Historias reflejadas: “Libres pinceladas”

Libres pinceladas

Más allá de las olas, donde lo evidente se desvanece en palabras pintadas sobre los recuerdos, se asoma la imagen que sostiene cada una de las cosas.

El universo, reflejado en manchas vacías a los ojos de aquellos que no pueden descubrirlo, atrapado en una simple pincelada, despojada de todo.

El alma, recortada de su cuerpo, tan solo una sombra que se escapa para aventurarse en una vida que no logra reflejarla.

Hay que atreverse a nadar en los instantes felices, carentes de necesidades, adentrarse en el bosque de la existencia para saborear los segundos, para absorber los colores, para esparcir sobre el lienzo de los días las gotas de un amor sereno.

Es posible detenerse en las rugosidades del tiempo, caminar la aspereza de los senderos, hacerse parte del arroyo donde habitan nuestros miedos, enredados en las piedras, con las que tropezamos para salvarnos de las seguridades que nos limitan.

Más allá de las aguas, por encima de los sueños, la felicidad habita los segundos que se han quedado quietos en la incansable memoria de las horas y libera su imagen para eternizarla.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia: “El hacedor”, de Jorge Luis Borges, libro Antología personal; “La felicidad”, de María Teresa Andruetto, libro Cacería; “El pescador y su alma”, de Oscar Wilde, libro Cuentos Completos; y “Cómo se salvó Wang-Fô”, de Marguerite Yourcenar, libro Cuentos orientales.

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