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Feria del Libro

Género y disidencia, las estrellas de una Feria del Libro multitudinaria

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Libreros, editores y representantes de la industria cultural coincidieron en que la 44° Feria del Libro de Buenos Aires contó con ventas dispares aunque con similar asistencia a la de 2017, y que el interés este año se centró en la diversidad de género, la literatura feminista y la autoría de mujeres.

Los grandes grupos editoriales se refirieron a un crecimiento en las ventas, pero otros protagonistas de la Feria advirtieron que la capacidad de compra disminuyó en el contexto de inflación y fuerte aumento en el precio de los libros, sumado a que las Bibliotecas Populares (BP), un actor importante en este contexto, contaron con el mismo caudal de dinero que el año anterior.

El director de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), Leandro de Sagastizábal, explicó a la agencia de noticias Télam que “si bien queremos ayudar al sector (las BP llevan catalogados más de nueve millones de ejemplares), el foco está en generar lectores no en comprar libros: llevamos invertidos unos cuatro millones de pesos en seis programas de Canal Encuentro”.

“Se compraron menos libros este año, pero esa merma fue escasamente significativa -adviritó De Sagastizábal-. La centenaria Biblioteca Franklin por ejemplo, la más antigua de Argentina, compró siete libros menos que el año pasado”.

Santiago Boido, director editorial de Penguin Random House, resaltó que “la presencia de los premios Nobel John Coetzee y Mario Vargas Llosa generó muchísima convocatoria” y que, “las ventas fueron un poco mejores que en 2017, aunque cayeron las compras de las BP, lo cual es gravitante”.

Mientras que Ignacio Iraola, director editorial de Planeta, destacó que “los ejemplares vendidos aumentaron en un 8% y la facturación en un 22%, con Paul Auster, María Dueñas, Felipe Pigna y Darío Sztajnszrajber entre los autores favoritos, y autores de literatura juvenil como Chris Pueyo y Pamela Stupia, entre lo más convocantes”.

Mauro López, al frente de la librería Antígona, explicó que “si bien el volumen de dinero es mayor, en cantidad de libros es menor” y entre lo más buscado por los visitantes ubicó la edición sobre Evita de la colección Antiprincesas.

Verónica Rutti, de Océano, indicó que “las ventas mermaron un 20%, respecto a 2017, en materia de literatura infantil y juvenil”, un segmento que lideró la intención de compra en las últimas ferias; a lo que Francisco Villalba Garibaldi, director del grupo AZ, apuntó “una disminución general del 30%”.

Para Mónica Dinestein, de la distribuidora Lúdico, “el porcentaje de venta bajó en un 10%”; y para Sandra Colman, de Catapulta, stand que obtuvo el premio al más original de la Feria este año, “se vendieron más libros que el año pasado”.

En cuanto al punto más significativo de esta Feria, el director de Fundación El Libro, Oche Califa, remarcó que “si bien su fortaleza es la multiplicidad que la convierte en uno de los hechos culturales más masivos de Latinoamérica, este año los feminismos, las disidencias sexuales y la autoría de mujeres acaparó la atención”.

Claudia Piñeiro inauguró la Feria, Laura Alcoba abrió el Diálogo de Escritores Argentinos y, en el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, “se debatió por qué la literatura que se proyecta al mundo desde el continente está escrita en su mayoría por mujeres”, graficó Califa.

A su entender, la presencia de Liliana Bodoc (1958-2018) orbitó la Feria con una convocatoria que reunió a miles de fanáticos y con “el inesperado y emotivo homenaje que significó que su hijo, Galileo, retirara en su nombre el Premio al Amigo de las BP que ella había aceptado recibir este año”.

Mientras que el inédito espacio Orgullo y Prejuicio, centrado en la diversidad sexual “tuvo un éxito rotundo, con una programación continuada y una librería que en todo momento fue consultada”.

“Aunque el contexto económico es complicado, cumplimos con los objetivos de crecimiento y aporte a la diversidad lectora”, concluyó Califa.

