Música
A 20 años del disco “Narigón del siglo” de Divididos: la era de la madurez
Por Hernani Natale (*)
Hace 20 años, Divididos publicaba el disco “Narigón del siglo”, sexto trabajo de estudio con el que el grupo atravesaba de manera triunfal el cambio de centuria, a partir de una labor que reflejaba el grado de madurez alcanzado tras la explosión de popularidad de la primera mitad de los ´90 y su posterior reacomodamiento luego de ese alto grado de exposición y cambios en su formación.
Grabado en los míticos estudios Abbey Road, de Londres, con clásicos como “Par mil” y Spaghetti del rock”; la banda conformada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y el baterista Jorge Araujo, en ese entonces, resumía ya desde el título los ajetreados años `90, que el grupo atravesó desde distintos estados.
Ocurre que, tras la disolución de Sumo por la muerte Luca Prodan, a fines de 1987, Divididos pasó del comienzo “desde cero”, con Gustavo Collado en la batería y un auspicioso debut con “40 dibujos ahí en el piso”, en 1989; al arrollador éxito masivo, con “Acariciando lo áspero”, de 1991, y sobre todo con “La era de la boludez”, de 1993, en ambos casos con Federico Gil Solá, en lugar del ex baterista de La Sobrecarga.

Sin embargo, la gran exposición que significó el descomunal éxito de esta placa provocó un desgaste y replanteos en el grupo que derivaron en el reemplazo de Gil Solá por Araujo, lo que abrió una etapa de reacomodamientos artísticos.
“Le pusimos Narigón del siglo porque los que marcaron los 80 y los 90 fueron los narigones, o sea, los mentirosos y los que toman cocaína. Lo de narigón es nuestro símbolo para hablar del vicio y la hipocresía de estos últimos años”, resumió entonces Mollo, en una síntesis de la década del festín neoliberal, con la llegada de los “nuevos ricos” con su dudoso gusto estético y con el consumo de esa droga.
Con un arte de tapa de Alejandro Ros, sobre un dibujo de Arnedo, “Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina” vio la luz pública en los últimos días de marzo y sirvió de excusa para una maratónica gira, que se inició el 28 de abril y terminó poco más de dos años después, tras pasar por ciudades como Tilcara y una serie de shows en el porteño estadio Obras Sanitarias.
“Ese disco fue mágico en todo sentido. Fue un pico de coincidencia artística y conocimiento entre los tres. Estábamos muy enfocados. Amo todos los discos que hice con Divididos, pero `El Narigón…´ fue una bisagra. Fue muy movilizador en muchos sentidos”, recordó Araujo en diálogo con la agencia de noticias Télam.
—¿Cuál es el primer recuerdo que aparece cuando piensa en este disco?
—Una situación personal de las más hermosas que me sucedió en la vida porque se combinó el nacimiento de mi hijo y la grabación de un disco en Abbey Road. Los Beatles son los referentes por los cuales soy músico, así que grabar en ese lugar en donde ellos crearon su magia fue increíble.
—¿Cómo surgió la posibilidad de grabar allí y cómo resultaron las sesiones?
—Nosotros íbamos a grabar en un estudio que estábamos armando en una quinta pero nos avisó Afo Verde que un grupo había levantado una sesión en Abbey Road, quedaba el espacio vacante y nos ofreció hacerlo ahí. ¡Imaginate! Fue un baldazo de responsabilidad. Hay una frase que nos comentaban cuando llegamos allí que dice que en el lugar hay una energía especial, que puede ser positiva o negativa. Nos dio un poco de miedo, pero para nosotros terminó resultando algo tremendo. A los tres nos puso en una actitud de estar conscientes de estar haciendo el mejor disco. Ese disco fue mágico, pasaron cosas que no tienen explicación.
—¿Por ejemplo?
—Cuando estaba grabando “Casi estatua”, en un momento le pegué a la mariposa del hit-hat. Seguí tocando pero pensando en ese error y seguro que esa toma no iba a quedar. Al terminar, me avisan del control que la toma estaba buenísima, pero ni subí a escucharla porque estaba seguro que la había cagado. Quise hacer una nueva toma y cuando arranco se me rompe la bordona del tambor. Mientras se trababa de solucionar eso, Diego Arnedo me insiste para que escuche la primera toma, que para él estaba buena y debía quedar. Fui al control, escuché la toma y se me puso la piel de gallina. A partir de ahí, grabé todo el disco en primeras tomas para mantener la calentura. Yo cambié mucho a partir de eso. No quiero impresionar a nadie ni mejorar nada de lo que soy como músico. Y aprendí que si dos compañeros te dicen que está buenísimo lo que hiciste, chau, hay que hacerles caso.
—Mencionaba que fue “un pico de coincidencia artística y conocimiento entre los tres”. ¿Cómo se llegó a eso?
—Ricardo y Diego se conocían y venían tocando juntos desde siempre, pero yo me sumé al grupo y hubo todo un período de convivencia entre los tres que, al llegar a ese momento, hizo que nos conociéramos mucho en lo artístico y lo humano. Llegamos a ese lugar en donde todo está muy aceitado que, tal vez no se había dado hasta entonces en los discos anteriores. Había una cuestión muy armónica entre los tres. Hasta en lo más mínimo porque, por ejemplo, un día fui a comprar unas botas y cuando volví me encontré con que Diego también había salido a comprarse unas iguales. Son esas cosas que dan la pauta que estás muy conectado, muy ligado uno con el otro.
—¿Y cómo recuerda el después, cuando el disco salió a la calle y llegó al público?
—Cada paso era increíble. El estar en un aeropuerto por ir a tocar y que venga Ale Ros y nos muestre la tapa, que nos pareció alucinante; el show en Tilcara que fue muy fuerte; el estar en un nivel de exposición muy alta; que venga Antonio Carrizo y me diga que usaba “Como un cuento” de cortina en su programa. Todo fue de una gran intensidad. Es un disco que me marcó en muchos aspectos y aún hoy lo sigo escuchando. Tiene muchos clásicos que conoce todo el mundo, incluso gente que no es seguidora de la banda. No es poca cosa en la carrera de un artista tener un reconocimiento así.
(*) Agencia de noticias Telam.
Música
Operaron a Charly García y permanece internado en una clínica de CABA
El histórico músico Charly García fue operado en las últimas horas y continúa internado en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires, aunque desde su entorno llevaron tranquilidad sobre su estado de salud.
El artista fue sometido a una nefrectomía parcial, una intervención quirúrgica en la que se extirpa una parte del riñón, en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT).
Como informó su representante, la operación estaba programada previamente y no se trató de una urgencia médica. Tras la intervención, allegados al músico aseguraron que el procedimiento “salió todo bien”.
Luego de la cirugía, el referente del rock nacional quedó internado en una habitación común, donde continúa con el proceso de recuperación y seguimiento médico.
La noticia generó preocupación entre sus seguidores debido a los antecedentes de salud del artista, que en los últimos años atravesó distintas internaciones y tratamientos médicos.
De esta manera, el entorno de Charly García buscó transmitir calma mientras el músico continúa recuperándose favorablemente tras la intervención quirúrgica.
Clips
Una canción inspirada en “Cien años de soledad” en las voces de Carlos Vives y Juan Luis Guerra
El cantante colombiano Carlos Vives presentó su nuevo sencillo “Buscando el mar”, una esperada colaboración con el dominicano “Juan Luis Guerra” que rinde tributo al universo literario de “Gabriel García Márquez” y toma como inspiración “Cien años de soledad”.
La canción retoma la historia del mítico pueblo de Macondo para transformarlo en un relato musical sobre la búsqueda, la nostalgia y la libertad, detalla un comunicado.
El tema fue creado como un homenaje al Nobel colombiano, utilizando la figura de un personaje que anhela llegar al mar como metáfora de libertad. La propuesta combina ritmos caribeños y pop con una instrumentación que incluye percusiones, guitarras y piano.
“Durante la construcción de la canción surgió la intención de trabajar con el maestro Juan Luis Guerra, a quien se le envió la idea, la cual fue recibida con entusiasmo, sumándose junto a su (banda) 4.40 al resultado final de esta mezcla entre su alegría característica y la nostalgia de los personajes de Macondo, especialmente la de ese hombre que buscaba el mar”, reveló Vives.

