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Música

Juan “Corazón” Ramón, adiós a un símbolo de la canción

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El cantante Juan “Corazón” Ramón, cuyo nombre real era Ellery Guy Rech y gozó de amplia popularidad a partir de la década de 1960, falleció este jueves a los 80 años, según relató tu esposa Isabel, quien contó que sufría un cuadro de deshidratación severo, una pulmonía y una gastritis crónica.

Había nacido en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe, el 13 de enero de 1940, y su repercusión popular se produjo como una continuidad del fenómeno del Club del Clan, aunque sin vínculo directo con él, especializándose en versiones en castellano –que aún no se llamaban “cóvers”- de canciones como “Aline”, “Ma vie” y “Venecia sin ti”, de los franceses Christophe, Alain Barrière y Charles Aznavour, respectivamente.

“Todavía no puedo creer que sea cierto. Él venía con problemas de salud desde hacía varios meses. Hace como cuatro o cinco días que estaba internado con problemas respiratorios, neumonía. Y bueno, el corazón no le resistió. Para mí era como un hermano”, se lamentó Alberto Terreno, su representante y amigo por más de 40 años.

Su aparición en el disco, programas de televisión y presentaciones en clubes y lugares bailables fue, entre otras cosas, responsabilidad de Ben Molar, un nombre esencial en la industria de la música popular y gracias al cual pudo grabar su primer LP (vinilo) en 1961, “Entre campeonas… un campeón”, acompañado por el prestigioso Horacio Malvicino.

“Corazón” había sufrido los embates de la poliomielitis en su infancia y eso limitaba la forma de sus actuaciones en público, ya que no podía bailar como otros colegas, pero para nada eso le impidió arrastrar a miles de adolescentes, sobre todo chicas, en una suerte de idolatría que solo Los Beatles gozaban en el otro hemisferio.

Desde 1962 editó numerosas grabaciones, como “Juan Ramón con la juventud”, “Jóvenes… jóvenes…”, “Siempre con la juventud”, “Juan Ramón solo!!!”, “Más Corazón que nunca!”, “Venecia sin ti – Muñeca de cera”, “Juan Ramón en Benidorm”, “Juan Ramón en Roma (en italiano), “Otra vez Juan Ramón”, “Los inéditos de Juan Ramón”, que se evaporaban de las bateas de las disquerías.

Ecléctico y sin prejuicios, grabó varios LP con el cuartetero Heraldo Bosio, además de “El ídolo eterno”, “Cómo no creer en Dios”, “Bachatas… y algo más!”, “Nacidos para cantar”, con Violeta Rivas, “Muchachos impacientes”, con Marco Antonio Muñiz, Simonette, Emily Cranz y Raúl Lavié, y “Resistiré” y “Con maracas y guitarras”, junto a Leonardo Favio.

Por distintas razones –entre ellas una oscura leyenda que los envidiosos lanzaron sobre su figura- continuó su carrera en Panamá hacia 1970, con estadías en Colombia y Perú entre 1977 y 1983, donde conoció a su actual esposa, y en varias visitas a Buenos Aires se cansó de llenar el antiguo teatro Astros, sobre la avenida Corrientes.

Contratado en 1983 por Mario Kaminsky, productor de Microfón Argentina, editó una decena de placas entre ese año y 1988, volvió a vender discos en cantidades inusuales y sus presentaciones en televisión no dejaron indiferentes a sus fans, que ya pertenecían a más de una generación.

El artista incursionó sin problemas en la música tropical, en variantes del pop y el cuarteto, y se dice que llegó a grabar más de 1.300 canciones, muchas de ellas desconocidas en la Argentina, que le valieron premios y reconocimientos de todo tipo, entre ellos sus presentaciones anuales en Nueva York, donde la colonia latina lo esperaba para el Día de San Valentín.

Los cines de la calle Lavalle fueron testigos de las aglomeraciones que se producían ante cada estreno en que aparecía como la gran atracción, en títulos como “El desastrólogo” (1964, con Pepe Biondi), “Nacidos para cantar” (1965, con Violeta Rivas, Chico Novarro y el mexicano Enrique Guzmán), “Viaje de una noche de verano” y “Muchachos impacientes” (1965), “El galleguito de la cara sucia” (1966, su gran éxito, con Nora Cárpena, Los Iracundos y Fabio Zerpa), “El bulín” (1969, con Norman Briski), “El sátiro” (1970, con Mimí Pons), y “En busca del brillante perdido” (1986, con Olga Zubarry y Ricardo Bauleo).

Juan Ramón fue un personaje distinto dentro de la canción y el espectáculo argentino; no fue ni galán prepotente ni un dechado de sensualidad al estilo de Sandro, pero los jóvenes copiaban su forma de peinarse, con el flequillo abundante pegado a la frente y su actitud afable, que lo hacía apto para toda la familia.

