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“3000 Vivos”, un repaso de los 30 años de Los Pericos

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El grupo Los Pericos acaba de editar un CD+DVD llamado “3000 Vivos” para festejar sus 30 años de trayectoria con cantantes invitados como Andres Ciro Martínez, los canadienses de Magic! y la mexicana Carla Morrison.

Luego del regreso discográfico con “Soundamerica”, Los Pericos prepararon un concierto especial en un estudio del DF mexicano donde invitaron a participar a varios artistas de jóvenes generaciones influenciados por la banda argentina.

Sobre su carrera y el futuro, “Juanchi” Baleirón, “Willy” Valentinis, el baterista Ariel “Topo” Raiman y el tecladista Diego Blanco charlaron con la agencia de noticias Télam:

—¿Cómo se hace para elegir las canciones habiendo tenido otro disco en vivo?

Diego: Ahí está la clave. Primero, ver que sean 30 años, que hay una nueva generación que se acerca al grupo a través de este disco, que tenga representación de “Soundamérica”, los invitados, qué versiones rinden porque hay temas que quizás no nos gustaban tanto como salían, algunos temas muy representativos como El Ritual de la Banana que no tenían su versión en vivo. Entonces, entre todas esas cosas nos gustaba hacer una lista que fuera como que estuvieras inmerso adentro del show, que pudieras pasar por momentos musicales y momentos de arenga y los invitados también.

—¿Cómo funciona un disco nuevo, como “Soundamérica”, en América Latina? ¿Cuánto terminaron incluyendo en la gira?

Juanchi: Tres temas, más o menos.
Diego: No nos dio tanto tiempo para presentarlo todavía, te diría que la gira “Soundamericana” es ahora. Porque nosotros nos fuimos a México a hacer una gira pero también hicimos esto, veníamos con un show muy armado para esto. Igual, por más que nos presentáramos realmente como hicimos acá, en el Gran Rivadavia, no hubiésemos incluido como acá, que hicimos todo el disco. Allá haríamos 5 o 6 temas. La gente también quiere los clásicos, ¿viste?
Juanchi: Hay veces que por ahí uno se rompe el orto con un disco nuevo y por ahí la gente quiere otra cosa, y no podés hacerte el culto ni el entregado a lo que la gente quiera. Estás en el medio luchando para que escuchen lo nuevo, pero no podés hacerte el boludo porque para la gente significa mucho. Aparte, leés mensajes que la gente te cuenta historias re lindas de tu música y su vida y no podés hacerte el loco de culto. Como yo digo, somos malcriados por el público, nos gusta que nuestras canciones reaccionen en la gente en un disco o en un show. No hacemos shows para nosotros por más que a veces hacemos solos o climas, incluimos a la gente y no puede no haber estribillos en los shows de Los Pericos. Siempre vamos a buscar la energía de la gente o con actitud o con canciones, entonces balanceamos.
Guillermo: Ahora para la gira esta, por ejemplo, estamos haciendo dos o tres listas de temas diferentes: si es Centroamérica es una con menos “Soundamérica”, si es México más “Soundamérica” y si es un festival un poquito menos. O sea, el show grande nuestro en México, que es el de Plaza Condesa, va a tener 6 temas de Soundamérica que es lo máximo. Pero porque no lo presentamos todavía allá y aparte hay tres temas que están en el disco y van a ser parte del repertorio clásico, que son “Anónimos”, “Todos lo hacen” y “Señales erróneas”.

—¿Tocaron en los países del Caribe?

Guillermo: Casi todos.
Diego: Tocamos en todos menos en Belice y Cuba. Hicimos Panamá, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Puerto Rico, Jamaica…Es más, a Costa Rica volvemos ahora y a Honduras vamos ahora también.

—¿Ahí por qué la gente los llama? ¿Porque hay una cultura más de reggae o por la banda?

