
Música
Murió Carlos Melero, histórico técnico de sonido
El legendario técnico de sonido Carlos Melero, quien a lo largo de 50 años de trayectoria se desempeñó como productor de grandes músicos argentinos y extranjeros como Duke Ellington, Bill Evans, Osvaldo Pugliese, Invisible, Sarah Vaughan, Martha Argerich y Horacio Salgán, falleció este jueves a los 87 años en su casa del barrio porteño de La Paternal, según informaron allegados a la familia.
Carlos Antonio Melero -su nombre completo- nació en Santa Fe el 2 de octubre de 1934 y su decisión de no usar auriculares fue una de sus singularidades en su oficio; así como también lo fue su técnica para grabar en vivo (en dos canales sin mezcla posterior), modo en que realizó grabaciones editadas comercialmente para Ariel Ramírez, Woody Herman, Astor Piazzolla, Bill Evans, Adrián Iaies, MIA y Oscar Cardozo Ocampo, Enrique “Mono” Villegas, Osvaldo Pugliese, Dexter Gordon y Horacio Molina, entre más.
Dueño de una sólida formación clásica, orientada a la música de cámara, la armonía y el piano, su instrumento predilecto, Melero tomó clases particulares con los maestros Virtú Maragno (Armonía), E. Bosch y Luis Lavia (Piano), Washington Castro (Música de Cámara), Francisco Maragno (Dirección Coral), Juan Pedro Franze (Historia de la Música) y perfeccionó sus conocimientos de música contemporánea (Lecto-escritura y Armonía) con Jorge Martínez Zárate y Enrique Belloc.
A fines de los años 60 y con equipos suministrados por representantes de firmas comerciales nacionales y extranjeras, inició su aprendizaje en el uso de los sistemas de sonido profesionales. Utilizó la sala del desaparecido Teatro Embassy como laboratorio de ensayos y pruebas.
Su gran conocimiento musical y del inglés (idioma en el que se encontraba toda la bibliografía técnica en la época) le permitieron a Melero un rápido aprendizaje del oficio que, en su caso, siempre estuvo regido por parámetros musicales antes que técnicos.
Sus primeros pasos en su actividad relacionada al sonido profesional los dio en 1969 como asesor técnico en la empresa de equipamiento de audio nacional Holimar.
A fines de los 60 y junto a Iván Cosentino, Nora Raffo, Nelson Montes-Bradley, fundó el sello discográfico Qualiton dedicado a compositores e intérpretes argentinos y enfocado -en sus inicios- en la investigación musical etnográfica folclórica argentina.
Su debut como profesional responsable de la amplificación de sonido fue en 1971 en el Teatro Nacional Cervantes con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Jaques Bodmer en la obra “Sinfonía para 8 voces solistas y Orquesta”, de Luciano Berio.
Luego, entre muchos otros, se desempeñó a cargo del departamento de sonido del Teatro General San Martín entre fines de los 70 y 1987, durante la gestión de Kive Staiff, como sonidista residente de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires desde su fundación en 1980 y hasta 1991, como sonidista personal -en diversas etapas- de artistas y agrupaciones como Ariel Ramírez, Gerardo Gandini, Músicos Independientes Asociados (Grupo MIA) y Piazzolla.
También estuvo a cargo del sonido del Teatro Gran Rex de Buenos Aires (como integrante de la sociedad Melero-Itelman) desde 1989 y hasta el 2014, año en que dejó la actividad. Además cumplió similar rol en otras salas locales e internacionales como el Colón, Ópera, Alvear, Luna Park, Carnegie Hall y Lincoln Center de Nueva York, entre muchas otras.

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Nito Mestre y Joaco Burgos en una nueva edición de “Portal Sessions”

Nito Mestre y Joaco Burgos son los protagonistas de la nueva edición de “Portal Sessions”. La leyenda del rock argentino, miembro fundador de Sui Generis junto a Charly García, y la joven promesa del género, pasaron tres días en un estudio rodeado de árboles y naturaleza en Portal Bosque, Punta del Este, para grabar la “Portal Session #08” en vivo con la producción musical de Ale Kurz, co creador de las sesiones.
Los artistas grabaron una nueva versión de “No te enamores nunca de aquel marinero bengalí”, clásico de Los Abuelos de la Nada, que cobra una nueva vida, con más groove y funk, y un flamante arreglo de vientos. Además, hicieron “Amor de guitarra”, del primer disco de Burgos (en donde se menciona a Serú Girán, otro guiño al rock argentino), “Botas locas” de Sui Géneris y “La hija del fletero”, en la primera vez que Mestre hace su propia interpretación de Los Redondos, con Burgos y la participación especial de Ale Kurz en guitarra, productor musical de la Session, que siempre logra aportar nuevos matices, incluso a las reversiones de los clásicos más escuchados.
Además, otro detalle que hace la diferencia en este nuevo encuentro musical es la batería de Fernando Samalea -ex baterista de Charly, Cerati, Calamaro-, encargado de ponerle ritmo a los cuatro tracks. Un encuentro intergeneracional que busca hacer un puente entre la historia y el presente de nuestro rock.
(Fuente: Portal Sessions)))
Música
Marki lanza “Karaoke Club”, su segundo álbum de estudio

