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Literatura

Con lecturas, filmes y conciertos, arrancaron los homenajes por los 40 años de la muerte de Cortázar

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Aunque no nació ni murió aquí y residió poco más de 30 de los 69 años en que se extendió su vida, la Ciudad de Buenos Aires fue uno de los territorios más entrañables para Julio Cortázar: a partir del lunes, cuando se conmemoraron los 40 años de su muerte, la geografía porteña aloja una programación en homenaje al autor de “Rayuela” que incluye proyecciones de películas, conciertos de jazz -su género musical predilecto- y lecturas que volverán a poner en valor la huella de su literatura en la cultura latinoamericana.

El “Año Cortázar” arrancó el lunes y se prolongará hasta el 12 de febrero de 2025 impulsado por el Ministerio de Cultura porteño, aunque habrá otras actividades por fuera de esa programación que también nutrirán la agenda de tributos. El ciclo abrió con una lectura de fragmentos de “Rayuela”, la obra más icónica del escritor, que con una prosa lúdica de estructura experimental proyectó la literatura en castellano hacia horizontes inexplorados que regaron la creatividad de varias generaciones.

Esa primera actividad tuvo lugar a las 19 en la Biblioteca Julio Cortázar Casa de la Lectura y la Escritura (Lavalleja 924) y estuvo a cargo del escritor Diego Paszkowski, quien leyó acompañado por jóvenes músicos de jazz que interpretaron obras de Frank Churchill, Charlie Parker, Bronislau Kaper, Sonny Rollins, entre otros.

El Centro Cultural Recoleta es otro de los espacios que aloja el homenaje. Por un lado, con una muestra especial que según adelantó la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, se inaugurará a mitad de año y tomará varias salas de la sede, entre ellas la llamada precisamente Cronopios en honor al escritor. Antes, desde el jueves hasta el próximo domingo, ofrecerá un ciclo de cine gratuito que explorará distintos matices de la vida y la ficción del escritor bajo el título “Cortázar, imágenes de muchos mundos”. Las películas que se proyectarán serán “Esto lo estoy tocando mañana” de Karina Wroblewski y Silvia Vegierski (15 de febrero), “La cifra impar” de Manuel Antín (viernes 16) y “Circe”, también de Antín (sábado 17), en tanto que el domingo 18 habrá una película sorpresa.

En tanto, en el Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) se realizará el viernes 23 a las 18 un encuentro literario gratuito y dirigido al público en general que incluye una lectura de fragmentos de “Historias de cronopios y de famas”, la obra publicada en 1962 que reúne de sesenta y cuatro relatos cortos en los que el sarcasmo y la ironía que esconden entre sus líneas reflexiones filosóficas a través de un lenguaje sencillo y claro.

Durante estos meses están previstas además distintas actividades en las bibliotecas y espacios culturales como lecturas, muestras y la digitalización de todas las primeras ediciones de sus libros. En esta misma línea, la Ciudad está preparando recorridas abiertas a todos el público sobre los lugares más vinculados a Cortázar y su obra, desde el Casco Histórico a su barrio de Agronomía o la Galería Güemes.

Como parte del “Año Cortázar”, también está prevista una jornada especial del Festival de Jazz de este año, que además de estar dedicado a él, tendrá un día con música netamente vinculada a su obra.

El programa anunciado es solo una parte de lo planificado para el “Año Cortázar”, ya que en las próximas semanas se irán anunciando otras actividades que abarcarán desde teatros a bibliotecas y museos o centros culturales.

Por su parte, también en el marco del 40 aniversario del fallecimiento del autor de “Rayuela”, hasta el próximo miércoles se exhibe en el Cine Gaumont el documental “Cortázar & Antín, cartas iluminadas”, de Cinthia Rajschmir, un trabajo estrenado en el Festival de La Habana y en el Bafici en 2019 que obtuvo premios en festivales como Trieste y Punta del Este. A partir de la correspondencia creativa entre el escritor y Manuel Antín, el filme reconstruye la amistad transoceánica que entablaron y aborda la complejidad del compendio estético del lenguaje cinematográfico en la década del 60.

