Literatura
Tres libros de autoras argentinas entre los mejores de habla hispana del siglo XXI
Luego de que el diario The New York Times presentara en julio pasado su lista de los mejores libros publicados en el siglo XXI, muchas voces se alzaron a modo de protesta. Como respuesta a eso, el portal de la BBC en español elaboró su propio ranking con la opinión de 38 expertos de diversas universidades españolas y latinoamericanas que eligieron los 20 mejores libros escritos originalmente en español desde el 1° de enero de 2000, entre los que figuran las obras de tres autoras argentinas: Gabriela Cabezón Cámara, Mariana Enriquez y Samanta Schweblin.

Las listas, al final, más que para establecer un orden de preferencia o de calidad, sirven para recuperar títulos que algunos no recordábamos, o que no sabíamos que habían gustado tanto. Nadie duda de la calidad de los tres primeros seleccionados, que están en boca de todos desde su publicación, pero algunos de los otros libros seleccionados pueden suponer un descubrimiento para muchos lectores.
2666, de Roberto Bolaño
Durante bastante tiempo soñé con Hans Reiter, personaje de 2666. Hans Reiter volvía a mí como cada tarde de domingo. Del mismo modo, la frialdad policial de las fichas sobre esas mujeres muertas, violadas, desaparecidas, torturadas se convertía en un fuego de rabia y dolor.
Roberto Bolaño parece anunciar en 2666 el final de Occidente, un apocalipsis caótico en el que los personajes se mueven en espacios de difícil definición, de contornos marcados por fronteras difusas e irreales; espacios habitados, en gran medida, por seres conocedores del horror.
Los murmullos fantasmales de Juan Rulfo ya no se pueden escuchar debido a los gritos no menos fantasmales que salen del violento horror de la frontera mexicana, de la Santa Teresa de Bolaño, aunque ahí, junto a las putas y los ejecutivos vemos también a las “indias con bultos a la espalda”, las mismas indias fotografiadas por Rulfo que han llegado a un destino en el que solo se las permite seguir cargando eternamente con sus bultos.
Isabel Giménez Caro, profesora titular de Literatura española, Universidad de Almería
El infinito en un junco, de Irene Vallejo
El infinito en un junco, de Irene Vallejo, ofrece un asombroso viaje por la historia de los libros, piezas de tiempos entrelazados a través del papiro, el pergamino y el papel.
Así, este ensayo nos invita a un recorrido que va desde los clásicos griegos hasta los manuscritos medievales, pasando por la Biblioteca de Alejandría, los talleres de copistas y las pantallas digitales.
Todo ello entretejiendo con maestría una gran cantidad de fuentes historiográficas, literarias y culturales junto a experiencias íntimas acerca del diálogo infinito que implica la preservación del conocimiento, la cultura y la identidad en el corazón de la palabra escrita.
María Di Muro Pellegrino, profesora e investigadora del Centro de Investigación y Formación Humanística, Universidad Católica Andrés Bello
La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa
Publicada en el año 2000, La fiesta del chivo puede que sea la última de las grandes novelas del escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa, tras títulos de la relevancia de La ciudad y los perros, La casa verde, La guerra del fin del mundo y, sobre todo, Conversación en la Catedral.
Supone, además, la culminación de toda una serie de excepcionales relatos de diferentes autores –El señor Presidente, Yo, el supremo, El otoño del patriarca, etc.- que tienen como principal objetivo llevar a cabo una profunda reflexión sobre las dictaduras en América Latina. La obra de Vargas Llosa destaca, además, por su estilo y fuerza narrativa.
José Belmonte Serrano, profesor de Literatura Española, Universidad de Murcia
Tu rostro mañana, de Javier Marías
Tu rostro mañana, de Javier Marías, es una trilogía compuesta por Fiebre y lanza (2002), Baile y sueño (2004) y Veneno y sombra y adiós (2007). En ella, el autor explora a través de sus personajes diversos episodios de la historia reciente, personas y acontecimientos que han quedado marginados u olvidados, con los que se entremezcla la experiencia de su protagonista, Jaime Deza.