Los años no pasaron en vano para él, los chicos y las chicas, que ya eran otros, buscaron otros rumbos musicales, pero Juan “Corazón” Ramón permaneció en ciertos sectores humildes, para los que aún en vida ya era una leyenda.

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Lucas Novella, entre Buenos Aires y Formosa, entre el folclore y el rock

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El cantautor Lucas Novella, con sus raíces en el folklore y una evolución natural hacia el rock nacional, posee la capacidad de transformar vivencias profundas en canciones que conectan de inmediato.

Su propuesta combina identidad, emoción y potencia melódica. Su obra destaca por letras sensibles y universales, convirtiéndolo en un artista auténtico, con voz propia y proyección real.

Novella nació en la ciudad bonaerense de General Alvear, el 25 de marzo de 1981, y si bien estudió y se recibió de ingeniero agrónomo siempre tuvo una sensibilidad especial e inclinación hacia el arte de la escritura y la música.

Ese sentir se hizo más profundo cuando el cantautor viajó a radicarse a la localidad de Ibarreta, en la provincia de Formosa, lugar donde logró reconectar con el arte y así volver a su primer amor con la guitarra y el canto, y encontró que la mejor manera de expresar ese sentir era homenajeando a su ídolo a Horacio Guarany.

Y así llegó a su primer trabajo discográfico. Con cinco canciones de su autoría y tres clásicos populares, en 2020 presentó “Guitarrero y Cantor”, una mezcla de sonidos en forma de zambas y chacareras.

Tres años más tarde llegó “Lo siento en mi sangre”, segundo álbum folclórico de estudio para, a partir de allí, iniciar a desandar un camino que lo acercaría al rock argento, espacio de la música en el que se siente cómodo.

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Ciro y Los Persas se presentará en Corrientes en mayo

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El pulso del rock nacional se hace sentir nuevamente en el nordeste del país. Y en ese andar, Ciro y Los Persas llegará a Corrientes el próximo sábado 16 de mayo para presentarse en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, como parte de su “Gira 2026”, un tour que los encuentra recorriendo escenarios de distintos países y reafirmando su vigencia. Las entradas para el show se pueden conseguir a través de Ticketek y también en los siguientes puntos de venta físicos habilitados:

  • Que Sea Rock (Corrientes)
  • Chaco Tour (Resistencia)
  • La Cornisa Bar Pool (Formosa)

Luego de un intenso 2025, la banda encabezada por Andrés Ciro Martínez continúa consolidando su presente con una seguidilla de shows masivos en distintos puntos del país y la región, incluyendo presentaciones en Córdoba, Rosario, San Juan, Mendoza y Buenos Aires, donde agotaron funciones en el Movistar Arena, además de su paso por Punta del Este.

En ese mismo camino, el grupo viene de protagonizar una destacada actuación en el Anfiteatro del Río Uruguay, en Paysandú. Allí ofrecieron un recital convocante, con miles de personas acompañando una noche cargada de clásicos, entrega y una conexión muy cercana con el público, reafirmando su gran presente en vivo a nivel regional.

El show en Corrientes propondrá un repaso por las canciones más reconocidas de la banda, junto con clásicos infaltables de Los Piojos, grupo fundamental en la historia del rock argentino y parte esencial del recorrido artístico de Ciro.

Con una puesta que combina intensidad, emoción y un fuerte ida y vuelta con la audiencia, el espectáculo invita a transitar diferentes momentos de su carrera, desde sus comienzos hasta la actualidad, manteniendo intacta su esencia.

Esta parada en Corrientes se integra a una gira de alcance internacional que continuará por distintas ciudades de Sudamérica y Europa, incluyendo destinos como Barcelona, Madrid, Mallorca, París, Málaga, Dublín y Copenhague, entre otros.

La cita promete convertirse en una verdadera fiesta del rock, con un repertorio cargado de himnos y una energía que se renueva en cada presentación.

(Fuente: La Juventud Está Perdida)

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La Orquesta Invisible presenta “Huella”, su álbum debut

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“Huella” es el título del primer álbum de la Orquesta Invisible, obra que la banda se encuentra presentando en estos días. La placa no sólo reúne temas del bandoneonista y director Julio Coviello, sino que incorpora dos tangos y un candombe compuestos por integrantes de la orquesta, algunos colectivamente. El disco llega a coronar el primer aniversario del grupo, que se presentó regularmente en La Tierra Invisible y otros escenarios.

“Una huella es muestra de movimiento y se construye entre mucha gente que transita por el mismo sendero”, reflexionó Coviello a propósito del flamante álbum.

