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Artes Plásticas

Lucas Aguirre: “Tengo grabado en el alma el día que mi mamá trajo el recibo de inscripción a un atelier de dibujo”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La imagen crece sobre el muro, es un eco sobre los ladrillos, el pasado se revela en las líneas que lo atrapan, sedimentos arriba de sedimentos, capas encima de capas de pintura dan vida al personaje que fusiona los tiempos.

El ilustrador sanjuanino Lucas Aguirre se hace presente con su arte junto a un equipo de trabajo con quienes dio vida a una obra en la que confluyen el arte, la ciencia y la tecnología.

En diálogo con ContArte Cultura el artista cuenta acerca de sus comienzos, los caminos recorridos y el proyecto “Ingentia prima”.

—Vamos a comenzar esta charla con una imagen simbólica que te sirva para presentarte. Sobre un papel arrugado descansa una huella, ¿qué es lo primero que aparece en tu imaginación a partir de esa foto mental y qué nos puede contar de vos?

Lucas junto a su hijo Teo

—Me gusta pensar que tenemos una misión en la vida, que venimos para algo que nos trasciende, que podemos dejar una huella en las personas, o en el mundo que nos rodea. Hablo de cosas muy sencillas hasta aquellas que asombran al mundo entero. Todo comienza con una huella, ese registro que todos dejamos en cualquier cosa que hagamos. En mi caso es una tarea de la cual me preocupo y me ocupo. Pretendo dejar un aporte, una mejora, ojalá una buena acción trasformadora que alguien pueda continuar. Desde que me convertí en padre este deseo/deber es más recurrente, más real también. Todos deseamos lo mejor para nuestros hijos y eso implica que somos los primeros que debemos dar el ejemplo con buenas acciones, tratos, empatía, tolerancia. En cada proyecto que ideo o propongo, trato de tener siempre presente estos valores.

—Y sí de huellas se trata, seguramente recordarás cuáles marcaron tu camino de artista, ¿podrías contarnos dónde y cómo diste tus primeros pasos?

—Ya en la escuela primaria era conocido como un chico que vendía sus propias historietas, posters y dibujos en general por encargo, de mis compañeros principalmente. Descubrir a esa edad que la gente gusta de tus dibujos y los quiere, fue una revelación para mí. Me generó mucha confianza, supongo, y el deseo de crecer y mejorar. Luego, ya en el secundario, tengo grabado en el alma y la memoria el día que mi mamá me trajo un recibo de inscripción a un atelier de dibujo y pintura que comenzaba en mi ciudad natal. Hasta hoy creo, estoy convencido mejor dicho, que fue lo mejor que me paso artísticamente. Estudiar, ver mi progreso, crear, exponer, colaborar con otros compañeros, equivocarme. Era un estado de pleno disfrute y libertad que busco recuperar todo el tiempo. Después vinieron algunos reconocimientos, como el de Telefe Cortos, premios en festivales locales de animación, representar a San Juan en el Festival de Cine de Mar del Plata, contenidos que fueron premiados y hoy están en Cine.Ar como “Hiviñas” , Premio y exposición en el Festival de la Luz en 2018, recientemente un premio de ilustración del Consejo Federal de Cultura. Pero fuera de los premios he podido realizar obras de mucho reconocimiento como una instalación audiovisual inmersiva sobre la obra de un poeta sanjuanino en la Feria del Libro, en la rural. Dirigir y coordinar concursos nacionales de dibujo y pintura como “Salón Cordillerano”, un certamen desde San Juan para todas las provincias de la región. Dirección y coordinación de una serie de murales en la única gran autopista de San Juan. Y sin dudas este mural “Ingentia prima” que inauguramos y es todo un acontecimiento social, cultural, científico. Nunca antes se hizo un mural de estas características, que más que un mural es una instalación, ya que tiene unos miradores enfrente para expandir la experiencia presencial, además de todas las aplicaciones que diseñé para que con un celular tengas una experiencia digital única. Creo que estas características llevan el arte del muralismo a una nueva dimensión que potencia el concepto, y completa la imagen. 