A través de una prosa que evoca la narrativa del grand style, Marías va construyendo un mundo en el que se funden las tramas de la novela de espías, la novela de campus y los acontecimientos históricos más relevantes del siglo XX, en una narración envolvente que arrastra al lector mientras reflexiona sobre el propio proceso de escritura y la constitución de un mundo en que ficción y realidad tienen límites muy difusos.
Juan José Lanz Rivera, catedrático de Literatura Española, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura
Esta novela se asemeja a las grandes del boom latinoamericano por su vocación totalizadora y su ambición histórica e identitaria, y se coloca al margen del marasmo de dudas, pensamiento débil y rendiciones distópicas de una gran parte de las novelas de nuestro siglo.
Padura sigue los cánones de la novela histórica moderna y ofrece un fresco monumental, como muy pocos se atreven a intentarlo, de una época en la que los regímenes totalitarios y el terror asolaron el mundo occidental, con un estilo muy ameno, sin dar lecciones de historia, por el que los lectores quedan subyugados, y tratan de establecer conexiones entre las diferentes historias que se combinan en el relato.
Yannelys Aparicio, catedrática de Literatura, Universidad Internacional de La Rioja
Crematorio, de Rafael Chirbes
La obra de Rafael Chirbes era apreciada por los críticos, pero desconocida en buena medida por los lectores hasta la aparición de Crematorio, una novela que anticipó el desastre económico que sufriría el mundo occidental a inicios del siglo XXI.
En un pueblo inventado de la costa levantina tiene su emporio comercial el arquitecto Rubén Bertomeu. Su riqueza se sustenta no solo en el hormigón, sino en inmoralidades públicas y privadas. Realiza actividades que todos los personajes de su entorno familiar parecen cuestionar, pero de las que no dudan en aprovecharse al máximo.
En el escaso tiempo que dura el traslado, desde el tanatorio hasta el crematorio, del cadáver del hermano de Rubén, Matías, todos los personajes, en largos e intensos monólogos interiores, reflexionan sobre la mezquindad que domina sus vidas.
Chirbes dibuja el declive de una época y un país a través de una familia en concreto, porque la destrucción del paisaje mediterráneo corre en paralelo a la destrucción moral de los Bertomeu.
José María Fernández Vázquez, profesor de Literatura Española, Universidad Pablo de Olavide
Pequeñas mujeres rojas, de Marta Sanz
Esta novela policiaca cuenta la historia de la saga familiar constituida por Jesús Beato a partir del enriquecimiento que experimentó con las interesadas delaciones ofrecidas a los falangistas en el verano de 1936.
El estigma de esta familia es la codicia y el crimen codicioso, y las muertes causadas por los Beato alimentan esta trama negra.
La novela edifica un monumento –no de piedra y no vandalizable– a la memoria y a la épica de los vencidos y las vencidas (pequeñas mujeres rojas) en la guerra civil española. Constituye un alarde estilístico, de estructura y de técnica literaria, que explora los modos de representación de la violencia y del dolor.
Con este fin proyecta la trama sobre el relato fantástico y de terror, en particular sobre las producciones de la factoría Disney desde los tiempos clásicos del “tío Walt” a los más recientes de Tim Burton.
María Ángeles Naval, catedrática de Literatura española, Universidad de Zaragoza
Lectura fácil, de Cristina Morales
La obra de Cristina Morales puede definirse como una apuesta decidida por la implosión del texto literario convencional. Pocas novelas hispánicas del siglo XXI llevan más lejos esa demolición que “Lectura fácil”, de la mano de sus cuatro voces narrativas y del lenguaje empleado, así como de los mecanismos y materiales que nutren la trama.
