Literatura
Anunciaron a las ganadoras del Premio Storni de Poesía 2021
La neuquina Silvia Mellado, la porteña Daniela Aguinsky y la entrerriana María Belén Zavallo son las ganadoras de la primera edición del Premio Storni de Poesía por decisión de un jurado integrado por Estela Figueroa, Graciela Cross y Osvaldo Bossi.
El anuncio fue realizado por el ministro de Cultura, Tristán Bauer, y Gabriela Borrelli Azara, directora del ciclo #PoesíaYa! del Centro Cultural Kirchner, a través de Zoom y con el objetivo de que coincidiera con el día del nacimiento de Alfonsina Storni para impulsar el proyecto de ley que intenta establecer que el 29 de mayo sea el día nacional de la poesía argentina.
La convocatoria se lanzó el 18 de febrero y cerró el 19 de abril, fecha para la que se llegaron a presentar 2200 obras de todo el país con “muy alto nivel literario con diferentes estéticas” que, explicó Borrelli, decidieron incluir cuatro menciones de honor para resaltar esas poéticas.
“Esto habla del vigor y la maravilla de la poesía, uno de los lugares donde nos refugiamos, aprendemos y nos conmovemos”, dijo Bauer antes de anunciar a las ganadoras que recibirán premios de 150.000 pesos para el primer lugar y un incentivo de 50.000 pesos cada una las que quedaron en segundo y tercer lugar.
Stella Mellado (Zapala, 1977) es autora de los libros de poemas “Celuloide”, “Acetato”, “Moneda nacional” y “Pantano seco” y obtuvo el primer premio de este concurso por su libro “Cantos limayos” del que el jurado destacó “la precisión de la lengua que entrega a las distintas formas del paisaje, nos ofrece la visión de otro mundo, que es este”.
Especificaron que el trabajo de Mellado “por momentos se acerca a la poesía oriental” y “tal es el distanciamiento y precisión de las imágenes que el yo se confunde con las imágenes”.
Mellado, doctora en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, investigadora asistente del Conicet y profesora de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, dijo estar “emocionada y honrada”, agradeció “profundamente la convicción y el esfuerzo por fomentar y propiciar que la poesía sea uno de los bastones de nuestras plataformas y que pongamos ahí nuestra sed de belleza, de memoria, sobre todo en estos momentos tan particulares y tan tristes para nuestra nación y nuestros pueblos”.
El segundo premio fue para “Afecciones familiares”, de Daniela Aguinsky (Buenos Aires, 1993) del que se destacó “la frescura y audacia” y fue definido como “una actualización de la poesía de Alfonsina Storni”; mientras que el tercero fue para “Lengua montaraz”, de María Belén Zavallo (Paraná, 1982) y el jurado resaltó haberse sentido “asombrado por el trabajo que la poeta hace con la lengua áspera donde los rituales de la vida en el campo, entremezcladas con sus secuencias autobiográficas, arman un libro distinto”.
Las cuatro menciones de honor correspondieron a “Bichito de Pekín”, de Sebastián Martín; “Ese canto interior”, de María Rosa Montes; “Perros ingleses”, de Mario Arteca, y “Zanja grande”, de Emilio Jurado Naón.
Historias Reflejadas
“Los enigmas de la muerte”
Los enigmas de la muerte
La muerte despliega su juego, se derrama sobre la superficie de la vida y siembra dudas.
Como una grieta en la pared de los tiempos, va separando aquello que estaba destinado a ser separado.
Centímetro a centímetro se expande cuestionando a aquellos que quedaron vivos, inmersos en una realidad sin formas, donde cada uno es tan solo lo que siente.
Las sombras silencian las palabras y cada acto trae sus consecuencias. Las cosas escondidas salen a la luz, porque en el laberinto de la vida lo oculto siempre se manifiesta en el momento oportuno. Cada uno construye sobre los escombros del pasado aquello que es su verdadera esencia.
Enigmas que se multiplican liberando preguntas que rescatan a muchos de su inmunidad al dolor.
Secretos, traiciones, mentiras y chantajes merodean a la muerte de las almas que se sostienen, débiles, en el hilo de la vida.
En el muro de las dudas, la verdad se escapa por una grieta que duele y en silencio se pierde lo que se pudo decir y se calló, lo que se pudo hacer y se evitó.
La muerte muestra sus garras y cuestiona a los vivos. Desde el otro lado de las cosas hay muchos que se convierten en puentes capaces de conectar con palabras aquello que pretende ser silenciado.
En la grandeza de quienes se convierten en puentes, las sombras se convierten en luz.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Las grietas de Jara”, de Claudia Piñeiro, “El juego de las dudas”, de Luis Carranza Torres, “Cornelia”, de Florencia Etcheves y “Esclava blanca”, de Carola Ferrari.
Textos para escuchar
Una larga noche negra – María Verónica Puyó por Mariano Rodríguez
Mariano Rodríguez lee el cuento Una larga noche negra de María Verónica Puyó
Era de día y, sin embargo, la noche se irguió de repente. No lo notamos al principio, pero el manto negro se extendió tan veloz como una gran mancha de aceite. Hasta entonces éramos felices.