Ariel: Hay una cultura reggae y también es el peso de la banda, se juntan las dos cosas.
Guillermo: Pericos sonó mucho en los 90′ tanto en Panamá, Costa Rica y todo Centroamérica. Es cierto que tenían bastante cultura de reggae en esos países porque el reggae en español nació en esos países. Si bien no es que seamos una banda de reggae roots ni nada, en los 90′ sonaba mucho en esos países.
Juanchi: Pero Costa Rica en particular tiene muchísima cultura de rock nacional, los últimos shows que hicimos fueron con Nonpalidece y el otro con los Decadentes, que tocamos como a dos horas de San José para 30.000 personas. Conocen mucho y el disco nuestro “Pura Vida”, que es una frase de ellos, es muy conocido. “Lindo Día” es “Pupilas Lejanas” o “Sin Cadenas”, es tan hit como esos temas. Los Decadentes son muy conocidos, Bersuit y Nonpa también. Hay mucha cultura de música argentina aparte de reggae.

—Hacia adelante, ¿cómo lo van a mostrar acá el disco? ¿Piensan en algún invitado nacional para cambiar por los que estuvieron o repartir dentro de la banda las voces?

Juanchi: Por ahora lo estamos mostrando de la forma en la que lo queremos mostrar: que la gente lo vea en el formato en el que fue concebido, sea en DVD o en digital. Es un show en vivo y cada tema tiene su video, entonces lo ves como quieras. Calculo que esto va a generar mucho ruido porque en menos de una semana recibimos infinidad de comentarios y devoluciones lindas. Calculo que vendrá el verano, haremos un poco de quilombo y haremos una presentación del disco en vivo recién a partir de marzo. Está concebido para que la gente tenga en su casa ese concierto en vivo que merecíamos tener que nunca hicimos, en 30 años nunca hicimos un DVD, y ahora lo podés curtir donde quieras. A medida que todo crezca haremos una presentación de un disco en vivo en marzo o más.
Guillermo: Y estará el invitado que pueda estar, un Ciro ponele. Después lo que se pueda, porque lo importante de esto es lo que ya está, el material que ya se hizo y está grabado. Haremos un vivo y no sé si haremos tal cual el disco o algo nuevo.
Diego: Lo que hicimos fue un DVD, sino estás haciendo en vivo un disco en vivo y en vivo tocamos siempre. Lo copado de este disco es el DVD, que veas este show. Sino vas a ver una representación de este show.
Juanchi: Claro, es algo nuevo pero no hay que dar a conocer un tema nuevo. Es otra dinámica, llega a la gente de otra forma que un tema nuevo. Cuando es un tema nuevo uno tiene un cierto grado de prejuzgar, te ponés en guardia a ver lo nuevo de tal. Acá esto te va a llegar solo, a la gente que ama a Pericos se lo morfa de una porque está servido en bandeja para que te explote la cabeza, y para aquel que conoce le va a encantar. Es una dinámica diferente: “tomá, curtí el disco nuevo de Pericos que es un show entero, entrá por donde quieras”. Son todos golazos, es como nos sentimos.

—Siendo rockeros y habiendo tocado en lugares que eran de terror, ¿en esos lugares tipo el CCK y la Usina del Arte uno le pide al publico que se queden tranquilos y no salten?

Gastón: Tenés una sensación de despojo, porque es muy despojado el escenario. Como que no hay nada a los costados ni arriba y te da esa sensación de estar más desnudo. Es lindo, la gente te ve bien.
Diego: Es como estar haciendo un show en Estocolmo, me siento en otro país.
Gastón: Pero no para bajar el volumen, es algo que te indica el sonidista. Si del volumen que él te tiene que poner de afuera le ganás con el de la guitarra lo matás.
Juanchi: Depende de si es un show que vas a grabar o uno normal. Hablando de eso, usamos del show de la Usina público argentino mezclado con público mexicano porque nos parecía que quedaba bien. Hay temas como “Nada Que Perder”, “El ritual de la banana” y “No me pares” que metimos público, junto con el mexicano hay argentino.

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Fernanda Pérez pone en valor a la literatura romántica con “Cómo escribir una historia de amor”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Los hilos del amor atraviesan la trama de la vida. Es imposible escapar. De una u otra forma, en algún momento caemos en esa red. Nos enredamos, somos el nudo que tensiona la urdimbre, la hebra suelta en el desenlace, el punto destejido.