Pero, además, muy pocas de esas ficciones están insufladas por un propósito tan radical como sería el cuestionamiento de la noción de “discapacidad intelectual”. Su calado es de orden estético y ético; su creación, un logro ante el que palidece la cultura más adocenada.
Rafael Manuel Mérida Jiménez, catedrático de Literatura española y de estudios de género, Universitat de Lleida
Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara
Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara, es la primera novela del siglo XXII.
Lo mejor no es su re-escritura neobarroca, carnavalizada y paródica de la obra fundacional argentina, El gaucho Martín Fierro, a través de una prosa lírica salpicada de spanglish, guaraní y una mezcla procaz de géneros gramaticales, identidades, temporalidades y espacios, sino el genial hallazgo de que para subvertir el canon –patriarcal, mesocrático y colonial– no basta con hacer visible a las autoras y textos olvidados, sino que hay que travestir la propia ficción y su crítica. Sólo así el futuro literario será un poco más transfeminista. Y feliz.
Ana Gallego Cuiñas, catedrática de literatura latinoamericana en la Universidad de Granada, Universidad de Granada
Patria, de Fernando Aramburu
Patria destaca por el excelente diseño de los personajes novelescos, la coherencia de su discurso interior y dialógico con los hechos narrados y por la trabazón de causas y efectos que permea su evolución.
La polifonía del relato se conjuga magistralmente con la temática, pues aborda de una manera novedosa el tema de la violencia de ETA, transmitiendo el pensamiento de cada protagonista, sus creencias, ideas y sentimientos, a la vez que las causas subyacentes y explica desde su óptica su comportamiento.
Aporta desde la literatura una verdadera investigación histórica y social al tiempo que consigue emocionar y logra un disfrute estético e intelectual.
María Luzdivina Cuesta Torre, profesora de Literatura española, Universidad de León
Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez
Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez, reúne el horror sobrenatural característico del género gótico y los crímenes cometidos en la dictadura militar.
El vínculo entre ambos componentes es una familia privilegiada, iniciada en una secta que adora a un dios sanguinario al que llaman La Oscuridad.
Para asegurarse la protección de tal divinidad, los líderes de la familia secuestran a jóvenes a los que sacrifican en ceremonias tan violentas como lo fueron las torturas y desapariciones que la Junta Militar ejercía contra sus disidentes.
Al recurrir al gótico, Mariana Enriquez reflexiona sobre la realidad política de su país a la vez que se afirma en una tradición presente en Argentina desde principios del siglo XX.
Teresa Georgina González Arce, profesora investigadora del Departamento de Estudios Literarios, Universidad de Guadalajara
Distancia de rescate, de Samanta Schweblin
Distancia de rescate fue premiada con el Tigre Juan y el Ojo Crítico, nominada en 2017 al Booker International Prize, galardonada en 2018 con el Shirley Jackson, elegida por el Tournament of Books como mejor libro publicado en Estados Unidos y llevada al cine en 2021 por Claudia Llosa.
Se trata de una novela corta con los mejores rasgos del género: tensa, apabullante y terrorífica, introduce al lector en una espiral asfixiante desde su primera frase gracias al ritmo trepidante y el crescendo que le insufla la autora, especialista, además, en trazar perfiles psicológicos de gran profundidad.
Marcada a partes iguales por el lirismo y la potencia del diálogo, combina la denuncia ecosocial –mostrando los peligros del cultivo de glifosato en las comunidades campesinas más pobres– con la expresión del miedo a que aboca la experiencia de la maternidad.
Asimismo, transforma con maestría el característico locus amoenus en un espacio macabro, signado por la amenaza de la enfermedad a cada paso.
Francisca Noguerol Jiménez, catedrática de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Salamanca
Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor
Temporada de huracanes da voz a una sociedad profundamente afectada tanto por la degradación medioambiental como por la violencia social.
La narrativa se articula a través de una polifonía de voces fragmentadas, cada una aportando una perspectiva particular sobre el brutal asesinato de la Bruja.
