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Literatura

“Tesoros de Papel”, inicio de ciclo de muestras en la Biblioteca Central de la Provincia

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La Biblioteca Pública Central de la provincia de Buenos Aires inaugura este miércoles la exposición “Tesoros de Papel-Acerca de Genera Et Species plantarum Argintentinarum”, sobre el atlas botánico publicado entre 1943 y 1956 en Argentina, informó el Instituto Cultural bonaerense.

Genera et Species Plantarum Argentinarum es un libro con ilustraciones y descripciones botánicas dirigido por el farmacéutico y naturalista argentino, rector de la Universidad Nacional de Tucumán, Horacio Raúl Descole.

La obra “permite observar un modo de pensar el conocimiento, a través de su carácter enciclopédico” que “refieren a una clasificación de la flora argentina, a cargo de estudiosos e ilustradores de la botánica, transformando las obras en preciosos tratados estéticos”.

Se trata de la primera de una serie de exposiciones y actividades libres y gratuitas que se desarrollarán a lo largo de todo el año y que incluyen visitas guiadas, charlas con distintos profesionales y diversas actividades, se informó en un comunicado.

Esta primera propuesta y exposición invita a pensar a la Bibliotecas Pública Central y su sala del Tesoro en relación al universo natural y los seres vivos que la circundan, pero también sobre la importancia de estos libros-objetos: joyas que pueden ser utilizadas pedagógicamente para reivindicar memorias e imaginarios.

Atravesadas por conversaciones sobre el arte del dibujo y los viajes, la muestra agudiza la mirada en la necesidad de documentar y conocer el mundo que nos rodea, reivindicando archivos y biografías.

Enmarcadas en un herbario natural y de papel que se descubre mientras se transita la biblioteca, la muestra reivindica las memorias más vastas de estos libros y pone principal atención en las ilustraciones realizadas por mujeres.

“Tesoros de Papel. Acerca de Genera Et Species plantarum Argintentinarum” estará en exposición hasta el 30 de junio y será acompañada por conversatorios, visitas guiadas y recorridos.

El mismo día de la inauguración, a las 9, Mariela Teiler, ilustradora científica y profesora de Biología del Liceo Víctor Mercante UNLP, dará la charla “Ilustrar la naturaleza” dónde explicará las relaciones entre los campos de las artes y ciencias.

Por otro lado, este jueves a las 11 se presentará “Imágenes y viajes para fundar naciones” a cargo de Fabiana Di Luca, artista plástica y profesora de la Facultad de Artes y el Bachillerato de Bellas Artes de la UNLP. En este encuentro se hablará del entramado entre ciencia y arte, dominio y aventura y de cómo las naciones fueron construyendo sus contornos.

En tanto, el miércoles 29 a las 15 se realizará una expedición urbana y reconocimiento de especies de la flora que rodea la manzana de la Biblioteca Pública Central, a cargo de Andrea Suárez Córica, artista visual, naturalista urbana y coordinadora del Proyecto arbórea.

La Biblioteca Pública Central de la provincia de Buenos Aires está ubicada en la calle 47, número 510, de la ciudad de La Plata.

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Artes Plásticas

Reeditan los primeros libros del aclamado ilustrador argentino Pablo Bernasconi

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Por Leila Torres (*)

En tapa dura y con imágenes actualizadas, ya llegaron a las librerías las nuevas versiones de las obras del artista argentino Pablo Bernasconi que habilitan una nueva oportunidad para conocer su producción en un contexto signado por el uso de plataformas y avances de la inteligencia artificial, para disfrutar con templanza las publicaciones de “Recíproco”, “Miedoso”, “La verdadera explicación” y “El brujo, el horrible y el libro rojo de los hechizos”.

Luego de una revisión muy grande de los diez títulos que Bernasconi, ilustrador argentino de más de 20 años de trayectoria, tiene publicados por Penguin Random House, en la que cambió textos, tipografías y actualizó algunas imágenes prestando suma atención al detalle, los libros ya están a la espera de los lectores de siempre pero también de aquellos por descubrir.

Bernasconi (1973) se dedicó al principio al diseño gráfico y desde hace muchos años se dedica al dibujo. Ha recibido numerosos premios: fue finalista del premio Hans Christian Andersen (considerado el Nobel de la literatura para chicos) y cuenta con diez galardones por su excelencia de la SND (Society of Newspaper Design). Sus propios libros presentan personajes inolvidables que cautivaron a las infancias y cruzaron fronteras hasta llegar a Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Brasil y también India, Corea y España.

