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Literatura

Un homenaje a Liliana Bodoc a 60 años de su nacimiento

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Este sábado 21 de julio la escritora Liliana Bodoc hubiera cumplido 60 años. En homenaje, Penguin Random House Grupo Editorial reunió a editores, autores e ilustradores de sus obras para rescatar el legado de la extraordinaria autora que falleció el pasado 6 de febrero.

Entre los convocados estuvieron la escritora Claudia Piñeiro, quien recuperó una anécdota de su viaje a París con Bodoc, el actor Galileo “Galo” Bodoc, uno de los dos hijos de la autora, quien recordó que antes “de ser la persona pública, la artista que conocemos, siempre fue una maravilla de persona, una gran madre”, y su colega cordobesa María Teresa Andruetto, quien rememoró un viejo encuentro con Liliana Bodoc en Cipoletti.

También participaron del homenaje la ilustradora Laura Córdoba, el editor Antonio Santa Ana, la narradora Claudia Class, el ilustrador Poly Bernatene y la periodista .


Exclusiva con ContArte Cultura

En septiembre de 2017, con poco más de un mes de existencia ContArte Cultura tuvo el privilegio de entrevistar en exclusiva a Liliana Bodoc.

Aquella nota se convirtió en la primera de la extensa galería de entrevistas realizadas por este portal y hoy la volvemos a compartir con los lectores como parte de este homenaje a la escritora mendocina:

Liliana Bodoc: “La literatura se crea por transmutación, fantasmagoría y máscara”

Liliana Bodoc
Por Andrea Viveca Sanz

En un mundo en el que muchas veces las circunstancias tiñen de oscuridad nuestras vidas, Liliana Bodoc juega con su magia e intenta poner colores a la realidad.

La autora de “Elisa, la rosa inesperada”, su último libro, ha recorrido un camino de pisadas firmes en el mundo de la literatura desde la aparición de su primera novela “Los días del venado” (2000), a la que siguieron “Los días de la sombra” (2002) y “Los días del fuego” (2004), que juntas constituyen la exitosa “Saga de los confines”.

La “madre” de los confines, ha escrito, además, varios libros infantiles como “Sucedió en colores” (2004) o “Reyes y Pájaros” (2007) y otros tantos libros que desde la poesía y los símbolos relatan historias encerradas en una realidad perfectamente descripta, como “Presagio de carnaval” (2009) o “Memorias impuras” (2013)

En diálogo con ContArte Cultura, Bodoc se introduce en los espacios que la habitan y desde allí nos regala el relato. Sus ojos observan esos otros mundos que sus palabras describen con sabiduría.

—Contanos quién es Liliana Bodoc
—Una mujer que a los sesenta años aún no aprendió a peinarse como Dios manda. A veces, abrumada por la injusticia y el desamor. Pero siempre agradecida por la posibilidad de construirse en la escritura literaria. ¡Una mujer a la que le sobran dos líneas!

—¿Sentís que sos una elegida?
—Hasta me cuesta entender la pregunta. ¿Elegida? De ninguna manera. O en todo caso, sólo como lo es cualquier criatura dotada de vida en esta tierra.

Liliana Bodoc durante la presentación de su última novela “Elisa, la rosa inesperada”.

—En tus libros la magia suele ser un componente fundamental ¿Es porque crees en esa magia o porque te resulta un elemento que te facilita las cosas a la hora de crear?
—Sin ninguna duda… La magia me permite interpelar el realismo, generar otro espesor semántico. Pero nunca la magia como escape o evasión sino como revés de la realidad, como modo de conocer, como transgresión.

—¿Cómo llega un personaje a tu vida? ¿Lo buscás o sólo te detenés a que en algún momento se presente?
—Uy, los personajes son tipos raros. Si los buscás se hacen los difíciles. No se muestran o se muestran apenas. Es mejor rondarlos con cierto disimulo y atraparlos con guardia baja. Después llega el amor mutuo.

