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Artes Visuales

Entregaron los premios del concurso de fotografía digital organizado por la UE

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Mauricio Holc, Rodrigo Terrén, Helen Zout y Leandro Pérez Aznar son los ganadores del primer concurso de fotografía digital organizado por la Delegación de la Unión Europea (UE) en Argentina, centrado en la influencia cultural europea y su presencia en el país, y el vínculo que se estableció a partir del proceso migratorio.

En la primera edición, que recibió unas 1200 imágenes, el concurso de fotografía digital buscó reflejar la presencia de la Unión Europea (UE) en Argentina, lo cual se manifiesta en la diversidad de temas y aproximaciones artísticas de las obras presentadas y seleccionadas, que dan cuenta del vínculo entre Argentina y los países de la comunidad económica Europea, origen del mayor flujo migratorio entre los siglos XIX y principios del XX, junto con otros países que no integran dicha comunidad.

En las imágenes de distintos puntos del país se observa “la multiplicidad de ámbitos en que la presencia e influencia (europea) se manifiesta, atravesando prácticamente todos los aspectos de la cotidianeidad”.

El primer premio fue para “JEJOU” de Mauricio Holc de Oberá, Misiones. En la foto se simboliza la diversidad de los pueblos y el encuentro de dos culturas: los guaraníes mbya, pueblos originarios de la selva misionera y los inmigrantes polacos, que llegaron a Misiones a fines del siglo XIX en busca de un futuro mejor.

“Las corrientes migratorias europeas han tenido una enorme influencia en la Argentina, contribuyendo y enriqueciendo su diversidad, y los artistas participantes rinden un homenaje a esta pluralidad y encuentro”, indica el comunicado.

El segundo premio fue para “La Comunidad”, de Rodrigo Terrén; y el tercero para Helen Zout y Leandro Perez Aznar con “Familia de inmigrantes europeos en las yungas argentinas”.

Entre los temas presentados se destacan la música -desde la clásica hasta la popular y contemporánea- y danzas como instrumentos musicales: desde el bandoneón que deriva del acordeón, los violines envueltos en los paisajes de la pampa gringa, o la gaita en un ensayo previo a una presentación en Buenos Aires.

También el deporte con niños jugando al fútbol en la Puna, actividad que llegó a través del puerto de Buenos Aires y es el más difundido en el territorio, o el toreo de la vincha, en Casabindo; o las imágenes familiares como homenaje y recuerdo de otras raíces.

Otros temas que irrumpieron en las imágenes son el reparto de pan en bicicleta que rememora a muchos españoles dedicados a ese rubro, el trabajo en los viñedos de cuna francesa o italiana, las latas de corned beef del Frigorífico Swift de La Plata que enviaron a Europa durante la Segunda Guerra Mundial, y los modelos de autos y camionetas que permitieron explorar y viajar por el país persiguiendo sueños.

La cúpula del Teatro Colón, la de la librería del ex teatro Grand Splendid o el matadero de Salamone en Epecuén, son obras con sello de ingenieros y arquitectos europeos, aunque el sincretismo se da en los estilos arquitectónicos de las fachadas que permanecen en pie, como las de la plaza central de la ciudad de Salta, con influencia europea y “criolla” y el aporte de los jesuitas.

Además se otorgaron menciones con 100 euros de premio para cada uno, entre las que se destacan las fotografías de Mariano Manikis (Santa Fe), Guillermo Hernán Coluccio, Patricia Ackerman, Andrés Wertheim, Maximiliano Hanne, Ricardo Martiniuk, César Gustavo Ruiz, Nicolás Guerrero, Karina Azaretzky, Nativas, Patricio Luis Samatan y Daniel Muchiut; y entre las menciones especiales del jurado están las de Rodrigo Terrén, Eric Markowski y Gerardo Schachner.

El premio adquisición otorga tres galardones con montos de 1000, 700 y 500 euros, respectivamente.

La primera edición del concurso fotográfico contó con el apoyo y asesoría de la EAF-Escuela Argentina de Fotografía.

