“Plegaria para el olvido”, una obra de Marcela Chiquilito que apela a rescatar la memoria

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Edición: Walter Omar Buffarini //

En los pasillos de la historia la vida sucede en rincones silenciosos, como si despertara de a poco de un largo letargo para comenzar a contar lo que antes estuvo callado. Sobre las calles de lo cotidiano habitaron personajes que construyeron, paso a paso, los cimientos de aquellas otras historias que están guardadas en la memoria de cada pueblo.

Marcela Chiquilito, camina hacia atrás y busca en esos espacios del pasado a los protagonistas de su nueva novela “Plegaria para el olvido”, para rescatarlos del silencio y poner dentro de sus bocas las palabras justas, capaces de visibilizar esos retazos de la Historia muchas veces negados.

En diálogo con ContArte Cultura la escritora marplatense cuenta sus vivencias en la escritura de su última obra, publicada a finales de octubre de este año y cuya segunda edición ya vio la luz en diciembre.

—¿En qué página de la Historia te detuviste para dar comienzo a esta otra historia, la de ficción?
—La trama comienza en julio de 1945, cuando un submarino nazi realiza un desembarco sobre las costas de Quequén. y se rinde horas después en la Base Naval de Mar del Plata.

—¿Cómo viviste el proceso de investigación y recopilación de material para dar forma al marco teórico de “Plegaria para el olvido”?
—El proceso de investigación fue arduo, más de dos años y medio; hay vacíos históricos, falta de información e investigaciones en manos de aficionados que carecen de rigor científico, relatos de caza-nazis que tuercen los hechos para tratar de avalar sus hipótesis, archivos saqueados, muy pocos documentos desclasificados; por lo cual hubo que buscar, en primera instancia, las fuentes. Indagar en los archivos, diarios de época, testimonios de personas contemporáneas a los hechos, informes de la Cámara de Diputados, de comisiones investigadoras del Congreso Nacional, etc. El tema y la investigación parecían no tener fin. Como historiadora, me veía en la necesidad de seguir indagando superando todo sesgo ideológico o político. La ruta de escape a Sudamérica fue un hecho, el que se ha encubierto o denunciado según intereses y del que participaron numerosos sectores políticos y económicos, también con sus propias conveniencias.

¿Por qué te decidiste por ese título?
—El título esconde un juego de palabras, pero al igual que en mi anterior novela, Semillas de mandarina, el lector descubre el porqué del título en las últimas páginas.

Contanos de qué manera construiste los escenarios sobre los que tus personajes caminan sus vidas.
—Los escenarios son aquellos que trazó la denominada “Ruta de las ratas”, la telaraña preparó el terreno para la llegada de los nazis a la Argentina y se instalaron en distintos puntos del país. Los personajes se movilizan uniendo ese entramado: Mar del Plata, Mar del Sud, Sierra de la Ventana, Bariloche, Villa la Angostura, Buenos Aires, Córdoba y Misiones. Tuve la fortuna de haber vivido en la mayoría de esos lugares en mi infancia, a mi padre, entonces empleado de Casinos Nacionales, lo trasladaban por todo el país. Y he regresado a esos lugares en diferentes momentos de mi vida, lo cual ayudó a mostrarle al lector el escenario con un mayor realismo. En enero presentaré la novela en un hotel muy simbólico en Mar del Sud, por su pasado vinculado a los nazis, por ser un lugar que había sido olvidado y lleno de misterios.