—Tus historias reúnen personajes que representan el bien y el mal y mayormente están representados por símbolos ¿Son elementos fortuitos o tienen que ver con experiencias con ellos?
—El Bien y el Mal son asuntos innegables. Ya sabemos acerca de los famosos grises; pero los grises pueden ser extremadamente convenientes para la depredación. En lo personal me gusta pensar en el límite que no deberíamos trasponer como individuos ni como sociedad. El bien, el mal… ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Bodoc junto a Gonzalo Kenny durante el lanzamiento de “El arte de los confines”

—Los espacios en que se mueven tus personajes mayormente son muy ricos en sensaciones ¿Son espacios que ya conocés o sólo fruto de tu imaginación?
—Un poco y un poco. Muchas veces parto del conocimiento cierto de un lugar o de una situación. Pero luego viene la gran tarea del artista; el extrañamiento. No es posible quedarse con lo ovbio, lo explícito, lo “cierto”. La literatura se crea por transmutación, fantasmagoría y máscara.

—Si eligieras uno de tus personajes para definirte a vos misma ¿Cuál sería y por qué?
—Sería mi querida Vieja Kush. ¿Por qué? Porque añoro la vejez y la sueño como una larga y apacible temporada.

—También la muerte y la tragedia son elementos que utilizas con frecuencia en tus libros ¿Cuál es tu postura en la vida real ante ellas?
—Yo intento hacerle caso a los chamanes americanos, aquellos que aconsejan pensar cada día en la muerte con el propósito de vivir plenamente. No pensar en la muerte, lejos de ser una actitud optimista, es una actitud estúpida e indolente que nos hace degradar los días de vida.

—Tus personajes suelen cumplir sueños ¿Cuáles son los que todavía no cumplió Liliana Bodoc?
—Me quedo un rato pensando… ¿Qué sueño elegir? ¿Ver un aurora boreal? no. ¿Hallar el elixir de la larga vida? no. Mejor sueño con andar por un camino soleado, con mis nietos alrededor. Y yo, cantando bajito.


Bibliografía

  • 2000 – La saga de los confines – Libro 1: Los días del venado
  • 2002 – La saga de los confines – Libro 2: Los días de la sombra. Premio Calidoscopio de Venezuela (2003)
  • 2003 – Diciembre Súper Álbum. Mención Destacados de Alija 2002-2003​
  • 2004 – Sucedió en colores
  • 2004 – La saga de los confines – Libro 3: Los días del fuego
  • 2007 – Memorias impuras. Los padres

  • 2007 – Reyes y pájaros
  • 2007 – La mejor luna
  • 2008 – El espejo africano. Premio Barco de Vapor 2008.
  • 2008 – Cuando San Pedro viajó en tren
  • 2008 – El mapa imposible
  • 2009 – Presagio de Carnaval

  • 2010 – El rastro de la canela
  • 2011 – Amigos por el viento
  • 2012 – La entrevista
  • 2012 – Relatos de los confines – Oficio de búhos
  • 2013 – El perro del peregrino
  • 2013 – Memorias impuras (versión completa: Los Padres y Los Huérfanos)​

  • 2015 – Tiempo de dragones
  • 2015 – Elementales – Libro 1: Ondinas
  • 2015 – Elementales – Libro 2: Salamandras​
  • 2016 – Elementales – Libro 3: Silfos
  • 2016 – Elementales – Libro 4: Nomos
  • 2017 – El arte de los confines – Venado (Junto al ilustrador Gonzalo Kenny)
  • 2017 – Tiempo de dragones II
  • 2017 – Elisa, la rosa inesperada
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Entrevistas

Gabriela Exilart sobre “Tierra herida”, su última novela: “Me conmovió descubrir los niveles de deshumanización en que vivían los trabajadores”

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Por Andrea Viveca Sanz
Edición: Walter Omar Buffarini /

Situada en la Argentina de principios del siglo XX, “Tierra herida”, última novela de la escritora marplatense Gabriela Exilart, invita a recorrer los caminos de las piedras que servirían para adoquinar la Buenos Aires de aquellos tiempos.

Un recorrido doloroso para quienes trabajaban en las canteras de Tandil, dejando cuerpo y alma cada día: los picapedreros. Pero en ese ir y venir de las cosas cotidianas, algo se desordena por debajo. Es el choque de una piedra contra la otra, las fracturas cotidianas frente al abuso de quienes tienen poder. Es la rebelión de los que tienen hambre y buscan justicia. A pesar de todo, en las canteras nace una esperanza y entre el polvo y las turbulencias también crece el amor.

Para comenzar vamos a detenernos en la gran protagonista de esta novela: la piedra. Esa piedra que viaja desde las canteras de Tandil hacia Buenos Aires para adoquinar sus calles. ¿Cómo llegaste al escenario de origen y a hilvanar ese recorrido que va desde su extracción como recurso hasta su transformación final?

