gustado mucho que mi papá viviera unos años más; sé que lo habría hecho muy feliz ver a dónde me llevó ese camino que él trazó para mí, sin saberlo.


Conocé más sobre Patricia Fitti en www.patriciafitti.com.ar


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Abril Oxalde: “Tengo mucha energía mental y poder plasmarla en la creatividad es lo que me salva”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Desciende. La escalera, debajo. Todo se repite, círculos sobre círculos, olas detrás de las olas. Otra vez. El poema inconcluso en los pies, detritos de palabras. La  música sumergida. Movimiento. Tiempos sucesivos. El presente, va y viene, en la continuidad del oleaje.

Abril Oxalde es una cantautora de la ciudad de Berisso que por estos días está presentando su segundo EP “Mariposa ligadura de sombras”, surgido de la intersección de la poesía de Alfonsina Storni con su música, un encuentro artístico donde se funden las imágenes.

En diálogo con ContArte Cultura la artista cuenta cómo llegó a este punto del camino y qué proyectos la esperan en 2022.

—Comencemos esta charla con una imagen que nos acerque. Una mariposa suelta música en su vuelo, las alas pronuncian acordes como palabras livianas. Para presentarte, ¿cuál es la primera canción que se te representa en ese batir de alas? ¿Qué tiene que ver con vos esa música que da comienzo a esta entrevista?

—Una canción que para mí evoca imaginación y mariposas es Eco de David Aguilar

—Y si de vuelos se trata, podemos volar hacia atrás, moviendo las alas del tiempo hasta posar nuestros ojos en el instante donde la música comenzó a despertar dentro tuyo, ¿qué veríamos en ese escenario del pasado?

—Una casa llena de sonidos y acordes por parte de mi padre músico y mi madre amante de la música.

—¿Cuál es el instrumento musical con el que te sentís identificada? 

—Principalmente con la voz, porque la puedo llevar conmigo a todos lados. Sin embargo, ligado a mí en principio siempre va a estar el piano con sus armonías para acompañarme.

—¿De qué manera percibís el germen de una canción? ¿Cuáles son los caminos habituales en ese proceso de dar vida a cada tema?

—Son ideas que surgen en cualquier momento. Debí aprender a filtrar o a priorizar esas ideas porque tuve muchas y no todas contribuyen al camino que realmente deseo. Creo que primero está la idea. Tengo mucha energía mental y poder plasmarla en la creatividad es lo que me salva. Hay muchos caminos, pero la mayoría es reflexión, escribir el pensamiento en bloc de notas en forma más o menos de prosa y después, cuando toco el piano o la guitarra, encontrar los acordes y las melodías para poder juntar la poesía con la música.

—Si pudieras elegir una palabra y un color que represente la esencia de tu primer EP “La parte de mí”, ¿cuáles serían y por qué?

—Serían disco joven y rojo. Porque fue compuesto y producido en un momento muy adolescente de mi vida. Mucha intensidad, por momentos desordenada.

—Tu segundo EP, “Mariposa libadora de sombras”, es una fusión de música y poesía, ¿qué cosas cotidianas fueron despertando los temas del disco? 

—Fundamentalmente el encierro en ciertas etapas de la pandemia me obligaron a imaginar, y para fomentar esa imaginación me dediqué un poco a la lectura de la poesía de Alfonsina Storni, que creo que junta los dos mundos que me gustan en la literatura: la poesía introspectiva, reflexiva y sensible, y la imaginación surrealista.

—Alfonsina fue guiando tu camino compositivo, ¿cómo viviste ese movimiento de sus poemas en tu música?

—Como descubriendo una motivación hermosa, con muchas ideas y mucho material, que se tenía que concretar.

—¿Quiénes colaboraron en la producción de este EP?

—La producción estuvo a cargo Agustín Buaon.

—Por qué un fanzine para acompañar esta obra? ¿Qué te dejó esa experiencia artística hecha collage y papel?

—El fanzine nació de una necesidad de sustento físico. Un intercambio con el espectador más allá de algo abstracto y efímero como es la música. Además, también ayuda en lo económico, ya que en un momento los y las artistas independientes tenían como sustento el disco físico y quizás ya no esté tan vigente.

—¿Cuál es tu próximo vuelo musical?

—Actualmente estoy terminando de grabar mi próximo disco, con música y letras propias y con inspiración solo de la vida misma. Es un disco hermoso, un poco rockero y volador, con guitarras eléctricas que se acercan quizás a Radiohead pero siempre con mi estética personal como base. Lo produjeron Luis Volcoff y Guito Daverio, que además son grandes amigos.

—¿Dónde se puede escuchar tu música?

—La pueden hallar en Youtube, Spotify y en todas las plataformas digitales. También pueden encontrarme en Instagram como @abriloxalde. Este verano voy a estar subiendo algunos covers e interpretaciones en las redes, ya que estoy entre medio de discos y también información de nuevas fechas.