—¿De qué manera llevás adelante tus creaciones? ¿Existe alguna rutina a la hora de crear?

—El momento “eureka”, o ese cuando crees tener una idea o imagen mental potente, es la parte del proceso creativo más importante para mí. Llego a ella después de haber investigado un poco, pero no fuerzo nada, hasta me pongo a hacer otras tareas o cosas dejando al inconsciente laburar hasta que la idea cae por su propio peso. Creo mucho en eso, en dejar que la información, imágenes, conceptos, trabajen en segundo plano hasta que se revelan. De hecho, hasta disfruto teorizar sobre como fue el mecanismo mental que dio origen a esa idea. Es como husmear en tu proceso, ver cómo trabaja tu inconsciente, encontrar patrones, saber cuándo ya estás listo para materializar esa idea. La fórmula sería algo así: información sobre el tema que quiero ilustrar, ver imágenes de referencia, anotar un par de ideas y retirarme a hacer otra cosa. Seguir pensando en la ilustración, en el tema, pero esperar, dejar que se resuelva mentalmente o de forma inconsciente. Ese tiempo, esa especie de maceramiento de la idea, es un placer en sí mismo, es como esperar un postre que te encanta y que llega a coronar una linda comida.   

—¿Cómo vivís el proceso de darle vida a cada personaje entre líneas y colores?

—Los detalles son los que marcan la diferencia cuando uno hace algo tan común en el mundo de la ilustración. Personajes hay miles, pero cuando los dotas de una personalidad, le das atributos propios, trabajás sobre su universo personal, ahí recién tenés un personaje, antes es solo un dibujo más. Pienso más en esos atributos, en que tenga personalidad, antes que en su forma. Después, el color viene a reforzar estas características. Todo deviene de su personalidad, todo lo que hago después es reforzar esos aspectos, tanto con la línea como con el color. Entonces para mí crear un personaje es una tarea fantástica, literalmente, uno crea una fantasía, un mundo que antes no existía, da vida a algo que comienza a existir a partir de este momento donde el personaje es un “alguien” con vida propia.

—¿Con qué materiales y técnicas trabajás habitualmente?

—Pertenezco a una generación que fue protagonista de muchos cambios en un período corto de tiempo. Pasamos de usar nuestros lápices, tintas y acuarelas a tener un scanner para transferir los dibujos a una compu. Recuerdo cuando compre la primera tableta gráfica, fue una odisea, entraban a cuenta gotas al país y nadie sabía bien que era. Como empecé con estas nuevas herramientas hace muchos años, hoy mi flujo de trabajo es totalmente digital. Dibujo en Ipad Pro ya hace unos 7 años. Boceto, dibujo, redibujo, color, postproducción y hago el arte final de cada ilustración todo en el mismo dispositivo. Evolucionaron mucho estas máquinas y las apps de ilustración son hoy muy buenas, muy completas. Sin embargo, tengo varias puntas, marcadores, un set de lápices japoneses que son una hermosura y papeles para acuarela de distintos gramajes que uso cada tanto. Ahora también tengo un par de ilustraciones que voy a hacer en serigrafía, que es una deuda pendiente y que me encanta el acabado que tiene.

—¿Cuándo llegaste al mundo de la ilustración 3D?

—Mi comienzo con la ilustración 3D fue un exitosísimo accidente. Junto a un compañero de trabajo, en el año 2004, decidimos participar de un certamen de cortometrajes de Telefe un ciclo que se llama “Telefe Cortos”. Estábamos haciendo nuestras primeras pruebas con el 3D Studio Max, en una compu donde renderizar podía tomar un día entero. Hicimos un personaje, “Faustino”, un científico que viajaba en el tiempo suspendido en vino. El corto se llamó “La Mezcla” y ganó el 2do premio de ese concurso, tuvo una rotación increíble por la tele, notas por todos lados, fuimos al Festival de Mar del Plata. Eso fue lo primero que hice en 3D en mi vida. Así descubrí la ilustración y la animación en 3D, herramientas que en mi San Juan en esos años era algo totalmente nuevo y no tenías donde aprender más que por tus propios medios a fuerza de prueba y error.

