Literatura
Provincia y la CONABIP recorren la Costa Atlántica en sus Bibliomóviles
El Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires volvió a poner en marcha el programa “Buenos Aires Lectora”, propuesta llevada adelante en conjunto con la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), perteneciente al Ministerio de Cultura de la Nación, y los municipios y bibliotecas populares de la provincia.
Desde el 13 de enero y hasta marzo, una flota de Bibliomóviles viaja por las rutas de la Costa Atlántica, visitando distintos partidos y localidades. Algunos de los destinos y paradas serán San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, San Bernardo, Mar de Ajó, Nueva Atlantis, Villa Gesell, Santa Clara y Mar del Plata.

“Buenos Aires Lectora” ofrece actividades destinadas a todo público, como lecturas, cuentacuentos, títeres, música y talleres de poesía. También presentaciones de artistas locales, teatro, danza, lecturas dramatizadas, charlas, juegos, experimentos y muchas propuestas más.
Todas las acciones son llevadas adelante en articulación con las áreas de cultura de cada municipio, artistas locales y las bibliotecas del lugar. En esta etapa de los recorridos, intervienen la Biblioteca Popular Juan Pablo XIII del Partido de la Costa, la Asociación de Fomento Atlántica y Biblioteca Popular de Villa Gesell y la Biblioteca Popular Juventud Moderna de General Pueyrredón. Todas las actividades se realizan al aire libre, siguiendo los protocolos sanitarios correspondientes.
Los Bibliomóviles son vehículos equipados como bibliotecas itinerantes, que funcionan además como centros culturales ambulantes, ya que cuentan con material bibliográfico y multimedial para infancias, para adolescencias y también para adultos.

El año pasado, durante el verano, “Buenos Aires Lectora” y los Bibliomóviles visitaron los Partidos de la Costa, General Lavalle, Navarro, Cañuelas, Lobos y Villarino. Luego, en una segunda etapa, recorrieron el interior de la provincia, con paradas en Coronel Suárez, Daireaux, General Lamadrid, Saavedra y Guaminí, Benito Juárez, Laprida y Coronel Pringles. Los últimos meses del año visitaron el conurbano bonaerense: Tigre, San Fernando, Escobar, Avellaneda, Quilmes, Mercedes, Luján, Lomas de Zamora y San Vicente.
El trabajo conjunto entre organismos del Estado nacional, provincial y municipal, bibliotecas populares y otras organizaciones comunitarias permite promover el acceso a derechos culturales en aquellos territorios que no cuentan con bibliotecas, ya sea por razones geográficas, sociales o económicas. Al mismo tiempo, en aquellas localidades en las que sí hay bibliotecas, esta iniciativa ayuda a visibilizar el enorme trabajo que realizan, tanto en sus comunidades como en la red de bibliotecas populares.
(Fuente: Comunicación y prensa Subsecretaría de Políticas Culturales)
Textos para escuchar
Una lluvia de pájaros – Gustavo Roldán por Laura Roldán Devetach
Laura Roldán Devetach lee el cuento Una lluvia de pájaros, de Gustavo Roldán.
Un pájaro puede volar muy alto. Dos pájaros pueden enamorarse. Pueden hacer un nido para poner tres huevitos blancos que cuidarán todos los días, de donde saldrán tres pichones que crecerán y crecerán. Que aprenderán a volar y recorrerán distancias y conocerán miles de pájaros. Y cada uno volará muy alto, casi hasta la esquina del sol, y se encontrará con una pajarita y volarán juntos. Porque dos pájaros pueden enamorarse para hacer una lluvia de pájaros.
Historias Reflejadas
“Sueños de papel”

Sueños de papel
Doblo un papel,
recorro con mis dedos la diagonal del miedo,
es un avión
está oscuro,
y espero.
Cuento las estrellas,
guardo el mundo en mi mundo,
lo escondo en la luna,
en las nubes sobre la luna,
en las olas que forman las nubes,
hay agua en las nubes,
y ovejas,
hay un mar que hace olas dentro mío,
flota un barco de papel,
flota el sueño que sueño,
como una brújula, marca el camino.
No hay miedos.
Es un hada misteriosa,
una tía con besos,
de esos que se guardan en las manos,
en el papel que doblo,
en la diagonal sin miedo.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un no sé qué”, de Enrique Rafael Socas con ilustraciones de Mariano Martín; “Un mar para Emilia”, de Liliana Bodoc con ilustraciones de Vicky Malamud; “Hadas disparatadas”, de Sergio Zadunaisky y Eugenia Nobati; “Soy valiente”, de Mariana Etcheto Mézière.
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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