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Artes Plásticas

El MoMA de Nueva York y un singular entretenimiento vía Lego

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El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York anunció el lanzamiento de un set de Lego inspirado en una de las obras más emblemáticas de su colección: “La noche estrellada” de Vincent van Gogh, que saldrá a la venta el próximo 1 de junio.

Pensado para mayores de 18 años, este juego de construcción que reimagina una de las más famosas obras de Van Gogh, incluye 2316 piezas y una mini figura -con su pincel, paleta y caballete- que representa al autor de la obra postimpresionista, reconocido por sus expresivas pinceladas.

Este nuevo set de la famosa empresa danesa de juguetes rinde homenaje a la icónica pintura “Starry Night” de 1889, que ha estado en la colección del MoMA desde 1935.

Los bloques de construcción enfatizan las llamativas pinceladas y opciones de color del artista que realizó esta obra inspirado en la vista que tenía desde su ventana en el asilo del Monasterio de Saint-Paul de Mausole en Saint-Rémy, Francia, donde pasó 12 meses.

“Al crear esta imagen del cielo nocturno, Van Gogh anunció la adopción por parte de la pintura moderna de estados de ánimo, expresiones, símbolos y sentimientos”, detalló el Museo de Arte Moderno en un comunicado.

El set que una vez terminado de construir, mide 28 centímetros de alto por 38 de ancho está inspirado en un diseño de un aficionado a Lego oriundo de Hong Kong, Truman Cheng. Esto inspiró a los diseñadores Legoa plasmar en el set una técnica de construcción en 3D única. La plataforma Lego Ideas ofrece a los aficionados la oportunidad de presentar sus propias creaciones de ladrillos con la posibilidad de que su concepto cobre vida con la ayuda de los diseñadores de la empresa (ideas.lego.com).

“En el MoMA, celebramos la oportunidad de conectar el arte con el público, y estamos encantados de formar parte de una nueva forma de experimentar a Van Gogh, de ser parte de una nueva forma de experimentar la obra de Van Gogh, y de inspirar el impulso creativo en personas de todas las edades”, dijo a la prensa Sarah Suzuki, directora asociada del Museo de Arte Moderno (MoMA) de la ciudad de Nueva York.

El producto, que tiene un valor de 169,99 dólares, sale a la venta el 1 de junio para el público en general en las tiendas del MoMA Design de Nueva York, Japón y Hong Kong, y en los sitios web store.moma.org y Lego.com.

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Artes Plásticas

100 años del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti

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Este viernes 29 de abril el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti, dependiente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, celebra los 100 años de su fundación y lo hace con diferentes actividades a lo largo de toda la semana, con la renovación de las exposiciones de sus salas y una nueva identidad visual, muestras temáticas, música y otras intervenciones artísticas.

En ese marco, el viernes 6 de mayo se realizará el acto central en el museo ubicado en calle 5 n°525 de la ciudad de La Plata. Ese día las autoridades descubrirán una placa conmemorativa por los 100 años y presentarán el nuevo logo e identidad de la institución. Luego, la Escribanía General de Gobierno hará entrega de la copia oficial del Acta de Donación de la Colección Fundacional del Museo. Finalmente, a las 18, comenzarán las actividades en el punto didáctico y una serie de propuestas al aire libre con shows de música y danza en vivo, además de la intervención de la fachada por un grupo de muralistas.

Con estas actividades el Museo Emilio Petorutti comienza a transitar el año de su centenario que vendrá acompañado con otras muestras, conversatorios, performances, talleres y muchas otras propuestas.

“Es un honor estar presentes en los 100 años de esta institución tan prestigiosa como el Museo Pettoruti, no sólo por tratarse de una fecha simbólica, sino porque tenemos la convicción de mantener su legado, con esta idea de un museo abierto para el pueblo”, señaló la presidenta del Instituto Cultural Florencia Saintout, y agregó: “Pensamos en que cada vez más bonaerenses puedan acceder y disfrutar del arte del Pettoruti y de cada propuesta que impulsamos desde el Instituto Cultural, ese es nuestro propósito, una cultura para todos los y las bonaerenses, con una función social, de acercar la cultura al pueblo”.

