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Música

“Arrogante Rock. Conversaciones con Babasónicos”, una versión max, diez años después

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Por Adrián Mouján (*)

“Arrogante Rock. Conversaciones con Babasónicos” el libro escrito por el periodista Roque Casciero que cuenta la intimidad del grupo tiene ahora una edición aumentada que incluye la etapa de sus últimos discos e interesantes capítulos donde su líder Adrián Dárgelos expone su postura ideológica y sus ideas sobre la cultura rock.

Hace 10 años, Casciero editó la primera edición de este libro que contaba desde la infancia de cada uno de sus integrantes hasta la enfermedad que provocó la muerte del bajista Gabo Manelli.

Casciero reproduce una charla de más de cuatro horas con el bajista, en la que Gabo relata todo en torno a su enfermedad, el linfoma de Hodgkin, que le provocó la muerte apenas un mes después de publicarse el primer libro.

En esta nueva edición, la banda abre aún más su corazón sobre Manelli, pero también se podrá encontrar a Dargelos fijar posición sobre la cultura rock y situaciones socio políticas de la argentina.

Al ser consultado sobre la relación del rock y el poder político durante los años de kirchnerismo, Dárgelos señala que “es fácil ser oposición todo el tiempo, pero cuando aquello por lo que vos bogaste se acerca al discurso oficial, te pone en una situación medio incómoda, porque no podés combatir nada”.

“Eso es lo a que se enfrentó la gran mayoria de las personas que tenía marketing político-musical en los 90. Yo era opositor en los 90, pero no hacía música de protesta. Y la música de protesta vendía discos para las multinacionales, no había nada de protesta ahí”, añadió.

Mientras que sobre la polémica que lo enfrentó a Darío Lopérfido, ex director del Teatro Colón, cuando la banda actuó en el máximo Coliseo, Dárgelos asegura que “yo no tenía ninguna intención de polémica, me pareció que la polémica tuvo otra voluntad, la de figurar por parte de los que polemizaban. Polemizar para existir…”.

“El Colón es una institución publica, una ópera pública que paga el público con impuestos y que tiene el mismo presupuesto que Fútbol Para Todos, por ejemplo. Si las dos cosas existen y las paga el Estado, todos tienen derecho, ¿cual es la discusión de tocar ahí?”.

Dárgelos aclara que “nunca tuve la ambición de verme en el escenario de una ópera porque no hago esa clase de música, no estaba dentro de mi imaginario ni me parecía deseable para la musica que hace Babasónicos… Babasónicos siempre planteó una discusión contra el establishment de la cultura, y cuando esa discusión llego a este grado de escena o de foco, ahí tomamos relevancia”.

En una charla con la agencia de noticias Télam, Casciero detalla cómo logró que Dárgelos mostrara su lado más político:

—¿En el libro se ve por primera vez el ala más politizada de Babasónicos y en especial de Dárgelos. ¿Cómo se dio esto?
—Es una banda que está muy vigente y que también lo está desde lo discursivo y la incidencia que tiene en la discusión cultural que se produce en el país. Digo, no pasó con otros lo que pasó en el Colón y con Lopérfido. ¿Por qué? Porque Adrián fue y dijo “yo no le voy a rendir pleitesía al Colón, que para mí es un teatro de la clase alta. Siempre quise tocar en Cemento”.

—Le salió el tipo de izquierda, nacido en la zona sur del conurbano bonaerense.
—Sí, le salió la clase social. Por más que viva en Recoleta, él lo que dice es que podría vivir en el Palacio de Buckingham pero que igual lideraría la revolución. Me lo dijo en un hotel de Santa Fe eso, en un hotel de ATE (risas). Nada, tiene esa mirada que tiene un cúmulo de cosas, porque le digo “todo bien, pero vivís en Recoleta” y me decía “podría vivir en el Palacio de Buckingham y para mí la estrella de rock merece todo eso”.

—¿Dárgelos no quería rendirle pleitesía al Colón y a la aristocracia o algunos de la banda venían con una carga a raíz de lo que había dicho Darío Lopérfido?
—No, en realidad fue al revés. Sebastián Ramos les hizo una nota para La Nación, porque los shows del Colón eran de La Nación, y ahí él dijo “el Colón queda a 20 cuadras de Cemento, puedo ir caminando”, o una cosa así, y que toda su vida no habían pensado como una consagración tocar en el Colón sino que siendo parte del rock para ellos era más consagratorio tocar en el Luna Park, en Obras o en Cemento mismo. Y bueno, Lopérfido lo entendió de una manera medio sacada, dijo que quería que no tocaran, pero también está casado con Esmeralda Mitre. ¿Iban a levantar un show para el que se habían agotado las entradas en una hora? Era muy raro todo. Pero ellos no hablaron más, y ahora Adrián habla de eso. Es un capítulo que dice esto, “a mí me parece bárbaro que exista el Colón y no deja de ser un teatro con un presupuesto enorme y que es para pocos”. De hecho, estaba mirando el presupuesto nuevo y el 32 por ciento del presupuesto de cultura de la ciudad es para el Teatro Colón. Hay que fijarse, ¿un 32% de la ciudad va al Colón?

