
Música
Con Ciro y Los Persas y Don Osvaldo, clausuró el Cosquín Rock 2019
Ciro y Los Persas y Don Osvaldo fueron dos de las bandas más convocantes en la última jornada de la 19a edición del festival Cosquín Rock, que tuvo la noche del domingo un cierre de lujo de la mano los españoles de Ska-P y presentaciones de Eruca Sativa y Attaque 77.
“Abran la tranquera que se vienen las mujeres”, enarboló la cantante folclórica Bruja Salguero sobre el escenario principal del segundo y último día de Cosquín Rock y la respuesta fue inmediata, todos aplaudieron.
Una semana antes de que la riojana estuviese levantando la bandera de la igualdad de género en uno de los espacios centrales del encuentro rockero más federal del país, había participado del Cosquín Folclore y había invitado al trío Eruca Sativa a cantar con ella.
En este segundo encuentro, esta vez en territorio rockero, la voz de la folclorista en la canción “Amor ausente”, del trío que integran Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera, selló nuevamente la perfecta convivencia entre géneros que a primera escucha parecían contradictorios.
El trío que viene pisando fuerte en los distintos festivales y defiende la igualdad de género sobre y bajo el escenario, regaló una lista de temas a la que no le faltó potencia ni mensaje y en la que recorrió canciones como “Latinoamericana” o “Tarará” con la cantante cordobesa Kris Alaniz y “Para que sigamos siendo”, entre una decena de composiciones.
Con una jornada alejada de la lluvia, aunque nuevamente los pronósticos vaticinaban lo peor, el festival cautivó más de 50.000 almas que estuvieron desde el principio caminando al sol sus remeras de Mano Negra, Los Piojos, Linkin Park, Rolling Stones, Sumó, La Renga y un millar de bandas más.
Eso es el Cosquín Rock, un espacio en el que la música hace es denominador común en una marea de idiosincrasias que cohabitan en sintonía, cuerpos que tal vez nunca hubieran compartido un mismo sitio.
Eruca Sativa inauguró en el escenario Norte, tras el show de Cuatro Pesos de Propina que ya congregaba banderas uruguayas bajo el rayo del sol, un segmento de música alternativa que despidió Carajo.
Paralelamente, el espacio Alternativo se colmaba de veinteañeros por la presencia del fenómeno Valentín Olivia, popularmente conocido como Wos, uno de los referentes del rap y hip hop local, y campeón internacional del Batalla de Gallos.
Antes había tocado Soy Rada and the Colibriquis, una banda que fusiona el pop con los géneros urbanos y reggae, y había dejado la atmósfera propicia para la tríada Wos, Orion XL y Emanero, y la presentación posterior de Miss Bolivia.
Sin embargo, en un momento del atardecer, sin dudar entre la variedad de propuestas que la grilla ofrecía en ese horario, el público corrió hacia el escenario Sur: allí se presentaba Don Osvaldo, un fenómeno que cultiva cada día más oídos y que en esta ocasión cautivó a la mitad del predio.
La filosofía del aguante que caracteriza al rock barrial parece nunca agotarse; donde toca la banda, su público hace una fiesta con la postal de las banderas flameantes; donde la banda se presenta, su gente pone el corazón; parece ser una relación de identificación y reconciliación más que un vínculo creado estrictamente por lo sonoro, y ese afecto se respira en el aire.
En ese mismo tenor también transcurrieron los recitales de Los Gardelitos, Ojos Locos y La 25, para luego dar paso al momento reggae de la noche y bajar los decibeles con Dancing Mood, Zona Ganjah y Nonpalidece.
En ese recambio, las mayoría de las banderas se fueron mudando al escenario principal para ver a Ciro y Los Persas, que ofreció un show con sus temas más populares, recuerdos de Los Piojos, la participación de Micky Rodríguez y los juegos vocales con su público; una fórmula que nunca falla pero que ya es sabido de memoria por quienes lo siguen siempre.
Anteriormente había sido el turno de Attaque 77 con una lista de temas que logró hacer lagrimear a más de uno con clásicos para alimentar el pogo como “Espadas y serpientes”, “Donde las Águilas se atreven”, “Setentistas”, covers y otros temas más recientes como “Como salvajes”.