La canción, que inicialmente llevaba el nombre “La ciénaga del tiempo”, evolucionó a “Buscando el mar” tras la incorporación de Guerra, quien propuso el nuevo título.
El tema también tiene un valor emocional especial para Vives, ya que incluye la última interpretación de acordeón de Egidio Cuadrado, antes de su muerte.
“Yo sigo buscando el mar y tu corazón no está en esta barca perdida en la soledad / Yo sigo buscando el mar y tu corazón no está, como quisiera en la vida volver a empezar”, dice el coro.
“He admirado la música y la carrera de Carlos por muchos años, al igual que la música colombiana. Ya era necesario hacer esta colaboración entre Carlos y yo. Este es el momento y el tema perfecto para cantar juntos”, expresó Juan Luis Guerra.
El lanzamiento llega acompañado de un video que combina imágenes del pasado y presente de ambos artistas junto con la letra de la canción.
Buscando el mar es el segundo adelanto de El último disco, un álbum concebido como una colección de canciones para compartir y recordar valores esenciales. Antes de este estreno, Vives presentó Te dedico, una propuesta íntima centrada en la gratitud y el regreso a lo esencial.
Música
Anuncian para diciembre el regreso de Rata Blanca al Movistar Arena
Rata Blanca sigue sumando hitos a su extensa carrera. La banda liderada por Walter Giardino regresa al escenario de Movistar Arena el próximo miércoles 2 de diciembre, y las entradas para el show pueden ser adquiridas en www.movistararena.com.ar
Rata Blanca se la considera como una de las agrupaciones más importantes e influyentes del hard rock y heavy en español, aunque durante su carrera también ha incorporado pesados riffs con estructuras melódicas y armónicas de la música clásica. Con los años han sido clasificados en distintos subgéneros, sin embargo, la banda se considera simplemente “rock metálico”.

Un poco de historia
El grupo se lanzó al estrellato en la década del ’90, destacando como una de las bandas argentinas más populares de todos los tiempos. Tres de sus álbumes han sido incluidos entre los mejores 250 del rock iberoamericano.
Su carrera parece impulsarse a los más altos niveles cuando en 1990 publican su segundo disco, “Magos, Espadas y Rosas”, con más de 5 millones de copias vendidas hasta la actualidad, logrando varias distinciones, y que le ha valido el comienzo de una larga hegemonía en el contexto internacional, estableciendo firmemente su reputación como banda en vivo.
Muchos de sus temas han logrado un alcance de popularidad hasta entonces inimaginable para el rock pesado. Ostentan durante su trayectoria 6 discos de oro y 1 de platino, haciéndolos la banda del género más exitosa de la Argentina, como así también una de las más reconocidas internacionalmente. La química se basa en el virtuosismo de Giardino y la poderosa voz de Adrián Barilari.
(Fuente: Nadya Cabrera – Prensa)
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