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Charlie Parker, a 100 años de su nacimiento
Por Hernani Natale (*)
Hace 100 años nacía, en Kansas City, Charlie Parker, el más grande saxofonista de jazz: creador junto a Dizzy Gillespie del bebop, la corriente moderna que reformuló el género; referente ineludible para otros gigantes de la talla de Miles Davis y John Coltrane y responsable de diversas leyendas y anécdotas a partir de una autodestructiva conducta que desencadenó en una temprana muerte, con apenas 34 años.
Pero más allá de las historias que dan cuenta de su extravagante comportamiento por su tendencia a toda clase de excesos y de sus hazañas musicales, Charlie Parker marcó a fuego la historia del jazz por haberse apartado del estilo vertiginoso orientado al baile para hacer hincapié en la escucha reposada en la que, sin renunciar a la precisión rítmica, el carácter expresivo de cada nota tomaba el protagonismo.
En tal sentido, seguramente las palabras que mejor definen al genial artista sean las utilizadas por Julio Cortázar, uno de sus grandes admiradores, cuando hizo decir al protagonista de su famoso cuento “El perseguidor”, inspirado en la figura de Parker, “esto lo estoy tocando mañana”.
Pero acaso sea su apodo, “Bird”, el que mejor representa la personalidad, la genialidad y las leyendas en torno al músico. Algunos afirman que este mote respondía a su naturalidad para extraer sonidos perfectamente afinados y melódicos a su instrumento, mientras que otros sostienen que provenía de su desmedido gusto por el pollo frito, al que consumía a toda hora de manera devocional, en una muestra más de su conducta adictiva.
Así como mostró desde muy chico su talento y comenzó a forjar su propio destino, también es verdad que Parker era capaz de devorar con fruición pollo frito, consumir cantidades improbables de alcohol o demorar por horas una grabación o un ensayo por estar encerrado en el baño inyectándose heroína.
Lo curioso en el caso de este músico, a diferencia de otros casos similares y más allá de que todo esto desembocó en una lógica temprana muerte, su calidad artística nunca se vio afectada por sus erráticos comportamientos.
Por un lado, abundan historias que afirman que solía empeñar su instrumento para obtener dinero para drogas, al punto que un club nocturno en el que actuaba había contratado a una persona exclusivamente encargada de recuperar su saxofón, o que se lo podía ver paseando desnudo y con la mirada perdida por algún callejón a causa de su deplorable estado.
Aunque también resuenan las palabras de Miles Davis, quien alguna vez contó que, con vistas a una presentación, no se presentó a ninguno de los ensayos de la banda, pero el día del show apareció, tocó perfecto y hasta se permitió remarcar los compases en donde sus compañeros habían fallado alguna nota o perdido el ritmo.
O las historias que dan cuenta de cuando sus pares tenían que esperar en el estudio durante horas a que saliera del baño, pero que al hacerlo, totalmente drogado, era capaz de una interpretación magistral, sin necesidad de segundas tomas.
Más allá de lo anecdótico, el gran legado de Parker fue haberse corrido de la moda del swing imperante en la época, en la que predominaban figuras como Benny Goodman o Glenn Miller, para crear un nuevo estilo basado en la improvisación sobre una secuencia establecida de acordes, lo cual arrojaba, entre otros resultados, una casi infinita posibilidad de nuevas melodías que obligaban a una escucha más atenta.
De esta manera, el joven que a los 14 años abandonó los estudios para dedicarse a la música y que se empleó como lavacopas en un club de jazz para poder escuchar de cerca cada noche a Art Tatum, dio nacimiento junto a su socio Dizzy Gillespie al bebop, una corriente que tendría en Miles Davis a uno de sus más grandes, brillantes y determinantes continuadores.
Aunque el camino no resultó del todo fácil por la resistencia de los tradicionalistas del género, el talento inconmensurable de Parker, al que se le fueron acercando otros brillantes músicos, como el citado Davis o Charles Mingus, por citar algunos, dotaron a este estilo de una riqueza celebrada en círculos intelectuales que iría convirtiendo en obsoletas a las grandes orquestas bailables.
En todo el camino, el derrotero de drogas duras, comportamientos erráticos, internaciones en institutos psiquiátricos y, como golpe letal, la muerte de su hija por una neumonía mal atendida por falta de dinero, minaron la salud de Parker hasta provocar su temprana muerte.
Los últimos años de “Bird” lo mostraron como casi todo el resto de su vida: con su genialidad artística intacta pero con grandes problemas para mantener la cordura y controlar sus impulsos autodestructivos.
