Literatura
“La mujer desnuda”, de Armonía Somers – Criatura Editora
Criatura Editora publica “La mujer desnuda”, de la célebre autora uruguaya Armonía Somers, en su versión de 1950. La obra cuenta con ilustraciones de Caro Ocampo y prólogo de la periodista argentina Gabriela Borrelli.
Armonía Somers fue el seudónimo que creó una maestra y pedagoga uruguaya para firmar su primera obra publicada, La mujer desnuda, que provocó un escándalo en el ambiente literario de su época.
Esta versión no había vuelto a ser editada desde que apareciera en las últimas páginas de la revista Clima de Uruguay, en 1950.
“La mujer desnuda” es una novela salvaje, con una profundidad poética que la hace inmune al paso del tiempo. Rebeca Linke se sumerge en el bosque en una aventura fascinante, onírica, mística, que no es otra que la búsqueda de su propia identidad. En este camino, el despertar feminista explota en la comunión con los nombres de mujer que adopta, y en su liberación remueve la calma aldeana y enfrenta también a quienes la encuentran, aunque más no sea en sus fantasías, a sus propias construcciones identitarias y comunitarias. Para seguirla en este viaje es necesario dejar toda lógica y toda convención de lado.
«Rebeca Linke cumple 30 años, se mira al espejo, se desnuda, se corta la cabeza, sangra, se desangra en realidad, entonces se la vuelve a colocar y toma un tapado, va a la estación de tren y se hunde en el bosque. Allí pierde su nombre pero gana otro cuerpo: el del deseo», expresa Gabriela Borrelli.
En abril, la Comedia Nacional puso en escena, en el Teatro Solís de Uruguay, “Estudio para La mujer desnuda”, la adaptación de la obra de Somers, escrita y dirigida por Leonor Courtoisie, autora de la obra “Irse yendo” (Criatura). Con enorme repercusión en Montevideo y funciones agotadas, se trató de una experiencia teatral y literaria de la que nadie salió indiferente. Según Courtoisie, “crear un estudio colectivo para pensar su resonancia es un gesto terco por transgredir las utopías y hacerlas concretas, reales”.
Sobre la autora
Armonía Somers (Canelones, 1914 – Montevideo, 1994), también publicó “El derrumbamiento” (1953), “De miedo en miedo” (1967) y “Un retrato para Dickens” (1969), y —ya retirada de su profesión para dedicarse a la literatura— las novelas “Viaje al corazón del día” y “Solo los elefantes encuentran mandrágora” (1986). En forma póstuma se publicó “El hacedor de girasoles” (Montevideo, 1994). Su obra ha sido traducida al inglés, francés y alemán, y estudiada en diversas universidades del mundo por su rupturismo, su feminismo palpitante y su calidad literaria.
Literatura
Reeditan “Palmeras Salvajes”, obra de Walter Van Tilburg Clark aparecida en 1940
La editorial Palmeras Salvajes edita “Incidente en el Ox-Bow”, de Walter Van Tilburg Clark. Publicada originalmente en 1940, es una de las grandes obras del western y aborda todos los temas populares del género que fueron ampliamente difundidos por el cine de Hollywood a lo largo del siglo XX.

La novela transcurre en un pueblo de Nevada, Estados Unidos, alrededor de 1880. Ante un supuesto robo de ganado, los hombres deciden organizarse para encontrar a los culpables y hacer justicia por mano propia. Una historia sobre un linchamiento, que pone en entredicho la naturaleza desatada del Viejo Oeste, la construcción de la masculinidad y el rol de la mujer, el uso de las armas y la violencia, y en última instancia, la moral.
Los temas que se articulan en esta obra permiten repensar qué significa llevar la ley y el orden a los últimos territorios de la gran expansión, y cómo se organizan los valores éticos de una sociedad con la noción de justicia. Como afirma el autor Simón Soto en la contratapa, esta novela es “una historia trepidante en su acción y compleja en sus temas y en su perspectiva moral”.
Al igual que el western clásico, pone de relieve “la tensa relación entre los seres humanos y la barbarie que los habita y constituye”, con un estilo marcado por “la precisión y economía de los diálogos, la belleza expresiva de las descripciones y la sofisticada composición de los personajes”.
Sobre Walter Van Tilburg Clark