Hablar de amor es hablar de la vida en todas sus formas, es atravesarla con sus matices, arriesgar la palabra justa y el silencio oportuno.

La literatura romántica, a veces menospreciada por los críticos, aborda el tema del amor pero además, en muchos casos, se introduce en los intersticios de la sociedad y pone en la voz y en el cuerpo de sus personajes, temáticas que van más allá y que muestran problemáticas que también nos involucran como humanos.

¿De qué manera se construye una historia de amor donde el amor no es el único protagonista? ¿Cómo crear un mundo donde los personajes se vinculen de la forma más verosímil posible? ¿Qué es lo que atrapa a las lectoras y lectores de literatura romántica?

Fernanda Pérez, periodista cultural, docente y escritora cordobesa, se hace esas preguntas y otras que la llevaron a concretar su último proyecto “Cómo escribir una historia de amor”, editado por Suma de Letras, de Penguin Random House. Un “ensayo-manual” que documenta lo que sucede con el género romántico por estos días, en especial en nuestro país.

ContArte Cultura dialogó con la autora para que nos cuente acerca del proceso creativo de este libro que se desarrolló tras un largo proceso de investigación.

—En este libro convergen la periodista y la escritora por partes iguales. Sin dudas, Fernanda Pérez es una fusión de ambas, pero ¿quién creés que recibió el “flechazo” inicial, la inspiración, para comenzar “Cómo escribir una historia de amor”, la periodista o la escritora?
—Sin dudas la periodista y creo que un poco también la docente que hay en mí. Este libro surge a partir de mi trabajo periodístico. Cada vez que hago entrevistas a referentes del arte y la cultura, me quedo pensando en algunas respuestas que son realmente significativas para el aprendizaje. Con la literatura me pasa muchas veces eso. Al entrevistar a un autor o autora, siento que parte de su experiencia es valiosa para quien tal vez se esté iniciando en el camino de la escritura. Más de una vez compartí esas entrevistas con mis talleristas porque me resultaba importante que descubrieran cómo determinado escritor o escritora había resuelto una escena o construido determinado personaje.

—Y hablando de ese momento inicial, ¿recordás qué circunstancias o personas despertaron el deseo de embarcarte en la construcción de este libro?
—Las motivaciones fueron varias. Un poco lo que indicaba antes, ese deseo de poner en valor la experiencia y el oficio de tantas autoras y autores. Y por otra parte mostrar todo ese universo literario que se erige en torno a la denominada “literatura romántica”. Y lo digo así, entre comillas, porque entiendo que se trata de libros que si bien tienen al amor en el centro de la escena también abordan diversas temáticas y subgéneros. El mundo de la literatura romántica no es demasiado respetado en ciertos cánones y entornos literarios. Y lo que yo quería mostrar es que escribir una historia de amor tiene sus particularidades pero a su vez es una obra literaria como cualquier otra, que se sostiene en los andamiajes esenciales de la narrativa. Por eso no entrevisto solo a referentes del género, sino que hay muchas otras voces en este libro. Por último, también quería mostrar el valor de esa enorme y leal comunidad lectora que acompaña a este movimiento.


“El mundo de la literatura romántica no es demasiado
respetado en ciertos cánones y entornos literarios”


—Más allá de lo que contás acerca de tu experiencia personal, realizaste entrevistas a distintos referentes del mundo literario (escritores, editores, grupos de lectura) para hablar de sus propias vivencias en la escritura o lectura de historias de amor. ¿Cómo viviste ese proceso de contactar con ellas y ellos, ese camino de elaborar las preguntas necesarias y luego ordenar esa información en las distintas secciones temáticas de tu obra?
—Hace 25 años que trabajo en el periodismo cultural. Por 20 años estuve en un diario y en los últimos 6 en la plataforma Babilonia Literaria. La verdad que es algo muy común y natural en mi vida cotidiana. No hay nada extraño en contactar a los entrevistados, pautar las notas, trabajar sobre el cuestionario, editar ese material… Lo que sí llevó tal vez un tiempo extra fue decidir a quién iba a entrevistar para cada capítulo. No eran nombres elegidos al azar, había una razón de ser para que hablaran de determinado tema.