Nacido hace 100 años y fallecido 34 años después, Charlie Parker sigue escribiendo el futuro en cada nota que dejó grabada. El famoso “cadáver bien parecido” que pregonaba el apotegma que recomendaba “vivir rápido y morir joven”.
(*) Agencia de noticias Telam
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Luck Ra homenajea a Messi con el lanzamiento de “El último baile”
Luck Ra estrenó “El último baile”, canción en homenaje a Lionel Messi. En el tema participan el ciclo Un Poco de Ruido, Juan Portella y Ramky, en una colaboración que combina cuarteto y cultura futbolera, y se convierte en una forma de comenzar a palpitar el Mundial 2026.
Con este adelanto, el artista despertó una enorme repercusión entre sus seguidores, quienes ya pueden disfrutar de la nueva canción en plataformas digitales.
El single contiene todos los símbolos característicos del folklore futbolístico argentino, con banderas, trofeos, afiches y muchos otros elementos.
De este modo, con una campera inspirada en los colores nacionales, Luck Ra lanzó: “Hicimos este tema para Messi”, y lo detalló como una canción que define como la más especial de su vida, dedicada a su ídolo y al de toda la Argentina.
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“Nos entendemos”, El Kuelgue junto a El Kanka
La música de El Kuelgue se encuentra con la del cantautor español El Kanka en una colaboración que destaca por su frescura y su atmósfera acústica distendida. La canción forma parte de “Díscolo”, el sexto trabajo de estudio que la banda presentó recientemente.
Entre las doce canciones que integran el álbum, “Nos entendemos” emerge como una de sus piezas más significativas. Así, El Kuelgue y El Kanka construyen una escena cálida y cercana en la que ambas voces se entrelazan en una delicada reflexión sobre el valor de los momentos compartidos y la belleza de lo cotidiano.
Dirigida por Manuel Pasik, la pieza audiovisual que acompaña la propuesta surge como un diálogo con la ciudad de Madrid. Las calles aparecen como zaguanes y las plazas como patios abiertos, aún a la espera de ser habitados, en ese tiempo suspendido que precede al bullicio cotidiano.
(Fuente: www.metalocus.es)
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“La Culpa”, último tema y videoclip de Abel Pintos
Abel Pintos presentó “La Culpa”, su nuevo single, una canción que explora la complejidad de las emociones cuando una relación llega a su fin.
Con una interpretación honesta y sensible, el cantante propone una reflexión sobre esas preguntas que aparecen cuando una historia se rompe: qué se dijo, qué no se pudo decir y dónde queda la responsabilidad afectiva cuando el amor se transforma.
El videoclip oficial fue dirigido por Niko Sedano y protagonizado por Inés Palombo y Fabio Di Tomaso. Con una puesta tan simple como hipnótica, propone una experiencia narrativa construida a partir de un único movimiento imposible: un zoom continuo que nunca termina.
La historia transcurre íntegramente dentro de un mismo living, un espacio cotidiano que funciona como escenario emocional del paso del tiempo. A lo largo del video, distintas escenas muestran fragmentos de una relación en diferentes momentos: pequeños gestos de conexión, rutinas compartidas, silencios, distancias y cambios casi imperceptibles que revelan el desgaste de un vínculo.
Pero hay una particularidad: cada escena existe dentro de la televisión de la escena anterior. La cámara comienza siempre en un plano general del ambiente y lentamente se acerca al televisor encendido. Cuando finalmente la pantalla ocupa todo el cuadro, descubrimos que dentro de ella hay una nueva escena, otro momento, otro fragmento de esa historia. Y así sucesivamente, en un loop infinito donde el tiempo parece plegarse sobre sí mismo.
El recurso genera una sensación inquietante y emocional al mismo tiempo: como si los recuerdos convivieran simultáneamente dentro de una misma casa.
Además, la canción cuenta con un video alternativo que funciona como un epílogo del primer video: allí, Abel Pintos interpreta la canción desde el living ya deshabitado y con la TV emitiendo ruido blanco, en una única toma sin cortes que demuestra una vez más su fuerza interpretativa. Este contenido será develado posterior a su estreno.
Este lanzamiento llega en un momento especial para el artista, que se prepara para cantar por primera vez en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires con cuatro funciones en noviembre de 2026, reafirmando su lugar como una de las voces más convocantes de la música popular argentina.
(Fuente: www.noticiasdelparana.com.ar)

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