—Llegué a la historia de los picapedreros de casualidad, cuando estaba investigando para mi novela anterior, “El secreto de Azucena”. Me prestaron un libro sobre la historia de Tandil, donde podría encontrar material para abordar la matanza de Tata Dios, pero en lugar de eso encontré el mundo de las canteras. Me pareció un escenario interesante, poco explorado, que me permitía a su vez continuar con la vida de los mismos personajes treinta años después, en un contexto totalmente diferente. Seguir el recorrido de esa piedra desde el esfuerzo y la dinamita en los cerros de Tandil hasta el suelo que pisaba la aristocracia porteña, dos realidades opuestas en una Argentina en plena configuración.

—Y la piedra sin dudas fue un hilo conductor en la historia de tus personajes. ¿Qué fue lo que más te conmovió de la vida en las canteras y que te parece que les pudiste transmitir a esos personajes para que lo reflejaran?

—Me conmovió, como siempre me sucede cuando indago en nuestra historia, descubrir los niveles de esclavitud y deshumanización en que vivían los trabajadores. Es una constante que ya narré en otras novelas (“Por la sangre derramada, Napalpí”) y que acá se repetía: hombres trabajando sin las más mínimas condiciones de seguridad, jornadas eternas que no respetaban horarios, imposibilidad física de salir de la cantera para comprar en el pueblo, y el pago mediante una moneda inventada (plecas) que solo servía en los almacenes del patrón.
Traté que mis personajes convivieran de igual a igual con las figuras de la historia real, aquellos pioneros que alzaron la voz y formaron el primer sindicato, como Luis Nelli y tantos otros compatriotas. Tenía que mostrar esa asfixia cotidiana, la lucha de esos hombres, mujeres y niños.

—Hay una realidad social y económica que se va moviendo alrededor de lo que sucede en la Argentina de principios del siglo XX. ¿De qué manera trabajaste para lograr que esa realidad atravesara a tus personajes de ficción?

—Trabajé con testimonios que extraje de los documentos consultados. También pude acceder a anécdotas y relatos que me contó mi amiga, la escritora Ana Caliyuri, que vive en Tandil. Narré a los personajes desde adentro, desde el detalle cotidiano. Intento que mis novelas no sean libros de historia, sino que el lector sienta, se emocione, viva esas vidas mientras lee. Acá había que hacer sentir el polvillo de la piedra metiéndose en los pulmones, las detonaciones, las manos agrietadas, y también el olor de las cocinas, de la leña, las risas de los niños, y también los llantos de las mujeres. Los personajes de ficción sufren las consecuencias directas de esa realidad: el hambre real cuando se declara la huelga, el miedo a la represión de la policía que sube a los cerros a caballo, y la incertidumbre de no saber si el hombre de la casa va a volver vivo de la jornada.

—En esta novela aparecen mujeres muy fuertes que también ponen en movimiento las estructuras y costumbres de aquellos tiempos. ¿En qué espejos de la realidad crees que se podrían haber mirado tus mujeres?

—Se miraron en las miles de mujeres anónimas de los campamentos de las canteras, que muchas veces la historia oficial invisibiliza. Esas mujeres, muchas de ellas inmigrantes que ni siquiera hablaban el mismo idioma, compartían el lavado de la ropa, el miedo a perder a sus esposos o hijos, los dolores y la crianza de los niños en ranchos miserables. Se miraron en las mujeres que se enfrentaron a los rompehuelgas, las que les tiraron agua hirviendo, o se acostaron sobre las vías para impedirles el paso.

—”Tierra herida” invita a saltar en el tiempo a los personajes de tu anterior novela “El secreto de Azucena”. ¿Qué te llevó a invitarlos a dar ese salto para vivir el futuro treinta años después?

—Me había encariñado mucho con los chicos de “El secreto de Azucena”, y vi la posibilidad de continuar sus historias. Por eso también había hecho desaparecer a Prudencio, porque sabía que en esta novela iba a volver. Eran niños marcados por una infancia dura, cruel. Infancias de identidades robadas, padres asesinados. Infancias heridas. El salto temporal era un gran desafío, ¿en qué tipo de hombres y mujeres se habían convertido? ¿Cómo envejecían los que eran adultos? Era reconstruir sus vidas treinta años después.