Marcela Luza, de V&R, señaló que “gracias a una fuerte promoción en redes sociales y la intensa actividad ferial las ventas aumentaron un 5%, con firmas donde las estrellas fueron del sello juvenil YA: el estadounidense Dan Wells, autor de la saga ‘Partials’ y la argentina Anna K Franco, la primera que integra un catálogo predominantemente de extranjeros”.

El espacio ganado por los jóvenes lectores se evidenció con “la creciente asistencia a los encuentros de Bloggers, Booktubers y Bookstagrammers -añadió Georgina Dritsos desde V&R-, y con su participación en el espacio de disidencias sexuales, un hito en la historia de la Feria que dejó como saldo una de las experiencias más constructivas de esta edición, de la que los jóvenes se apropiaron intercambiando vivencias con conmovedora libertad y respeto”.

El alcance de Orgullo y Prejuicio traspasó ese stand, los libros más vendidos del espacio infantil Calibroscopio fueron “‘Rey y Rey’ que habla de identidad de género, e ‘Historia de Julia, la niña que tenía sombra de niño'”, señaló Patricio Fayó,

Desde el stand “Todo libro es político”, Diego Ravena aseveró que en esta edición los libros más buscados fueron “El feminismo es para todo el mundo”, de la escritora y militante bell hooks; y “La guerra contra las mujeres” de Rita Segato.

De hecho, remarcó, “se agotó ‘El patriarcado del salario: críticas feministas al marxismo”, de Silvia Federici, y ‘Pollera pantalón’, de Paula Jiménez España, concentró la atención de los lectores”.

En “Todo libro es político” hubo cambio de expositores porque algunas de las editoriales contaron. por primera vez, con espacio propio en “Nuevo Barrio”, segmento centrado en la bibliodiversidad que reunió producciones muy específicas de sellos que van desde el Chaco y Córdoba a países como Colombia y México.

Tal es el caso de Gog y Magog, donde Vanina Colagiovani explicó que esto les permitió “exponer todos los títulos y hacer circular libros que no eran tan nuevos pero que llegaron a un público más amplio”.

En ese segmento también se encuentra Malasia, colectivo platense que “entre los favoritos tuvo al archivo de Manuel Puig y la poesía de Mercedes Araujo, Carlos Battilana y Ximena Espeche”, indicó Celeste Diéguez, la encargada.

Otro colectivo de sellos independientes es “Sólidos Platónicos”, donde las listas de ventas estuvieron encabezadas por “Lloverá siempre. Las vidas de María Esther Gilio”, escrito por Liliana Villanueva, y “El río en la noche”, primera novela de la estadounidense Joan Didion.

Se trata de “ventas dispares que se reforzaron los fines de semana y con las compras de las BP, las cuales este año tuvieron muy en cuenta a sellos como éstos”, dijo Julia Ariza, una de las responsables de Fiordo.

De Sagastizábal explicó que esa peculiaridad responde a “la ampliación del sitio Web de Conabip, donde las BP pudieron consultar catálogos completos y ofertas de 218 sellos de todo el país, como parte de una acción pensada para que las compras sean diversas”.

Cristian De Nápoli, encargado del espacio Los Siete Logos donde confluyen sellos como Caja Negra y Entropía, describió un panorama similar: “Estamos un punto abajo respecto a las ventas de 2017”, por eso, “nos sumamos a esa gimnasia de repensar ofertas, armar mesas con libros a 100 pesos y hacer más descuentos que en otras oportunidades”.

El stand de la ciudad invitada, que aludió a una plaza acompañando el lema “Montevideo ciudad abierta”, se convirtió en uno de los más concurridos, “con una venta que superó los dos mil libros vendidos, encabezada por la ‘Poesía completa’ de Idea Vilariño”, dijo su curador, el escritor uruguayo Gabriel Peveroni .

La ciudad que seguirá los pasos de Montevideo en 2019 será Barcelona, “la gran potencia de la industria del libro en España y América Latina”, concluyó Califa.

