
Música
Tan Biónica cumple la promesa a sus fans de regalarle una primera “noche mágica” en Vélez
Por Hernani Natale (*)
Con un Chano Moreno Charpentier que pareció alcanzar la redención artística al frente, Tan Biónica cumplió el sábado con creces su promesa de entregar “una noche mágica” a sus fans, al consumar un regreso absolutamente glorioso en el primero de los cinco conciertos de estadios previstos, el cual se puso en marcha en la cancha de Vélez Sarsfleld.
Se trató de un movilizador reencuentro entre el exitoso cuarteto que completan Bambi Moreno Charpentier, Diego Lichtenstein y Sebastián Seoane, y su público, tras aquella sorpresiva reunión durante el set solista ofrecido por Chano en Lollapalooza Argentina 2023, que ofició de punto de partida para esta saga que continuará este domingo también en Vélez, el próximo 4 y 5 de noviembre se trasladará al Estadio Único de La Plata y cerrará el 8 de diciembre en River.
Es que, en los ocho años que el grupo estuvo separado, el frontman de la banda ocupó un lugar central en la prensa por diversos problemas e incidentes extramusicales que rodearon su vida, lo que por momentos hizo pensar que su andar artístico, al igual que la exitosa trayectoria de Tan Biónica quedarían archivadas en las páginas de la historia del rock local.
Acaso por estas cuestiones, resultó conmovedor el concierto de anoche; pero no sólo por la carga emotiva que conllevó, sino también porque encontró a la banda y a su cantante estrella en gran forma, lo que le permitió abordar con madurez un repertorio que de por sí acumula una importante cantidad de hits.
Hubo un sustancioso repaso por todos los discos, inspiradas interpretaciones, una producción de alto nivel, alocuciones lacrimógenas, un estadio colmado y sobreexcitado, y la participación como invitado en un tema de Airbag, lo que configuró un espectáculo a la altura de las circunstancias.
La primera función de “La última noche mágica” consistió en aproximadamente dos horas y 20 minutos de un concierto con un montaje escénico de nivel internacional, en el que Tan Biónica sonó consistente a través de un recorrido de 26 canciones de corte pop, con toques de electrónica, que mantuvieron al colmado estadio en una postura festiva.
A lo largo de un escenario que presentaba una pasarela que permitía acercarse a los puntos más remotos del campo, la banda se fue desplazando en bloque en distintos momentos que mostraron diferentes propuestas, a saber: el reconocido estilo pop que cultivo en su carrera, pasajes dance en los que algunos miembros oficiaron de DJ´s y un formato de instrumentación minimalista.
Todo ello en medio de descomunales efectos lumínicos, juegos con rayos láser, hechizantes gráficas, lluvias de papel picado y alguna que otra explosión.
Y en todo momento, el trayecto fue recorrido por Chano, como gran maestro de ceremonias, quien lo transitó de modo contenido y con un asombroso aplomo, tal vez con la tranquilidad de sentirse arropado por una fraternal camaradería.
Es que como gran base, estaban Bambi, Diega y Seby, quienes apoyados por pistas que reproducían colchones de teclados o tramos con sintetizadores, montaron una consistente estructura de bajo, batería y guitarra, respectivamente; a la que sumaron algunos pianos puntuales.
Exactamente a las 21, las luces del estadio se apagaron y entre el riff de “Seven Nation Army” de The White Stripes y uno de los temas de la banda sonora del filme “La historia sin fin”, las pantallas anunciaron “La última noche mágica”, mostraron un collage de fotos del grupo y, finalmente, una cámara que seguía por el backstage a cada uno de los integrantes quienes fueron subiendo al escenario desde la pasarela hasta la parte principal.
