Literatura
Yolanda Reyes, ganadora del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil
La escritora colombiana Yolanda Reyes resultó ganadora de la décimo sexta edición del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, informaron este lunes los organizadores.
“Su literatura es profundamente humana, pues es espejo-reflejo de su realidad, ya que trasciende el contexto colombiano y da voz a los no escuchados”, destacó el jurado, que votó de forma unánime a favor de Reyes.
Nacida en Bucaramanga, Colombia, en 1959, Reyes -una de las figuras más importantes que traerá el festival Filbita de literatura infantil y juvenil del 16 al 24 de octubre- fue una de las fundadoras del taller “Espantapájaros” (Bogotá,) un proyecto pionero en el fomento de la lectura desde la primera infancia y es autora de libros como “El terror de Sexto “B”, “Los años terribles” y “Los agujeros negros”.

Según el jurado del galardón de la Fundación SM, que otorga 30.000 dólares, Reyes es “una gran representante del mundo de la literatura infantil y juvenil en Iberoamérica” cuyos aportes son como “escritora, ensayista, periodista, editora, promotora, librera, conferencista, bibliotecaria, activista de la primera infancia, investigadora y formadora de lectores, escritores y docentes”.
El jurado también destacó que “la versatilidad de su obra registra diferentes voces que van desde la primera infancia hasta el mundo de los adultos, con una gran calidad literaria y un estilo propio que ha ido evolucionando a lo largo de su trayectoria”, según el texto de premiación, que estuvo a cargo de especialistas como Carola Martínez, representante del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe.
Reyes participará del festival literario Filbita con una clase magistral arancelada que lleva por título “La poética de la infancia” y además compartirá, de forma gratuita, una charla sobre su libro “Volar”, donde narra la historia entre Juan Diego, un niño que viaja solo porque sus padres están divorciados, y la Señora Feroz, una señora que viaja a Bogotá para dar una conferencia magistral.
El Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil ya lo recibieron tres notables escritoras argentinas: María Teresa Andruetto (2009), Laura Devetach (2010) y Graciela Montes (2019). Entre los premiados de otras latitudes, figuran el español Jordi Sierra i Fabra, la brasileña Marina Colasanti y la mexicana María Baranda.
Textos para escuchar
Una lluvia de pájaros – Gustavo Roldán por Laura Roldán Devetach
Laura Roldán Devetach lee el cuento Una lluvia de pájaros, de Gustavo Roldán.
Un pájaro puede volar muy alto. Dos pájaros pueden enamorarse. Pueden hacer un nido para poner tres huevitos blancos que cuidarán todos los días, de donde saldrán tres pichones que crecerán y crecerán. Que aprenderán a volar y recorrerán distancias y conocerán miles de pájaros. Y cada uno volará muy alto, casi hasta la esquina del sol, y se encontrará con una pajarita y volarán juntos. Porque dos pájaros pueden enamorarse para hacer una lluvia de pájaros.
Historias Reflejadas
“Sueños de papel”

Sueños de papel
Doblo un papel,
recorro con mis dedos la diagonal del miedo,
es un avión
está oscuro,
y espero.
Cuento las estrellas,
guardo el mundo en mi mundo,
lo escondo en la luna,
en las nubes sobre la luna,
en las olas que forman las nubes,
hay agua en las nubes,
y ovejas,
hay un mar que hace olas dentro mío,
flota un barco de papel,
flota el sueño que sueño,
como una brújula, marca el camino.
No hay miedos.
Es un hada misteriosa,
una tía con besos,
de esos que se guardan en las manos,
en el papel que doblo,
en la diagonal sin miedo.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un no sé qué”, de Enrique Rafael Socas con ilustraciones de Mariano Martín; “Un mar para Emilia”, de Liliana Bodoc con ilustraciones de Vicky Malamud; “Hadas disparatadas”, de Sergio Zadunaisky y Eugenia Nobati; “Soy valiente”, de Mariana Etcheto Mézière.
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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