La relación epistolar de la que da cuenta “Cortázar & Antín: cartas iluminadas” nació a finales de la década de 1950, cuando el realizador le escribió por primera vez y con registro formal a Cortázar y cierra con las cartas del final, en las que “se sacan chispas” por las diferencias que tuvieron al momento de la escritura de “Intimidad de los parques”, una de las tres películas que adaptó el cineasta sobre textos del escritor, junto con “La cifra impar” y “Circe”.

Por último, también se realizó este lunes el tour literario “Tras las huellas de Cortázar”, un recorrido peatonal por Buenos Aires que partirá del Teatro Colón y abarcará 10 puntos claves de la ciudad vinculados con el autor de “Los premios”, como Diagonal Norte, Plaza de Mayo, el Estadio Luna Park y la calle Florida.

La vida de Cortázar en Buenos Aires se puede dividir en varias etapas. Desde su llegada a la ciudad en 1918 a la edad de cuatro años, vivió en Banfield hasta 1932, cuando se trasladó a Villa del Parque. Durante este tiempo, pasaba la mayoría de sus días en la Capital Federal. En 1937 se mudó a Bolívar y luego a Chivilcoy para enseñar, regresando a Buenos Aires en los fines de semana. En 1944 comenzó a dar clases en Mendoza, antes de volver a Buenos Aires y luego mudarse a París en 1951. Realizó varias visitas a Buenos Aires, tanto con su esposa como solo, en distintas etapas de su vida.

“Tras las huellas de Cortázar”, organizado por la periodista y guía de turismo Mariana Iglesias, tuvo inicio desde el Teatro Colón (Cerrito 628) concluyendo en la Confitería London City.

Los puntos seleccionados para el tour literario tienen un significado especial, ya que son parte importante de la vida y obra porteña del escritor. Desde su llegada a Buenos Aires en 1918, cuando tenía cuatro años, hasta sus últimas visitas como escritor consagrado, Cortázar estuvo profundamente ligado a la ciudad y sus barrios.

Feria del Libro

Mar del Plata vive una nueva edición de la Feria del Libro Infantil

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El Torreón del Monje, en la ciudad de Mar del Plata, vuelve a convertirse en un espacio de encuentro para niños, adolescentes y familias con la realización de la 11° Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrolla hasta el 2 de agosto, de 11 a 19, con entrada libre y gratuita.

La programación incluye presentaciones de libros, talleres, narraciones, espectáculos, propuestas de ilustración, actividades lúdicas y espacios de lectura para distintas edades. Uno de los momentos más esperados será la visita del historietista y humorista gráfico Cristian Dzwonik, conocido como Nik, creador de “Gaturro”, quien estará el 28 de julio desde las 16.30 para firmar ejemplares y participar de un encuentro con el público.

Día x día

20 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas

21 de julio

  • 15: presentación del libro “Cuentame un cuento” de Miriam Blanco. Presentadora Miriam C. Giménez.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

22 de julio

  • 15: presentación del libro “Piedra libre” de Alicia Prosperi. Presentadora Miriam C. Gimenez. Un libro de adivinanzas, juegos y trabalenguas.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

23 de julio

  • 15 a 16: Rincón de narradores. Auspiciado por la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil. Acompaña Mónica Etchenique.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

24 de julio

  • 15 a 16: charla “Historias que conectan: leer, compartir y crear a través de los cuentos” a cargo de María Fernanda Saba.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

25 de julio

  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 3”. De grande quiero. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

26 de julio

  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 4”. ¡Escuchá lo que traje!. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

27 de julio

  • De 16:30 a 17:30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

28 de julio

  • 16.30: Nik (Cristian Dzwonik) el historietista y humorista gráfico argentino, creador del personaje “Gaturro” va a visitar la Feria para firmar ejemplares durante las dos horas que dure la actividad.
  • “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas. Horario a confirmar.