Sin embargo, su público no es exclusivamente infantil. Hace un tiempo, en Bariloche, donde vive, expone obras para adultos y también participa de BADA, una feria con distintas propuestas artísticas que se realiza en el predio porteño de La Rural. Pero más allá de esta categorización, Bernasconi sabe que para cautivar a un niño primero hay que cautivar al adulto que le alcanza el libro. “Hablemos de un niño, por ejemplo, que todavía no sabe leer. Si está acompañado por un adulto, debe haber contagio placentero de alguien que está leyendo con placer a otro. Eso es impagable”, explica Bernasconi en una entrevista con la agencia de noticias Télam.

Desde este mes, las familias podrán disfrutar de la obra de Bernasconi en ediciones de tapa dura, una asignatura que el artista tenía pendiente. “Cuando viajo, o en las ferias en Bolonia me sorprende la presencia que tienen los libros álbum; más allá de que estén buenos o malos -porque hay de todo- la tapa dura les da una jerarquía y los ubica en una temporalidad que para mí es necesaria”, explica el escritor para quien es importante “sostener al libro como objeto de belleza”.

“La tapa dura se conserva más, se sostiene en el tiempo y otra vez es más adecuado como un objeto portador de belleza”, subraya Bernasconi quien, en esta primera parte del año ve materializado en este formato los títulos “Recíproco”, “Miedoso”, “La verdadera explicación”, “El brujo, el horrible y el libro rojo de los hechizos”. Las historias son diversas pero todas están acompañadas de sus collages creativos, la atención del detalle y de su modo particular de jugar con los colores.

Los pequeños cambios realizados tienen que ver, precisamente, con los detalles. “Por ejemplo en ‘El Brujo, el horrible y el libro rojo de los hechizos’ están cambiados los fondos, ciertas tipografías y facciones de los personajes”, precisa Bernasconi. También habrá cambios en “El infinito”, que se reeditará en el segundo semestre, incluirá códigos QR con explicaciones. “Son detalles, pero a nivel de edición son muy importantes. Con el correr del tiempo, los fuimos dejando de lado y este era el momento de atesorarlos”, agrega el ilustrador.

“Miedoso” cuenta la historia de Nina, una pequeña que debe enfrentar el miedo de tener un monstruo bajo la cama. La historia induce a reflexionar para qué sirven los miedos y si es posible ser valiente todo el tiempo. En diálogo con Télam desde Bariloche, Bernasconi asegura no haber sido un niño miedoso. “Crecí acá y tenía una relación con la naturaleza con ciertas cosas de bastante peligro. Y la verdad que no recuerdo haber tenido miedos que me opacaran la niñez” recuerda el ilustrador y confiesa: “Los miedos vinieron de adulto”.

“Miedoso tiene que ver con la salud de mi hija en ese momento, que me inculcó un miedo con el que tuve que lidiar junto con ella y a partir de eso salió el libro o escribí este texto”, cuenta Bernasconi, cuya hija Nina (nombre también de la protagonista de “Miedoso”) fue diagnosticada a los tres años con diabetes infantil.

“El miedo no tiene que ver con las arañas o con la oscuridad, tiene que ver con el miedo a que no logres algo. Un libro así, que incluya algo que tiene que ver con la transformación, yo lo hubiese agradecido. Como padre, hubiese agradecido si lo hubiese tenido”, reflexiona el autor.

La relación con los hijos y con la infancia es una gran fuente de inspiración para estos libros de Bernasconi. “La verdadera explicación”, un libro en el que se narran interpretaciones disparatadas para distintos fenómenos, surge de un “experimento” que el ilustrador hizo con su hijo Franco cuando era muy chiquito. “Tendría cuatro años y yo le empecé a preguntar por qué surgió esto o aquello. Nos sentamos a la noche y le preguntaba por ejemplo, cómo funciona el sol. Me llamó mucho la atención el desparpajo con el que contestaba, sin titubear en ninguna respuesta. Justificando todo, hasta cosas que no sabía”, recuerda el creador.

Esa operación narrativa fue ampliándose en su libro. “Empecé a tomar nota de cómo Franco construía sus respuestas. Ahí descubrí un método que César Aira lo usa llamado ‘la fuga hacia adelante’. Lo usan los niños para hablar y justificar, no las mentiras, sino las verdades. Y dicen cualquier barbaridad pero no importa, a partir de ahí avanzan, justifican y no se puede decir ‘No, en realidad me equivoqué’. Hay que sostenerlo de manera verosímil”, explica Bernasconi.