En medio de una desbordante algarabía se fueron sucediendo éxitos como “Hola mi vida”, “Beautiful”, “Música”, “Loca”, “Víctimas” y “Tus horas mágicas”, con las cuales el grupo tomó un envión de corte más rockero.
“Estamos tan felices de este regalo que nos están haciendo. Hace ocho años que no nos veíamos. Gracias por venir a esta última noche mágica”, lanzó en el medio Chano.
“Pétalos” y “Lunita de Tucumán” fueron encaminando la propuesta sonora a un lugar más dance, lo cual cristalizó definitivamente cuando se armaron dos DJ sets que ocuparon Bambi y Diega para “Vidas perfectas”.
Pero sin dudas, el momento lacrimógeno se abrió paso luego de que Bambi se hiciera cargo en uno de los extremos de la pasarela de la voz principal en “Pastillitas del olvido” y, al finalizar, diera lugar a su hermano, que se había tomado un breve descanso en el show.
“Quiero invitar ahora al escenario a un artista que para mí es tal vez el poeta más honesto de toda su generación, con un corazón tan grande como este estadio, que ha sabido latir aún en los momentos más difíciles. Es un artista maravilloso, un gran compositor, pero también es un gran hermano. Pido un aplauso de todo el Amalfitani para recibir a Chano“, dijo.
Tras un gran abrazo fraternal y una larga ovación, el cantante tomó la palabra y se permitió una especie de confesión de reality show: “Cuando era chiquitito, soñaba con tocar en un estadio y que la gente grite mi nombre; pero después de un montón de cosas que me pasaron, me di cuenta que hay cosas mejores para hacer. Ser un buen hermano, ser un buen amigo, ser un buen hijo, ser un buen novio”.
Con visibles lágrimas en sus ojos y la voz ya tomada por la emoción, completó: “Gracias a los que rezaron por mí en los momentos feos. Tal vez estoy vivo por eso”.
El concierto prosiguió con “Las cosas que pasan”, “Obsesionario en la mayor” y “La suerte está echada”, para pasar luego a un momento menos guionado, lo cual permitió una dosis de frescura.
Fue cuando Chano y Bambi ocuparon un reducido escenario montado en la zona del campo trasero, y con guitarra acústica y piano, plantearon una especie de juego de improvisación de algunas canciones fuera de programa. Así aparecieron “Claramente”, de la faceta solista del cantante, y “Poema de los cielos”.
Luego se sumaron Diega con un cajón peruano y Seby con una guitarra acústica para volver a la fuente de los primeros días del grupo, como el propio Chano reconoció, y emprender un recorrido que abarcó “La ensalada”, “Momentos de mi vida”, “Mis madrugaditas” y la seminal “Chica biónica”.
“¿Es un bache en el show o está buena esta improvisación?”, preguntó el frontman, a pesar de que la respuesta podía contemplar ambas cosas a la vez.
Ya de regreso en el escenario principal, la velada comenzó a cerrarse con el megahit “Noche mágica” a puro papel picado plateado, “Mis noches de enero” y “Arruinarse”, con Airbag de invitado, lo que Chano acertadamente definió como “un encuentro de hermanos”.
Tras un instante de guitarras al mango, que incluyó un solo de Pato Sardelli tocado con los dientes, al mejor estilo Jimi Hendrix; llegó el cierre con “La melodía de Dios”.
Para este domingo y los subsiguientes shows de esta saga se prometen nuevos invitados estrella sorpresa. Por otra parte, el concierto final en River será transmitido por Flow. La mesa está servida para más “noches mágicas”.
(*) Agencia de Noticias Telam.