29 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

30 de julio

  • De 15 a 16: Rincón de narradores. Auspiciado por la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil. Acompaña Mónica Etchenique.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

31 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

1 de agosto

  • 11.30 a 13.30: ‘Harry Potter: el mapa del merodeador’. Nos encontraremos a fin de leer el capítulo del libro para luego tener una charla debate sobre la creación del mapa, las travesuras que cada uno haría, donde lo usaría y demás disparadores que pidan los presentes. Luego de esto entre todos pintaremos huellas típicas del mapa y los pegaremos en toda la feria, alrededor de la carpa o en el camino hacia alrededor de la feria.
  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 5: Lo que cabe en una viñeta”. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

(Fuente: lacapitalmdp.com)

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Textos para escuchar

Refutación del regreso – Alejandro Dolina

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Refutación del regreso
de Alejandro Dolina, leído por Alejandro Apo

No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible. Los Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del barrio, planeaban volver.

Volver a cualquier parte.
A la adolescencia, para reencontrarse con los amores viejos.
A la infancia, para recobrar las bolitas perdidas.
A la primera novia, para jurarle que no ha sido olvidada.
A la escuela, para sentir ese olor a sudor y tiza que no se encuentra en ninguna otra parte.

Volver fue para ellos la aventura prohibida. Cada noche soñaban con patios queridos y cariños ausentes. Y cada mañana despertaban llorando desengañados y revolvían la cama para ver si algún pedazo de sueño se había quedado enganchado entre las cobijas.

A pesar de todo, los muchachos de Flores habían aprendido a disfrutar de los regresos modestos y cada tanto visitaban antiguas pizzerías, veían peliculas de Paul Muni, cantaban el vals Penas que Matan o examinaban fotos amarillentas en la pieza de Manuel Mandeb.

Desde luego, los Refutadores de Leyendas se burlaban de todo esto.
―¡Saluden a los nuevos tiempos! ―gritaban―. El mundo marcha hacia adelante.

La comparsa racionalista acusaba a los Hombres Sensibles de retrógrados y conservadores. Tal vez tenían algo de razón: Mandeb y sus amigos andaban siempre por los mismos lugares, contaban miles de veces las mismas anécdotas y se divertían robando nísperos siempre en la misma casa.
―Marchan ustedes a contramano de la historia ―rugían los Refutadores. Y era cierto. Pero siempre es recomendable recorrer la vida a contramano, sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del tránsito.

En los años dorados del barrio del Angel Gris, funcionaba en la calle Gavilán la agencia Todo para el Regreso. Esta empresa organizaba unos viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta. Por cierto, solían elegir lugares horrorosos, con alojamientos míseros y comidas inmundas, precisamente para acrecentar el deseo de volver cuanto antes.

Pero el mayor éxito se obtuvo con el Servicio de Recuperación de Vecinos. La agencia se ocupaba de localizar y entrevistar a pobladores antiguos, alejados del barrio por las perversas mudanzas. Por un precio razonable se les ofrecía una fiesta callejera en su viejo vecindario, con la presencia de todos los personajes de la zona. El servicio incluía la entrega de un pergamino, palabras alusivas a cargo de empleados de la empresa y llegado el caso, indumentaria apropiada para que el vecino emigrante pudiera fingir opulencia si lo deseaba.

Existía ―además― un plan superior que contemplaba la reinstalación lisa y llana del vecino perdido en su antigua residencia. Desde luego, los costos eran grandes y no resultaba sencillo vencer las dificultades que se presentaban: desalojo del nuevo ocupante de la finca, abolición de las eventuales reformas, rescate de los muebles originales y restauración del exacto grado de higiene en que acostumbraban vivir el cliente y su familia. Para cumplir con esta última pretensión, a veces había que limpiar y otras veces era necesario juntar mugre.

En realidad, hay que confesar que durante todo el tiempo que funcionó el Servicio de Recuperación de Vecinos, solamente una vez se concretó el plan superior. Fue el famoso regreso de la familia del ingeniero Vaccari a su casa de la calle Bolivia. Este servicio fue solventado por los amigos del poeta Jorge Allen, despues de más de un año de colectas, rifas, préstamos a interés y timbas a beneficio.

No es que a nadie le importara gran cosa del ingeniero Vaccari. Pero Jorge Allen estaba enamorado de Leonor, la mayor de sus hijas y no estaba seguro de poder seducirla en Bancalari.

La historia no tuvo un final feliz. Leonor rechazó tercamente a Jorge Allen y se entreveró con un carnicero que venía a rondarla precisamente desde Bancalari. Allí mismo se fueron a vivir cuando se casaron, un año después. El resto de la familia Vaccari acabó mudándose más tarde a San Miguel, barrio del que no fueron rescatados jamás.

