Los sentidos en el arte (5ta. Parte-Percepción háptica)

John Bramblitt perdió la vista en 2001 y desde entonces pinta retratos sorprendentemente precisos.

Huellas del tiempo

Su vida se había secado de a poco. Aunque bien podría haber sido que la sequedad se hubiera manifestado de repente. Estaba seco por fuera y seco por dentro. Su piel era un libro que guardaba todas sus palabras. Una telaraña de emociones distantes lo envolvía dejando su huella. Su corazón gritaba sediento desde aquel desierto en el que estaba perdido. Las espinas del silencio se habían clavado punzantes y entonces el dolor ya no dolía.
En las mañanas, las gotas de rocío eran frescura que el cuerpo agradecía. Sus dedos recogían el tesoro y su lengua, ávida de humedades perdidas, festejaba tanta delicia. En esos segundos saboreaba recuerdos almidonados por el tiempo.
Recostado en el suelo, caliente y pedregoso, su mente viajaba a una época en que todo había sido diferente. Había distancia. Sí. Una distancia que sus pies ya no podían caminar. Su alma, sin embargo, desplegaba alas. Su piel guardaba aún sensaciones dormidas y, aunque se había convertido en un pergamino de líneas imprecisas, todavía sentía. Entre surcos y arrugas se escondían las sonrisas, los enojos y las tristezas que la vida había tatuado en su rostro cansado.
Por las tardes el calor apagaba sus recuerdos y el viento le susurraba cosas extrañas que él ya no entendía. Sentía la presencia distante de algún amor que suavizaba su pena. Porque la pena se había pegado a su cuerpo y un interminable silencio de palabras no dichas recorría sus venas.
Murió de noche, justo cuando el silencio se convirtió en voz. En ese instante sereno, su piel liberó palabras. En la habitación que lo había cobijado tantos meses, alguien pudo escucharlas. Cuando las huellas hablaron, una nueva historia comenzó a escribirse…

Andrea Viveca Sanz

Percepción táctil

Los griegos decían que el tacto representa la caricia del alma ya que está directamente relacionado con lo afectivo.

La piel guarda todos nuestros recuerdos y muestra todas las emociones que hemos ido expresando a través del tiempo.

El sentido del tacto recibe todos los estímulos del medio desde el momento de nuestro nacimiento, y así, gracias al tacto, podemos percibir temperatura, dolor, presión, texturas, volumen y vibraciones que quedarán almacenados en nuestra memoria táctil.

Además de la percepción táctil propiamente dicha, existe la percepción kinestésica, que es más dinámica ya que tiene que ver con el movimiento. Existen gran cantidad de receptores ubicados en tendones, en extremos de los huesos, capsulas articulares y por supuesto en la piel, que permiten captar propiedades de los distintos objetos en forma activa. El tacto activo o dinámico y el pasivo o estático constituyen en conjunto lo que se denomina percepción háptica. Debido a esta acción conjunta, se perciben, asimilan e integran las sensaciones táctiles.

Se trata de un sistema exploratorio que permite ir más allá de lo que vemos, para conectarnos profundamente con los objetos que nos rodean.

El arte háptico llega a todos

En nuestros días la discapacidad no es considerada una limitación sino más bien un punto de partida para generar diversidad y para lograr una mayor riqueza social y cultural. Es desde este lugar que la percepción háptica ha llegado al arte, favoreciendo la inclusión de personas no videntes o con disminución de la capacidad visual.

Se puede ver más allá de lo visual y por eso, tanto en la pintura como en la fotografía o en la escultura, se intenta lograr la percepción de una obra con todos los sentidos.

Juan Torre, autor de la exposición “Imágenes para tocar”

Tal es el caso de ciertas experiencias como la desarrollada por el fotógrafo español Juan Torre, quien a partir de su propia limitación visual generó el proyecto “Imágenes para tocar” en el que éstas trascienden el papel para llegar a soportes más novedosos como la madera o el aluminio. Las fotografías, presentadas en relieve, se pueden percibir con el tacto y conocer desde otro lugar.

Algunas exposiciones como “Tate Sensorium” -realizada en el Museo Tate Britain en 2015- constituyeron un verdadero experimento en el que se incluyeron el arte, lo digital y el entretenimiento para provocar una experiencia multisensorial en la que se utilizaron aromas, sonidos, sabores y sensaciones táctiles.

También se han realizado muestras de esculturas como “Descubrir a Miró”, donde al apreciar con las manos se logra crear una imagen mental de cada obra.

En la Argentina también existen proyectos artísticos en los que se pretende desplazar lo visual hacia lo táctil, como forma de conocimiento y comunicación (Proyecto táctil de Alina Ruiz Folin o Pop Céntricos).

Ver sin ver

El artista háptico utiliza la percepción kinestésica y de esa forma logra apreciar tamaños, texturas y otras cualidades de los objetos que van más allá de lo visual. Así se desarrolla un sexto sentido, ya que la sensibilidad kinestésica es captada por todo el cuerpo y sirve de apoyo a los demás sentidos.

Es claro que a través de la vista captamos rápidamente las cualidades visibles de un objeto. En cambio, para extraer información háptica se requiere tiempo. Este tipo de percepción se da en forma paulatina y por eso llega a ser desarrollada perfectamente en las personas con discapacidad visual, quienes con el correr del tiempo logran hacer de sus manos sus verdaderos ojos.

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