
Literatura
Ezequiel Martínez, nuevo director de la Fundación El Libro
El periodista, gestor cultural y editor Ezequiel Martínez es el nuevo director de la Fundación El Libro, la institución organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se realizará en abril/mayo de 2022.
El exdirector general de Cultura de la Biblioteca Nacional desde 2016 a 2020 también estará a cargo del evento anual de la industria del libro.
“La Fundación ya confirmó que la próxima Feria del Libro de BA se realizará en sus fechas habituales, entre abril y mayo de 2022. Me voy a incorporar al equipo en octubre, y seguramente trabajaremos con mucho esfuerzo para que ese regreso sea una verdadera fiesta”, señaló Martínez a la agencia de noticias Télam.
Según informó la Fundación mediante un comunicado de prensa, Martínez fue elegido mediante “un minucioso proceso de selección que comenzó en junio de 2021”, en una tarea que fue delegada a la Consultora Sardi de Capital Humano y una Comisión especial formada por Consejeros de la Fundación El Libro.
“Estos dos años sin feria presencial fueron un golpe muy duro, una ausencia que se sintió fuerte y puso en evidencia la necesidad de esa fiesta anual dedicada a los libros y la lectura”, consideró el gestor cultural.
Al pensar en el principal desafío para reorganizar la Feria, Martínez apuntó que “es el que están afrontando las principales Ferias en todo el mundo, el regreso a la presencialidad y la convivencia con los formatos digitales que llegaron para quedarse”.
El nuevo director de la Fundación fue prosecretario de redacción de la sección cultura y Revista Ñ y también en el grupo Clarín, se desempeñó como prosecretario de redacción de la Revista VIVA y fue Jefe Sección Espectáculos, Arte & Estilos.
La Fundación El Libro es una entidad civil sin fines de lucro que está constituida por la Sociedad Argentina de Escritores, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, el Sector de Libros y Revistas de la Cámara Española de Comercio, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines, y la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines.
Entre sus actividades más reconocidas a nivel mundial se encuentran la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, las Jornadas Profesionales del Libro, la Feria Internacional del Libro de Rosario y la Feria del Libro Infantil y Juvenil.
El antecesor de Martínez era Ariel Granica, quien había sido designado en marzo de este año como presidente de la Fundación El Libro, tras cumplirse los mandatos anteriores bajo la presidencia de María Teresa Carbano.
A cargo de la Feria estaba el escritor y gestor Oche Califa, quien desde 2015 estuvo al frente del área Cultural e Institucional de la Fundación El Libro (FEL) y dejó su cargo el último mes de mayo, tras la decisión de jubilarse a los 65 años.
Periodista y escritor, con más de 25 obras publicadas, Califa estuvo vinculado a la Fundación El Libro durante más de veinte años, aunque fue hace seis años cuando asumió su cargo como director Institucional y Cultural de la FEL, cuando reemplazó a la editora Gabriela Adamo.