El ruso Salzman, legendario jugador de dados, también supo hacer un negocio parecido. Sin la intervención de la agencia, se decidió a comprar la casa de su infancia, ocupada desde hacia años por perfectos desconocidos.

En semejante patriada, el ruso se gastó la memorable ganancia de una noche gloriosa en el casino de Mar del Plata. Una vez instalado, comprendió que la inversión había sido inútil.
―He recuperado mi casa ―dijo―. Pero la infancia, no.

Catorce años después de haber egresado como bachiller, Manuel Mandeb volvió a inscribirse en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.

El polígrafo de Flores estaba entusiasmado con la ida y propuso a sus antiguos compañeros que hicieran lo mismo, para repetir la época más feliz de sus vidas. No tuvo mucha suerte: Avila, Capel, Carrasco, Cichoworsky, Donath, Frascarelli, Frezza… Por orden alfabético todos se fueron negando y presentando sólidos pretextos. El trabajo, la familia, la distancia, el dinero. De algún modo misterioso aquellos atorrantes habían contraído la responsabilidad.
Manuel Mandeb no se achicó y comenzó las clases.

Ya el primer día trató de reproducir episodios divertidos que habían ocurrido antes, pero las cosas no eran iguales. Sus nuevos compañeros eran bastante chitrulos y se resistían a secundarlo en sus travesuras. No le llamaban El Turco, sino El Abuelo. Para peor, algunos profesores creían recordarlo vagamente y no sabían si confundirlo con su hijo o con su padre.

Logró ―eso sí― algunas buenas notas y hasta quince amonestaciones. Un día, el jefe de celadores descubrió la verdad.
―No crea que no lo he reconocido, señor Mandeb. Este es otro de sus inventos. Yo pensé que el título de bachiller iba a servirle de escarmiento, pero veo que no es así. Usted es de los que siguen jorobando hasta después de muertos.

Mandeb contestó llorando:
―Usted es el único que me ha comprendido. Gracias.
―Cállese la boca, señor ―gritó el jefe de celadores―. Vuelva a clase.

El pensador de Flores fue expulsado poco después. Pero a pesar de su fracaso, la segunda inscripción es una maniobra que merece ser estudiada por los melancólicos cabales. Sostengo que con el apoyo de sus viejos condiscípulos, la experiencia de Mandeb hubiera sido emocionante.

La agencia Todo para el Regreso se fundió por falta de clientes. En un último esfuerzo, sus dueños ofrecieron servicios económicos. Eran retornos fingidos, vueltas sin ida, reencuentros sin ausencia. El interesado podía simular un viaje al Africa. La empresa se encargaba del recibimiento, los abrazos y las lágrimas. El éxito fue nulo. Por esos días, Manuel Mandeb escribió su oscuro ensayo Nunca se Vuelve. Leamos algunos párrafos:
«No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se quedan quietos y a la vuelta ya no están. Para poder volver se necesita, por empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no hay forma de detener el Universo. Créanme si les digo que nadie ha efectuado nunca jamás un verdadero regreso. El hombre que lo consiga cumplirá la hazaña más grande de la historia».

La idea de no bañarse dos veces en el mismo río no constituye ninguna novedad filosófica. Pero adviértase que Mandeb deseaba en verdad volver a bañarse. Ésa fue su mayor obsesión y siempre lamentó amargamente no poder remontar los tiempos.

Los Refutadores de Leyendas se alegran de la dinámica universal y esperan el futuro con impaciencia. Desean liberarse del pasado, romper las cadenas. Pero si esto encierra la idea de libertad, hay que reconocer que Manuel Mandeb fue mucho más lejos:
«¿Por qué no puede uno estar en varios lugares al mismo tiempo? ¿Qué es esto de no poder volver al pasado ni visitar el futuro? ¿Por qué no es posible extraer de las premisas de la razón las consecuencias que a uno se le antojen?

«Ah, la libertad… la libertad sin tiempo, ni espacio, ni lógica. La libertad de vivir todas las vidas, de estar en todas partes, de recorrer las edades. ¿Qué dicen a esto los libertarios sin frontera?»