—Justamente, en los distintos capítulos desarrollás temas como la construcción de los escenarios, la creación de personajes, los vínculos, la necesidad de un conflicto que ponga en marcha la trama, el erotismo, la narrativa de mujeres y otros ¿cómo organizaste esos grandes ejes temáticos en función de los entrevistados?
—Los ejes surgieron un poco a partir mi experiencia en los talleres, tanto como asistente o como docente, y de mi oficio de escritora. Son ejes muy presentes en la creación literaria. Y, tal como te indicaba en la pregunta anterior, cuando pensaba en el tema del capítulo me preguntaba quién o quiénes serían las voces adecuadas para hablar de eso.

—Al otro lado de las páginas están los lectores, quienes, con sus miradas, completan cada historia. ¿En qué consistió el trabajo que debiste realizar para incluir las opiniones de las referentes de distintos grupos de lectura en  las secciones que incluyen la #Mirada lectora?
—No se puede entender el fenómeno de la literatura romántica sin incluir a su comunidad lectora. Es una comunidad activa, afectiva, presente… Yo me atrevería a decir que muchas autoras y autores logramos hacernos conocer gracias a los grupos de lectura. Fueron esos grupos los primeros en promocionar nuestros libros y confiar en nosotros. También es muy interesante lo que esas entrevistadas dicen sobre ciertos temas: cuándo le creen o no a una historia de amor; qué les pasa con ciertos personajes; etc.


“Muchas autoras y autores logramos hacernos
conocer gracias a los grupos de lectura”


— ¿Cuáles fueron los nudos o conflictos  que se te presentaron durante el proceso de escritura de este libro?
—No muchos. Fue un libro que requirió de un intenso trabajo de pre producción y producción, tal vez más cercano a lo periodístico que a lo literario. Pero para mí fue el material ideal para trabajar en este contexto de pandemia, porque la verdad es que me costó mucho conectarme con la ficción. Cómo escribir una historia de amor me permitió sostener el oficio de la escritura pero desde un lugar diferente.

—Para concluir, ¿qué dejó en Fernanda Pérez la escritura de este libro? Si pudieras elegir una palabra que resuma esa emoción, ¿cuál sería y por qué?
—Yo quería dejar algún material que documentara lo que había pasado y lo que pasa, sobre todo en Argentina, con este género. Y por otro lado, también quería trabajar una especie de manual que sirviera para las personas que escriben en el anonimato, que están empezando a escribir y que necesitan algunas pautas y lineamientos para organizar su creación literaria. Hay mucho de mi vocación docente en este libro. Lo pensé siempre como un “ensayo-manual”, y la verdad es que me sentí muy feliz cuando se concretó su publicación.

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Karel Hänich y un recorrido por el mágico mundo de “Etsu Euria”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La magia está viva. Asciende desde las profundidades de la tierra. Hay un mundo dentro del mundo, voces debajo de las voces, líneas que se ramifican, reinos que libran una batalla eterna para atravesar las fronteras de la imaginación y manifestarse en las manos que los dibujan.

En diálogo virtual con ContArte Cultura el escritor cordobés Karel Hänisch cuenta los detalles de “Etsu Euria”, la saga juvenil que se posiciona en las redes.

—Después de tu última novela histórico-romántica, te volviste a crear un mundo nuevo, Etsu Euria, ¿cómo y cuándo surgen los primeros esbozos de ese universo en tu imaginación?
—Tal como dicen, una vez terminada y publicada mi última novela, Furia de Libertad, comencé a tallar el mágico mundo de Etsu Euria. Entendí que era el momento indicado de iniciar la escritura de dicha obra. Aunque cabe destacar que los primeros esbozos de ese universo me llegaron hace ya varios años, cuando tenía trece para ser preciso. Todo ocurrió en mi afán de querer contar mis historias en un nuevo mundo, un lugar con sus propias criaturas, reinos, filosofías e historia. Necesitaba algo nuevo, una tierra virgen en la que poder sembrar mi imaginación. Y si bien en los años subsiguientes me dediqué de lleno a crear y publicar mis novelas histórico-románticas, siempre cual telón de fondo, estuvo Etsu Euria, como un espacio de refugio en el que nunca estaba solo.