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Feria del Libro

Editorial Serapis: “Buscamos sacar a la luz títulos que considerábamos que debían ser accesibles al público”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

En la segunda entrega de notas dedicadas al mundo de las editoriales, ContArte Cultura entrevistó a Julia Sabena, fundadora y responsable del sello editorial Serapis.

Serapis es un “proyecto literario autogestivo” radicado físicamente en la ciudad de Rosario, que posee dentro de su catálogo editorial valoradas traducciones y “cuidadas ediciones de novelas, ensayos y cuentos”.

Asimismo, dentro de la oferta de la editorial ocupa un lugar sobresaliente la poesía, género al que el sello otorga una “sensible preferencia”.

—¿Cuándo y de qué manera nació la editorial?

—La editorial nace a fines de 2005. Éramos tres compañeras terminando la carrea de Letras y decidimos arrancar con este proyecto de una manera bastante romántica, con la idea de reponer o sacar a la luz títulos que considerábamos que debían ser accesibles al público y no lo eran por distintas razones, o porque no estaban más o porque no eran buenas ediciones, o porque eran autores y autoras que nunca habían sido editados

—¿Quiénes forman parte del proyecto?

—En este momento estoy a cargo de la dirección del proyecto, con alguien que siempre trabaja en el diseño y en la diagramación, que es Lucas Collosa. También está Daniel López en promoción y Araceli Ramírez en redes.

Serapis junto a los sellos Mil Botellas, Ediciones Del Camino, Los Lápices Editora y Metalúcida en el stand 155 de la 46ª Feria del Libro

—Si pudieras elegir una palabra que resuma el espíritu de sus libros, ¿cuál elegirías y por qué?

—Si bien no es fácil elegir una sola palabra, pienso en “literatura”. Porque hay colecciones bastante disímiles, que pueden ser de poesía o de narrativa, dentro de un catálogo muy variado dentro de esa categoría de literatura, y que además es muy bueno.

—¿Qué elementos gráficos caracterizan a sus obras?

—En relación a los elementos gráficos, estuvo cambiando y hubo un viraje bastante grande de la estética de los libros en el último año y medio. Antes las portadas tenían una franja característica en la parte superior que ya no está y ahora predominan las ilustraciones más plenas que abarcan toda la tapa. También cambió el logo, que se “minimalizó” un poco. Antes estaba Editorial Serapis y el isologo, y ahora quedó sólo Serapis. Además, se agregaron colores fuertes y se va variando según las colecciones.

—¿Cómo llevan adelante el proceso de selección y edición de cada libro?

—El proceso de selección y de edición de cada libro es mi responsabilidad, más allá que en algunas ocasiones hay algún editor a cargo, como en el caso de la antología de Juan L. Ortiz y de “Tumulto”, de José Portogalo. Ahora hay también una novela de un escritor santafesino, cuyo prólogo y la edición general está a cargo de Rafael Arce. En lo referente a las traducciones, muchas veces el traductor o la traductora se involucran más, porque son proyectos que ellos mismos traen, entonces colaboran también en la elección de ilustraciones o de las tapas.

—¿Un clásico de la editorial?

—Un clásico de la Editorial sería precisamente la antología de Juan L. Ortiz, porque un poco resume las grandes líneas como la de poesía y la de rescates. La obra se llama Estas primeras tardes y otros poemas para la revolución, y es una antología que recupera la figura de militante comunista de Juan L desde su poesía. Es una lectura de su poesía con esa clave, que si bien no deja de ser un poeta simbolista, que le canta a las islas, es un poeta que tiene como horizonte la revolución. Eso también está en su poesía y no había sido leído de esa manera hasta ese momento que lo tomó Agustín Alzari y preparó esa edición.