—Por estos días estás presentando una obra que implicó un trabajo colectivo donde se fusionan arte, ciencia y tecnología, ¿de qué manera surge este proyecto que tiene como protagonista al dinosaurio triásico “Ingentia prima”?

—“Ingentia prima” fue descubierto hace unos 5 años en Balde de Leyes, en Caucete, una ciudad al este de San Juan. Caucete es mi lugar, ahí nací, tengo mi familia, mis amigos, todos mis recuerdos. Por otro lado vengo experimentando con la tecnología en relación al dibujo, la ilustración, aplicando herramientas como la realidad aumentada, realidad virtual, los códigos QR, todo al servicio de una obra artística.  Fue ahí que vi la oportunidad de elaborar un proyecto donde se fusione la divulgación científica (el descubrimiento del Ingentia) con mis ganas de hacer una obra monumental y mi orgullo “caucetero” de ser quien haga semejante obra. Luego comenzó la tarea de producción y ahí fue donde lo presento a la Seciti (Secretaría de Estado, de Ciencia, Tecnología e Innovación de San Juan). Fue la secretaría la primera institución que confió y respaldo el proyecto. Luego se sumó el Municipio de la Capital sanjuanina y el Ministerio de Educación, ya que el mural está en una pared de una escuela emblemática de San Juan. Contacte a unos colegas con quienes habíamos realizado otros murales hace un tiempo y armamos un equipo de talentosos increíble. Se necesitaba cierta experiencia y destreza para un proyecto como este. Después vinieron las jornadas de trabajo, unos 12 días frente al muro, de tarde-noche para trabajar cómodos, sin sol y sin mucho tránsito. A nivel producción fue una tarea titánica, gestionar y gestionar permisos por doquier, sortear muchos obstáculos como lograr sacar un poste de iluminación que quedaba justo en frente del mural y cosas por el estilo. Por suerte, todo salió perfecto. Esa modesta idea que comenzó en mi cabeza y luego fue un archivo digital en mi computadora, es hoy un hermoso mural de 14 metros de alto por 11 metros de ancho, con unos miradores instalados en frente y una serie de aplicaciones digitales que convierte al mural en una especie de instalación publica interactiva.

—Contanos quiénes participaron de este trabajo conjunto y cómo se podrá interactuar con esta obra.

—Mis compañeros de esta hermosa aventura son Fabio Pereyra, Matías Alcaraz, Maxi Heredia y Leandro Martin Molina. La obra tiene una placa amurada con un código QR. Al scanear el código con un celular te lleva a un menú donde podés descargarte un filtro (gafas 3D) de Instagram para ver el mural, fotos, videos, bajarte una aplicación exclusiva del Dinosaurio llamada “Dinosauriar”, entre otras cosas. Eso sería todo de carácter virtual o digital, pero también tenemos unos miradores instalados frente al mural, que son una especie de pantallas de celular de 50 cm por 80 cm donde te podés ubicar detrás y ver la obra a través de ellos. Estos miradores tienen vidrios de color rojo y cian, lo que permite ver el efecto anaglifo, o la totalidad del dinosaurio o solo su esqueleto. Verlo como se transforma frente a tus ojos es realmente increíble.

—¿En qué nuevos proyectos estás trabajando por estos días?