—¿Vos creés que hay como una liberación? O sea, ¿están más grandes y la base es más amplia sobre la cual se pueden parar y entonces opinar?
—No, no sé si están más políticos. Depende de cómo les pregunte, quién les pregunte y las ganas que tengan ese día. Son una banda de rock, no tienen por qué andar dando grandes definiciones. De hecho, para eso tienen las canciones. Me parece que si encuentran el ámbito donde hablarlo lo hacen sin problemas. Muchas veces me dicen “son difíciles de entrevistar”, pero yo nunca tuve un problema en una entrevista con ellos y en algunas cosas me han gastado y yo los he gastado a ellos. En el libro hay un par de cosas, cuando hablábamos sobre el camarín Adrián dice un par de cosas que le dije “no, pará, no es así” y bajamos y llegamos a un entendimiento, o a no estar de acuerdo pero sostener posiciones. También hay veces que la mirada de otro en general parte de un cierto desconocimiento. De lo que es el laburo de periodista, él tenía una idea de lo que era el periodismo de rock que… me decía “los periodistas ganan diez veces más que el músico cuando se inicia”. Y yo le decía “no, no tenés idea cuánto gana un periodista”.

—¿Es una banda en la que conviven miradas políticas diferentes?
—Tienen miradas bastante diferentes entre sí, y hay quienes les interesa más y quienes les interesa menos. Adrián se para desde un lugar que no es liberal en absoluto y por ahí hay otros en la banda que sí tienen una mirada por ese lado, pero conviven desde el hacer algo entre todos. También me resultaba interesante preguntarle eso por el hecho de que hubo un montón de bandas que tomaron una postura política durante la última década y ellos nunca tuvieron eso, pero siempre estuvo más o menos claro de qué lado se paraban. Digo, sí hicieron “Miami” o en los discos alternativos hay canciones como Promotora y otra que se llamaba JP (Jotapé). Digamos que tienen una mirada que es crítica sobre un montón de cosas pero que nunca se convierte en evidente, nunca es panfleto, siempre es muy sutil y dicen las cosas de una manera poética.

—Lo que cuenta esta segunda parte muy interesante sobre Gabo Manelli es que era muy buen músico y muy influyente.
—Sí, en los inicios de la banda era el más músico de todos y ya tenía una trayectoria, incluso, porque había tocado en Los Brujos y Juana La Loca. Después todos se empardan, pero lo que pasa es que él también es parte importante de la edición del disco, cuando hay que sincronizar todas las pistas. Babasónicos es una banda que graba con muchas pistas y tenés que mezclar lo que es las guitarras con esas pistas, que todo esté en sincro y que no pierda onda eso. Bueno, Gabo era muy importante para eso. Recuerdo que después de la muerte de Gabo, el discurso de ellos era “ya está el disco y lo vamos a salir a defender”. Creo que ahora desde esta perspectiva en la cual ya se sienten más seguros, en el libro cuentan lo devastadora que fue la muerte de Gabo para ellos como amigo y como engranaje de esa máquina que es Babasónicos.

(*) Agencia de noticias Telam

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Bersuit Vergarabat junto a Nahuel Pennisi en “Sencillamente”

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Darío Boente llega desde Nueva York con su jazz fusión

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El pianista, compositor y productor argentino Dario Boente, llega desde Nueva York para presentarse el sábado 10 de octubre en Desafinado Club de City Bell, acompañado por destacados músicos de la escena argentina: Juampy Juarez en guitarra; Diego Wainer en bajo; y “Chino” Piazza en batería. Además, realizará shows en Jazz Voyeur de la Ciudad de Buenos Aires, en Antorchas Jazz Club de Moreno y en Alt 75 de Pergamino; y ofrecerá una clínica musical en la Escuela de Música de Buenos Aires, en CABA.