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Rosario tendrá su Feria del Libro del 8 al 18 de septiembre

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La tercera Feria Internacional del Libro de Rosario se hará del 8 al 18 de septiembre con Angélica Gorodischer (1928-2022) como figura protagónica, la entrañable escritora que vivió la mayor parte de su vida en esa ciudad, y contará con invitados internacionales como el mexicano Juan Villoro, se anunció el lunes en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, durante un acto del que participaron, entre otros, Alejandro Vaccaro, secretario de Fundación El Libro; la escritora Patricia Suárez; y Carolina Rolle, editora del sello Beatriz Viterbo, ambas rosarinas.

En el encuentro realizado en la sala Tulio Halperín Dongui de La Rural se informó que La Feria del Libro de Rosario contará con unos 300 stands y con la participación de escuelas y bibliotecas de esa ciudad santafesina. “Los rosarinos nos sentimos muchas veces muy cerca y muy atrás de Buenos Aires, como si fuéramos el último barrio después del conurbano norte, y este desplazamiento temporal nos permite hacer una proyección nacional, relacionarnos de otro modo con las provincias”, remarcó el director de Bibliotecas y Editoriales de la Secretaría de Cultura Municipal de Rosario, Marcelo Scalona.

Tras un emotivo video con imágenes y audios de Gorodischer expresando la importancia de la lectura, el libro y el rol de la mujer en la literatura -“el camino de los libros es imprescindible pero siempre te lleva a más libros”, se la escucha decir-, Vaccaro destacó que “después de dos años sin feria hay un gran fervor y la gente asiste masivamente”.

“Los actos culturales no concitan masas, sí la música, pero a la charla de un escritor probablemente asistan 100, 200 personas en el mejor de los casos por eso creemos en el formato feria: concita muchísima gente, es impresionante el fenómeno que está generando este año”, señaló Vaccaro.

El sábado último “asistieron alrededor de 80 mil personas a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires”, agregó: “Había colas para comprar libros, para tomar un café, hasta para comprar un sándwich”.

“Estamos realmente sorprendidos del fenómeno que provoca el libro -insistió-. Hay un pluralismo que defendemos a rajatabla, acá están todas las ideas políticas, todas las religiones y estamos felices que este formato lo podamos repetir en Rosario”, concluyó.

Scalona coincidió con Vaccaro en la “emoción” del “reencuentro masivo” y explicó que “Gorodischer será la imagen de la feria por su trayectoria y relación con Rosario”, en tanto destacó la presencia de Villoro, cuya cercana amistad con el escritor y humorista gráfico rosarino Roberto Fontanarrosa, “hace propicia la ocasión para hablar de su obra”, en este “gran evento cultural” adonde “va todo el mundo caminando o en colectivo” porque “es de muy fácil acceso”.

En esta oportunidad, agregó, el desafío es “mejorar la condición de los expositores y la presentación de los autores”, se trata de “la reconstrucción de una ciudad en virtud de todos los daños que ha dejado la pandemia: sociales, económicos y también culturales y educativos”.

En ese marco “se puso en valor la peatonal San Martín”, indicó Scalona: “Usaremos esas tres cuadras y la plaza como espacio público”, mediante “una carpa integrada al Centro Cultural”, habrá bar y “un complejo de cines del cual podemos disponer, incluso hay una pantalla muy grande que da a la plaza”. Será “una feria multitemática”, aseguró, en la que se celebrarán, además, los 30 años de la Editorial Municipal de Rosario y los 40 años de La Trova Rosarina.

Por su parte, el secretario de Cultura y Educación Municipal, Dante Taparelli, destacó el valor histórico de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez, de Rosario, que “marcó un Norte” para la creación de bibliotecas populares.

“Soy de una generación de militantes, un sobreviviente y un gran observador: no tengo dudas, tengo certezas sobre lo que viene. Los que leíamos en mi época éramos revolucionarios, hoy esta nueva generación es ávida de los libros”, subrayó.

“Estamos saliendo todos juntos de una tragedia de la mejor manera: con educación y con los libros que tienen las respuestas a todas nuestras dudas, incluso a aquellas que todavía no llegamos a plantear”, concluyó Trapelli.