Sus libros se caracterizan por el humor. Esto es algo que al autor le sale natural. “No es tan adrede. Hablo de esa forma y cuento las cosas exageradas. Mi forma de relacionarme con el lenguaje es el humor”, precisa el escritor y amplía: “Para mí el humor y la poesía son una combinación de elementos maravillosos que justamente la raza humana logró perfeccionar con el tiempo y generan una forma de conectar con temas actuales muy efectiva”.

La obra de Bernasconi será recibida en un contexto de digitalización y uso cotidiano de plataformas por estar dirigida a jóvenes que pasan mucho tiempo en las pantallas y tienen distintas formas de consumir productos culturales que generaciones anteriores. Pese al escenario desafiante, Bernasconi tiene confianza: “Hay obras que perduran. El tiempo pasa y, sin embargo, ahí están. Siguen siendo imbatibles. A mi hija le leía María Elena Walsh y sé que si ella tiene hijos el día de mañana, va a leerle sus cuentos. Entonces yo, como cualquier autor, aliento a eso, a una obra que pueda perpetuarse. 20 años después ya tengo una prueba”, señala.

A la hora de escribir, Bernasconi no se detiene en estas preguntas de trascendencia y perpetuación. Su compromiso es con el lector: “Respetarlo, hacerlo sentir un ser inteligente. No evaluarlo y no ser condescendiente”, explica el autor.

Además, cuenta: “No me hago preguntas tan existenciales antes de abarcar una obra porque les tengo miedo. Hago todo porque los libros sean lo más expansivos posibles. Si yo me hiciera esas preguntas previamente, quedaría congelado. Creo que uno quedaría como cristalizado en una expectativa, en una ambición desmedida y es muy difícil escribir así”, explica el escritor.

Sobre la inserción de su obra en un contexto de una ampliada digitalización, con la reciente popularización de herramientas de inteligencia artificial que producen imágenes en tiempos récord, Bernasconi apuesta a la potencia del libro. “El papel pareciera quedar cada vez más obsoleto. Lo vemos en los diarios o en revistas que se están digitalizando. Sin embargo, el libro ha sobrevivido hasta ahora”, explica y advierte que “la batalla no es con el libro digital sino con la inserción de lo superfluo y todas las plataformas que proponen algo que no es constructivo”.

En este escenario, la inmediatez que caracteriza a la tecnología podría ser una enemiga de la lectura. “La tecnología es todo rápido, rápido, rápido y que dure tres segundos. El desafío tiene que ver con la templanza de las personas de profundizar en algo y, si vos querés eso, vas a leer un libro. Si no logras profundizar, porque más que un video de diez segundos no te bancás… Y bueno, toda la humanidad va a tener que crujir sobre algo que no está bueno”, observa el ilustrador.

Con la reciente utilización de herramientas de inteligencia artificial por parte de miles de usuarios, el debate sobre los riesgos y alcances de la inteligencia artificial se expandieron hasta alcanzar el campo artístico. Y al poco tiempo, aparecieron producciones novedosas que utilizaron esta herramienta como la película “Titanic” con la estética de David Lynch o un Van Gogh hecho de inteligencia artificial con el cual se puede conversar.

Aunque le parece una “gran herramienta”, señala que “conlleva cierto peligro de uniformar todo, que todo se vea igual”. “Es una herramienta muy incipiente pero de lo que estoy seguro es de que cambia todo el paradigma de acá en adelante de lo que estamos acostumbrados a consumir en cuanto a imágenes. No se cómo, pero seguramente va a modificar la ilustración, los libros, el mercado, los derechos y el trabajo”, analiza el diseñador gráfico.

“Si es una forma de acercarse a la belleza, bienvenida sea”, señala Bernasconi, quien todavía se aferra a su estilo, colores y pincel en mano.

(*) Agencia de noticias Telam.

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Entrevistas

Verónica Sordelli: “Escribir fue la manera de leer mi vida”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las huellas de sus pies desaparecen, se hunden en la arena como si nada hubiera existido, después de los deseos. Son partículas de tiempo disolviéndose, nada. Cada paso los acerca y los aleja. Son un espejismo de sus propias palabras. No basta con pronunciar sus nombres, el viento se los lleva, los arrastra al vacío, donde alguna vez existieron castillos de arena.

“Castillos de arena”, la última novela de Verónica Sordelli, cuenta una historia que se pierde en las arenas del desierto, en un escenario que muta para dejar en los lectores un viento de preguntas que, poco a poco, van revelando los otros desiertos, los que habitan en el interior de sus protagonistas.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cuenta acerca de su propia ruta en el camino de la escritura, especialmente de su última obra, donde invita al lector a viajar a través de sus palabras.