—En estos momentos y a raíz de la repercusión conseguida con el mural Ingentia, surgieron un par de pedidos. Uno de ellos de un edificio muy grande y moderno de San Juan que es patrimonio arquitectónico. Es un desafío muy atractivo, sobretodo porque la propuesta que realicé es una unidad temática y conceptual sobre la totalidad del edificio, revalorizando su arquitectura y sobretodo la función de esa institución en la vida de todos los sanjuaninos. Creo que cuando lo realicemos marcará una nueva forma de vivir el arte del mural, donde ya no solo es una obra estética, sino además conceptual y en este caso al servicio de la revalorización arquitectónica patrimonial. Estoy muy ansioso de comenzar con este nuevo proyecto. Sus dimensiones son enormes, abarca casi toda una manzana. Es un edifico de tres pisos donde trabajan unas 200 personas y transitan diariamente más de 1500. También una tarea que para mí es vital es la de difundir la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA) en San Juan. Creo que debemos estar todos conectados, unidos, agrupados para tener una fuerte vos y presencia en San Juan. Es un proyecto sostenido, la difusión de nuestras actividades y la profesionalización de cada uno de nuestros socios.

—Para terminar, te invitamos a dejar un deseo, como otra huella.

—Hay una película que veo recurrentemente y es una de mis dos preferidas, y esta frase aparece en ella y es un deseo en sí mismo. Es de la película “Billy Elliot”, donde en la escena más emotiva Billy recita de memoria una carta que le dejó su madre antes de morir: “Mi amor, Billy, nunca dejes de soñar, vive sin desconfiar… En cada decisión, pon tu corazón, Billy, sé tú mismo hasta el final”.

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Artes Plásticas

Exponen en Nueva York casi 200 piezas atemporales de Banksy

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El museo de Banksy abrió sus puertas este miércoles en Nueva York para exponer las recreaciones de casi 200 piezas atemporales del artista, en las que se retratan con dureza temas que, pese al paso de los años, siguen a la orden del día, como el conflicto israelí-palestino o la crisis migratoria.

El museo, instalado en un antiguo gimnasio del barrio chino de Nueva York, expone algunas de las obras más famosas y controvertidas de Banksy, reproducidas por un grupo de diez artistas que, al igual que el británico, han preferido preservar su anonimato.

Todas las obras se representan tal y como están o estuvieron dispuestas en las ubicaciones reales, con bloques de hormigón destruidos a sus pies o con agujeros y rasguños, e incluso la pared sobre la que se colocan es una reproducción exacta de los muros en los que se encuentran los grafitis originales.

Gran parte de la exposición está protagonizada por grafitis y pinturas que retratan la guerra en Ucrania y el conflicto entre Israel y Palestina, dos temas que actualmente están en el ojo del huracán y que muestran la atemporalidad del arte de Banksy, pues muchas de las piezas se hicieron hace años o incluso décadas.

En la sección dedicada a Palestina e Israel se destaca la reproducción de un cuarto del hotel Walled Off, en la ciudad de Belén, fundado por Banksy en 2017 y concebido también como una galería de arte que, hasta su reciente cierre, financiaba proyectos locales.

Las paredes de esta habitación están decoradas con imponentes piezas como el amplio grafiti “Israeli & Palestinian Pillow Fight”, que muestra una pelea de almohadas entre un soldado israelí y un hombre palestino, o “Watchtower”, un cuadro en el que niños originarios de ambos territorios se divierten en un tío vivo.

Y es que en muchas ocasiones, el artista británico escoge como protagonistas de sus obras a los niños, retratando su inocencia y el desconocimiento con el que viven las guerras que acechan a sus lugares de origen.

Precisamente, en la exposición, los niños son los que narran gran parte de la guerra en Ucrania a través de obras como un amplio mural donde un muchacho vence en una pelea de judo a un hombre adulto que, según algunos expertos, podría ser una representación del presidente ruso Vladimir Putin.

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Artes Plásticas

Bosquemadura e-ditorial, un oasis digital para el arte y la cultura

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
y Walter Omar Buffarini //

Ahí, entre complicidades de árboles agradecidos, donde las palabras germinan y se multiplican sin dañar, entre hilos de savia y voces de madera, nace Bosquemadura e-ditorial de arte, un sello que difunde libros digitales en los que el arte es protagonista.