Tras el éxito de su álbum debut “YASS”, el cantante y productor argentino Marki regresa con una propuesta vanguardista y nostálgica que expande las fronteras de la escena urbana actual. El artista lanza oficialmente su esperado segundo álbum de estudio, “Karaoke Club”.
Este nuevo material discográfico llega tras la gran repercusión de su primer disco con el que demostró su libertad total para transitar entre el trap, R&B, soul y gospel. Fiel a su naturaleza experimental, “Karaoke Club” promete sumergir a los oyentes en una experiencia fresca y colectiva, construida desde una impronta muy personal del artista.
“Karaoke Club” representa un paso firme y evolutivo en la carrera de Marki, consolidando una profunda búsqueda artística dentro del indie pop argentino. Dejando atrás las fronteras más rígidas de sus primeros trabajos, este segundo álbum de estudio se edifica como una obra versátil que entrelaza con naturalidad texturas de lo-fi, rap, R&B y pop alternativo.
“El día después de primavera” es el eje central y el verdadero corazón emocional de Karaoke Club. En ese sentido, el propio Marki definió el espíritu de esta canción bajo una premisa muy transparente: “cuanto más duele, mejor”.
(Fuente: Nadya Cabrera – Prensa)
Música
Oktubre: 40 años del disco que transformó a Los Redondos en un mito del rock argentino

Cuatro décadas después de su lanzamiento, “Oktubre” conserva un lugar privilegiado en la historia del rock argentino. Publicado en octubre de 1986, el segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota condensó en nueve canciones el clima de una época atravesada por las heridas de la dictadura, las tensiones políticas y las amenazas de la Guerra Fría. También marcó un punto de inflexión en la trayectoria de la banda liderada por Carlos “el Indio” Solari y Eduardo “Skay” Beilinson, que comenzaba a construir una identidad musical y estética propia.
El disco llegó dos años después de “Gulp!”, el debut discográfico del grupo platense, que todavía se movía dentro del circuito independiente y convocaba a poco más de mil personas por presentación. Su propuesta había evolucionado desde aquellos primeros espectáculos que combinaban música, teatro y los monólogos de Enrique Symns hacia un formato centrado en las canciones.
“Oktube” fue grabado en los estudios Panda, ubicados en la calle Segurola de Buenos Aires, con Osvel Costa como técnico de sonido. A la formación habitual se sumaron Héctor “Tito Fargo” D’ Aviero en segunda guitarra, Daniel Melero en teclados y Claudio Cornelio en percusión. El resultado fue un álbum de atmósfera oscura, guitarras filosas y una sonoridad cercana al postpunk, con elementos del rock clásico y una marcada impronta experimental.
El repertorio incluyó composiciones que se convertirían en clásicos de la banda, como “Preso en mi ciudad”, “Música para pastillas”, “Motor Psico”, “Semen-Up”, “Divina TV Führer” y “Jijiji”, esta última destinada a convertirse en uno de los grandes himnos del rock nacional y protagonista del célebre pogo multitudinario de sus recitales.
Las letras de Solari construyeron un universo de imágenes inquietantes, referencias políticas, paranoia y personajes marginales. La amenaza nuclear, la manipulación de los medios de comunicación, el consumo de drogas y el desencanto social atravesaron un disco que capturó algunas de las principales preocupaciones de mediados de los años ochenta.
La identidad visual también resultó decisiva. Ricardo Cohen, conocido como Rocambole, diseñó una portada dominada por una multitud de figuras con banderas, bajo una estética inspirada en la iconografía revolucionaria soviética. El rojo, el negro y el gris definieron una imagen que terminaría reproducida en miles de remeras y banderas. En la contratapa, la Catedral de La Plata en llamas completó una propuesta gráfica cargada de simbolismo.
El propio Rocambole explicó años después que las ideas surgieron de conversaciones con el Indio, quien imaginaba multitudes y banderas. La referencia a la Revolución Rusa de octubre de 1917 convivía con resonancias de la historia política argentina.
La grabación también dejó algunas controversias internas. El saxofonista Willy Crook cuestionó posteriormente el uso excesivo de reverberación, una característica que contribuyó a definir el sonido distante y opresivo del álbum.
Con el paso del tiempo, “Oktubre” se consolidó como una de las obras fundamentales de la música argentina. La revista Rolling Stone lo ubicó en el cuarto puesto de su selección de los 100 mejores discos del rock nacional, detrás de “Artaud”, de Pescado Rabioso; “Clics modernos”, de Charly García; y el álbum debut de Manal.
A 40 años de su aparición, aquellas nueve canciones mantienen su potencia y permiten reconstruir el momento en que Los Redondos comenzaron a forjar una de las mitologías más perdurables de la cultura popular argentina.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)








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