—¿Qué fue lo primero que percibiste de “Etsu Euria”?
—Libertad. ¿Qué sucede cuando tenemos una hoja blanca al frente, y sabemos que de ella tiene que nacer un nuevo mundo? Fue una gran experiencia que hasta el día de hoy sigo construyendo. Pues a diferencia de una novela, un libro de ficción o cualquier otro género, sucede en la fantasía, al momento de querer lanzar esa primera semilla que detonará en un gran big-bang, en el que no tenemos nada de donde sujetarnos. La imaginación se enfrenta a la más pura libertad, porque es iniciar todo desde el punto cero. ¿La razón? Lo voy a resumir en un simple concepto: para crear un mapa, hay que pensar de antemano en la historia del mundo, su creación, su geografía, sus montañas, mares y portales. Allí construiremos reinos, pueblos o clanes con infraestructura propia y característica. Y cada raza además de ser única físicamente, tendrá su pensamiento, su filosofía, su historia, su cicatriz colectiva, dependiendo claramente de su ideología personal. Para cada criatura hay que construir un pasado, un presente y un futuro entrante. Cada bosque tiene que tener sus propios árboles, sus clases de plantas y minerales; de igual modo en los prados, los desiertos o los mares. Hay que dar vida a una mitología propia e historias y leyendas antiguas, como también contar de razas extintas, antiguos reyes o aventureros. Dar vida a canciones en las cantinas, juegos de mesa propios del mundo, costumbres, culturas, dialectos y bibliotecas con literatura propia. Para escribir un nuevo mundo, debemos primero vivir en él.

—¿De qué manera dibujaste los territorios de tu mundo, sus accidentes geográficos, el espacio físico en el que se mueven tus personajes?
—Fue lo primero que hice al momento de crear Etsu Euria. Necesitaba vislumbrar el espacio con mis propios ojos. Tomé un lápiz, un papel y tracé sus fronteras. Y una vez que se dibuja la rueda, luego gira por si sola. Con el mapa entre manos, ya podía trazar las rutas de viaje, ver las estrategias de guerra, los pasos mercantiles o disponer tiempos de migración. Se debe tener presente también que el mapa es vivo y puede cambiar, pues siempre puede ocurrir que un reino caiga en ruinas por causa de la guerra, o que una estrella dormida forme un nuevo cráter, como puede ser incluso con la corriente de los ríos, lagunas, o formación de nuevos condados o posadas para viajeros.

—La magia es un tema central en esta saga, ¿en qué historias o autores te inspiraste para construir ese mundo mágico?
—Exactamente. No se trata solamente de inventar un mapa, razas y dar vida a una simple historia. Mi pasión es la fantasía, y lo que más atesoro de Etsu Euria, es que todo tiene su tinte particular. Es ahí donde la imaginación cobra importancia vital, porque cada viaje tiene que ser inolvidable, cada conversación, cada lucha, cada paisaje, tiene que descollar en la  más alocada de las magias.  ¡Se debe dar vida a una coreografía exquisita de palabras! Y sin duda me inspiré en aquellos autores que admiro: J.R.R.Tolkien, C.S.Lewis, Heinrich Heine, Caroll Lewis.