Ahí, entre líneas y colores, el detalle se manifiesta como una ramificación del paisaje, de los paisajes que nos habitan, son árboles que se expanden, tiempos sonoros, luces proyectadas en las pantallas que nos conectan más allá de los ruidos cotidianos, en el silencio que revela y que protege.

Las primeras semillas de Bosquemadura fueron sembradas en un tiempo sin tiempo, el de la pandemia. Esas semillas germinaron y poco a poco fueron echando raíces hasta dar vida a unos particulares “bosques digitales”, arboledas de arte que prometen florecer y dar frutos. Una reforestación de las palabras, de la cultura.

ContArte Cultura dialogó con la directora Adriana Musitano, y el asistente editorial Francisco Marguch, quienes desandaron el camino del sello para contar cuál fue la idea original que los puso en marcha y compartir detalles del trabajo que llevan adelante.

—¿Cuándo surge la idea de fundar la editorial y cuál fue el disparador?

—El disparador que impulsó el lanzamiento de Bosquemadura fue una combinación de factores clave, en un tiempo distópico, la pandemia. Por una parte, la preocupación por el medio ambiente y por el otro, la creciente convergencia entre el arte y la tecnología como posibilidad de crear nuevas posibilidades de lectura/expectación. El equipo fundador de la e-ditorial estaba profundamente sensibilizado por la crisis ambiental y la necesidad de encontrar formas más sostenibles de crear y disfrutar del arte. Lo que nos movió fue el deseo de crear una e-ditorial que no solo abrazara la tecnología como herramienta creativa, sino que también se politizara activamente en relación con la protección del medio ambiente y la ampliación del público lector de arte. Este compromiso con la sostenibilidad y la innovación se convirtió en el motor que impulsó cada paso del camino, desde la concepción hasta la realización de Bosquemadura como un oasis digital para el arte y la cultura. 

—¿Cómo y por qué decidieron editar sólo contenido en forma digital y no en papel? 

—La decisión de no utilizar papel como medio de publicación surgió para disminuir (en lo posible) las emisiones de carbono  y que en las pantallas se cortara el flujo banal y se experimentara disfrute y conocimiento en la lectura de libros de arte. Y ello se convirtió en un principio fundamental que definió la identidad de Bosquemadura e-ditorial de arte desde el principio. Al mismo tiempo, el equipo estaba fascinado por el potencial de la tecnología para transformar la experiencia artística, mostrando detalles, colores, líneas, modalidades de las creaciones visuales que a simple vista en un museo, galería o libro en papel, no se pueden observar. Además, la idea de crear libros digitales interactivos, que no estuvieran limitados por las restricciones del formato impreso, aparecía emocionante y llena de posibilidades. Así, como decíamos anteriormente, la convergencia entre la preocupación ambiental y la exploración de nuevas formas de comunicación artística fue el catalizador que llevó al nacimiento de Bosquemadura.

—¿Quiénes son los responsables y, si es que existiera la división de tareas, qué roles desempeñan?

—Como directora —detalla Adriana Musitano— construyo la visión y rumbo estratégico de la editorial, definiendo los objetivos a largo plazo y las líneas editoriales que guiarán el trabajo de Bosquemadura. Junto a Francisco Marguch (asistente editorial) participamos en la selección y curaduría de las obras y supervisamos el proceso de edición y producción de los libros digitales. Luisa Domínguez se ocupó en dos momentos de la asistencia editorial y se desempeña actualmente como colaboradora externa. Adriana, Luisa y Francisco provienen del campo universitario, de estudios literarios, lingüísticos y culturales, por ello logran imprimirle a esta editorial de arte un sello fuertemente ensayístico. Gisela Here realiza el diseño de los libros digitales. Yanina Enrici es la encargada de la comunicación institucional, conectando la editorial con otras redes de instituciones y espacios, iniciándose ahora en la Asistencia editorial. Guadalupe Garione colabora con el área de difusión. NOMATENALMONO aporta en la tarea de creación y sostenimiento de la web (www.bosquemadura.com) y en tareas de publicidad. Pueden encontrar en nuestra web (https://bosquemadura.com/es/editorial/equipo) información sobre les demás participantes en la tarea creativa de la e-ditorial.

