“La piel no olvida”, la nueva novela de Fernanda Pérez, presentada por la autora

Por Andrea Viveca Sanz

Letras invisibles son el eco de un lenguaje silencioso que Fernanda Pérez logra rescatar para transcribirlo en “La piel no olvida”, su nueva novela en la que sus palabras se enredan con las emociones de los personajes, que desean transmitir un mensaje.

Con dedicación, la autora desata los hilos del recuerdo para desandar los caminos y recuperar aquello que está adormecido en las profundidades del alma.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora cordobesa abre las páginas de esta historia coral e invita a sus lectores a caminar con ella sobre esas letras en las que es imposible olvidar.

—¿Recordás en qué momento se disparó en vos la flecha que dio en el blanco de esta historia?
—No sé si pueda detallar un momento en particular. Sí hubo algunas lecturas que me inspiraron para la creación de Magdalena, la protagonista de La piel no olvida. Para mí es el personaje más fuerte de la novela, un ser ambiguo, polémico, atractivo. Tiene frescura, humor, pasión, pero también una dosis de frialdad y pragmatismo que por momentos la torna un poco inescrupulosa. En cuanto al proceso de escritura, fue bastante complejo y extenso en el tiempo. Hace unos 5 años escribí cinco escenas, aunque finalmente no todas fueron utilizadas tal como las planteé inicialmente. Allí se gestó la columna vertebral de la trama. Luego, empecé a indagar en un suceso histórico que me interesaba como marco. Investigué bastante, pero esa investigación me llevó a otros lugares y finalmente modifiqué el contexto inicial. Lo que iba a ser sobre la masacre de Napalpí terminó siendo sobre los levantamientos obreros en los pueblos de La Forestal. Cuando la trama, los personajes y el contexto quedaron definidos comenzó lo más lindo: escribir y corregir.  

—¿Podrías elegir una palabra que encierre la temática central de este libro?
—Es complicado sintetizarlo en una palabra. Sí creo que, con respecto a la ficción, hay un concepto muy fuerte sobre esa memoria que tienen los sentidos. Un aroma, un roce, un gusto…. Son sensaciones que nos trasladan a lugares, a épocas, a personas. Y eso es imposible de evitar. De allí también el título de la novela. En cuanto al contexto histórico, refleja la durísima vida de quienes trabajaban en el monte, algo que no difiere demasiado a lo que ocurre en la actualidad.

—¿Cuáles son los escenarios que construiste para esta novela?
—La novela tiene distintos escenarios: Resistencia y alrededores, Villa Guillermina y otras poblaciones en las que se instaló La Forestal. También hay algo en Rosario y muy poco en Santa Fe capital. La gran parte de la historia transcurre en territorios del norte de Santa Fe y Chaco.

—¿Qué tiempo histórico caminarán los personajes entre las páginas que los contienen?
—La historia transcurre entre 1915 y 1922, tiempos de cambios importantes, tiempos de mucha ebullición social, en especial en el sector obrero (no olvidemos la Semana Trágica, los hechos en la Patagonia). También empezó a surgir un fuerte movimiento feminista, algo que también queda expuesto a través de Lucrecia, otra de las grandes protagonistas de “La piel no olvida”.

—Contanos acerca de los protagonistas.
—La novela se enmarca en el género histórico-romántico, por lo que obviamente hay distintas historias de amor. La principal es la de Dimas y Magdalena. Él es un muchacho criado con ciertos privilegios por ser hijo de un estanciero, pero -al igual que su hermano- son hijos ilegítimos. El padre nunca los reconoce legalmente y cuando muere, la esposa oficial los hecha de la propiedad. Quedan a la deriva, trabajando de lo que pueden (hacheros, cosecheros, etc.) hasta que logran ser contratados como domadores en una estancia. Dimas tiene un don especial con los caballos. En esa estancia conoce a Magdalena, una chica sumamente atractiva, divertida, pícara… Y entre ellos empieza un “juego romántico” de verano. Pero la relación se va tornando cada vez más intensa hasta que ocurre una tragedia y una posterior traición. A causa de todo eso se separan y las vidas de ambos toman rumbos muy diferentes, hasta que se reencuentran años más tarde en Villa Guillermina. Entre ellos hay mucho resentimiento, muchas mentiras, muchas traiciones, pero también hay un deseo y una pasión muy poderosa. Otra pareja importante de “La piel no olvida” es la de Lucrecia y Santiago. Ella es una joven criada en un hogar más progresista y por ende tiene otras ideas. La amistad entre Lucrecia y Magdalena se da de manera muy casual y, pese a que son muy distintas, se quieren mucho y son compinches. Lucrecia quiere ser periodista, pero no es un lugar al que pueda acceder una mujer hasta que encuentra la complicidad de Santiago -un poco más grande y casado- que le abre las puertas a ese mundo intelectual que ella tanto añora. No es una relación sencilla, rompe con casi todas las reglas de la época, pero es muy poderoso lo que pasa entre ellos. Se admiran, se respetan y se aman profundamente.

—¿Hay algún personaje secundario que te gustaría destacar?
—Teseo, el hermano de Dimas. Es un personaje silencioso, casi imperceptible. Sin embargo, siempre aparece en el momento indicado. De hecho, es un personaje que creo que merece una novela o al menos un cuento. Estoy segura que los lectores y las lectoras van a querer saber más sobre su vida.

—Un adelanto, ¿qué no puede olvidar la piel?
—El deseo. Hay algo de esa pulsión sexual que nos une al otro que claramente tiene que ver con la piel, muchas veces ni siquiera con el corazón ni menos aún con la razón. Dimas y Magdalena no responden al concepto de una clásica historia de amor. Por momentos son hasta rencorosos el uno con el otro, pero hay algo que se enciende en esas pieles cuando están cerca que les resulta imposible de evitar.

—En este lugar te dejamos tres puntos suspensivos para que les digas a tus lectores qué van a encontrar en esta nueva obra.
—Se van a encontrar con una historia coral, quizá un poco más romántica y menos trágica que mis novelas anteriores. También van a descubrir una parte poco conocida de la lucha obrera argentina en esa región del país. Es un relato ágil, con personajes que tienen muchos matices. No siempre va a ser fácil empatizar con ellos, pero al final los van a querer.

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