El concierto “New York Meets Buenos Aires” conecta dos ciudades fundamentales en su trayectoria. Boente propone un recorrido por sus composiciones originales junto con standards de jazz y extraordinarias improvisaciones en el piano que reflejan su extensa experiencia en la escena internacional fusionando los sonidos del jazz con sus raíces argentinas y las influencias del funk, los ritmos latinos y la música urbana.

“Lo que me cautiva del jazz es la libertad de interpretar una composición a mi manera, de transformarla y dejar espacio a la improvisación. Al tocar jazz, siento que también estoy componiendo en ese mismo instante”, expresa Boente.

El músico nació en Buenos Aires, de muy joven migró a España y recorrió el circuito europeo como tecladista y director musical; luego se radicó en Estados Unidos. Se formó en instituciones de prestigio como Berklee College of Music de Boston, Guildhall School of Music de Londres y The New School for Jazz and Contemporary Music de Nueva York. Como docente, es miembro certificado del programa Steinway Educational Partner.

Desde hace más de 25 años forma parte de la escena musical de Nueva York, donde desarrolló una intensa carrera como pianista, compositor y sesionista, moviéndose con naturalidad entre el jazz contemporáneo, el R&B, la música latina y el ambiente electrónico. Se ha presentado en más de 22 países, en importantes festivales internacionales y en escenarios como el Royal Albert Hall de Londres; el Kennedy Center for The Performing Arts de Washington D.C, y el Lincoln Center, Symphony Space y los clubes de jazz The Blue Note y Birdland de Nueva York. En Argentina se presentó en el Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, en la Usina del Arte, en Boris Club y en el Auditorio Juan Victoria de San Juan.

Su versatilidad como músico le permitió participar en diferentes proyectos artísticos y sus composiciones forman parte de numerosos discos y compilaciones internacionales. Ha grabado y tocado con destacados artistas, como Randy Brecker, Ruben Blades, Antonio Sánchez, Ronny Jordan, Louie Vega & The elements of Life Band y recientemente con las argentinas Olivia Wald y Sofía Rei, entre otros.

Entre sus colaboraciones más reconocidas se encuentran las participaciones en el disco “Salswing!” de Rubén Blades, ganador del Grammy en 2021 al Mejor Álbum Tropical Latino, y en el disco “Aguije” del grupo Tierra Adentro, nominado al Latin Grammy en 2020 en la categoría de Mejor Álbum Folclórico.

Bajo diferentes proyectos musicales, lleva editados diez discos propios. Su último trabajo, “Habibi Mon Amour”, es un álbum de piano solo, integrado por composiciones originales y estándares, donde el jazz, el lirismo romántico y la improvisación contemporánea conviven en una propuesta íntima y profundamente personal. El disco refleja una estética sofisticada y abierta, en la que Boente expande su lenguaje musical a través de la sensibilidad melódica, la exploración armónica y una fuerte identidad autoral.

(Fuente: Debora Mazzola – Prensa)

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Música

Campedrinos cerró su gira en un Teatro Ópera repleto

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Con un Ópera colmado, Teresa Parodi y Maxi Espíndola como invitados, y una guitarreada con asado arriba del escenario, el dúo Campedrinos celebró el cierre de su “Mate y Folklore Tour”.

Campedrinos hizo vibrar la sala porteña, Sergio Prada y Agustín Fantili desplegaron zambas, chacareras y clásicos populares en una noche que tuvo emoción, fiesta y folklore intergeneracional.

Recordaron su paso por el Festival Internacional de Viña del Mar, con “La zamba” y “Eterno amor”, y un recorrido por su historia con “La del abuelo”, “Me enamoré de una cuyana” y “Dueña de mi alma”.

La noche tuvo dos invitados, Teresa Parodi, quién interpretó “Pedro Canoero” y “Esa musiquita”. Y agregó “Ustedes están acercando mucho a la juventud al folclore y eso es muy hermoso”.

Maxi Espíndola se sumó para cantar “Como pájaros en el aire” y “Zamba para olvidarte”, en uno de los momentos más íntimos del show.

El espectáculo también tuvo bombos, bailarines con boleadoras, una danza de Facundo Mazzei y la postal inesperada: una mesa con asado sobre el escenario, recreando una guitarreada de domingo que dio paso a “Estrellita mía”, “Tal Carperazo”, “La Taleñita” y “Solo por verte bailar”.

El cierre fue una verdadera fiesta con “No me sale”, “Qué hubiera pasado”, “La noche perfecta” y “Festivalero”, y un mix final de chacareras -“Déjame que me vaya” y “Entré a mi pago sin golpear” que hizo levantar a todo el público a bailar en los pasillos del Ópera.

(Fuente: Lorena Martínez – Prensa)

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