—Cuéntennos un  poco respecto de la elección de “Bosquemadura” como nombre de la editorial. 

—El nombre de la editorial, inspirado en el verso del poeta mexicano Xavier Villarrutia (1903-1950), rinde homenaje a la riqueza de los bosques maduros, simbólica en la literatura y la filosofía y en la vida del planeta, desde la perspectiva de la ciencia y de la vida comunitaria. A lo largo de la historia, escritores y pensadores han encontrado en los bosques un reflejo de la mente humana, un símbolo de misterio, crecimiento y transformación. Así, Bosquemadura se convirtió en un refugio para las palabras y las imágenes, un lugar donde las ideas podían echar raíces y crecer en libertad. Con cada publicación, Bosquemadura busca crear no solo libros, sino arboledas de arte, vastos y frondosos bosques digitales donde las ideas puedan florecer y madurar. En este espacio de encuentro entre la tecnología y la creatividad, la editorial se esfuerza por abrir nuevas puertas al conocimiento y el disfrute del arte, enriqueciendo así el paisaje cultural de nuestro mundo digital. Asimismo, su nombre trata de recordar la importancia de la reforestación como otra de las acciones relevantes para que maduren los bosques y atrapen el carbono, como lo son la siembra y protección de ellos. 

—¿Qué debe tener una obra para despertar el interés de la editorial y formar parte de su catálogo?

—Buscamos artistas que inventen/reconstruyan lenguajes, hagan pensar y disfrutar; que nos interpelen como personas con las que establezcamos vínculos afectivos. Para que una obra forme parte del catálogo de Bosquemadura, tiene que movilizarnos desde lo formal, como innovador o experimental, y que desde su contenido proponga respuestas, reflexiones y apueste a problemáticas de nuestro presente. Nos inspiran los libros en los que cada creador o creadora está presente y muy próximo al equipo de edición. Nuestros libros aspiran atraer por su calidad visual, buscamos mayor cercanía e interactividad con les lectores. Hay libros de artistas en soportes digitales, pero no conocemos e-ditoriales que se dediquen específicamente a realizar libros de arte digitales nativos y que trabajen en la edición junto con les creadores. Sabemos que los libros de artistas digitales son árboles desperdigados y que aún no constituyen un bosque. Nuestros e-books incitan a ser leídos, disfrutados por muchos, por sus bajos precios y acceso a lectores de distintos puntos. Nos alejamos de la inaccesibilidad de los libros de arte en papel, que tienen un precio de venta muy elevado y no siempre están disponibles en puntos de venta alejados del propio espacio de producción editorial. La e-ditorial busca que cada publicación acerque a los lectores y lectoras un objeto digital como si se tratase de un libro de artista; objeto único y precioso que atraiga por el despliegue visual y verbal, por la puesta en página y atmósfera poética creada.

—Háblennos de su primera obra editada, ¿cuál fue y qué anécdotas/experiencias les dejó?

—La primera obra publicada fue “Pharus. Del hemisferio Sur al Norte”,de la artista argentina Matilde Marín quien, a través de las imágenes de los faros, lleva a los lectores y lectoras a transitar espacios australes y boreales, recuperando distintos tiempos. Marín ha registrado con sutileza los faros de los dos hemisferios, captando luces, aguas, tierra y cielo. Quienes ven/leen el libro acceden a esos mundos en los bordes entre tierra y mares, en un viaje imaginario con diez estaciones, para conocerlos y explorarlos. “Pharus, del hemisferio Sur al Norte” testimonia la materialidad y simbolización que portan los faros aún hoy.

—¿Y cómo fue esa primera relación de la editorial con un artista?

