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Literatura

La Fundación El Libro celebra el Día del Lector con una suelta de poemas

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Este miércoles 24 de agosto se celebra el Día del Lector y la Fundación El Libro decidió festejarlo con una suelta de más de 300 mil poemas en todo el país.

La celebración, organizada por la Fundación El Libro y la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), contempla una acción especial en conmemoración de los 123 años del natalicio del gran escritor argentino con el obsequio de más de 300 mil poemas de autores argentinos clásicos y contemporáneos.

La iniciativa, que regalará textos de Almafuerte, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Leopoldo Lugones, Silvina Ocampo, Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni, se realizará de 9 a 18 y los puntos de encuentro y los autores participantes son los siguientes:

  • Ciudad de Buenos Aires: Santa Fe y Callao; Corrientes y Florida; Corrientes y Pueyrredón; Cabildo y Juramento; Acoyte y Rivadavia.
  • Almirante Brown: Julio Almirón, José Benitez, Juan Carlos Colombo, Patricia Farías y Raquel Saporiti.
  • Alta Gracia: Daniel Castillo, Beatriz Rodríguez, Gladi Sánchez y Elsa A. Velázquez.
  • Atlántica: Susana Alija, Sonia Colombo, Jorge Franco, Blanca Orisno y Susana Trajtemberg.
  • Baradero/San Pedro: Lorena Barril, Sonia B. Cabrera, Jorge L. Sagrera y María Inés Stoppani.
  • Berisso: Marcela Di Croce y Aníbal Guaraglia.
  • Brinkmann: Analía Davico, Venancio Mahabares, Graciela Marchiaro, Graciela Possetto y Teresita Siro.
  • Campana: Aníbal Fernández, Karina Gallo, Gloria Mattos, Luis Alberto Pisaco y Doris Romero.
  • Catamarca: Pía Cabral, Alfredo Luna, José Agustín Ramos, Vanina Reinoso y César Vera Ance.
  • Chacabuco: Mirta Fuentes, Daniel Gargaglione, Susana Masci, Beatriz Monferrer y Adelma Oteiza.
  • Chaco: Noelia Barchuk, Walter Fernández, Héctor Ojeda, Ester Páez Ruiz y Abel Zalazar.
  • Chivilcoy: Horacio Baroni, Martha Cleci, Patricia Graziadei, Ana Guastoni y Nidia Cata Ibáñez
  • Córdoba: Miguel Cabrera Belén, Isabel Nieto Grando y Pedro Santucho.
  • Corrientes: Analía Báez, Alejandro Mauriño, Avelino Núñez, Dalia De Jesús Romero y Rocío Palacios.
  • Delta Bonaerense: Daniel Gurtler, Jonatan Kraxberger, Alejandra Murchio, Aldo Pravia y María Eugenia Wippich
  • Escobar: Zulema Farías, Juan Ignacio Kabur, Pina López Arias, Edgardo Mateo e Irina Santroni.
  • Esteban Echeverría: Pedro Luis Aragonés, Carlos Cabral, María Cristina Drese, Juan Salvador Scognamiglio y Miguel A. Urchipia.
  • Florencio Varela: Karina Biondo, Lucía Bonamaison, Liliana Graciela Fresco, Narda Ludueña y Lidia Zangara.
  • Formosa: Matías Juárez, Celia Sander y Ceci Zayas.
  • General Alvear: Alicia Blanco, Juan Diego Méndez y Juan Manuel Pérez.
  • Godoy Cruz: Norma Dávila, Alicia Dúo, Mercedes Fernández, Marina Gómez Fuentes y Fabiana Mastrángelo.
  • Juan José Castelli: Miguel Ángel Vidaurre y Abel Zalazar.
  • Jujuy: Ángela Susana Aguiar, Fabián Borda, Alicia Berta Mamaní, Elva Meles y Nancy Olivera.
  • Junín: Mario Ganci, Edgardo Hugo Geravi, Ángela Juana Pagano, Silvia Terribile y Soledad Vignolo.
  • La Carlota: Norma Peiretti Mari Betti Pereyra, María Eugenia Rodríguez, María Elena Singh y Lilia María Vera.
  • La Plata: Rosa Caretto, Susana De Iraola, Gladys Giménez, Luisa Ramírez y Selva Simón.
  • Lomas de Zamora: Elsa Arjona, Laura Coronel, Nahuel Gómez, Gladys Heredia y Pedro Palacios.