En este sentido, la subsecretaria de Políticas Culturales, Victoria Onetto expresó: “Estamos viviendo los 100 años de la creación del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti, una institución que alberga el patrimonio artístico más importante de la Provincia con una colección de más de 4.000 obras. Es realmente un orgullo para todos los y las bonaerenses tener acceso a un museo compuesto por un interesantísimo acervo integrado por pinturas, instalaciones, grabados y esculturas del arte argentino y latinoamericano de los siglos XIX, XX y XXI”. Y continuó: “Hoy, viviendo el centenario, continuaremos trabajando para profundizar la democratización al acceso de los bienes y servicios culturales y seguir orientándonos hacia un modelo de museo dinámico, plural y abierto”.

A su vez, el director del Museo, Federico Ruvituso destacó: “Celebramos el centenario reescribiendo su historia y reimaginando el porvenir. Recuperar la Colección Fundacional, la primera de orden público del país y profundizar en el perfil de su primera directora es una de las tareas centrales que nos propusimos, pero no la única” y agregó que “más allá de conmemorar una efeméride histórica, el Museo empieza a atravesar un renacimiento en sus políticas culturales a través de las cuales pretende volver a ubicarse en el centro cultural de la ciudad y como ente dinamizador del arte en el territorio bonaerense”.

La Colección del Museo Provincial de Bellas Artes es una de las más importantes del país, orgullo de todas y todos los bonaerenses. Creado a partir de la colección pública argentina más antigua , donada en 1877 por Juan Benito Sosa, posee obras de arte argentino y latinoamericano del siglo XIX y XX, piezas fundamentales de Eduardo Sivori, Emilio Pettoruti, Raquel Forner, Antonio Berni, Lineo Spilimbergo, entre otras. Asimismo, a partir de la creación de los salones provinciales el museo conserva, expone y resignifica la historia del arte bonaerense a partir de las obras de artistas de toda la provincia que desde hace cien años viene reuniendo, tanto esculturas, pinturas, grabados y dibujos, cómo instalaciones, video-Arte y performance, entre otras.

El Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti fue inaugurado el 29 de abril de 1922, cuando artistas y aficionados a las artes plásticas del Círculo de Bellas Artes -presidido en ese entonces por Ernesto Rivarola– promovieron el armado de una institución destinada a mostrar obras de coleccionistas bonaerenses. En esa etapa fundacional fue dirigido por Ernestina Rivademar, pintora y realizadora cinematográfica que gestionó las donaciones y adquisiciones para hacer visible las producciones e intervenciones de las artistas femeninas en las exposiciones del Museo.

En 1930 Emilio Pettoruti fue designado director y se encargó de ofrecer una idea diferente a la que se venían llevando en los museos de la época, sobre todo en Europa. Emuló una visión dinámica y brindó una movilidad sumamente interesante perdurando en las gestiones posteriores. Pettoruti fue el director que más tiempo estuvo en su cargo, 17 años.

Luego de la dirección de Pettoruti, las gestiones que lo sucedieron se encargaron de preservar la integridad física de las obras, efectuando su traslado desde la estancia Pereyra Iraola hasta el Pasaje Dardo Rocha en el año 1955. El 29 de abril de 1959, con la sanción de la Ley Provincial Nº 6.141, el ex Cine Güemes fue declarado de utilidad pública y sujeto de expropiación para ser destinado al funcionamiento del Museo Provincial de Bellas Artes, donde continúa hasta la actualidad.

(Fuente: Prensa Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti)

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Artes Plásticas

Lucas Aguirre: “Tengo grabado en el alma el día que mi mamá trajo el recibo de inscripción a un atelier de dibujo”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La imagen crece sobre el muro, es un eco sobre los ladrillos, el pasado se revela en las líneas que lo atrapan, sedimentos arriba de sedimentos, capas encima de capas de pintura dan vida al personaje que fusiona los tiempos.

El ilustrador sanjuanino Lucas Aguirre se hace presente con su arte junto a un equipo de trabajo con quienes dio vida a una obra en la que confluyen el arte, la ciencia y la tecnología.

En diálogo con ContArte Cultura el artista cuenta acerca de sus comienzos, los caminos recorridos y el proyecto “Ingentia prima”.