Clips
Dyango y Destino San Javier en una reversión de “Alma, Corazón y Vida”

Dyango se unió a Destino San Javier para interpretar una nueva versión de Alma, Corazón y Vida.
La colaboración forma parte del álbum “Volumen 2” de la saga “Su Amigo Dyango”, que se nutre de encuentros musicales con grandes artistas de América Latina. La canción, compuesta por Adrián Flores Albán en 1949, fue un símbolo del amor y la entrega absoluta, cruzando fronteras y generaciones.
Dyango vuelve a darle vida en una unión artística que celebra la tradición del folklore argentino y la canción romántica. La nueva versión aporta una mirada fresca, uniendo dos mundos musicales que hablan el mismo idioma del amor.
(Fuente: cmtv.com.ar)
Música
Sesgados presenta “Los Años Pasan” su nuevo EP

La banda Sesgados presentó su nuevo EP, “Los Años Pasan”, dos canciones unidas por una misma búsqueda, que es aceptar el paso del tiempo sin dejar de creer la posibilidad de empezar otra vez.
El lanzamiento propone un recorrido que va desde la calidez de un country rock de espíritu rutero hasta la intensidad de una balada eléctrica atravesada por arreglos de cuerdas.
“Los años pasan”, tema que da nombre al EP, encuentra su identidad en la sencillez y en el espíritu de una canción compartida alrededor de un fogón.
Una guitarra acústica, contrabajo, piano eléctrico y guitarra eléctrica se apoyan sobre un shuffle de batería interpretada con Hot Rods, construyendo una atmósfera cálida, cercana y profundamente humana.
La canción habla del paso del tiempo, de los amigos que permanecen en la memoria de las noches compartidas y de esos momentos que, se convierten en recuerdo.
En el segundo tema, “Escapemos”, Sesgados cambia de paisaje y se sumerge en una balada rock en compás de 6/8, que crece progresivamente entre guitarras eléctricas y arreglos de cuerdas.
La obra propone una historia de amor que encuentra en el otro un refugio, pero también el impulso necesario para volver a mirar hacia adelante y dejar atrás el peso de la rutina y los miedos para animarse a elegir otro camino.
(Fuente: La Casita Producciones)
Música
Oasis volvió para reconciliarse con el mundo y también con su propia historia

Dieciséis años después de la separación que parecía definitiva, Oasis vuelve a encontrarse en una pantalla grande. Oasis: Don’t Look Back in Anger, estrenado esta semana en cines, registra la gira Live ’25, el regreso de Liam y Noel Gallagher a los escenarios y, sobre todo, el reencuentro de dos hermanos cuya relación quedó durante años asociada a las peleas y los desencuentros.
Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con guion de Steven Knight, el documental se presentó fuera de competencia en el Festival de Venecia y combina imágenes de los conciertos, ensayos, backstage y entrevistas con los protagonistas. El registro comienza a acercarse a los Gallagher durante los preparativos del regreso y acompaña una gira que llevó a Oasis por distintos continentes ante millones de espectadores.
La película evita convertir las antiguas disputas entre los hermanos en el eje de la historia. En lugar de reconstruir minuciosamente las razones que llevaron a la ruptura de 2009, pone el foco en lo que ocurrió cuando volvieron a compartir escenario: una relación que se recompone de manera gradual y que encuentra en las canciones un terreno común.
Ese enfoque explica también el protagonismo que tienen los seguidores. El documental incorpora distintas historias para explicar qué significa Oasis para quienes crecieron con sus canciones y para quienes descubrieron la banda muchos años después. La puesta en escena busca transmitir esa experiencia colectiva con un importante despliegue de cámaras durante los conciertos.
El resultado apuesta abiertamente por la emoción y la nostalgia. Para algunos críticos, ese tono puede resultar excesivamente sentimental y por momentos demasiado complaciente con la idea de una reconciliación casi perfecta. Pero esa misma elección le permite al filme capturar algo que excede a los Gallagher: la capacidad de una canción para recuperar una época, reunir a desconocidos y convertir un concierto en una experiencia compartida.
Entre las canciones que aparecen durante el recorrido están varios de los clásicos que construyeron la identidad de Oasis, como Live Forever, Supersonic, Slide Away, Wonderwall, Champagne Supernova y Don’t Look Back in Anger. La película también recupera la importancia de Paul “Bonehead” Arthurs, guitarrista fundamental de la primera etapa del grupo.
Oasis, San Lorenzo y una versión de Wonderwall
En Argentina, el documental tiene además una particularidad que conecta al britpop con una tradición mucho más local: las imágenes de la hinchada de San Lorenzo.
Aunque Oasis ofreció dos conciertos en el estadio Monumental durante su regreso, la película eligió mostrar otra expresión de su vínculo con la Argentina. En una escena filmada en el Nuevo Gasómetro aparecen hinchas de San Lorenzo con bombos y banderas interpretando una adaptación de Wonderwall, uno de los grandes clásicos de la banda.
La producción registró especialmente esa versión durante una convocatoria realizada en el estadio Pedro Bidegain, en la previa de un partido ante Sarmiento. La melodía de la canción de 1995 fue transformada por los hinchas en un canto dedicado al club, una apropiación que despertó el interés del equipo del documental.
La escena funciona así como una pequeña síntesis del fenómeno que intenta retratar Don’t Look Back in Anger: canciones nacidas en Manchester que, tres décadas después, pueden reaparecer en una tribuna de Buenos Aires con otra letra, otro significado y la misma capacidad para hacer cantar a miles de personas.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)







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