  • Los Toldos: Etel Carpi, Catalina Cimino, Hugo Geravi, Gabriela Nicholson y Silvia Graciela Oliverio.
  • Malargüe: Irene Auca, Juan Escudero, Ramón Ibañez, Lucía Ortíz y Pedro Villar.
  • Malvinas Argentinas: Carlos Cabrera, Ana María Costilla, María Del Carmen Moreno, Sylvia F. Servian y María del Pilar Uribeondo.
  • Marcos Juárez: Graciela Actis, Silvia Botallo, Mercedes Careggio, Judith Nieva y Edda Ottonieri.
  • Mendoza: Teodoro Luis Arcuri, Susana Arenas, Delia Checa, María Esther Funes y Liliana Greco.
  • Merlo: Paula Albornoz, Rafael Díaz, José Luis Rodríguez, Sandra Rodríguez y Rossana Scarone.
  • Miramar: Hilda Colman, Felisa Fernández Alberté, María Laura Garbiso, Omar Gari e Irnna Skorjanc.
  • Misiones: Esteban Abad, Cristina Kunsch, Álvaro Martínez Woltman, Cruz Omar Pomillo y Germán Wilcoms.
  • Moreno: Alivia Altabás, Enrique Glomba, Claudia Luján, Gastón Ojeda y María Antonia Sassi – Ailvia Altabás.
  • Neuquén: Susana Carrasquera, Armando Mario Márquez, Julio Meso Ramírez, Inés Simon y María Inés Silvani.
  • Oeste Bonaerense: Cecilia Cimiotto, Dora González, Graciela Menna, Lía Miersch y Benjamín Pérez.
  • Río Tercero: Juliana Bevacqua, Gladis Dominguez, Verónica López, Lucas Ramos y Yamila Silvero.
  • Rosario: Silvio Astorino, Cristina Cantenys, Nadia Soledad Lordó, Efren Juan Ulla, Agustín Vidal Valls
  • Sade Central: Roberto Alifano, Marta de Paris, Patricia Díaz Bialet, Alejandro G. Roemmers, Antonio Las Heras, Alejandro Vaccaro y Juano Villafañe.
  • Salta: Mauro Martina, Daniel Martínez, Marcela Romeri, Eve Ruiz y Lucas Sosa.
  • San Francisco: Jorge Emilio Bossa, Beatriz T. Bustos, Sara Isabel Juárez, Silvana M. Madrille e Inés Quilez de Monge
  • San Miguel: Andrea Buonaventura, Jorge Daniel Mariotti, Graciela Maschi y Carlos David Rodríguez.
  • San Rafael: Paula M. Caruso, Jaime García, Lucía Landete, Alejandro Lomoro y Nicolás Zapata.
  • Santa Cruz: Coca di Massimo, Graciela Echeverría, Verónica Lamberti, Patricia Sampaoli De Bonacci y Mirta Vázquez.
  • Santa Fe: Leonel Alvarez Escobar, Adrián Escudero, Lucrecia Freyre, Jorge Nazer y Lautaro Restaldi.
  • Santa María de Punilla: Sonia Altamirano, Irma Droz, Raúl Ledesma, María Rosa Lucero y Alejandra Vilchez
  • Santiago del Estero: Estela Alvarracín Zucal, Ada Noemí Bravo, Ayelén Juárez, Clara Inés Sayago y Susana Strippoli.
  • Santo Tomé: Estefanía Albrecht, Nelly Calco, María Laura Márquez, Julia Rivero y María Cristina Rodríguez.
  • Tucumán: Alejandra Burzác, Rocío Golbach, Amalia del Carmen Ibarra, Gerónimo Humberto Juárez y Juan Robledo.
  • Villa María: Eduardo Belloccio, Laura Briceño, María Celia Charras, Mónica Fornero y Luis Luján.
  • Zona Norte: Hilda de Vicenti, Marita Margan, Lidia Ontivero, Erica Schuhmayer y Sonia Todoroff.

Todas estas acciones se suman a las que sostenidamente la Fundación El Libro realiza para promover el libro y la lectura en todo el país.

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Literatura

El sentido de ser padre

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Por Luis Carranza Torres (*)

La palabra padre tiene una etimología tan interesante y profunda como su significado. Viene del latín pater, habiendo designado al jefe de familia, pero también a un patrono, defensor o protector. De ahí se derivan también: patria, patricio, patrón, patronal, patrono, expatriarse, entre otros vocablos.

A su vez, la palabra latina proviene de otra indoeuropea que está presente en el griego pater, como en patriarca o patronímico.

