Maestros de La Boca en impactante muestra en Tigre

Una muestra que reúne más de 70 obras de pintores que dieron supremacía al color en la representación de la geografía y la vida cotidiana del barrio porteño de La Boca y marcaron un antes y un después en la modernización de las artes plásticas argentinas se exhibe en el Museo de Arte Tigre (MAT).

La exhibición “La Escuela de Arte de la Boca. Sus maestros”, contiene pinturas de Alfredo Lazzari, Eugenio Daneri, Miguel Carlos Victorica, Fortunato Lacámera, Benito Quinquela Martín, Víctor Cúnsolo, José Desiderio Rosso, Miguel Diomede, José Luis Menghi y Marcos Tiglio.

La puesta se propone “rescatar la figura de artistas, en su mayoría inmigrantes o hijos de inmigrantes, que debieron abrirse paso y pelear para ser visibilizados al representar con su arte los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, en un momento en que la sociedad tenía la mirada muy puesta en Europa”, explicó a Télam Graciela Arbolave, directora del MAT.

Estos artistas “consolidaron un imaginario de fuerte contenido identitario, en el que coinciden la procedencia popular y la excelencia artística, y de esta forma incidieron decisivamente en el proceso de modernización de las artes plásticas argentinas”, sostuvo la directora. 

Para esta muestra se consiguieron las mejores piezas de cada artista y se expusieron de manera cronológica, comenzando con Lázzari con curaduría de Carlos Semino, miembro cofundador de la Junta de Historia y Cultura de La Boca del Riachuelo, y la asesoría de José Emilio Burucúa, especialista en Historia del Arte, agrega Arbolave.

“El aporte del arte boquense al acervo artístico nacional es fundamental para completar la comprensión del núcleo de sus búsquedas más logradas enriqueciendo la visión de sus paisajes clásicos mediante representaciones del eje de su vida espiritual y material: el Riachuelo de los navíos, que aparece completado con otras escenas de la vida del lugar y temas clásicos de la gran pintura occidental”, destacó Semino.

Si bien la obra de Quinquela Martín, quien convirtió en motivo estético la energía humana que albergaba el puerto de La Boca ocupa un lugar destacado en la muestra, la exhibición otorga un lugar relevante a los demás artistas en obras que revelan atmósferas intimistas, nostálgicas o llegan en algunos casos a representar la apoteosis de la pintura.

Los cuadros de Lacámera (1887-1951) se destacan por los climas emotivos y la indagación metafísica de los interiores de las viviendas, la naturaleza muerta y la forma en que se refleja el paisaje exterior.

“Se trata de una nueva exploración óptica y plástica que, a través de una ventana abierta o desde una perspectiva a vuelo de pájaro, recupera las imágenes exteriores de la ciudad, las texturas y los colores de los muros, los volúmenes de los edificios, la luminosidad del cielo”, según Burucúa. 

Cúnsolo, (1898-1937) quien conocía al detalle el barrio de La Boca y había llegado a los 15 años a la Argentina desde Siracusa (Italia) refleja en sus cuadros la nostalgia y una fuerte devoción por lo urbano, las calles, la vitalidad portuaria, el murmullo del mundo del trabajo y llega en una segunda etapa a la ausencia casi total de personajes, carros o camiones en paisajes de Vuelta de Rocha, Calle Magallanes y la Isla Maciel. 

En los retratos de Victorica (1884-1955) “convergen dibujo y cromatismo, líneas precisas para definir rasgos o perfiles y variaciones cromáticas sin soluciones claras de continuidad para aludir a las palpitaciones y al movimiento imperceptible de la carne viva”, señala Burucúa, quien agrega que el retrato “Madre” “desenvuelve el contraste línea-color para transmitir la fragilidad, el ensimismamiento de alguien muy amado”.

Con un estallido del color, la obra de Menghi (1902-1985) se destaca por transmitir la posibilidad de que la existencia cotidiana del lugar “sea campo de goce para la sensibilidad y una forma de ejercicio para la alegría vital”, influido por la pintura de Matisse que “reverbera en el estilo, la ejecución y el espíritu de la obra de este artista, cuyos temas son siempre escenas de interior”, según Burucúa. 

La muestra incluye un video realizado hace 20 años en el que el coleccionista y crítico de arte Mauricio Neuman da su testimonio como testigo del surgimiento de estos artistas.

Las obras expuestas fueron aportadas por el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Sívori, el Museo Benito Quinquela Martín y el Ministerio de Educación de la Nación junto a coleccionistas particulares, como el propio Semino.

La exposición podrá visitarse hasta el 22 de septiembre, de miércoles a viernes de 9 a 19; y sábados y domingos de 12 a 19, en la sala 3 de la planta baja del museo, ubicado en Paseo Victorica 972, Tigre.

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