—La arena, su liviandad, esa convergencia de partículas en movimiento y la textura al pisarla suelen llevarnos a distintos escenarios donde nuestros pies han dejado sus marcas. En tu novela el desierto es un gran protagonista, es por eso que para comenzar nos gustaría detenernos en las sensaciones que la arena haya despertado en vos, en sus huellas, que de alguna manera puedan ayudar a presentarte.

—Soy de Necochea, la arena me acompaña desde mi infancia. Siempre fue la misma, soy yo la que con el paso de los años la fui viendo distinta, porque en cada etapa de mi vida despertó sensaciones diversas: una infancia construida de la misma manera que con la pala y los rastrillos se construyen los pozos esperando que desde su interior surja el mar. El asombro de no entender por qué sucedía y la alegría de que así fuera. Una adolescencia donde la arena representó los fogones con amigos, el primer beso de amor y tal vez la primera lágrima de desamor. Una adultez donde comencé a caminarla, y se la presenté a mis hijos y los ayudé a construir sus castillos y los escuché gritar de alegría y tuve que consolarlos cuando el mar, en cuestión de segundos, los desmoronaba. Miré muchas veces para atrás, no estaban solamente mis huellas, y lloré mucho despidiendo algunas que se fueron y agradecí recibiendo a aquellas que se sumaron. ¡Y si! ¡Así es la vida! Y como aquella niña siento el asombro de no saber porque sucede y la alegría de que así sea.

—Y en ese desplazamiento que significa viajar, vayamos a tus comienzos como escritora. ¿Recordás en qué momento de tu vida se despertó tu deseo de contar historias?

—Mi primera novela surgió de la necesidad de contar la historia de las playas de Quequén, una historia llena de naufragios, con uno de los hoteles más imponentes de Sudamérica. El momento exacto fue cuando una de las tantas mañanas que salí a trotar por la costa, sentí el privilegio de vivir en este maravilloso lugar. 

—Mirando hacia atrás, ¿qué hilos temáticos atraviesan todas tus obras?

—Escribir fue la manera de leer mi vida. En mis libros estoy. Entonces diría que el hilo rojo que une a mis novelas es la mujer. En algunos momentos de la historia, o de la cultura en la que vivió, no tuvo demasiado o ningún poder de decisión, en otros pudo hacerlo. Pero siempre luchó para ser fiel a sus pensamientos.

—Tu novela “Castillos de arena”, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de amor y de fusión de culturas, ¿cuál fue el disparador para su escritura?

—La importancia que tiene la religión en la cultura árabe y la maravillosa diferencia con el occidente me llevó a preguntarme: ¿Qué tenemos en común? Por encima de toda diferencia tenemos en común el amor. A partir de ahí comenzó la historia.

—¿Cómo viviste el proceso de cruzar el desierto para acercarte a una cultura tan diferente de la nuestra?

—Agradezco haber podido viajar en tres oportunidades a encontrarme con la cultura árabe. En cada una de ellas mi premisa fue no cuestionarla y respetarla. Fue lo que me ayudó a entender la importancia de los mandatos sociales y religiosos en sus vidas y como viven para cumplirlos. Fue también entender que somos distintos, ni mejores ni peores, solo distintos. Toda cultura se merece ser respetada, pero creo que para lograrlo hay que estudiarla, no desde los extremismos porque gente mala y buena hay en todas, sino desde la esencia del ser humano.

—¿Qué o quiénes te ayudaron a darle vida a Jayif, el protagonista de “Castillos de arena”?

—Jayif fue creado a partir del lugar que ocupaba en su cultura y con los mandatos que ella le imponía.

—Y si tuvieras que definir a Elena, tu otra protagonista, en una sola palabra, ¿cuál sería?

—Superación

—Al avanzar en la historia aparecen situaciones límite donde el dolor y la muerte envuelven a tus personajes, ¿qué fue lo que más te costó al momento de escribir esas escenas?

—Investigué y leí muchísimos testimonios. Lo más difícil fue aceptar que se trataba de situaciones reales.

—Un deseo sin spoilear… ¿hay vida después de la muerte?

—No lo sé, sólo puedo afirmar que la muerte es la no presencia física, pero siempre estaremos vivos en el recuerdo de aquellos que nos aman. Dicen que la vida es corta, pero también dicen que las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan.

—Para terminar, ¿qué aroma creés que representaría a tus “Castillos de arena” y por qué?