Lo éramos. Pero un péndulo de acero glacial nos rozaba las cabezas y nos soplaba su aliento de verdugo. Y nosotros, inmutables, permanecíamos latiendo, viviendo a nuestro antojo sin medir ni calcular finales.
Un buen día me dijiste algo del miedo. Ciertamente no presté mucha atención, te escuché sin oír lo que decías. Simplemente recuerdo que hablaste de algo así como de un monstruo voraz y sanguinario. Siempre tenías esos temas, no me pareció extraño, pero ahora que trato de visualizar tus ojos, me doy cuenta que tenían un fulgor distinto, más brillante. Después dijiste que no había que dejarse morder por el miedo, que nunca lo harías. Sinceramente, no sabía de qué hablabas.
Poco después de aquella tarde vinieron a buscarte. Estaba oscuro y el toque de queda había barrido las calles como una feroz tormenta de otoño. A esa hora tomábamos un té en la cocina, era como una ceremonia, y el mundo podía caérsenos encima mientras tanto sin que nosotros soltáramos las tazas. Entonces oímos patear la puerta, y unas sombras desnudas se arrinconaron tras el cristal. Me levanté asustada y fui a ver qué querían. Creo que te paraste y permaneciste como congelado al lado de la silla. Cuando abrí se lanzaron como buitres, te vieron, te ataron las manos en la espalda y, sin oír mis preguntas aterradas, te apoyaron un revólver en la sien. Enmudecí y los ojos se me nublaron. Me parece verte pálido todavía, diciéndome algo del miedo, y yo no te escuchaba.
Te sacaron sin decirme una palabra, me cerraron la puerta y alcancé a verte tras el vidrio empañado, subiendo a un auto verde con los ojos perdidos. Grité y no me escuchaste, y entonces, solo entonces, comprendí lo del miedo.
Esa noche no dormí y por la mañana corrí temprano a preguntar dónde estabas. Me atendió un hombre alto, de anteojos, que, pasando varias veces el dedo de arriba a abajo en el papel lánguido me dijo que no estabas en la lista de los detenidos, como otros cientos. No se cómo volví a casa, ni cómo esa noche, recostada en el sillón, te soñé caminando mientras un niño pequeño te arrastraba de la mano hasta un precipicio. En el borde, a punto de caer, me gritabas algo, y yo no te oía. Te alcancé una mano y la tuya se escurrió como agua entre mis dedos. Resbalaste al vacío y, desesperada, quería caerme contigo pero no podía.
He escuchado muchos toques de queda desde entonces y creo que, desde algún lugar, desde alguna celda fría o pozo oculto continúas llamándome. Muchas veces me pregunté qué habías hecho, y otras muchas me respondí que no habías temido, que no habías aportado tu cuota al régimen del temor soberano. Hoy, tras años de preguntas sin respuestas, de calabozos sin registros, de silencio y noche negra; hoy, recién, aclara el día. Y sin embargo para mí la noche no se ha ido.
Feria del Libro
Rosario confirmó para octubre su Feria Internacional del Libro
La Feria Internacional del Libro de Rosario celebrará su edición 2026 del 8 al 18 de octubre en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, con entrada libre y gratuita y una programación que reunirá a escritores, editoriales, librerías y actividades para lectores de todas las edades.
El anuncio fue realizado por autoridades de la Municipalidad de Rosario, el Gobierno de Santa Fe y la Fundación El Libro, organizadores del encuentro junto con la Universidad Nacional de Rosario. Durante la presentación se destacó que el cambio de fecha busca evitar la superposición con los Juegos Suramericanos y darle mayor visibilidad a uno de los acontecimientos culturales más importantes de la región.
A lo largo de once jornadas, el Cultural Fontanarrosa se convertirá en un espacio de encuentro para la industria editorial, con presentaciones de libros, conferencias, mesas de debate, talleres, firmas de ejemplares, propuestas para las infancias y visitas de establecimientos educativos. También participarán autores y autoras de Rosario, de distintas provincias y del exterior.
La organización abrió además las convocatorias para autores independientes, librerías y editoriales del departamento Rosario, que podrán postular títulos publicados entre agosto de 2025 y agosto de 2026 para integrar la programación del evento. También se habilitó la inscripción para editoriales que deseen participar con publicaciones de su catálogo.
Durante el lanzamiento, las autoridades remarcaron que la gratuidad del ingreso forma parte de una política destinada a garantizar el acceso de toda la comunidad a la lectura y a fortalecer la industria del libro, en un contexto de preocupación del sector por el proyecto de derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera.
La Feria Internacional del Libro de Rosario se consolidó en los últimos años como uno de los principales encuentros editoriales del país y un espacio para promover la diversidad de voces, el intercambio cultural y el desarrollo de la producción literaria argentina.
“Rosario tiene una cultura muy fuerte en el rubro librero y en el rubro editorial, de la producción editorial, y van atadas de la mano porque la cadena del libro las incluye”, aseguró el jefe comunal local, Pablo Javkin.

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