“Estamos por cumplir un año de vida. Los primeros temas que incorporamos al repertorio recorren mis más de 20 años como compositor. En ese trayecto fui encontrándole más matices y maneras de transmitir con la música. Poder movilizar emociones sin utilizar la fuerza. Mi participación en el Cuarteto Cedrón durante cuatro años me ayudó a encontrar ese camino”, destacó el director., quien además agregó: “También me enriquece escribir con mis colegas de la orquesta, le da diversidad y amplitud a las ideas musicales. Muchas veces cuando escribe una sola persona, el repertorio resulta muy monótono”.

Figura destacada de la renovación tanguera de comienzos de siglo, Coviello celebra la progresiva incorporación al género de nuevas camadas de artistas. “La Orquesta mezcla músicos de varias generaciones. Gente como yo, que ronda los cuarenta. Gente de treintipico con trayectoria en grupos como Ciudad Baigón, La Rantifusa o El Afronte. Gente de veintipico de Orquestas Sinfónicas o egresados de la Balcarce. Toda la variedad de experiencias que tiene cada integrante se escucha en nuestra música”.

“Dentro de la propuesta de Julio para la Orquesta Invisible estaba la idea de generar nuevas composiciones en colaboración. Así que en uno de los ensayos propuso armar un tango, donde fue tirando pautas y el que podía aportaba desde su instrumento alguna melodía y una rítmica. Con lo que se fue armando volvió al ensayo siguiente con una idea con más forma y empezó a armarse ‘Centenera’, el primer tango de la orquesta compuesto de manera colectiva”, graficó Rodrigo Almonacid, otro de los fueyes de la agrupación.

La orquesta hace del encuentro colectivo y del deseo un motor fundamental del proyecto, más allá de modas y tendencias. Patricia Szilagyi, pianista afirma que “en algún punto la orquesta es revelarse frente a esa sensación de que cargamos con nuestra vida y nuestra muerte, sobre todo en este momento del país, de la cultura, de la economía, de cómo están las cosas para los artistas”. Y agrega “todo el tiempo la sensación es que hay que hacer agrupaciones cada vez más reducidas para poder ganar dinero, que hay que trabajar cada vez más para poder juntar unos mangos para llegar a fin de mes. A mí me encanta esa sensación de revelarse contra el sentido común, poder decir ‘esto no es estratégico, esto lo hacemos porque queremos, porque lo amamos’”.

La orquesta ensaya cada miércoles en el centro cultural que le da nombre, La Tierra Invisible (una alusión al gran ensayo “El hombre que está solo y espera”).

La Tierra Invisible se convirtió en nuestro refugio de ensayo y en el escenario de nuestro ritual de cada miércoles por la mañana: los primeros en llegar corren las mesas, levantan las persianas, preparan el mate y despliegan los atriles –relata Mariano Burnengo, bandoneonista-. Me fascina el contraste de este espacio. Los días de ensayo tienen esa crudeza del trabajo compartido, mientras que los días de concierto todo luce ordenado y limpio. Es la comodidad de jugar de local. Esta dinámica me remite a la época dorada del tango, cuando cada orquesta tenía su propio club, su estilo y su personalidad. Hoy, este rincón es nuestra trinchera”.

“Allí también nacieron dos composiciones colectivas, ‘Centenera’, y ‘Clave Blanca’, el tema que escribieron Rodrigo y Julio ‘Ceniza’, lo que terminó de consolidar el repertorio”, celebra el contrabajista Alex Valdez.

Ficha Técnica de “Huellas”

Temas

  1. Centenera (O.Invisible)
  2. Ceniza (Coviello-Almonacid)
  3. Clave blanca (O.Invisible)
  4. 18 de julio (Coviello)
  5. Delirio (Coviello-Gignoli)
  6. El cedrón y la lechuza (Coviello-Di Lorenzo)
  7. Y la quería (Guerrero-Coviello)
  8. El tuerto (Coviello)
  9. Seis puntos (Coviello)
  10. Lengua seca (Coviello)
  11. Perro cimarrón (Coviello-Bustos)
  • Violines: Paula Corrarello, Santiago Moore, Mabel Echevarría
  • Viola: Fernando Estrup
  • Cello: Dolores Velasco
  • Bandoneones: Julio Coviello (dir), Rodrigo Almonacid, Mariano Burnengo
  • Piano: Patricia Szilagyi
  • Contrabajo: Alex Valdés
  • Arte de tapa: obra colectiva de Dema, Dani López, Fernando Estrup, Rodrigo Almonacid, Cari Aimé, Julio Coviello.
  • Edición y Mezcla: Boris Lawler
  • Master: Edgardo González
  • Técnico de grabación: Agustín Silberleib
  • Grabado en Dr. F el 13 y 20 de diciembre de 2025

(Fuente: Andrés Valenzuela – Prensa y Comunicación)

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