
Música
Sandro inédito en “Tengo una historia así”
La legendaria figura de Sandro vuelve a proyectar su mítica sombra con el lanzamiento de “Tengo una historia así”, material publicado este viernes a partir de grabaciones encontradas y restauradas, donde se incluyen dos canciones inéditas y versiones nunca escuchadas de otros nueve temas.
El disco de Sony Music viene a completar lo que el 19 de agosto del año pasado, día en el que Roberto Sánchez hubiera cumplido 75 años, empezó a anticiparse con la edición de la pieza “No te vayas todavía”, una de las dos novedades absolutas del disco.
La otra obra de su autoría que se suma al extenso y popular repertorio de El Gitano es “Eso que se hace de a dos”, donde recupera el pulso rockero de sus inicios con Los de Fuego en compañía de un terceto integrado por Charly García en teclados, Pedro Aznar en bajo y guitarra y Fernando Samalea en batería.
Como valor adicional de la pieza se retoma el reencuentro de Sandro con los exSerú Girán con quienes compartió “Rompan todo”, para el disco “Tango 4” de 1991.
Otra gema del volumen es una canción que no había sido editada en Argentina: “Tú, que sabes del amor”, nacida del romántico lirismo de Sandro, que fue grabada bajo el título de “Es mucho más mujer” en la edición para Estados Unidos del disco “Vengo a ocupar mi lugar” (1984).
Como rareza del singular repertorio reunido también se cuenta una versión de “La vida dura” que su autor, fallecido el 4 de enero de 2010 a los 64 años, canta en italiano.
El nuevo cancionero reunido donde Sandro luce el impacto de su magnetismo como compositor e intérprete lleva su exclusiva firma en otros siete temas y puede agruparse temáticamente.
Hay dos piezas en las que asume el rol de un amante abandonado: “Mi lágrima número cien” (Es la lágrima número cien/te la voy a dejar como fiel testimonio/de aquel que te supo querer/y hoy te puede decir: ‘vete bien al demonio'”) y la atractiva “Compañero de platea” (“mi platea es para dos, pero ahora somos tres/yo, tu ausencia y un señor/no sé quién es”).
Otro par donde se ufana de su carácter de muchacho de a pie: “Tengo una historia así” con su reminiscencia tanguera (“Y fuimos dando tumbos por la vida/como un corso que viene a contramano/y disfrazamos la verdad con ropa ajena/y quizás el mismo disfraz los dos usamos”) y “Volviendo a casa” (“Si quieres ya me voy o sino entro/el frío no se fue y sigue lloviendo/o tendré que decirte de otra forma/’¿puedo pasar?’ No ves que estoy volviendo”).
En ese listado se cuela el explícito “Yo te haré mujer”, un alegato que no solamente suena a contramano a partir de subjetividades actuales y donde afirma cosas como “Voy a hacer de ti mi mejor creación/Pues trajiste a mí tanta inspiración/Que he de modelar a la perfección/Tu cuerpo infantil, con tanta pasión/Yo te haré mujer, déjame y verás/Yo te enseñaré y tú aprenderás”.
Otro guiño a su pasado en las arenas del rock se aprecia en “Hay mucha agitación” (de Dave Williams) y la nómina se completa con “Se te nota” (que compuso junto a su representante Oscar Anderle) y que estrenó en abril de 1970 en el recital del Madison Square Garden de Nueva York que ostenta al menos otros dos hitos: el primero de un latinoamericano allí y el que inició las transmisiones vía satélite en vivo y en directo, llegando a 250 millones de personas en 16 países.
Un informe de la discográfica a partir de la investigación periodística de Graciela Guiñazú, da cuenta que las 11 canciones de “Tengo una historia así” fueron íntegramente grabadas por el ídolo: nueve de ellas en casetes de chromo estéreo en portastudio y dos en cinta abierta, todo sin salir de su célebre mansión de Banfield.
Los casetes estaban en su biblioteca -en el home estudio que luego le regalara a Rubén Aguilera, su productor y arreglador durante una década- y las cintas, en “Excalibur” -la sala de grabación profesional que montó en la casa de huéspedes en el fondo de su domicilio, luego transformado en “El Piano Bar”.
Con ese material, la placa que ahora ve la luz nació hace dos años, cuando Jon Aguilera (hijo de Rubén y ahijado artístico de Sandro) comenzó junto a Nelson Pombal (productor de Palito Ortega y Charly García, entre otros) la clasificación, restauración y digitalización de esas grabaciones de entrecasa que Sandro le había confiado a su padre.
El documento histórico y musical completó su ciclo cuando Olga Garaventa de Sánchez, viuda del artista, autorizó a desarrollar este proceso de rescate.
La galería de presencias que aportan al clima de la placa suma 36 artistas, entre ellos 13 de sus músicos: Bernardo Baraj (su compañero en los tiempos de los Black Combo), Rubén Aguilera, Américo Belloto, Ricardo Lew, Jorge Padín, Miguel Tallarita, José Luis Colzani, Oscar D’Auría, Mario Parmisano, Carlos Buono, Víctor Skorupski, Enrique “Zurdo” Roizner y Jorge “el Oso” Bertinetti (integrante de la banda de Sandro desde 1982 y fallecido el 19 de julio pasado).