—Mi preferido: el perfume que siento cuando abrazo a una persona que amo. Porque el amor sana y salva.

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Literatura

Ediciones Bonaerenses inicia 2024 con dos títulos muy recomendables

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Con las recomendaciones de los libros “Menú Bonaerense” y “Moscú que ya no existe”, Ediciones Bonaerenses, editorial de la provincia de Buenos Aires, inicia oficialmente este 2024.

“Menú Bonaerense” es el primer libro de cocina de Ediciones Bonaerenses, y fue pensado con la firme convicción de que hablar de lo que comemos, de cómo cocinamos, es también preguntarnos quiénes somos. La provincia de Buenos Aires tiene una rica identidad gastronómica construida durante siglos. Este libro brinda una primera mirada sobre los orígenes de esa identidad a través de sesenta y ocho recetas curadas por el reconocido cocinero Juan Braceli.

“Moscú que ya no existe”, novela de Marina Berri, es la obra que recibió el segundo galardón del Premio Hebe Uhart de Novela 2023, certamen del que participaron 284 novelas enviadas por escritoras y escritores de toda la provincia y cuyo jurado estuvo compuesto por Juan José Becerra, Gloria Peirano y Marie Gouiric.

La publicación de esta obra (junto a la de la novela ganadora del primer premio, “A ningún lugar”, de Nelson Mallach, publicada a fines de 2023) permitirá al público lector disfrutar de estos nuevos hallazgos de la literatura vernácula.

Cabe recordar que estas obras se imprimieron en la Dirección Provincial de Imprentas y Digitalización del Estado (DIPIDE).

Todos los títulos de Ediciones Bonaerenses se encuentran disponibles en formato papel en bibliotecas públicas y populares de toda la provincia y también pueden descargarse gratuitamente en formato digital en la web de la editorial.


Menú Bonaerense. Platos y recetas

De Juan Braceli | Colección Territorios e Identidades | 160 págs.

En estas páginas, una gran variedad de entradas, platos principales, postres, pastelería y panificados conviven naturalmente con fiestas populares y con tradiciones locales, regionales, nacionales e internacionales. En los ingredientes y pasos de cada receta se pueden intuir las particularidades de cada territorio y descubrir detrás una historia cultural única, pero también encontrar respuestas a todo tipo de curiosidades: ¿cómo se llegó al primer asado de tira? ¿Cuántos tipos de guiso sabemos hacer? ¿Cuáles son los secretos para hacer un buen costillar a la estaca? ¿Qué relación hay entre lo que se produce en la provincia, entre las economías regionales y lo que cocinamos a diario? Este menú aborda estas cuestiones y busca hacerse lugar en la mesa de todas y todos los bonaerenses.

Idea, investigación y textos: Unidad de Coordinación por la Conmemoración del Bicentenario de la Provincia de Buenos Aires. Ministerio de Comunicación Pública

Curaduría de las recetas: Juan Braceli

Fotografías: Eduardo Torres

Ilustraciones: Gabriela Podestá

Moscú que ya no existe

De Marina Berri | Novela | Colección Nuevas Narrativas | 176 págs.

“Una novela distinta, innovadora, de búsqueda, que abre la escritura hacia el futuro. Estas páginas revelan una notable articulación entre una trama de índole original y la reflexión enlazada sobre el lenguaje”, escribe sobre el libro Gloria Peirano. Y agrega: “El punto en que confluyen ambas dimensiones provoca en el lector o la lectora un interés por la narración en sí misma, es decir, qué sucede con los personajes, cómo se desarrolla lo argumental en sentido estricto; y, al mismo tiempo, la extrañeza del idioma y de la historia de Rusia, convocan un presente narrativo interesantísimo”.

Marina Berri nació en Buenos Aires, en 1982. Es Licenciada en Letras y Doctora en Lingüística por la Universidad de Buenos Aires. En el 2017 recibió el tercer premio de la Fundación El Libro por el libro de cuentos Antes de África y en el 2015, el primer premio del Concurso Haroldo Conti por el cuento ‘Proyecto Gógol’. En el 2019 se le concedió el segundo premio de la Fundación El Libro por el volumen de cuentos Arvejas negras. Publicó la novela Fantasmas (2019, Dábale Arroz), Diccionario de ruso (2020, Dábale Arroz) y Arvejas negras (2023, Dábale Arroz).

Arte de tapa: Letras, Ro Barragán.

(Fuente: Prensa Ediciones Bonaerenses)

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2022-106152549
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