—Vamos a comenzar esta charla con una imagen simbólica que te sirva para presentarte. Sobre un papel arrugado descansa una huella, ¿qué es lo primero que aparece en tu imaginación a partir de esa foto mental y qué nos puede contar de vos?

Lucas junto a su hijo Teo

—Me gusta pensar que tenemos una misión en la vida, que venimos para algo que nos trasciende, que podemos dejar una huella en las personas, o en el mundo que nos rodea. Hablo de cosas muy sencillas hasta aquellas que asombran al mundo entero. Todo comienza con una huella, ese registro que todos dejamos en cualquier cosa que hagamos. En mi caso es una tarea de la cual me preocupo y me ocupo. Pretendo dejar un aporte, una mejora, ojalá una buena acción trasformadora que alguien pueda continuar. Desde que me convertí en padre este deseo/deber es más recurrente, más real también. Todos deseamos lo mejor para nuestros hijos y eso implica que somos los primeros que debemos dar el ejemplo con buenas acciones, tratos, empatía, tolerancia. En cada proyecto que ideo o propongo, trato de tener siempre presente estos valores.

—Y sí de huellas se trata, seguramente recordarás cuáles marcaron tu camino de artista, ¿podrías contarnos dónde y cómo diste tus primeros pasos?

—Ya en la escuela primaria era conocido como un chico que vendía sus propias historietas, posters y dibujos en general por encargo, de mis compañeros principalmente. Descubrir a esa edad que la gente gusta de tus dibujos y los quiere, fue una revelación para mí. Me generó mucha confianza, supongo, y el deseo de crecer y mejorar. Luego, ya en el secundario, tengo grabado en el alma y la memoria el día que mi mamá me trajo un recibo de inscripción a un atelier de dibujo y pintura que comenzaba en mi ciudad natal. Hasta hoy creo, estoy convencido mejor dicho, que fue lo mejor que me paso artísticamente. Estudiar, ver mi progreso, crear, exponer, colaborar con otros compañeros, equivocarme. Era un estado de pleno disfrute y libertad que busco recuperar todo el tiempo. Después vinieron algunos reconocimientos, como el de Telefe Cortos, premios en festivales locales de animación, representar a San Juan en el Festival de Cine de Mar del Plata, contenidos que fueron premiados y hoy están en Cine.Ar como “Hiviñas” , Premio y exposición en el Festival de la Luz en 2018, recientemente un premio de ilustración del Consejo Federal de Cultura. Pero fuera de los premios he podido realizar obras de mucho reconocimiento como una instalación audiovisual inmersiva sobre la obra de un poeta sanjuanino en la Feria del Libro, en la rural. Dirigir y coordinar concursos nacionales de dibujo y pintura como “Salón Cordillerano”, un certamen desde San Juan para todas las provincias de la región. Dirección y coordinación de una serie de murales en la única gran autopista de San Juan. Y sin dudas este mural “Ingentia prima” que inauguramos y es todo un acontecimiento social, cultural, científico. Nunca antes se hizo un mural de estas características, que más que un mural es una instalación, ya que tiene unos miradores enfrente para expandir la experiencia presencial, además de todas las aplicaciones que diseñé para que con un celular tengas una experiencia digital única. Creo que estas características llevan el arte del muralismo a una nueva dimensión que potencia el concepto, y completa la imagen. 

—¿De qué manera llevás adelante tus creaciones? ¿Existe alguna rutina a la hora de crear?

—El momento “eureka”, o ese cuando crees tener una idea o imagen mental potente, es la parte del proceso creativo más importante para mí. Llego a ella después de haber investigado un poco, pero no fuerzo nada, hasta me pongo a hacer otras tareas o cosas dejando al inconsciente laburar hasta que la idea cae por su propio peso. Creo mucho en eso, en dejar que la información, imágenes, conceptos, trabajen en segundo plano hasta que se revelan. De hecho, hasta disfruto teorizar sobre como fue el mecanismo mental que dio origen a esa idea. Es como husmear en tu proceso, ver cómo trabaja tu inconsciente, encontrar patrones, saber cuándo ya estás listo para materializar esa idea. La fórmula sería algo así: información sobre el tema que quiero ilustrar, ver imágenes de referencia, anotar un par de ideas y retirarme a hacer otra cosa. Seguir pensando en la ilustración, en el tema, pero esperar, dejar que se resuelva mentalmente o de forma inconsciente. Ese tiempo, esa especie de maceramiento de la idea, es un placer en sí mismo, es como esperar un postre que te encanta y que llega a coronar una linda comida.   