Clips
Dyango y Destino San Javier en una reversión de “Alma, Corazón y Vida”

Dyango se unió a Destino San Javier para interpretar una nueva versión de Alma, Corazón y Vida.
La colaboración forma parte del álbum “Volumen 2” de la saga “Su Amigo Dyango”, que se nutre de encuentros musicales con grandes artistas de América Latina. La canción, compuesta por Adrián Flores Albán en 1949, fue un símbolo del amor y la entrega absoluta, cruzando fronteras y generaciones.
Dyango vuelve a darle vida en una unión artística que celebra la tradición del folklore argentino y la canción romántica. La nueva versión aporta una mirada fresca, uniendo dos mundos musicales que hablan el mismo idioma del amor.
(Fuente: cmtv.com.ar)
Música
Sesgados presenta “Los Años Pasan” su nuevo EP

La banda Sesgados presentó su nuevo EP, “Los Años Pasan”, dos canciones unidas por una misma búsqueda, que es aceptar el paso del tiempo sin dejar de creer la posibilidad de empezar otra vez.
El lanzamiento propone un recorrido que va desde la calidez de un country rock de espíritu rutero hasta la intensidad de una balada eléctrica atravesada por arreglos de cuerdas.
“Los años pasan”, tema que da nombre al EP, encuentra su identidad en la sencillez y en el espíritu de una canción compartida alrededor de un fogón.
Una guitarra acústica, contrabajo, piano eléctrico y guitarra eléctrica se apoyan sobre un shuffle de batería interpretada con Hot Rods, construyendo una atmósfera cálida, cercana y profundamente humana.
La canción habla del paso del tiempo, de los amigos que permanecen en la memoria de las noches compartidas y de esos momentos que, se convierten en recuerdo.
En el segundo tema, “Escapemos”, Sesgados cambia de paisaje y se sumerge en una balada rock en compás de 6/8, que crece progresivamente entre guitarras eléctricas y arreglos de cuerdas.
La obra propone una historia de amor que encuentra en el otro un refugio, pero también el impulso necesario para volver a mirar hacia adelante y dejar atrás el peso de la rutina y los miedos para animarse a elegir otro camino.
(Fuente: La Casita Producciones)
Música
Oasis volvió para reconciliarse con el mundo y también con su propia historia

Dieciséis años después de la separación que parecía definitiva, Oasis vuelve a encontrarse en una pantalla grande. Oasis: Don’t Look Back in Anger, estrenado esta semana en cines, registra la gira Live ’25, el regreso de Liam y Noel Gallagher a los escenarios y, sobre todo, el reencuentro de dos hermanos cuya relación quedó durante años asociada a las peleas y los desencuentros.
Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con guion de Steven Knight, el documental se presentó fuera de competencia en el Festival de Venecia y combina imágenes de los conciertos, ensayos, backstage y entrevistas con los protagonistas. El registro comienza a acercarse a los Gallagher durante los preparativos del regreso y acompaña una gira que llevó a Oasis por distintos continentes ante millones de espectadores.
La película evita convertir las antiguas disputas entre los hermanos en el eje de la historia. En lugar de reconstruir minuciosamente las razones que llevaron a la ruptura de 2009, pone el foco en lo que ocurrió cuando volvieron a compartir escenario: una relación que se recompone de manera gradual y que encuentra en las canciones un terreno común.
Ese enfoque explica también el protagonismo que tienen los seguidores. El documental incorpora distintas historias para explicar qué significa Oasis para quienes crecieron con sus canciones y para quienes descubrieron la banda muchos años después. La puesta en escena busca transmitir esa experiencia colectiva con un importante despliegue de cámaras durante los conciertos.
El resultado apuesta abiertamente por la emoción y la nostalgia. Para algunos críticos, ese tono puede resultar excesivamente sentimental y por momentos demasiado complaciente con la idea de una reconciliación casi perfecta. Pero esa misma elección le permite al filme capturar algo que excede a los Gallagher: la capacidad de una canción para recuperar una época, reunir a desconocidos y convertir un concierto en una experiencia compartida.
Entre las canciones que aparecen durante el recorrido están varios de los clásicos que construyeron la identidad de Oasis, como Live Forever, Supersonic, Slide Away, Wonderwall, Champagne Supernova y Don’t Look Back in Anger. La película también recupera la importancia de Paul “Bonehead” Arthurs, guitarrista fundamental de la primera etapa del grupo.
Oasis, San Lorenzo y una versión de Wonderwall
En Argentina, el documental tiene además una particularidad que conecta al britpop con una tradición mucho más local: las imágenes de la hinchada de San Lorenzo.
Aunque Oasis ofreció dos conciertos en el estadio Monumental durante su regreso, la película eligió mostrar otra expresión de su vínculo con la Argentina. En una escena filmada en el Nuevo Gasómetro aparecen hinchas de San Lorenzo con bombos y banderas interpretando una adaptación de Wonderwall, uno de los grandes clásicos de la banda.
La producción registró especialmente esa versión durante una convocatoria realizada en el estadio Pedro Bidegain, en la previa de un partido ante Sarmiento. La melodía de la canción de 1995 fue transformada por los hinchas en un canto dedicado al club, una apropiación que despertó el interés del equipo del documental.
La escena funciona así como una pequeña síntesis del fenómeno que intenta retratar Don’t Look Back in Anger: canciones nacidas en Manchester que, tres décadas después, pueden reaparecer en una tribuna de Buenos Aires con otra letra, otro significado y la misma capacidad para hacer cantar a miles de personas.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)







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