Al igual que mater, no se trata de raíces sino de una de las pocas palabras indoeuropeas que los filólogos han podido reconstruir con razonable seguridad.

Varón que ha engendrado uno o más hijos, dice la primera acepción de padre en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia. Son quince en total, más una veintena de términos asociados como “padre de la patria”, “Santo Padre”, “Dios Padre”, entre otros.

Siempre pensé que, lejos de ser un simple vínculo, que padre y Patria compartan origen, no es algo menor. Ambos son, además de un lugar de permanencia, un sitio para desarrollar lo que somos.

Obviamente, hay muchas formas y modos de ser padre. Y, asimismo, hay padres y padres. Personas que enaltecen al término y otras que lo olvidan o ejercen desde la miserabilidad. Nada distinto a lo que pasa entre los humanos cuando se les da algún ascendiente sobre otras personas.

La paternidad es una relación masculina con hijas e hijos compleja en la que intervienen múltiples factores sociales y culturales, de la propia vida o del momento que toca vivir, que además se modifican a lo largo de la vida.

“El fruto no cae muy lejos del árbol”, expresa un dicho de la sabiduría popular. No es algo menor que la relación padre e hijo marca de un modo especial.

El médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav introdujo la idea del inconsciente colectivo, consistente en una capa más profunda del inconsciente compartida por toda la humanidad y que contiene los arquetipos, que son imágenes y temas universales que han existido en todas las culturas a lo largo de la historia.

Uno de tales arquetipos individuales, es el del padre. Para Jung el arquetipo del padre supone un principio de autoridad, una guía que con su ejemplo marca el camino a otros. Las características propias de este arquetipo son la disciplina, la responsabilidad, la fuerza de voluntad, la estabilidad, la autoridad y el sentido pragmático de la vida.

Jung destacaba, entre las varias funciones paternas, la de proteger al individuo del mundo externo, en compensación con la protección del mundo interno que brinda la madre, dedicando en su obra “Conflictos del alma infantil” todo un capítulo a la importancia del padre.

Nada más y nada menos. Con carácter universal, para más decir.

Aprendemos a ser padres siendo hijos, leí por allí. Muy cierto. La paternidad no es algo estático, ni de dirección única. Hay una dialéctica padre-hijo que la define. Somos, por tanto, padres en otros, pero influidos por cómo lo han sido con nosotros. Para adoptar o rechazar la actitud paternal del caso como parte de nuestro inventario.

Y si en algo de nuestra paternidad debemos prestar especial cuidado, es en lo que ya nos advirtió Jung: “Nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre”.

(*) Abogado y escritor – Especial para ContArte Cultura

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Historias Reflejadas

“El tesoro de un cuento”

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El tesoro de un cuento

La historia se había desatado de a poco, como si cada palabra hubiera necesitado abrazarse a la siguiente para dar forma al relato y extenderlo, como si los rostros se ocultaran entre los renglones y espiaran detrás de los silencios.

El misterio estaba allí, adentro y afuera de las páginas, la magia atrapada en cada letra, un truco imposible de evitar. Las voces se estiraban entre puntos y comas, mientras huían del miedo que corría apurado y las alcanzaba. Una puerta detrás de otra, la historia avanzaba en remolinos, claro sobre oscuro, blanco sobre negro, grises en las sombras del cuento.

Más allá, en los límites del final todo parecía aquietarse, ya no había vientos ni trucos. Ya no había dudas ni secretos. La verdad asomaba. Alguien había encontrado su tesoro.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes relatos: “Mago”, de Fabián Sevilla con ilustraciones de Pablo Pino; “El secreto de la casa gris”, de Gabriela Armand Ugon con ilustraciones de Carlos Manuel Díaz; “El sospechoso viste de negro”, de Norma Huidobro con ilustraciones de Alberto Pez; y “Sombras y temblores”, de Olga Drennen con ilustraciones de Vik Arwen (Project)

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Textos para escuchar

Lluvia de otoño – Olga Drennen

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La escritora Olga Drennen lee un fragmento de Lluvia de otoño, capítulo X de su novela de época La noche olía a jazmines, los amantes a traición


Temblaba de indignación, ¿qué se habría creído? Para colmo, casado, ¡casado y con hijos! ¿Cómo se le podía ocurrir querer salir con ella? Deliraba. Como desprendida de una foto, la imagen del hombre la miraba con una súplica en la cara. Se dio cuento de que había llegado el momento de poner los puntos sobre las íes. Iba a decirle de todo. ¡Caradura! Pero cuando estaba por empezar la frase, él hizo un gesto que le provocó un aleteo en el estómago. Entonces, sin decir palabra, se dio vuelta y volvió para su casa.