A su turno, la escritora Patricia Suárez, se refirió a Gorodischer, la imagen de la próxima Feria Internacional de Rosario, “era una estrella, una supernova”, la autora de novelas como “Opus dos” o “Kalpa imperial – La casa del poder”, remarcó, “empezó a leer a los cinco años y se nos fue, gracias a Dios, muy grande”, dejando “una obra extensísima al alcance de todos” y cultivando géneros como la ciencia ficción, el realismo, el histórico.

Gorodischer “ha cambiado la cabeza de los escritores rosarinos -resaltó-, los ha hecho correrse del lugar de pensar ‘a lo mejor tengo la suerte de que una editorial de Buenos Aires se fije en mí y me edite’. Tenía el don de hablar de lo más cotidiano y era una lección de literatura y esa libertad de palabra que tenía es la que explota delante nuestro en estas chispas de supernova cuando la leemos”.

Suaréz citó a la autora de “Jugo de mango” y “Fábula de la virgen y el bombero”. “Ella dijo: ‘todos tenemos que escribir porque podemos cambiar el universo’. Ahora yo escribí un texto que antes no estaba, es mi cuento, es chiquito o grande, no sé, pero existe: y si existe lo que antes no existía, cambiamos el universo. Esto es muy importante porque ella era una mujer que hacía”.

“Tendría que haber vivido 300 años, se lo merecía. Ser la única escritora que atrevesara el muro de la realidad tal como lo había realizado escribiendo”, se despidió.

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Entre Borges, Pérez Galdós y la promesa de una nueva novela, Vargas Llosa cautivó en la Feria

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Por Ana Clara Pérez Cotten (*)

“Siempre estoy escribiendo una novela aunque a veces no sale y simplemente la guardo”, confesó ante un auditorio colmado el premio Nobel Mario Vargas Llosa y durante la presentación en la Feria de su libro “La mirada quieta”, en el que aborda la obra del escritor español Benito Pérez Galdós, definió a la novela como “constitutiva del ser humano” y promotora de la libertad: “El ser humano necesita de esas visiones que ponen en movimiento a la sociedad. Las novelas forman y renuevan una sociedad militante que exige cambios y crean una distancia crítica”.

En una sala José Hernández a tope y con lectores que eligieron quedarse a escucharlo parados y guiado por las preguntas e intervenciones del periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, el escritor peruano sedujo a un auditorio silencioso y atento con su lectura sobre la obra de Pérez Galdós, su valoración de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, y sus días en Buenos Aires, pero también con reflexiones de corte más político, como cuando analizó con vehemencia la invasión rusa a Ucrania o el presente político de Latinoamérica. En algunos tramos de la charla se animó a cruzar la mirada del escritor con la del articulista, por ejemplo al considerar que para que florezca la buena literatura hace falta libertad política: “Las novelas se escriben con verdadera libertad. Y a la vez, la existencia de una novelística importante es central para la sociedad y para la política. Hoy, la novelística latinoamericana está muy por encima de la realidad política y social”, dijo.

Vargas Llosa, quien contó al principio de la charla que escribe una novela de lunes a sábado pero que guarda religiosamente el domingo para cumplir con su rol de articulista en diarios como El País, asumió que -a diferencia de lo que sostenía el otro Nobel latinoamericano, Gabriel García Márquez– esa función atada a la realidad política y social no solo no le “quita energía narrativa” sino que le resulta fundamental, “una actividad programada”.

“¿Y Pérez Galdós no era un buen articulista?”, lo consultó Fernández Díaz con picardía. “No -respondió rápido el autor de “Conversación en la catedral” y “La ciudad y los perros”-. Sí fue un novelista esencial”. Y explicó por qué lo considera un autor “irregular”: “Nunca he leído a un escritor de principio a fin como a él. Con muchas paradojas. No trascendió fuera de España y sin embargo su sueño era ser traducido al francés. Su gran novela ‘Fortunata y Jacinta’ no se puede leer en francés”.