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Allegra habla de su música y nos cuenta sobre el lanzamiento de su EP “Bisiesto”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Algo gira. Adentro despierta la música, se expande. Hacia afuera. Un único hilo, el amor como una cuerda, vibra, se estira, tiene el sonido de las cosas simples. Un poco de azúcar, lo necesario. Las emociones flotan, giran en los giros de un año bisiesto. A veces, suenan.

La cantante y compositora Allegra charló con Contarte Cultura para presentar su nuevo disco “Bisiesto”. En esta nota nos cuenta qué cosas la llevaron a transitar el sendero de la música y cuáles son sus proyectos.

—Para comenzar vamos a poner en tus manos un objeto imaginario que te sirva para presentarte. Una cuerda se estira, vibra, produce un sonido, ¿cuál es la primera nota que percibís? ¿Qué nos pueden contar de vos esa cuerda que vibra y la nota que suena?

—La primera nota que percibo es un A abierto y brilloso. La nota fluye como el agua, casi como siento: profundo y brilloso. También te puede hablar de que me siento cómoda en notas agudas, porque soy soprano.

—Y sí seguimos las huellas de esa cuerda, ¿en qué lugar o lugares de tu infancia se encontraría el punto de partida de ese hilo musical que te recorre?

—En algún día de verano allá por mis 10 años, bajando de la cama marinera por la escalerita, cual si fuera estadio de fútbol, con un desodorante en la mano oficiando de micrófono y los peluches sacados, aplaudiendo.

—¿Cómo llevás adelante el proceso creativo de cada canción?

—Lo primero que surge, casi siempre, es la letra. Suelo escribirlo todo por necesidad, y algunos de esos escritos tienen música en mi cabeza. Después viene el proceso de tratar de que afuera se escuche igual que adentro. Otras veces una melodía que escuché por ahí me hace pensar en un sentimiento, y eso es un disparador.

—Antes de lanzarte como solista formaste parte de algunos grupos musicales, ¿qué te dejó esa experiencia?

—Si, participé de muchos grupos y muy variados. Lo que más me resuena como experiencia es precisamente el trabajo en grupo, el aprender a comunicar. Suele ser todo mucho más fácil cuando trabajás en equipo.

—”Único” es un single que formará parte de tu EP “Bisiesto”. Adelantanos algo de ese tema que habla del amor.

—Habla del amor de la forma más honesta posible. Sin edulcorante, pero con mucha azúcar. Lo más alejado del amor romántico que se pueda, pero dejando intacta la ternura. Porque si no hay amor, que no haya nada entonces.

—¿Cómo se gesta la idea de “Bisiesto”?

—Hace unos años tenía la idea de lanzar canciones propias, pero por diversas cuestiones no me animaba. El 2020, justo antes de la pandemia, festejé mi cumpleaños, como cada cuatro años (porque nací un veintinueve de febrero) y tome la decisión de que ese sería el año. Todos sabemos cómo sigue la historia. Pero en año bisiesto me decidí.

—¿De qué manera se entrelazan los temas que formarán parte de este EP? ¿Qué los une?

—Creo que un gran hilo conductor es el hecho de que todos expresan emociones y sensaciones profundas. Hay mucho de mi esencia pisciana en cada uno de ellos.

—¿Cuáles son los proyectos que se vienen para 2022?

—Arranco en febrero lanzando el segundo single. En marzo hacemos presentación en La Trastienda y después, ir mostrando el EP durante el año. Tengo muchísimas ganas de salir a tocar, conectarme con esa adrenalina, y también muchísima manija de que escuchen el resto de los temas.

—¿Dónde se puede escuchar tu música?

—En todas las plataformas digitales. Está el video en mi canal de YouTube también.

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La escritora Graciela del Carmen Vidal presenta “Donde terminan las aguas”, su primera novela

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Hay dos mundos que se rozan en un punto sin distancias. Adentro se desvanece el pasado, sin embargo sigue allí, avanza desde otras tierras, desde otras aguas. Es un retazo de piel en pieles nuevas. La historia se balancea, va y viene como la marea, como el viento que sopla en distintas direcciones. Alguien lucha, da pelea a la tempestad que agita su cuerpo. Entre dos mundos.

Graciela del Carmen Vidal está presentando su primera novela “Dónde terminan las aguas”, editada por El Emporio. El relato se desplaza entre las tierras de Escocia y el virreinato del Río de la Plata en  tiempos de las invasiones inglesas.

Contarte Cultura charló con la escritora cordobesa para conocer los caminos recorridos hasta la publicación de su obra.

—Cuando un escritor narra una historia necesita que sus palabras se conviertan en imágenes, como si fueran fotos en movimiento. Para comenzar esta charla, nos gustaría que nos cuentes cuál sería para vos la imagen que representa la síntesis de tu primera novela “Dónde terminan las aguas”, ¿qué podríamos ver en ella?

—La imagen que representa la síntesis de mi novela es el Castillo Crathes, en Aberdeenshire, Escocia. Conocer ese lugar me transportó a otro tiempo, donde los personajes comenzaron a vivir a mí alrededor y al escribir intento llevar al lector a participar de sus historias. Los gabletes, los tejados, el parque inmenso, el verde por doquier, los árboles añosos en los bosques que lo rodean, los senderos sinuosos, la construcción imponente…

—Y si pensamos en imágenes sería interesante llegar al punto de partida de esta historia, ¿recordás cuándo y cómo se manifestó la primera imagen de la novela?