Y hablando de los personajes, ¿quiénes son y qué rasgos destacados tienen los protagonistas de tu novela?
—Entre los protagonistas tenemos a Eva Expósito, quien es una joven de apenas 17 años que se crió, tras el abandono de sus padres, en el Asilo Unzué de Mar del Plata. Trabaja en una agencia del Diario La Nación confeccionando la cartelera para que lean las noticias los transeúntes. En el Casino de Mar del Plata conoce a un misterioso hombre, un alemán, y con él decide escaparse tras la promesa de recorrer el mundo y de vivir una intensa vida. También está Manuel Mansilla, quien vive en Necochea, es periodista y corresponsal del diario local y de La Nación en Mar del Plata, y la voz estrella en el radioteatro local. Está enamorado de Eva. Otro personaje es Esther Abramsky, una joven de 19 años, emigrada polaca que lleva sobre su alma las heridas y el peso de la Segunda Guerra Mundial. Y otro es Rudolf, el alemán, un misterioso hombre sin pasado. Siguiendo la estrategia del iceberg de Ernest Hemingway, de este personaje solo se ve la punta de su personalidad, el resto está sumergida y emerge de a poco a lo largo de la novela, el lector debe descubrir el otro lado del personaje.

¿Qué fue lo que más disfrutaste y lo que más te costó durante todo el proceso de escritura?
—Disfruté cada página de la historia, el submundo de la trata y la prostitución, meterme en la piel de Manuel, un personaje excepcionalmente masculino, con actos y sentimientos heroicos, pero apegado a lo mundano. Disfrute darle voz y estructuras de pensamiento bien definidas a cada uno de los personajes. Lo que más me costó fue un tramo de la historia de Esther, contar algo no contado pero que existió…, darle al personaje toda la fuerza de la denuncia frente a las atrocidades del holocausto y al mismo tiempo honrar su identidad y su espiritualidad frente al horror y las marcas del pasado. Para eso tuve el valioso aporte de la comunidad Israelita de Mar del Plata, que me dio el marco teórico necesario para tratar a ese personaje con la delicadeza y el respeto que merecía. Para que se cumpla el objetivo de la Memoria, recordar ciertos hechos traumáticos de la historia es necesario para que no vuelvan a repetirse. La Shoa no puede ni debe quedar en el olvido.

¿Cómo lograste integrar la ficción con la realidad?
—Al ser una novela histórica, la ficción está en cierta manera condicionada por el pasado histórico. Los hechos existieron, muchos personajes secundarios también. Sólo los protagonistas son parte de la ficción y algunos de ellos inspirados en personas que sí existieron. La ficción queda en muchas hipótesis que deja como enigma la novela y que esperamos que en algún momento se develen.

Unas palabras finales para invitar a los lectores a recorrer con vos las páginas de la Historia que dejaste abiertas en “Plegaria para el olvido”.
Plegaria para el olvido es una historia profunda que recorre distintos universos: la Argentina del granero del mundo, la de los excluidos, la de la trata y la marginalidad. Denuncia lo más atroz del nazismo y deja al descubierto un singular entramado de complicidades que nació para poner a salvaguardo a los nazis y a sus fortunas. Es un canto a la vida y a la esperanza de personajes que luchan para salir del laberinto de la soledad. Una novela con historias profundas de amor, de entrega y de amistad. Una historia que apela a la memoria, historias que no se deben olvidar.


Sinopsis

“Es 1945, y el mundo ya no volverá a ser el mismo…

Cae  Alemania y la flota germana queda a la deriva, dos submarinos nazis se entregan en la Base Naval de Mar del Plata, “La Ruta de las ratas” está en marcha.

Eva Expósito,  Esther Abramsky y Manuel Mansilla deberán salir del laberinto de la soledad para hacerle frente a la Spinnebe, “la telaraña”, un complejo entramado de complicidades políticas y negociados que puso al resguardo a las fortunas nazis y a los personajes más representativos del Tercer Reich.

¿Quién es Rudolf? ¿Quién es ese misterioso hombre, sin pasado, al que le gusta silbar una melodía desconocida? El lector deberá descubrirlo en estas páginas.”

Con edición de Mariana Boh, “Plegaria para el olvido” fue impresa por Editorial MB de la ciudad de Miramar, empresa que trabaja en la promoción cultural y de edición de libros en la zona costera del sur de la provincia de Buenos Aires.


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