Clips
Dyango y Destino San Javier en una reversión de “Alma, Corazón y Vida”

Dyango se unió a Destino San Javier para interpretar una nueva versión de Alma, Corazón y Vida.
La colaboración forma parte del álbum “Volumen 2” de la saga “Su Amigo Dyango”, que se nutre de encuentros musicales con grandes artistas de América Latina. La canción, compuesta por Adrián Flores Albán en 1949, fue un símbolo del amor y la entrega absoluta, cruzando fronteras y generaciones.
Dyango vuelve a darle vida en una unión artística que celebra la tradición del folklore argentino y la canción romántica. La nueva versión aporta una mirada fresca, uniendo dos mundos musicales que hablan el mismo idioma del amor.
(Fuente: cmtv.com.ar)
Música
Sesgados presenta “Los Años Pasan” su nuevo EP

La banda Sesgados presentó su nuevo EP, “Los Años Pasan”, dos canciones unidas por una misma búsqueda, que es aceptar el paso del tiempo sin dejar de creer la posibilidad de empezar otra vez.
El lanzamiento propone un recorrido que va desde la calidez de un country rock de espíritu rutero hasta la intensidad de una balada eléctrica atravesada por arreglos de cuerdas.
“Los años pasan”, tema que da nombre al EP, encuentra su identidad en la sencillez y en el espíritu de una canción compartida alrededor de un fogón.
Una guitarra acústica, contrabajo, piano eléctrico y guitarra eléctrica se apoyan sobre un shuffle de batería interpretada con Hot Rods, construyendo una atmósfera cálida, cercana y profundamente humana.
La canción habla del paso del tiempo, de los amigos que permanecen en la memoria de las noches compartidas y de esos momentos que, se convierten en recuerdo.
En el segundo tema, “Escapemos”, Sesgados cambia de paisaje y se sumerge en una balada rock en compás de 6/8, que crece progresivamente entre guitarras eléctricas y arreglos de cuerdas.
La obra propone una historia de amor que encuentra en el otro un refugio, pero también el impulso necesario para volver a mirar hacia adelante y dejar atrás el peso de la rutina y los miedos para animarse a elegir otro camino.
(Fuente: La Casita Producciones)
Música
Oasis volvió para reconciliarse con el mundo y también con su propia historia

Dieciséis años después de la separación que parecía definitiva, Oasis vuelve a encontrarse en una pantalla grande. Oasis: Don’t Look Back in Anger, estrenado esta semana en cines, registra la gira Live ’25, el regreso de Liam y Noel Gallagher a los escenarios y, sobre todo, el reencuentro de dos hermanos cuya relación quedó durante años asociada a las peleas y los desencuentros.
Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con guion de Steven Knight, el documental se presentó fuera de competencia en el Festival de Venecia y combina imágenes de los conciertos, ensayos, backstage y entrevistas con los protagonistas. El registro comienza a acercarse a los Gallagher durante los preparativos del regreso y acompaña una gira que llevó a Oasis por distintos continentes ante millones de espectadores.
La película evita convertir las antiguas disputas entre los hermanos en el eje de la historia. En lugar de reconstruir minuciosamente las razones que llevaron a la ruptura de 2009, pone el foco en lo que ocurrió cuando volvieron a compartir escenario: una relación que se recompone de manera gradual y que encuentra en las canciones un terreno común.
Ese enfoque explica también el protagonismo que tienen los seguidores. El documental incorpora distintas historias para explicar qué significa Oasis para quienes crecieron con sus canciones y para quienes descubrieron la banda muchos años después. La puesta en escena busca transmitir esa experiencia colectiva con un importante despliegue de cámaras durante los conciertos.
El resultado apuesta abiertamente por la emoción y la nostalgia. Para algunos críticos, ese tono puede resultar excesivamente sentimental y por momentos demasiado complaciente con la idea de una reconciliación casi perfecta. Pero esa misma elección le permite al filme capturar algo que excede a los Gallagher: la capacidad de una canción para recuperar una época, reunir a desconocidos y convertir un concierto en una experiencia compartida.
Entre las canciones que aparecen durante el recorrido están varios de los clásicos que construyeron la identidad de Oasis, como Live Forever, Supersonic, Slide Away, Wonderwall, Champagne Supernova y Don’t Look Back in Anger. La película también recupera la importancia de Paul “Bonehead” Arthurs, guitarrista fundamental de la primera etapa del grupo.
Oasis, San Lorenzo y una versión de Wonderwall
En Argentina, el documental tiene además una particularidad que conecta al britpop con una tradición mucho más local: las imágenes de la hinchada de San Lorenzo.
Aunque Oasis ofreció dos conciertos en el estadio Monumental durante su regreso, la película eligió mostrar otra expresión de su vínculo con la Argentina. En una escena filmada en el Nuevo Gasómetro aparecen hinchas de San Lorenzo con bombos y banderas interpretando una adaptación de Wonderwall, uno de los grandes clásicos de la banda.
La producción registró especialmente esa versión durante una convocatoria realizada en el estadio Pedro Bidegain, en la previa de un partido ante Sarmiento. La melodía de la canción de 1995 fue transformada por los hinchas en un canto dedicado al club, una apropiación que despertó el interés del equipo del documental.
La escena funciona así como una pequeña síntesis del fenómeno que intenta retratar Don’t Look Back in Anger: canciones nacidas en Manchester que, tres décadas después, pueden reaparecer en una tribuna de Buenos Aires con otra letra, otro significado y la misma capacidad para hacer cantar a miles de personas.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)







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