—Mientras contemplaba el Mar del Norte, a través de la ventana de mi habitación en Aberdeen, imaginé sucesos de otra época, que transcurrieron en esa zona.

—¿De qué manera se funden o complementan la medicina y la escritura en tu día a día?

—La medicina es una disciplina exigente, que insume todas las horas laborales, incluidas las del fin de semana; así lo fue durante muchos años y ahora transita por un sendero acotado para mí. El vuelo del espíritu está en la literatura. Cito a Antón Chejov: “La medicina es mi esposa y la literatura, mi amante”. Ambas conviven en mi presente.

—¿Cómo percibiste los rasgos físicos y psicológicos de tu protagonista Edwin Pack para comenzar a darle vida sobre las páginas?

—Edwin Pack es un militar apegado a su honor más que a su vida. El pasado es un presente en sus días. Sus principios son inquebrantables. Los sentimientos tienen una fuerza intensa en él, pero los sujeta a las circunstancias que le toca vivir.

—Justamente, tu protagonista se mueve entre dos tierras, entre dos amores, como si algo estuviera dividido en su interior, ¿cuáles fueron los elementos geográficos e históricos que te ayudaron a construirlo y qué cosas tuyas, si las hay, te animaste a otorgarle?

—La vida lo lleva a habitar dos orillas del mundo, no existe división o dualismo  en él; en cada época, florecen los sentimientos, según los momentos. Considero que todo escritor vuelca algo de sí mismo en algunos personajes; no es biográfico, sólo surge del interior del narrador cuando uno les da vida.

—Si hacemos foco en esas geografías, ¿qué te gustaría destacar de la creación o recreación de esos escenarios?

—Lo antagónico de los lugares geográficos por donde circula el relato: llevo al lector en un viaje con detalles vivenciales precisos: comidas, vestimenta, costumbres, modos de viajar, climas…

—Un adelanto para los lectores y lectoras: en pocas palabras, ¿qué es lo que representa a las mujeres de Edwin?

Las mujeres en mi novela tienen una fuerza muy grande: sus creencias, sus maneras, sus ideales son tenidos en cuenta como hechos fundamentales en la trama, siempre teniendo en consideración la personalidad de cada una.

—¿Cómo fue el proceso de adentrarte en los documentos históricos y las diversas fuentes bibliográficas que te llevaron a la persona de José de San Martín?

—La investigación histórica centrada en la figura de José de San Martín me llevó a bucear en muchos libros, desde San Martín y la emancipación americana, de Bartolomé Mitre, El Santo de la Espada, de Ricardo Rojas, Maitland y San Martín, de Rodolfo Terragno, San Martín, una biografía política del Libertador, de Beatriz Bragoni, La Argentina, Historia del país y de su gente, de María Sáenz Quesada, Gran Bretaña en la Reina del Plata,de Alina Silveira y novelas históricas como Juanamanuela, mucha mujer, de Martha Mercader, El delicado umbral de la tempestad, de Jorge Castelli, Remedios de Escalada, de Silvia Puente y tantas otras obras. Es un placer investigar… ¡como en medicina!

—¿Terminan las aguas de esta historia?

—Las aguas no terminan en esta historia. Se dibujan en un horizonte. Para citar a Heráclito:Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”

—Dónde se puede conseguir tu novela?

  • En Córdoba: El Emporio Libros, Mundo Lectura, Rubén Libros, El mundo del libro, Maidana, El Espejo, Librería del Palacio, Quade, Café del alba y Librería del sol. También en estos locales del interior provincial: El Emporio Libros (VAS – Villa Allende), Libre libro (Villa María), Casa del sol (La Falda), Librería Principito (Cosquín), Saber Libros (San Francisco), Distribuidora del Este (San Francisco), Librería Charles (Las Varillas), Librería del Sol (Carlos Paz) y Librería mi tesoro (Bell Ville).
  • En Buenos Aires: Witches Books y Laberinto, como así también en todas las sucursales de Cúspide (Village Recoleta, Village Caballito, Cabildo, Santa Fe, Corrientes, Suipacha, Cinema City, Scalabrini Ortiz, Avda. de Mayo y Rivadavia). A esta lista se le suman las sedes que la cadena tiene en Gran Buenos Aires (Village Pilar, Martínez, San Miguel, Ramos Mejía, San Isidro, La Plata, Moreno Shopping y Luján), en Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luís, Tucumán, Santiago del Estero y Salta.
  • Otras provincias y ciudades: Klaxika (Paraná), Libros de la arena (Mar del Plata), Alicia Libros (Santa Fe), Faber Libros (Rafaela, Santa Fe), Bahía Libros (Bahía Blanca), Paloma Libros y Pluma y Papel (ambas en Sunchales, Santa Fe), Fundación Ros (Rosario), Antü Libros (Mendoza) y Homo Sapiens (Rosario).
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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2019-79370965 Edición Nº