Literatura
Una semana cargada de actividad en el Palacio López Merino de La Plata
Presentaciones de libros y charlas, con entrada gratuita, forman parte de la programación que la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata ofrece esta semana en el Complejo Bibliotecario Municipal Palacio Francisco López Merino, de calle 49 entre 12 y diag. 74 de la capital bonaerense.
Las actividades comenzarán el miércoles 9 de agosto a las 160 con “Apostillas sobre el Aviador”, a cargo del autor Horacio Raúl Marín Esteguy. Una mirada sobre “Un aviador platense. Un héroe en dos guerras”, de Javier Bibiloni.


El jueves 10 a las 18 tendrá lugar la presentación del libro “Pequeña historia de amor de Mujer que Sueña y Buscapoemas”, una nueva entrega de la prolífica escritora platense Marta Macías, quien será acompañada y entrevistada durante el evento por las escritoras Elvira Yorio y Patricia Coto.
Por su parte el viernes 11, también a las 18, el periodista y fotógrafo Marcelo Metayer brindará una charla sobre “Francisco Salamone: del mito del águila solitaria al genio director de orquesta”. La charla hará un repaso por las leyendas que se han divulgado con respecto a las obras y a Francisco Salomone mismo, e intentará echar luz sobre aspectos poco conocidos de su vida. Vale recordar que el ingeniero y arquitecto Francisco Salamone (1897-1959) es reconocido, sobre todo, por las más de setenta obras construidas en la provincia de Buenos Aires a fines de los años ’30 del siglo pasado, la mayoría de ellas en un estilo art decó futurista.


Finalmente, el sábado 12 a las 18, la escritora María Felicitas Battistelli presentará su libro “De extremo a extremo”, acompañada por Sergio Sánchez de la Editorial Vuelta a Casa, la cantante María Paula Pagés, y el músico Mauro Díaz Colodrero.
Battistelli, docente con formación en Lengua y Literatura, dicta talleres de lectura, construcción del Discurso Oral y Escrito para niños y adolescentes y Alfabetización.
Textos para escuchar
El Atajo – Adolfo Bioy Casares
El atajo de Adolfo Bioy Casares, leído por Osvaldo Bazán
Historias Reflejadas
“Un escritor y su obra”

Un escritor y su obra
Me asomo por encima de una palabra viva, la bordeo para atravesarla mientras floto en un vacío oscuro.
Desde esa oscuridad purulenta emergen como larvas mis partes negadas, el murmullo me conduce al principio para anular mis sentidos.
Avanzo entre los círculos y los triángulos que forman las letras que me someten. Me detengo en sus curvas para aquietarme en un acento sombrío caído en los renglones de mi existencia.
Detrás de mí, un personaje, aún sin nombre, se refleja en mis pupilas y me invita a continuar hacia la profundidad de un espejo en el que no quiero verme.
Me doy cuenta de que, a pesar mío, sus formas son familiares. Hay en él fragmentos que me pertenecen. Los miro y los niego, pero aun así ellos se rebelan y un sinfín de imágenes superpuestas me muestran una crueldad que me paraliza.
Una voz susurra en mi oído otras palabras, ubicadas sobre el suelo de un bosque fértil. Justamente allí se reproducen para fecundar las ideas que atrapan mis sentidos y que luego se dispersan como animales salvajes, indomables.
Una historia paralela se escapa de mis manos y la veo migrar hacia la nada, que la absorbe para completarla.
Por encima de mi cabeza, un vocablo nuevo me rodea y cierra mis labios. Muero sin quererlo para dar vida a otros, arraigados en mi centro, destinados a sostener la trama que justifique su existencia, para confluir en el vértice de mi creación.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Un soplo de vida” de Clarice Lispector; “La editora”, de Franco Vaccarini, “La densidad de las palabras”, cuento de Luisa Valenzuela del libro “Cuentos de escritoras argentinas”; y “Principio”, de Gustavo Muñoz.
Literatura
Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México
La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.
Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.
En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.
Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.
“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.
Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.
La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.
La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.
“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.
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