—Contanos un poco más sobre ese proceso de dar vida a cada uno de los clanes y razas de ese universo inventado.
—Es un momento de creación muy interesante. Se le otorga un nombre a la raza, una época de creación, un espacio físico donde interactuar y una historia de fondo. Cada raza tiene su filosofía, su cultura, sus intereses, motivaciones y hasta maneras peculiares de pensar. Dependiendo de la deidad que adoren, poseen diversas cualidades mágicas, simbologías rúnicas. Algunas criaturas son más propensas a vivir en ciudades, otras en bosques, cuevas, o algunas prefieren las montañas ya que pueden leer con exactitud las estrellas. Hay variabilidad en el uso de la lógica, la ira, la espiritualidad o la sabiduría. Dependiendo de la antigüedad o de la historia que hayan afrontado en el pasado, el clan y sus miembros suelen ser más propensos a interactuar con otras razas o no. Se debe tener presente además que, independientemente de la raza o de la historia, siempre hay aventureros osados que buscan romper con lo convencional y seguir su intuición.

—¿Quiénes son los personajes que te gustaría destacar y qué elementos te ayudaron a construirlos?
—En el encantado mundo de Etsu Euria, podemos encontrar un abanico muy bonito de personajes. Comenzando por Lizzie, una joven dulce y apasionada, es amigable y decidida a luchar por lo que cree correcto. Consciente de sus debilidades pero también de aquello que la fortalece; sabe que es una gran conquistadora.  Podemos destacar también a Ekrem e Immer, una pareja de jóvenes que ha incursionado ya en un sinfín de aventuras; desde las más descabelladas hasta las más serenas, y ambos aprenden de cada viaje, así como de ellos mismos. Ekrem es un mancebo con una historia muy profunda de fondo… una bruma oscura que lo ciñe desde el interior, Immer lo sabe y trata de ayudarlo, de sostenerle la mano y recordarle el camino de la luz. En personajes secundarios, puedo mencionar a alguno de mis favoritos. Entre ellos está la baladrona guerrera Gryfne, el mago elisiano Loreena, la arquera Ala con su hagalaaz, y puedo destacar también al príncipe Éliar, el príncipe Naridu, Coco, Absent y muchos otros. No obstante, y en un secreto casi a revelar, me atrevo a decir que mi personaje favorito de toda la saga es la villana Neresfát. Sé de antemano una historia muy profunda que se sujeta a su pasado. Conozco sus verdaderas motivaciones y futuras acciones y sé que tiene y tendrá muchísimo para dar y demostrar.

—¿Cuáles son los libros que ya forman parte de esta saga?
—Desde el inicio, supe que la saga contaría con un total de siete libros. Siete entregas que irían manifestado los sucesos ocurridos en la Era Segunda de Etsu Euria. A finales de 2019 se publicó la primera entrega titulada “Las Crónicas de Etsu Euria: La llegada de Lizzie”. Más tarde, en 2020, se publicaron otras tres entregas de la saga: “Las Crónicas de Etsu Euria: La Corona de Felga”, “Las Crónicas de Etsu Euria: Ekrem y el sarcófago de cristal” y “Las Crónicas de Etsu Euria: Odisea al son del laúd”. Y ya en marzo de este año se publicó la quinta entrega de la saga, titulada “Las Crónicas de Etsu Euria: Las Mazmorras de Lerak”. Las obras están a la venta en plataformas digitales, como Amazon Kindle, Google Play, La Casa del Libro y muchas otras. Por fortuna son libros bien recibidos por el público juvenil, que gustosamente siempre dejan reseñas positivas en Goodreads. Es una alegría contar con lectores que siguen el día a día de la saga y sus personajes. En el caso de las últimas entregas, tuve el honor de ver como los libros se posicionaban dentro del top 5 de eBooks de fantasía más leídos a nivel mundial en Amazon Kindle. En el caso del último, llegó al top 1 como libro más leído mundialmente con temática LGBT. 

—¿Qué es lo que se viene para completar la saga?
—Siempre digo que Etsu Euria es un mundo vivo, que avanza por sí solo. Me considero un simple narrador de sus muchas crónicas. Considero que siempre va a haber historias para contar. Su universo es grande e infinito. Aun así, en deparo de lo próximo, quedan dos obras más para publicar y concluir esta primera saga. Estimo estar publicando el sexto libro a finales de este año. Y en cuanto al séptimo y último, se publicará a mediados de 2022. En detalle y como proyecto adyacente. Puedo comentar que estoy trabajando junto a una colega en la publicación de una historieta gráfica, que narrará algunos sucesos de la Era Tercera de Etsu Euria y que ansío dar a conocer pronto sus primeros destellos de luz. 