Mediante una prosa visceral y poética, que adopta características del flujo de conciencia y carece de divisiones en párrafos, Melchor ofrece un retrato descarnado de la condición humana en un entorno definido por la desesperanza.
Con resonancias del México de Juan Rulfo y el inframundo de “La Celestina”, la obra de Melchor examina desigualdades estructurales arraigadas, como la misoginia, la pobreza y la corrupción sistémica en un pueblo mexicano devastado por huracanes.
Goretti Teresa González, profesora de Literatura, IE University
Soldados de Salamina, de Javier Cercas
La literatura ha de ser necesariamente un espejo donde se mire la imaginación. Es una huida que nos acerca a la realidad de la que se finge escapar.
De ese juego de sombras y de luces nacen siempre las grandes obras, desde El Quijote a Soldados de Salamina, la novela con la que Javier Cercas dio un salto acrobático hacia un número infinito de lectores, renovó la novela de testimonio, convirtió la Guerra Civil y sus secuelas en materia literaria y recordó al mundo que el escritor –libre de géneros y leyes– es dueño y señor de sus historias, ya sean propias o de todos.
José Luis Vicente Ferris, profesor de Literatura Española, Universidad Miguel Hernández
Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes
Los pacientes del doctor García es una novela de ritmo ágil, impetuoso incluso, y prosa limpia, mimada, sin concesiones.
Las historias entrecruzadas que crea la autora se narran desde diferentes puntos de vista y tejen un tapiz humano denso y reconocible, en la estela de la novela realista del siglo XIX, con Galdós al fondo.
El resultado es una lectura estimulante, que nos reconcilia con los textos atractivos, poliédricos y formalmente bien armados.
Este episodio de una guerra interminable, una de las mejores versiones de la mejor Almudena Grandes, ha sido capaz de seducir tanto a críticos como a académicos, así como a un amplio espectro lector que, desde hace más de un lustro, ratifica su relevancia.
Montserrat Ribao Pereira, catedrática de Literatura Española, Universidade de Vigo
El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza
“El tiempo lo cura todo, excepto las heridas”. Esta es la historia novelada de la vida de Liliana, hermana de la autora, quien fue asesinada en julio de 1990 por un exnovio en Ciudad de México.
La novela trata del feminicidio en México como trasfondo, pero en realidad habla sobre las mujeres y la violencia en sus vidas, la impunidad de los delitos, y sobretodo del duelo y cómo lo procesa cada quien a su manera.
Un trabajo de reconstrucción familiar doloroso que es a la vez la reconstrucción memoriosa de nuestra sociedad. Liliana es más que su muerte. Liliana podemos ser (somos) todas.
María Teresa Orozco López, profesora de Escritura Creativa y Literatura Infantil, Universidad de Guadalajara
Ordesa, de Manuel Vilas
Ordesa, de Manuel Vilas, nos ofrece una versión sumamente original de un viejo tema literario como es el duelo por la pérdida de los padres.
En la novela asistimos a un emocionante y desgarrador desnudo del propio autor, donde deja aflorar de manera muy convincente, apenas sin encubrimientos ni trucos literarios, sus miedos, fobias y temores ante la pérdida, la soledad, la muerte y el fracaso, con los que lograron empatizar muchísimos lectores.
Pero, sobre todo, Ordesa nos deslumbra por esa inconfundible “marca Vilas”, un estilo único y especialmente reconocible, que aúna lucidez, valentía y elegancia con un inteligente sentido del humor.
Teresa Gómez Trueba, catedrática de Literatura Española, Universidad de Valladolid
Los aires difíciles, de Almudena Grandes
Los aires difíciles son los vientos que se cruzan en la costa gaditana –el levante y el poniente–, pero también son metáforas de las vidas de Juan Olmedo y Sara Gómez.
Ambos personajes escapan de un pasado en Madrid que les atormenta y en el entorno de una urbanización turística se encontrarán gracias a la asistenta de ambos, Maribel.