Pero las cosas son como son. Esa es la pena de los Hombres Sensibles. La misma de los viajeros que no pueden volver atrás. Ellos no han nacido para viajar. Y sin embargo, ahí andan con la vida llena de extraños, ansiando la inmortalidad, solamente para poder regresar.
Algunos tratan de no parar: amor… quédemonos aquí… Pero el que no parte también se queda solo.

En Flores se suele contar la leyenda de Antón Raffo, quien según parece poseía el Secreto del Regreso. Mandeb y Jorge Allen llegaron a conocerlo. Es cierto que el hombre usaba en su conversación algunos giros inquietantes.
―Ya voy a arreglar eso cuando sea un poco más joven.
―He besado muchas veces a Mónica. Pero será mucho mejor cuando le dé el primer beso.
―Ya estoy harto de nacer, caballeros.

Los muchachos de Flores no pudieron indagar demasiado. Raffo desapareció y si es que posee el Secreto, tal vez ande en otros tiempos más prometedores.

Aquí cabe una modesta reflexión. Aún cuando fuera posible volver al pasado, nada sería igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos minuciosamente, serían distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta diferencia es sustancial. Llevaríamos con nosotros la carga de la experiencia anterior. Nos estaría negada la ansiedad y la esperanza. ¿Con qué entusiasmo apostaríamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dirá: sería preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo vivimos. Respuesta: ¿de qué sirve volver si uno no sabe que vuelve? Para el caso es posible pensar que ahora mismo estamos viviendo por segunda o quinta vez la misma vida.

Quien les escribe ha soñado muchas veces este episodio:
Camino por la calle Urquiza, en Caseros. Soy como ahora, un grandulón melancólico. Pero descubro que no estoy en el presente sino en los primeros años de la década del 50. Llego ante la casa que lleva el número 68 y toco el timbre. Al rato sale a recibirme un nene mugriento y desconfiado. Soy yo mismo. Abrazo emocionado al chico. Desde adentro oigo la voz del abuelo que pregunta:
―¿Quién es, Negro?

Nunca he podido imaginar que algo mejor pudiera ocurrirme. Los funcionarios del paraíso no tendrán que ponerse en grandes gastos conmigo.

El libro de aventuras del regreso sigue en blanco.

Ni los Hombres Sensibles, ni los Pensadores del Eterno Retorno, ni muchos de nosotros ―que a veces creemos volver― hemos podido dar un solo paso. Esto no nos impide ser dichosos algunas veces, a pesar de todo. Las personas decentes nos piden madurez y resignación. Quieren que olvidemos nuestras trágicas ensoñaciones. Pero nosotros no queremos olvidar. Y el que olvide, jamás, jamás podrá ser nuestro amigo.

Ni siquiera cuando volvamos a encontrarnos otra vez y para siempre.

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Historias Reflejadas

“El tesoro de un cuento”

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El tesoro de un cuento

La historia se había desatado de a poco, como si cada palabra hubiera necesitado abrazarse a la siguiente para dar forma al relato y extenderlo, como si los rostros se ocultaran entre los renglones y espiaran detrás de los silencios.

El misterio estaba allí, adentro y afuera de las páginas, la magia atrapada en cada letra, un truco imposible de evitar. Las voces se estiraban entre puntos y comas, mientras huían del miedo que corría apurado y las alcanzaba. Una puerta detrás de otra, la historia avanzaba en remolinos, claro sobre oscuro, blanco sobre negro, grises en las sombras del cuento.

Más allá, en los límites del final todo parecía aquietarse, ya no había vientos ni trucos. Ya no había dudas ni secretos. La verdad asomaba. Alguien había encontrado su tesoro.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes relatos: “Mago”, de Fabián Sevilla con ilustraciones de Pablo Pino; “El secreto de la casa gris”, de Gabriela Armand Ugon con ilustraciones de Carlos Manuel Díaz; “El sospechoso viste de negro”, de Norma Huidobro con ilustraciones de Alberto Pez; y “Sombras y temblores”, de Olga Drennen con ilustraciones de Vik Arwen (Project)

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Propietario: Contarte Cultura
Domicilio:La Plata, Provincia de Buenos Aires
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