—Para terminar, ¿en qué lugares de ese mundo mágico se sentiría a gusto Karel Hänisch y por qué?
—Al igual que mis personajes, creo que me vería invitado a recorrer las tierras de Etsu Euria de este a oeste, de norte a sur. En un mundo tan bonito me gustaría arremeter como aventurero y conocer cada esquina de aquellos mágicos lugares. De hecho en cierto sentido lo hago, porque para escribir primero hay que vivir, y siento realmente que he vivido ya mil vidas en los bellos páramos de Etsu Euria. Conozco sus aromas, sus colores, sus noches y sus otoños. Pero hay muchos lugares que me gustaría destacar como autor, pues amaría recorrer las calles de Eyritet, pasear en los bosques de hongos de Trimmortal, conocer Páramo de Tainës y volar en un búho sobre las Montañas Clarvet para viajar a algún festival al norte. Me gustaría beber en alguna cantina de Eldhjärta y, por qué no, conocer Pétalos Dorados, la ciudad de Xandrie, y hasta luchar en las fronteras de Kiró. ¿Dónde me gustaría vivir? Como sueña Immer, en una cabaña en Valle de Lágrimas Verdes, y en verano pasear por las playas del mar Aturn.

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Gastón Massenzio: “Hay melodías y acordes que comienzo a tocar y se empiezan a quedar conmigo”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Una puerta se abre. Hay música en las calles vacías. Alguien camina sobre el silencio. Escucha. Busca señales. Avanza y retrocede. Cruza los sonidos que guían sus pasos. Los atraviesa, son dedos invisibles que señalan la meta, se prolongan. Son notas perdidas en el universo, melodías exhaladas por las páginas de un cuaderno viejo, son voces atrapadas en la cinta de un casete sin vida. Todo suena en el sueño que crece, el sol ilumina la marcha, como si la libertad aún fuera posible.

Gastón Massenzio es un músico y compositor nacido en La Plata. Tiene una larga trayectoria musical como integrante de distintas bandas y también como solista.

ContArte Cultura charló con él para conocer su recorrido artístico y para presentar su último trabajo: “Gastón Massenzio”.

PH: Sebastián Molina

—Para presentarte, si pudieras elegir un instrumento musical con el que te sientas identificado, ya sea por la historia que te une a él o por su sonoridad, ¿cuál sería y por qué?
—Hoy por hoy sería el piano, el primer instrumento que me deslumbró y me acercó a la música. Recuerdo, de muy chico, escuchar a estudiantes tocando sonatinas o sonatas por el barrio y quedar maravillado con su sonido y escuchar los casetes de música clásica que había en casa, fue amor a primera vista.

—¿Recordás en qué momento de tu vida descubriste tu interés por la música? ¿Qué objetos o personas formarían parte de la “foto” que enmarca ese momento? 
—La trompeta de mi abuelo, quien había fallecido cuando yo era un bebé, estaba siempre arriba del placard y mi abuela la sacaba cada tanto para limpiarla entera y dárnosla para tocarla. Había algo muy solemne en el instrumento, su brillo, su conservación (era una Conn Constellation USA modelo 1978 traída en barco, según decían los papeles). Todo eso me generaba un hipnotismo. Algo cercano pero inalcanzable me atrapaba. Tiempo después recuerdo haber encontrado la guitarra criolla de mi mamá y jugar con ella sin tocar nada específico. Tendría 7 años cuando pedí un tecladito de juguete para tocar y me pasaba horas tirado en la cama sacando la melodía de los comerciales, o imitando las de la música que se escuchaba en casa, Carpenters, Elton John, Queen, Beatles y rock nacional en general.