—¿Cómo vivís el proceso de darle vida a cada personaje entre líneas y colores?

—Los detalles son los que marcan la diferencia cuando uno hace algo tan común en el mundo de la ilustración. Personajes hay miles, pero cuando los dotas de una personalidad, le das atributos propios, trabajás sobre su universo personal, ahí recién tenés un personaje, antes es solo un dibujo más. Pienso más en esos atributos, en que tenga personalidad, antes que en su forma. Después, el color viene a reforzar estas características. Todo deviene de su personalidad, todo lo que hago después es reforzar esos aspectos, tanto con la línea como con el color. Entonces para mí crear un personaje es una tarea fantástica, literalmente, uno crea una fantasía, un mundo que antes no existía, da vida a algo que comienza a existir a partir de este momento donde el personaje es un “alguien” con vida propia.

—¿Con qué materiales y técnicas trabajás habitualmente?

—Pertenezco a una generación que fue protagonista de muchos cambios en un período corto de tiempo. Pasamos de usar nuestros lápices, tintas y acuarelas a tener un scanner para transferir los dibujos a una compu. Recuerdo cuando compre la primera tableta gráfica, fue una odisea, entraban a cuenta gotas al país y nadie sabía bien que era. Como empecé con estas nuevas herramientas hace muchos años, hoy mi flujo de trabajo es totalmente digital. Dibujo en Ipad Pro ya hace unos 7 años. Boceto, dibujo, redibujo, color, postproducción y hago el arte final de cada ilustración todo en el mismo dispositivo. Evolucionaron mucho estas máquinas y las apps de ilustración son hoy muy buenas, muy completas. Sin embargo, tengo varias puntas, marcadores, un set de lápices japoneses que son una hermosura y papeles para acuarela de distintos gramajes que uso cada tanto. Ahora también tengo un par de ilustraciones que voy a hacer en serigrafía, que es una deuda pendiente y que me encanta el acabado que tiene.

—¿Cuándo llegaste al mundo de la ilustración 3D?

—Mi comienzo con la ilustración 3D fue un exitosísimo accidente. Junto a un compañero de trabajo, en el año 2004, decidimos participar de un certamen de cortometrajes de Telefe un ciclo que se llama “Telefe Cortos”. Estábamos haciendo nuestras primeras pruebas con el 3D Studio Max, en una compu donde renderizar podía tomar un día entero. Hicimos un personaje, “Faustino”, un científico que viajaba en el tiempo suspendido en vino. El corto se llamó “La Mezcla” y ganó el 2do premio de ese concurso, tuvo una rotación increíble por la tele, notas por todos lados, fuimos al Festival de Mar del Plata. Eso fue lo primero que hice en 3D en mi vida. Así descubrí la ilustración y la animación en 3D, herramientas que en mi San Juan en esos años era algo totalmente nuevo y no tenías donde aprender más que por tus propios medios a fuerza de prueba y error.

—Por estos días estás presentando una obra que implicó un trabajo colectivo donde se fusionan arte, ciencia y tecnología, ¿de qué manera surge este proyecto que tiene como protagonista al dinosaurio triásico “Ingentia prima”?