—Trabajar con la artista implicó una relación muy cálida y altamente profesional, en tanto fuimos coordinando imágenes y textos con mapas y datos sobre los distintos faros fotografiados revelando un modo de acercamiento a los lectores y lectoras para el disfrute. Por ejemplo, fue revelador destacar en detalles los modos en que Marín dejaba visualizar la luz de los faros en tonalidades amarillas a diferencia de los grises en sus distintos matices que registraban esos emblemáticos espacios. Como expresa la crítica de arte Laura Casanovas en su análisis, ante la problemática de la desaparición de los faros por la falta de funcionalidad en tiempos de GPS, la artista, “con aguda reflexión y audacia comenzó a dar testimonio de sus destellos con una mirada que lejos de clausurar una época alienta nuevas preguntas, reflexiones y sentidos”. En ese momento, nos dimos cuenta de que la composición del libro estaba organizándose como un viaje. Un viaje que compartíamos con lectores y lectoras y que era necesario agregar mapas y palabras clave que ubicaran ese recorrido. Así, nombramos los océanos para desplazarnos como si fuéramos un pequeño barco que los recorría con nuestra vista e imaginación. Ubicamos cada faro en un punto de cada uno de los tantos mapas que Matilde proporcionó. Se surca el océano Atlántico y el paso de Magallanes, se asciende a la costa norte de Chile, se cruza el Pacífico hacia el Índico, se dirige la navegación hacia el sur de África surcando el Atlántico hacia el norte tocando los distintos puertos y faros registrados hasta llegar al faro de Islandia en la región boreal completando el viaje iniciado en las costas australes. Como e-ditorial agradecemos la generosidad de la artista, que dio inicio a nuestras publicaciones prestigiando con su obra el catálogo. Posteriormente, los vínculos que establecimos con el resto de les artistas siempre continúan esa línea de respeto, afecto y conjunción amorosa frente al arte y la edición. 

Artistas, ensayistas y libros de Bosquemadura

https://bosquemadura.com/es/artistas/lista
https://bosquemadura.com/es/ensayistas
https://bosquemadura.com/es/libros/lista

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Artes Plásticas

Milo Lockett expondrá 100 obras en la galería Witcomb

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El artista plástico Milo Lockett presentará una nueva exposición con un total de 100 obras en la galería de arte Witcomb desde el próximo jueves 2 de mayo.

La exposición compuesta por las obras de Lockett, en pequeño, mediano y gran formato, realizadas en técnica mixta, y sobre diferentes soportes (tela, madera y cartón) corresponden a la primera época del pintor y son consideradas de culto por los coleccionistas, y también habrá obras de diferentes momentos de su trayectoria.

Por su identidad pictórica particular y fácilmente reconocible, y una fuerte presencia social a través de su arte, Milo Lockett se ha convertido, en los últimos años, en uno de los artistas plásticos más populares de nuestro país.

Nacido en la ciudad de Resistencia, Chaco, se considera un autodidacta, ya que su obra no responde a las reglas establecidas por las instituciones culturales ni el mercado del arte.

A pesar de ello, tiene sus referentes: Jorge de la Vega, Nigro, Macció y Deira, entre otros han guiado sus caminos por el arte.

Como parte de su labor social, Lockett dona anualmente decenas de cuadros para subastas en su provincia, colabora con UNICEF en diferentes proyectos y realiza talleres masivos de pintura en escuelas, hospitales e instituciones de diferentes provincias de la Argentina y países vecinos.

Esta es la tercera muestra que realiza Milo Lockett en la galería de arte Witcomb.

“Para Witcomb es un verdadero honor presentar una muestra tan importante de este gran artista. Milo, además de ser uno de los más populares y prolíficos del arte argentino, es una gran persona, un ser solidario y humilde. Su pintura es admirada por gente de todas las edades y de distintos estratos sociales. Conocer a Milo, tanto como a su obra, es una experiencia maravillosa”, señaló Jorge Calvo, titular de Witcomb, la primera galería de arte del país.

La inauguración será el próximo jueves 2 de mayo a las 18 y la exposición llevará a cabo durante todo el mes con entrada libre y gratuita en Avenida Santa Fe 1161 (CABA).

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2022-106152549
Edición Nº