Walter Van Tilburg Clark nació en 1909, en East Orlando, Maine, Estados Unidos, y transcurrió su infancia y juventud en Reno, Nevada. En 1931 obtuvo su maestría con una tesis sobre el autor Robinson Jeffers, cuyos poemas, que exploran la belleza natural y agreste en contraste con la degradación moral y espiritual del hombre moderno, se convirtieron en una gran influencia para el autor.
A lo largo de su vida, Clark trabajó como profesor en la Universidad de Montana y en la Universidad de Nevada. En 1932 publicó su primer libro de poemas, “Ten Women in Gale´s House and Shorter Poems” y varios cuentos más, que le valieron cinco premios O. Henry entre 1941 y 1945. “The Ox-Bow Incident” es su primera novela y ganó notoriedad casi al instante por su trabajo de reinterpretación y reelaboración de las convenciones populares del western, y se convirtió en una obra fundamental del género.
En 1943 se estrenó su magnífica adaptación cinematográfica, dirigida por William A. Wellman y protagonizada por Henry Fonda, Dana Andrews y Anthony Quinn. Su trabajo como escritor se completa con las novelas “The City of Trembling Leaves” (1945), “The Track of the Cat” (1949) y el libro de relatos “The Watchful Gods and Other Stories” (1950). Murió en 1971 en Virginia City, Nevada.
(Fuente: Mariana Hunt – Prensa)
Historias Reflejadas
“Madeja de historias”

Madeja de historias
Un juego de líneas atraviesa las páginas. Desde el centro de un punto, se estiran, se alargan, se hacen flexibles y pegan la vuelta para convertirse en curvas, que se cruzan, que se chocan y, de pronto, son ventanas abiertas hacia un mundo inventado.
Tras los vidrios de papel brilla un gato rojo, cuyas patas se enredan en esa madeja de líneas inquietas para dar forma a un cuento, redondo como la luna, con sabor a queso.
En otro rincón, una oveja cuenta líneas de lana, peludas, porque tiene sueño y no puede dormir.
Entre dibujos que flotan, queda demostrado que nada es lo que parece, que la vida es tan solo un collage de papeles recortados, de palabras nacidas en el interior de una panza gigante donde el silencio las pone en movimiento.
Más tarde, se hacen elásticas y escapan por el orificio de un ombligo para contar otras historias, enredadas en una madeja de líneas dibujadas.
Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Se reflejan en esta historia: “Las ovejas de Lala”, “Mateo y su gato rojo” y “Como todo gato”, de Silvina Rocha con Eugenia Nobati, Lucía Mancilla Prieto y Pablo Tambuscio, respectivamente; “Colash”, de Liza Porcelli Piussi con ilustraciones de Cos; “Pura Panza”, de Liza Porcelli Piussi con ilustraciones de Eugenia Nobati y “Así queda demostrado” de Nicolás Schuff y Pablo Picyk.
Textos para escuchar
Flaco – Carlos Donatucci
Fernando Bravo lee Flaco, un cuento de Carlos Donatucci
¿Qué viento borró tus manos dejando tantas guitarras huérfanas de caricias, de acordes sólo imaginados por tu mente incansable, por tus dedos sedientos de armonías imposibles?
Ana no dormirá nunca más, desvelada, esperando que tus pasos resuenen augurando tu llegada. Maribel caerá en un profundo sueño, ya que la vida carecerá de sentido para ella. Las manos de Fermín quedarán vacías para siempre, extendidas en una súplica infructuosa. Laura no irá a ninguna parte. Guardará su valija gris y la sed de su espera no podrá ser saciada por las aguas de todos los ríos del mundo.
Los ojos de papel de aquella muchacha serán cegados por un mar de llanto para nunca volver a ver, incapaces de retener tu imagen a través del velo del olvido. Las golondrinas de Plaza de Mayo no volarán por un tiempo, guardando un respetuoso luto.
¿Quién elevará ahora una plegaria para todos los niños dormidos en tantas calles frías, solitarias? por los niños condenados, por los niños que escriben en el cielo, niños que nacerán sin conocerte, sin entenderte. El viento se llevará todas las hojas consigo, dejando los árboles desnudos, desprovistos de todo verdor.
Tu espíritu se fue, tu alma de diamante ya no brilla más. Tu corazón, cual durazno sangrante, será ahora capaz de cantar con el lenguaje del cielo.
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