Literatura
Se celebra en la Argentina el Día del Lector

Cada 24 de agosto, Argentina conmemora el Día del Lector para recordar el nacimiento de Jorge Luis Borges. Esta fecha se convierte en una ocasión para pensar en la relación que existe entre la lectura, la creatividad y el desarrollo tecnológico. Borges, con su mundo de laberintos, espejos y bibliotecas sin fin, logró prever discusiones que hoy en día se presentan en el ámbito digital y en la inteligencia artificial.
Su obra, que parecía dialogar con lo eterno, se vuelve sorprendentemente actual en un tiempo donde el conocimiento circula a velocidades inéditas y donde las nuevas generaciones tienen acceso a una biblioteca universal que él mismo soñó en sus relatos.
La celebración de esta fecha en Argentina no solo consiste en honrar al autor, sino que también se amplía en iniciativas culturales que intentan conectar a los jóvenes con la lectura. Bibliotecas, centros culturales y organizaciones realizan eventos, talleres y premiaciones que fomentan el amor por los libros, al mismo tiempo que ofrecen nuevas maneras de vivir la literatura.
En ciertos lugares, las obras de Borges se fusionan con música, danza y creaciones hechas con inteligencia artificial, evidenciando que la tradición y la novedad no son enfoques contradictorios, sino que se complementan entre sí.
Internet y la inteligencia artificial, en lugar de suplantar la lectura, pueden servir como herramientas para que los jóvenes exploren nuevas maneras de crear e imaginar.
Reflexionar sobre Borges hoy en día es considerar un vínculo entre el pasado y el futuro. Sus historias nos sugieren que la creatividad es la auténtica fuerza que transforma, y que el verdadero conocimiento no se limita a acumular información, sino que se enriquece al interpretarla y darle significado. Para las nuevas generaciones, el reto es adaptarse a la rapidez de la tecnología sin sacrificar la profundidad que ofrece la lectura, reconociendo que estos dos aspectos pueden coexistir y complementarse mutuamente.
El Día del Lector, entonces, no es solo un homenaje a Borges, sino una invitación a mirar hacia adelante, ya que, en tiempos de cambios vertiginosos, recordar su legado es recordar que el verdadero poder está en la capacidad de imaginar y dialogar: la lectura y la tecnología, juntas, pueden abrir caminos hacia un futuro más humano, más creativo y más libre.
El saber no es un objetivo por sí solo, sino un recurso para ampliar la conciencia y edificar un mundo donde la creatividad continúe siendo el impulso de la historia.
Textos para escuchar
El origen de la risa – Andrea Viveca Sanz

Andrea Viveca Sanz lee su texto El origen de la risa
Una tarde de lluvia, de marea alta, de peces lejanos, de espuma furiosa y vientos helados la luna fue testigo de un acontecimiento especial. Ella guardó entre sus cráteres el secreto que mucho tiempo después revelaría.
Un pez pequeño, de color amarillo intenso, logró ingresar al mundo de una ostra y ambos disfrutaron de ese encuentro casual. Tan contenta estaba la ostra que sus valvas se abrieron deseosas de emitir palabras. Lo que no fueron palabras fueron gestos y entre esos gestos se gestó la risa que con los días fue tomando forma de perla, brillante y nacarada.
Desde entonces, acunada por las aguas y escondida entre las rocas, la risa habita en un grupo de ostras perlíferas.
Fue así que se convirtió en la gran sanadora de los mares. Las ostras abrían sus bocas para mostrar su presencia. Había que estar atentos para verla y tomarla.
Cierto día, la risa quiso salir del agua. Un hombre, primitivo y sereno, la tomó prestada y la guardó en su boca. Desde ese momento anda escondida en los dientes humanos buscando aflorar.
Cuando los labios se abren para dejarla salir ocurre el milagro. Otras bocas imitan el gesto y todas dejan salir a la risa que todo lo cura, que todo lo perdona, que es sabia, fresca y eterna.
La risa se esconde en nuestras almas, se duerme en nuestras bocas, se hermana con las palabras y los gestos y, si nosotros la dejamos, fluye como una luz que todo lo ilumina.
Historias Reflejadas
“Memoria”


Memoria
Poso mis manos en el hueco, en ese espacio vacío donde anida el silencio. Escucho, percibo el latido de las palabras que ahora pronuncio, las dejo ascender por los bordes de mis dedos. Atraviesan mi piel, que las absorbe lentamente, como si aún estuvieran vivas y necesitaran contar lo que el hueco calla.
Escribo con el pulso de mi sangre, recupero el lenguaje olvidado, el instante quieto en la trama. Recupero las palabras que me pertenecen. Huelo cada letra, me pierdo en la música que sostienen y vibro con ellas en el espacio vacío, en los restos, los huesos sobre los huesos donde habita el silencio.
Escucho y escribo, como si los hilos de la memoria se entrelazaran para sostener el latido de las palabras.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes libros que rescatan la memoria de nuestra historia: “El azul de las abejas”, de Laura Alcoba; “El fin de la historia”, de Liliana Heker; “Aparecida”, de Marta Dillon; y “Todos éramos hijos”, de María Rosa Lojo.






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