Pensó que con eso era bastante, que ya no iba a verlo más. Pero no fue así, al día siguiente, apareció una vez más en la esquina. Cuando pasó cerca de él, le lanzó una mirada que parecía un cuchillo. Como para que no se acercara. Cruzó la calle para evitar saludarlo y siguió su camino.

Esa situación se mantuvo en ese estado durante varios días. Pero una tarde no pudo ir a llevar su trabajo. Su máquina de coser se rompió. Un tornillo de mala muerte la tuvo a maltraer.

-Bueno –dijo con voz resignada –si no anda, no anda. Dejo la entrega para mañana, ¿qué le voy a hacer? Mejor, plancho las blusas que ya están terminadas.

Una vez planchadas, las acomodó según el color de la seda. Una pila blanca, una pila rosada, una pila gris. Unos golpes en la puerta de su habitación la interrumpieron. Supuso que era la vieja y corrió a abrir.

El marco de la puerta perfiló la figura del hombre a contraluz.

—Me preocupó no verla como todos los días y vine a preguntarle si necesita algo.

—Pero…, ¡hay que tener coraje! No creo haberle dado lugar como para que se tome este atrevimiento.

—Por favor, Aurelia, no quiero que se ofenda. Ya veo que está bien, entonces, me voy.

Y el mismo marco que había delineado su figura, ahora, dibujaba su ausencia.

En las terrazas, la ropa que colgaba de las cuerdas bailaba, se contorneaba o intentaba escapar. El Riachuelo rugía y amenazaba con desbordarse enfurecido por el temporal. Como todas las tardes, Aurelia salió para entregar su trabajo, que guardó en un pequeño bolso de tela impermeable para protegerla de la lluvia.

—Niña, niña, ¿adónde vas con este aguacero?

—A entregar las blusas, doña Carmen. Vuelvo pronto, no se preocupe.

Sin embargo, no cumplió su palabra porque al salir de la Maison Lombard, se encontró con dos compañeras de trabajo.

—Vengan a tomar mate a mi casa –dijo una de ellas –mi abuela prometió preparar torrejas.

Conversaron un par de horas. Modas, dinero, amores. La dueña de casa y su compañera estaban comprometidas para casarse desde hacía un tiempo.

—Y vos, Aurelia, ¿no estás enamorada? –preguntó una de ellas.

—Ssí –contestó ella con voz insegura.

Las otras dos la miraron curiosas y un centenar de preguntas llovieron sobre ella. Que si ya había entrado a pedirla, que cuándo pensaba presentarlo, que si tenían planes de casamiento.

—Esperen, esperen –dijo ella –que esté enamorada no quiere decir ni siquiera que él lo sepa.

Le respondió la carcajada de sus compañeras y otra andanada de preguntas la aturdió.

Ella les contó la historia del encuentro y de cómo tropezaba con él cada vez que se asomaba a la calle.

—Le está arrastrando el ala –dijo la abuela que había entrado en el comedor sin ser vista –si el candidato tiene buena posición, ni se te ocurra dejarlo pasar, m´hija, porque después vas a arrepentirte…

Las dos amigas comenzaron a discutir entre ellas acerca de los matrimonios por amor o por conveniencia.

Aurelia aprovechó la oportunidad para despedirse. No quería responder más preguntas. No quería contar la verdad. El escándalo que se hubiera armado. Le dolía pensar en que le dirían que estaba loca, que lo echara, si se hubiera atrevido a decirles que el “candidato que le arrastraba el ala” estaba casado y tenía hijos. En ese momento, le temblaron las rodillas. La boca se le secó. Fue cuando comprendió con amargura que se enfermaba de solo imaginar la esquina de su casa sin la sombra del hombre.

Anochecía y además, sentía frío. Caminó con apuro debajo de la lluvia. Al acercarse, miró el jacarandá. Bajo la lluvia, parado en medio de una alfombra de flores azules, la esperaba él. Empapado, el pelo caía en desorden sobre la frente, las mangas del saco chorreaban agua. La miraba.

Aurelia suspiró. La suerte está echada pensó. Después le tendió el paraguas.

—Venga –le dijo y levantó la cabeza como quien acepta un desafío.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2022-106152549
Edición Nº