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Literatura

La nicaragüense Gioconda Belli ganó el Premio Reina Sofía de Poesía

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Meses después de haber sido expulsada de Nicaragua tras ser acusada de “apátrida” por el gobierno de Daniel Ortega, la poeta Gioconda Belli (Nicaragua, 1948) fue galardonada con el XXXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con 42.100 euros y la edición de un poemario antológico, al ser reconocida por un jurado que destacó “la expresividad creativa, libertad y valentía poética” de la autora y su contribución al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

Patrimonio Nacional de España y la Universidad de Salamanca conceden anualmente este premio, el más importante de poesía en español y portugués para reconocer el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

El galardón, que se anunció en una conferencia de prensa en el Palacio Real de Madrid, es un reconocimiento literario que funciona como un reconocimiento más amplio a la autora, quien se instaló en Madrid luego de que en febrero de este año le negaran su nacionalidad nicaragüense por orden del Gobierno de Daniel Ortega, junto con otros 94 opositores, incluyendo al escritor Sergio Ramírez.

“Al ser despatriada, me siento muy feliz de recibir este premio como poeta nicaragüense que soy. Siempre he dicho que ser nicaragüense nadie me lo puede quitar”, dijo al enterarse de que había sido la elegida por el jurado, por unanimidad, entre los 49 candidatos.

La poetisa cree que el gobierno de Ortega es “nefasto”. En su opinión, el presidente se ha convertido en un “tirano” y el país “ha reemplazado una dictadura por otra”. Según ella, le está causando un daño inconmensurable a Nicaragua, expulsando a todas las personas pensantes, a aquellos que trabajan en derechos humanos y medios de comunicación. Además, cree que se ha generado un muro de silencio en torno a Nicaragua, aunque se siente parte de un pueblo que “está alzando la voz y rompiendo ese muro, mostrando así su apoyo a aquellos que buscan cambiar la situación”.

El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana es considerado como uno de los más importantes en el ámbito de la poesía en español y portugués. Desde su creación en 1992, distinguió a destacados poetas como Octavio Paz, Mario Benedetti, Nicanor Parra y Claribel Alegría.

Belli publicó sus primeros poemas con 20 años, en 1970, en el semanario cultural de La Prensa. Dos años después, su libro ‘Sobre la grama’ le valió el premio Mariano Fiallos Gil de Poesía de la Universidad Autónoma de Nicaragua, uno de los más prestigiosos del país. Desde entonces, dedicó su vida a la literatura y la política. Su obra explora temas como el amor, la libertad y el feminismo y a lo largo de los años ha escrito poemas, ensayos y novelas. Entre sus obras más destacadas se encuentran “La mujer habitada” y “El pergamino de la seducción”.

En su poesía, Belli ha abordado el cuerpo femenino y ha celebrado la experiencia de ser mujer aunque considera que el cuerpo femenino aún enfrenta violencia, algo que busca cambiar a través de la escritura y lenguaje.

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Feria del Libro

Confirmaron la Feria del Libro de Santiago del Estero para fines de septiembre

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Este jueves se firmó el acuerdo entre la Fundación El Libro y el Gobierno de Santiago del Estero para la realización en conjunto de la nueva edición de la Feria del Libro en esa provincia.

El convenio fue rubricado por el gobernador santiagueño, Elías Miguel Suárez, y Christian Rainone, presidente de la Fundación.

Según se confirmó, este encuentro literario llegará a la provincia norteña y se realizará del 30 de septiembre al 4 de octubre de este año.

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Literatura

Paréntesis – Andrea Viveca Sanz

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La escritora Andrea Viveca Sanz lee su texto “Paréntesis”.


Son tres líneas de puntos en suspenso. En ese paréntesis de la vereda el tiempo se alarga. Desde adentro del banco alguien espía. Toma nota de la longitud de las filas, ordena. Hace calor y la humedad impregna los cuerpos y las cosas. Poco a poco, ante una señal imperceptible nos movemos. Avanzamos en espera, balanceándonos entre palabras que van y vienen, como si fueran vientos que rompen el espacio. Por momentos, también retrocedemos obligados por las circunstancias. Una señora vestida de rojo arrastra el carrito de compras. Mira el reloj antes de atravesar la línea de puntos que nos contiene, parece apurada. La recta se parte en dos, da espacio a la mujer que acelera sus pasos para seguir su propia recta. Nos juntamos otra vez. El orificio de paso se cierra. Los sonidos de la calle se mezclan con el murmullo de la gente. Los pájaros huyen de los ladridos del perro que descansa a un costado de los puntos suspensivos, al borde de las voces. De pronto sucede un silencio breve, el chico en silla de ruedas pide ayuda para entrar al cajero. Otra fila se desarma, hace lugar al chico y a la silla, el señor de remera azul lo acompaña. En la puerta el policía llama al que sigue. Nadie sabe por qué sigue el que sigue. Supuestamente tiene turno. El tiempo se estira. Somos puntos quietos. La sombra del árbol nos cobija. En lo alto las hojas se mueven apenas como si acompañaran el ritmo de la espera. Avanzamos sobre las baldosas, apenas unos pasos cada media hora. Detrás de nosotros un señor se queja de la lentitud. Por la calle circulan autos, micros y motos. Son arrastrados por las obligaciones y las rutinas. Un gorrión da vueltas alrededor de nuestras cabezas, como una premonición. Minutos antes de que el sistema se caiga.

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Historias Reflejadas

“Despedida”

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Despedida

Dialogás con la muerte. Las palabras viajan por las venas, una tras otra se disuelven en la sangre. Como si pudieran anidar en tu cuerpo y en nuestras conversaciones, se animan a instalar un silencio. El espacio se contrae. Te acomodás en ese intervalo de vida, aferrándote a las sábanas y a la historia. Ella pronuncia tu nombre y nos quiebra, es una mancha que avanza y retrocede para ramificarse en pasillos sin aire, en rincones donde los recuerdos forman colinas de sedimentos.

Te aferrás a los sedimentos apilados. Tus ojos revuelven muebles y objetos, perciben el vacío futuro, las ausencias a uno y otro lado, cuando las palabras se desintegren y caigan de tu boca como restos imposibles de juntar.

Vas y venís. Oscilamos. Nos vemos obligados a revolver los escombros que por momentos nos cubren con olores conocidos. Pero la incertidumbre es inolora.

¿A qué huele la muerte?

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia las siguientes novelas: “Vos”, de Natalia Zito (Emecé); “Acá todavía”, de Romina Paula (Entropía); “Papá”, de Federico Jeanmaire (Edhasa); y “Las gratitudes”, de Delphine de Vigan (Anagrama).

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