—¿De qué manera comenzó tu carrera como músico?
—Comienza  después de haber grabado un disco tributo a Elliott Smith, como manera de sacarme de encima mi fanatismo hacia su obra. Una vez terminado ese álbum, empecé a darle seriedad y trabajo para que mis canciones vieran la luz. Todo eso lo motorizó. Si bien siempre toqué como instrumentista en muchas bandas desde mi adolescencia y hasta hace varios años (distintos instrumentos y estilos), mi carrera comenzó cuando empecé a hacerme cargo de lo que tenía para decir, poniéndole música, letra y sentido. Lo que devino luego en la edición de mis primeros trabajos discográficos como solista. 

—¿Qué cosas de la vida cotidiana suelen disparar tu imaginación para crear?¿Cómo nace una canción en vos?
—Hay palabras, frases e ideas que empiezan a aparecer sin buscarlas. Cosas que empiezo a escribir en mis anotadores sin saber en qué se van a convertir. Y lo mismo pasa con la música: hay melodías y progresiones de acordes que comienzo a tocar y se empiezan a quedar conmigo. Un concepto suele atravesar todo, pero lo siento muy subliminal. Para determinado momento de la composición no es una, sino varias las canciones que suelen aparecer a la vez, a medio terminar, a las que después voy dando forma simultáneamente. Lo que me inspira es lo que anhelo, lo que me duele, lo que veo, el amor, la soledad, la familia, el vacío, la vida y la muerte. Buscar entender el sentido de las cosas y luego ponerle palabras y música. 

—¿Cuál es tu experiencia musical en el trabajo grupal dentro de las bandas de las que formaste o formás parte?
—En esos casos es muy enriquecedor ponerse al servicio de una idea grupal, o de otro u otra artista. Sobre todo al servicio de la música, ya sea propia o ajena. Escucharse, aportar lo que sirve y correrse cuando es imperioso hacerlo.

—Antes de hablar de tu último disco, qué palabra o palabras elegirías para resumir la esencia de cada uno de tus discos anteriores.

  • Lapsus: materializar un pasado posible.
  • Otra Luz: búsqueda
  • La Presencia: el encuentro con un yo más profundo
  • Niebla: desolación con sentido
  • Ocho Sueños: distopía claroscura 

—“Gastón Massenzio”, tu nueva obra, nació durante el año 2020 en un contexto bastante particular. ¿Cuál fue el punto de partida de este disco? 
—El punto de partida fue la revelación al encontrarme con música que nacía y brotaba de mí condensando todas mis influencias más importantes, más fundamentales, y el hecho de entender una motivación muy profunda: la de crear música en la que prime la belleza, el lirismo, la profundidad y la sinceridad.

—¿Cómo surgieron los distintos temas? ¿Existe algún hilo temático que una las diversas letras y melodías?
—Los temas surgieron en este contexto de aislamiento. Tocando hasta altas horas de la noche, buscando sentirme bien en este contexto que aún continúa. Hay un hilo temático, pero que no creo que haya sido buscado deliberadamente, sino que responde al período en el que se compusieron. Siempre responden a problemáticas fundamentales sobre mi vida y la vida en general, desde el amor hasta un duelo, o contando una historia en tercera persona donde parcialmente pueda verme reflejado.

—¿Quiénes te acompañan desde la música o desde los arreglos técnicos en “Gastón Massenzio”?
—El disco fue producido por Claudio Lafalce. Su trabajo y acompañamiento fue clave para que todo esto viera la luz (también grabó todos los bajos del disco). La batería estuvo a cargo de Fernando Samalea en gran parte del disco, y Lucy Patané y Sebastián Briganti completaron el hermoso tridente rítmico. Federico Linari fue invitado en armónica, Sami Abadi en violines y Karen Kuhn en coros. Yo grabé los pianos, guitarras y voces del disco. Fue mezclado por Martín Misenta, masterizado por Mariano López y editado por el sello Los Años Luz. Toda la dirección de arte y fotografía fue de Nora Lezano, acompañada en vestuario por Tamara Blanco y Corla Nation en maquillaje.

—Para concluir, contanos dónde se puede escuchar tu música.
—En todas las plataformas digitales: Spotify, YouTube, Tidal y todas las demás.

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