“Un escritor no siempre es un gran escritor y en el caso de Pérez Galdós hay mucha diferencia entre las novelas buenas y las que no lo son. Fue el primer escritor profesional que apareció en nuestra lengua, se comprometió a escribir una novela cada tres meses y bueno, eso no salía siempre bien. Él además no corregía las novelas, hacía pequeñas anotaciones pero nunca reescribía porque era como un principio”, explicó, didáctico, Vargas Llosa. Y contó que, a diferencia del autor que convirtió en su objeto de estudio durante la pandemia, él sí es un corrector metódico de sus novelas: “No podría escribir una novela de forma ligera. Las trabajo. A veces directamente las rehago”.

Después, rescató la mirada “imparcial” con la que Pérez Galdós abordaba los hechos históricos de sus novelas. “Sus libros fueron de los más vendidos en su tiempo y la mayor parte de los episodios nacionales son ligeros y entretenidos. Él se esforzó para ser realmente imparcial, ese sí es un gran mérito, algo muy difícil”, evaluó.

En otro tramos de la charla con Fernández Díaz el Nobel, recientemente recuperado de coronavirus a los 86 años, contó que fue “muy feliz estos días tan bonitos” en Buenos Aires y contó los detalles de un desayuno en La Biela con Juan José Sebreli. “Nos conocimos hace muchos años en París. En ese momento tuvimos una discusión en la que yo defendía a Cortázar y él tenía muchas reservas, le hacía una crítica política a sus novelas. Las encontraba deficiente, que no las abrazaba la cuestión social de una forma profunda y rica. Yo le discutía muchísimo esto pero aquí está la paradoja: al cabo de los años, terminé dándole la razón. Es cierto que hoy encuentro que la obra de Cortázar no tiene ese espesor”, recordó uniendo pasado y presente.

Consultado sobre el panorama político y social de Latinoamérica, Vargas Llosa criticó a la izquierda por tener una “visión errada y dogmática” sobre el escenario internacional en el que se inscriben: “La mirada de la izquierda ante la agresión violenta de Putin frente a Ucrania es una muestra. No la condenan a diferencia de lo que pasa en España donde hay una izquierda militante pero lúcida que sí lo condena. Entonces, creo que con la izquierda de nuestros países es difícil trabajar, es inflexible y cegada a la realidad”.

“¿La democracia está en crisis”, le preguntó entonces Fernández Díaz. “La democracia está viva. La invasión rusa a Ucrania ha servido para fortalecer a la Unión Europea”, ejemplificó aunque después sostuvo que el panorama es otro en América Latina, donde “la situación no puede ser más trágica” y que Perú, por ejemplo, “tiene un presidente analfabeto”.

Al retomar la literatura, el autor de “La ciudad y los perros” contó que una vez Borges se indignó con él después de que visitara su casa. “Le molestó que yo hubiera dicho que no podía ser que viviera en un lugar descascarado y con goteras”, contó y generó una carcajada en el auditorio. Al parecer, Borges después se ocupó de difundir que lo había visitado “un peruano que trabajaba en una inmobiliaria”. “Mi admiración a Borges sigue intacta”, se ocupó de aclarar Vargas Llosa. Fernández Díaz, rápido de reflejos, recordó que el Nobel en “Medio siglo con Borges”, editado en 2004, ajusta cuentas con el escritor argentino. “Borges tenía algunas cegueras como todos. Él no entendía el problema social de América Latina. Sí entendía muchísimas otras cosas pero lo social clarísimamente no lo entendía y es una realidad de la que los latinoamericanos no podemos sustraernos”, reflexionó y sostuvo: “ Él creó una lengua que se reduce a la mínima expresión y dentro encierra una enorme inteligencia y siempre hay algo que aprender de su obra”.

Vargas Llosa se despidió con un dato que permite vislumbrar qué tan real es aquello de que siempre está escribiendo una novela: tras su paso por Buenos Aires, viajará a Perú para terminar la que lo mantiene ocupado por estos días.

(*) Agencia de noticias Telam.

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