Literatura
María Cristina Ramos y Gusti, finalistas del premio Hans Christian Andersen
María Cristina Ramos, en la categoría escritura, y el autor integral Gusti, en ilustración, integran la lista corta de finalistas al premio Hans Christian Andersen, la mayor distinción literaria orientada a infancias y juventudes, que por primera vez en una misma edición tiene en esta última instancia a dos candidatos de nuestro país.
El Hans Christian Andersen, cuyos ganadores se darán a conocer el próximo 21 de marzo, es el máximo premio que reconoce cada dos años la obra completa de un autor y de un ilustrador por su contribución literaria en el campo infantil y juvenil de todo el mundo. Para dar una idea: en esta oportunidad 29 escritores y 32 ilustradores fueron los candidatos que 33 países que ingresaron como candidatos, es decir, más de 300 obras que llegaron de todas partes. Sobre ese número, el jurado debió elegir seis en cada categoría para conformar sus listas cortas.
En la categoría escritura, por segunda vez consecutiva, fue seleccionada María Cristina Ramos, docente, editora y escritora, nacida en Mendoza pero instalada en la provincia de Neuquén, la geografía donde desplegó una relación con la escritura y la enseñanza que la convirtió en una voz celebrada de la literatura para niños, niñas y juventudes. Su obra, traducida al inglés, portugués, chino y coreano, incluye títulos como “Un sol para tu sombrero”, “Las lagartijas no vuelan”, “La luna lleva un silencio”, “Dentro de una palabra”, “Mientras duermen las piedras”, “La escalera”, “Duraznos”, “Gato que duerme”, “El mar de volverte a ver”, “Desierto de mar y otros poemas”, “Coronas y galeras”, “De barrio somos”, “El trasluz” y “Azul la cordillera”.
El otro finalista, pero en la categoría ilustración, es Gusti, el nombre detrás del dibujante y diseñador Gustavo Ariel Rosemffet. Con varias distinciones bajo el brazo, su mayor despegue de reconocimiento llegó de la mano del libro “Mallko y papá”, donde aborda la intimidad de su entorno familiar como padre de un chico con Síndrome de Down. “Los adultos somos los que tenemos miedo, los chicos aceptan, los que ponemos rótulos, limitamos y catalogamos somos los grandes”, aseguró en su momento a propósito de la publicación de ese libro.
De acuerdo a lo informado por la asociación Alija, que cada año postula autores de nuestro país al galardón de gran alcance internacional, el jurado de este año reunió a diez especialistas de todas partes del mundo (entre ellos Cecilia Repetti de Argentina) que evaluaron las más de 300 obras presentadas, de las cuales eligieron finalistas y el 21 de marzo, en el marco de la Feria de Bologna, en Italia, deberán terminar el proceso seleccionando, finalmente, la obra ganadora en cada disciplina.
Además de esa nominación inédita para nuestro país ya que por primera vez dos autores argentinos integran las listas finalistas en ambas categorías, también fueron elegidos Margaret Wild de Australia, Peter Svetina de Eslovenia, Marie-Aude Murail de Francia, Fatima Sharafeddine del Líbano y Annika Thor de Suiza en la categoría escritura. Mientras que en ilustración, donde también se tuvo en cuenta la calidad estética y literaria así como “la frescura e innovación del conjunto de obras” siguen en carrera Sydney Smith de Canadá; Suzy Lee de Corea; Beatrice Alemagna de Italia; Ryoji Arai de Japón y Iwona Chmielewska, de Polonia.
Desde la primera entrega en 1956, solo se lo llevaron cuatro latinoamericanos, entre ellos la argentina María Teresa Andruetto en 2012.
(Fuente: Agencia de noticias Telam)
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Historias Reflejadas
“Escombros”

Escombros
Algo se rompe, estalla, seca la savia que recorre su cuerpo, los vacíos en el laberinto de su mente.
Es un agujero, un poro diminuto. Las palabras saltan, se escapan.
Es antes y después.
Hay una partición del espacio. Los restos flotan, se deslizan sobre una ola, como si fueran espuma en la distancia de la memoria.
Busca la mirada en el reflejo de sus ojos. No hay nadie. Ella se ha ido.
Lo que sobra y lo que falta se funde en las pupilas.
No es verdad.
La casa es un agujero, un espacio vacío de nombres, que cuelgan de las paredes como hilos transparentes y flotan en sus humores, justo en el punto de quiebre, justo donde mueren las palabras.
Y se instala el silencio.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Partida de nacimiento”, de Virginia Cosin; “El hombre que duerme a mi lado”, de Santiago Loza; “Bicho taladro”, de María Insúa; y “La perra”, de Pilar Quintana.
Literatura
Samanta Schweblin, finalista del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana
La escritora argentina Samanta Schweblin, con su obra “El buen mal ” fue elegida finalista del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un nuevo galardón literario español que está dotado con un millón de euros, una cuantía que iguala la del Premio Planeta, que era hasta ahora el premio de literatura mejor dotado en España.
Junto a Schweblin, también alcanzaron la final las obras “Ahora y en la hora”, de Héctor Abad Faciolince; “Marciano”, de Nona Fernández; “Los ilusionistas”, de Marcos Giralt Torrente y “Canon de cámara oscura”, de Enrique Vila-Matas.
Se destacó también que más allá de quien resulte ganador, el resto de los autores recibirán 30.000 euros de premio.
En el anuncio de las obras finalistas, ocurrido en la Librería La Mistral, se encontraron presentes la escritora Rosa Montero, presidenta del jurado; el periodista Jesús García Calero, secretario del jurado, y los scouts Nuria Azancot y Antonio Martínez Asensio.
La novela ganadora de esta primera edición se dará a conocer en una ceremonia que tendrá lugar en Barcelona el próximo 8 de abril. Así lo hicieron saber hace unas semanas Montero y el presidente de Aena, Maurici Lucena. Allí también revelaron una de sus mayores particularidades y lo que distingue al premio del Planeta: el galardón se otorgará a obras ya publicadas. Un equipo compuesto por profesionales del periodismo cultural y literario de España e Hispanoamérica buscará reconocer las mejores obras de narrativa escritas en español y lenguas cooficiales y publicadas en 2025.
(Fuente: eldiarioar.com)
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