—“Ingentia prima” fue descubierto hace unos 5 años en Balde de Leyes, en Caucete, una ciudad al este de San Juan. Caucete es mi lugar, ahí nací, tengo mi familia, mis amigos, todos mis recuerdos. Por otro lado vengo experimentando con la tecnología en relación al dibujo, la ilustración, aplicando herramientas como la realidad aumentada, realidad virtual, los códigos QR, todo al servicio de una obra artística.  Fue ahí que vi la oportunidad de elaborar un proyecto donde se fusione la divulgación científica (el descubrimiento del Ingentia) con mis ganas de hacer una obra monumental y mi orgullo “caucetero” de ser quien haga semejante obra. Luego comenzó la tarea de producción y ahí fue donde lo presento a la Seciti (Secretaría de Estado, de Ciencia, Tecnología e Innovación de San Juan). Fue la secretaría la primera institución que confió y respaldo el proyecto. Luego se sumó el Municipio de la Capital sanjuanina y el Ministerio de Educación, ya que el mural está en una pared de una escuela emblemática de San Juan. Contacte a unos colegas con quienes habíamos realizado otros murales hace un tiempo y armamos un equipo de talentosos increíble. Se necesitaba cierta experiencia y destreza para un proyecto como este. Después vinieron las jornadas de trabajo, unos 12 días frente al muro, de tarde-noche para trabajar cómodos, sin sol y sin mucho tránsito. A nivel producción fue una tarea titánica, gestionar y gestionar permisos por doquier, sortear muchos obstáculos como lograr sacar un poste de iluminación que quedaba justo en frente del mural y cosas por el estilo. Por suerte, todo salió perfecto. Esa modesta idea que comenzó en mi cabeza y luego fue un archivo digital en mi computadora, es hoy un hermoso mural de 14 metros de alto por 11 metros de ancho, con unos miradores instalados en frente y una serie de aplicaciones digitales que convierte al mural en una especie de instalación publica interactiva.

—Contanos quiénes participaron de este trabajo conjunto y cómo se podrá interactuar con esta obra.

—Mis compañeros de esta hermosa aventura son Fabio Pereyra, Matías Alcaraz, Maxi Heredia y Leandro Martin Molina. La obra tiene una placa amurada con un código QR. Al scanear el código con un celular te lleva a un menú donde podés descargarte un filtro (gafas 3D) de Instagram para ver el mural, fotos, videos, bajarte una aplicación exclusiva del Dinosaurio llamada “Dinosauriar”, entre otras cosas. Eso sería todo de carácter virtual o digital, pero también tenemos unos miradores instalados frente al mural, que son una especie de pantallas de celular de 50 cm por 80 cm donde te podés ubicar detrás y ver la obra a través de ellos. Estos miradores tienen vidrios de color rojo y cian, lo que permite ver el efecto anaglifo, o la totalidad del dinosaurio o solo su esqueleto. Verlo como se transforma frente a tus ojos es realmente increíble.

—¿En qué nuevos proyectos estás trabajando por estos días?

—En estos momentos y a raíz de la repercusión conseguida con el mural Ingentia, surgieron un par de pedidos. Uno de ellos de un edificio muy grande y moderno de San Juan que es patrimonio arquitectónico. Es un desafío muy atractivo, sobretodo porque la propuesta que realicé es una unidad temática y conceptual sobre la totalidad del edificio, revalorizando su arquitectura y sobretodo la función de esa institución en la vida de todos los sanjuaninos. Creo que cuando lo realicemos marcará una nueva forma de vivir el arte del mural, donde ya no solo es una obra estética, sino además conceptual y en este caso al servicio de la revalorización arquitectónica patrimonial. Estoy muy ansioso de comenzar con este nuevo proyecto. Sus dimensiones son enormes, abarca casi toda una manzana. Es un edifico de tres pisos donde trabajan unas 200 personas y transitan diariamente más de 1500. También una tarea que para mí es vital es la de difundir la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA) en San Juan. Creo que debemos estar todos conectados, unidos, agrupados para tener una fuerte vos y presencia en San Juan. Es un proyecto sostenido, la difusión de nuestras actividades y la profesionalización de cada uno de nuestros socios.

—Para terminar, te invitamos a dejar un deseo, como otra huella.

—Hay una película que veo recurrentemente y es una de mis dos preferidas, y esta frase aparece en ella y es un deseo en sí mismo. Es de la película “Billy Elliot”, donde en la escena más emotiva Billy recita de memoria una carta que le dejó su madre antes de morir: “Mi amor, Billy, nunca dejes de soñar, vive sin desconfiar… En cada decisión, pon tu corazón, Billy, sé tú mismo hasta el final”.

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