Los aires difíciles es una extraña historia de amistad entre desconocidos que nunca se hubieran encontrado en la que sin tapujos abren sus corazones para que los vientos del sur arrastren las propias pesadumbres que lastran sus vidas en busca de un futuro posible.
José María Fernández Vázquez, profesor de Literatura Española, Universidad Pablo de Olavide
Línea de fuego, de Arturo Pérez Reverte
Línea de fuego recrea la batalla del Ebro de la guerra civil española con un relato más atento a la intrahistoria unamuniana que a la dimensión histórica de la contienda.
Y este es, creo, su principal atractivo: saber mirar en profundidad a los hombres y mujeres que protagonizaron los hechos (sus sentimientos, sus miedos, sus expectativas, sus esperanzas, sus valores, sus miserias) y justipreciar, en un logrado y nada fácil equilibrio, cuánto de admirable y cuánto de reprobable hubo en ambos bandos, con un estilo caracterizado por la intensidad narrativa, la precisión en los detalles y la viveza en los diálogos.
Santiago Alfonso López Navia, catedrático de Filología, Universidad Internacional de La Rioja
Hecho en Saturno, de Rita Indiana
El viaje de desintoxicación de Argenis Luna a La Habana, desde su natal Santo Domingo, nos lleva a enfrentarnos con el desencanto de una revolución fallida y la desilusión ante unos ideales artísticos consumidos por el capitalismo.
En esta magistral novela de la escritora dominicana Rita Indiana, una de las figuras más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XXI, Argenis encarna las contradicciones de una generación que ha quedado a la deriva ante el derrumbe de los relatos redentores de unas ideologías que, como Saturno, han devorado a sus hijos.
María Teresa Vera Rojas, profesora e investigadora de literatura hispanoamericana y española, Universitat de les Illes Balears
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Literatura
Un siglo de música argentina en “Hoy desperté cantando esta canción”, de Diego Fischerman
Desde los tangos de Carlos Gardel hasta las composiciones de Charly García, pasando por Atahualpa Yupanqui, Luis Alberto Spinetta, Manal, Ramona Galarza, Aníbal Troilo y Fito Páez, el periodista y crítico musical Diego Fischerman propone un recorrido por más de un siglo de música popular argentina en “Hoy desperté cantando esta canción”, un ensayo que utiliza las canciones como puerta de entrada a la historia cultural del país.
Con un formato que combina la profundidad del ensayo con la lógica de una playlist, el libro reconstruye las conexiones, influencias y linajes que unen a compositores, intérpretes, géneros y épocas. Cada capítulo toma una canción como punto de partida para desplegar una red de relaciones que trasciende lo estrictamente musical y se interna en los procesos sociales, políticos y culturales que moldearon la identidad argentina.
A lo largo de sus páginas aparecen la Buenos Aires del arrabal y de los grandes teatros, el auge de la industria discográfica, el folklore, el tango, el jazz y el rock nacional, junto con acontecimientos como la Semana Trágica, la Década Infame, la irrupción del llamado “malón folklórico”, la dictadura de Juan Carlos Onganía, la Guerra de Malvinas y el regreso de la democracia.
El autor también pone en diálogo a figuras fundamentales de la música argentina, entre ellas Enrique Santos Discépolo, María Elena Walsh, Eduardo Falú, Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Moris, el Indio Solari y los hermanos Expósito, para mostrar cómo sus obras dialogan entre sí y con la historia del país.
Con un enfoque riguroso y, al mismo tiempo, accesible, Fischerman invita a escuchar las canciones desde una nueva perspectiva, revelando historias, influencias y significados que permanecen ocultos detrás de melodías ampliamente conocidas.
Nacido en Buenos Aires en 1955, Diego Fischerman es uno de los principales especialistas argentinos en música popular. Autor de títulos como “Efecto Beethoven”, “Después de la música” y “El sonido de los sueños”, se desempeña como periodista, crítico musical y docente. Además, conduce programas en Radio Nacional Clásica, La 2×4 y Radio UBA, y fue distinguido con dos Premios Konex —entre ellos el Konex de Platino— y con la Orden de Caballero de las Artes y las Letras otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia.