—Y en ese futuro el amor se completa con la calma de otros tiempos. ¿Cómo fue el proceso de reconstruir esos vínculos que antes tuvieron otras formas?

—Fue un proceso de reencuentro muy profundo. Si bien los vínculos maduraron y tomaron formas diferentes con el paso del tiempo, en el fondo seguían conservando esa infancia común: los momentos compartidos en el pasado, los mismos miedos y las viejas soledades. El amor en “Tierra herida” se fue forjando de a poco, afianzando esos lazos sembrados años atrás, asentado en una base de confianza ciega. Me gustó muchísimo explorar y hacer crecer esos sentimientos que, con los años y los golpes de la vida se fueron desviando en algunos casos hacia el romance.

—Para concluir, si pudieras elegir una palabra que sintetice el espíritu de esta novela. ¿Cuál sería y por qué?

—Elegiría la palabra DIGNIDAD. Porque “Tierra herida” es, ante todo, un homenaje a los que no se arrodillaron. A pesar de la piedra, del aislamiento, del desamparo institucional y de la codicia de los patrones, lo que late debajo de la huelga y de las historias de amor de la novela es el reclamo universal de ser tratados como seres humanos, no como herramientas descartables. Es la dignidad del picapedrero que talla su propio destino con la misma fuerza con la que golpea la roca.

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Literatura

Enero Editorial presentó sus novedades literarias de junio

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Enero Editorial presentó sus novedades más potentes, con voces que interpelan desde la narrativa, la poesía y la memoria”, destaca el comunicado del sello que hizo públicos sus lanzamientos para el mes de junio:

La quitapenas – Delfina Uriburu

Una novela feroz y sensorial que atraviesa la maternidad ambivalente, la fuga y la violencia íntima. Uriburu construye una voz incómoda y necesaria, capaz de dialogar con Ferrante y Harwicz, y de instalar preguntas urgentes sobre los mandatos que pesan sobre las mujeres.

Después de – Claudia Ferradas

Poesía escrita desde la zona posterior a la pérdida. Ferradas convierte objetos mínimos en materia poética, y transforma el duelo en canto. Una segunda edición que confirma su potencia y su capacidad de abrir conversaciones sobre memoria, exilio y supervivencia afectiva.

Como si el oleaje fuera manso – Pilar Alvarez Masi

Poemas que trabajan la fragilidad y el desborde desde una voz íntima y contenida. La obra propone una mirada poética sobre el cuidado, el duelo y la reconstrucción, con imágenes de agua, casa y naturaleza que resuenan en debates contemporáneos sobre salud emocional y vínculos.

Los Giovanelli – Fernanda Argayo

Una primera novela que reconstruye la memoria de una familia italoargentina con humor, oralidad y sensibilidad. Argayo ofrece un mosaico fragmentario y vital sobre herencia, mandatos y genealogía femenina, en diálogo con Ginzburg y Shua.

“Cada título abre un mundo distinto, pero todos comparten una fuerza común: la capacidad de intervenir en conversaciones actuales desde la literatura”, continúa la promoción.

De este modo, “Enero Editorial reafirma su apuesta por voces intensas, incómodas y profundamente humanas”, cierra el comunicado.

(Fuente: Andrea M. Vázquez / Ave Fénix Comunicación- Prensa para autores y editoriales)

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Historias Reflejadas

“La línea de la imaginación”

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La línea de la imaginación

Caminaban por una línea misteriosa. Más allá, la vida se abría como un abanico donde todo era posible.

Al otro lado del horizonte había que ponerse los ojos de “ver”, porque sólo así se percibían los detalles que revelaban los secretos.

La música ascendía por los bordes de las cosas, habitaba los espacios, crecía y alargaba las sensaciones, los aromas se enredaban con las palabras, las palabras emitían sonidos, las letras rodaban sobre los objetos y justo, cuando nadie podía imaginarlo, una cuchara tomaba vida y se preparaba para revolver muchas historias, sobre todo las que flotaban al otro lado de la misteriosa línea del horizonte.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes textos literarios: “Horizonte”, de Carolina Celas; “Esa cuchara”, de Sandra Siemens con ilustraciones de Bea Lozano; “Donde vive la música”, de María Luz Malamud con ilustraciones de Nadia Romero Marchesini; y “Ojos de mirar y ver”, de Didi Grau con ilustraciones de Paula Adamo.

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Propietario: Contarte Cultura
Domicilio:La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA En Trámite
Edición Nº