Textos para escuchar
El árbol de lilas – María Teresa Andruetto
María Teresa Andruetto lee su texto El árbol de lilas
UNO
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, joven, sentado bajo este árbol, en lugar de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó:
-¿Qué hace usted, hombre, sentado bajo este árbol, en lugar de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó un chico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó la madre y le preguntó:
-¿Qué haces, hijo mío, sentado bajo este árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
DOS
Ella salió de su casa dispuesta a buscar.
Cruzó la calle.
Atravesó la plaza.
Y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar.
Y tenía prisa.
Él, con una sonrisa, la vio pasar.
Alejarse.
Hacerse un punto pequeño.
Desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Este había un hombre con las manos de seda.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Lo siento. Pero no. –dijo el hombre con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre con los ojos de agua.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No lo creo. Me voy –dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre con los pies de alas.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Te esperaba hace tiempo. Ahora no –dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Norte había un hombre con la voz quebrada.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No. No soy yo –dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
TRES
Ella siguió por el mundo buscando.
Por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
-El que buscas te espera en el banco de una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua.
Al hombre que tenía las manos de seda.
Al de los pies de alas.
Y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza.
Y de un árbol con las flores lilas.
Y de aquel hombre que, sentado a su sombra, la había visto pasar con una sonrisa.
Dio media vuelta y empezó a caminar sobre sus pasos.
Bajó la cuesta.
Y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo.
Cruzó la plaza.
Caminó hasta el árbol florecido de lilas.
Y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
-¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
El hombre que estaba sentado en el banco de la plaza le dijo, con la voz quebrada:
-Te espero.
Después levantó la cabeza.
Y ella vio que tenía los ojos de agua.
Le acarició la cara.
Y ella supo que tenía las manos de seda.
La invitó a volar con él.
Y ella supo que tenía también los pies de alas.
Historias Reflejadas
“La humanidad de los perros”

La humanidad de los perros
No era fácil ser perro. Detrás de cada oreja anidaba una historia, de esas que saltaban de boca en boca, se detenían en una esquina y en un simple ¡guau, guau! se instalaban entre los pelos para pegotearse en las colas. Después, un poco más tarde, eran ladradas entre las patas de otros para formar una jauría de emociones que no cualquiera podía comprender.
Ellos eran, sin dudas, un espejo peludo en el que pocos querían mirarse. Los perros tenían de humanos lo que muchos humanos no lograban tener.
En sus cuerpos diminutos, aunque a veces no tanto, habitaba un alma gigante que se extendía por delante de sus hocicos y por detrás de sus colas, tan solo para abrazar a aquellos que lo necesitaban.
Había que saber mirar con ojos de perro para olfatear la vida, para guardar los sentimientos que se enredaban en sus pelos, para perderse en las emociones de esos otros seres de patas largas que los rodeaban por todas partes.
Ser perro era una invitación a mover la cola ante los dolores ajenos para repararlos; era caminar en silencio para acompañar a las tristezas, que se adherían al suelo como sombras rugosas; era ladrar los instantes justos y sentarse al costado del miedo para ahuyentarlo.
No era fácil ser perro, pero a lo mejor tampoco era fácil ser humano. Y los perros lo sabían mejor que nosotros.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Vida de perro”, de Beatriz Doumerc con ilustraciones de Petra Steinmeyer; “Toto, Paco y los demás”, de Raquel Barthe con ilustraciones de Andrea Bianco, del libro “Una semana de cuentos, 3”; “Los tíos del quinto infierno”, de Alejandra Erbiti con ilustraciones de Laura Michell; y “Cuidado con el perro”, de Liliana Cinetto con ilustraciones de Marcela Calderón.
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