
Música
Taylor Swift: las “Eras” de la verdadera “Bestia Pop”
Por Sergio Arboleya (*)
Taylor Swift encarnó a la verdadera “Bestia Pop” al protagonizar la noche del jueves el más grande espectáculo audiovisual que se haya apreciado en Argentina con el desembarco de “The Eras Tour” que congregó a 70 mil personas en el estadio Monumental de River Plate en el primer show de una serie de tres que continuará la noche de este viernes y la del sábado.
Durante más de 200 minutos y de la mano de 44 canciones, la estrella norteamericana hizo un abrumador repaso de su historia musical en el contexto de una puesta descomunal que sumó a la multitud a jugar en ese mundo de fantasía que Swift puso al alcance de la mano y volvió íntimo, cercano y posible.
Desde las 20.40 y hasta apenas pasada la medianoche, la artista de 33 años encarnó su personal y exitosísimo repertorio dentro de un dispositivo visual y esceno-técnico de película logrando, en un mismo y extensísimo acto, forzar los límites imaginables del espectáculo y volverlo palpable para el enfervorizado gentío.
El impacto de la propuesta integral consiguió entonces que lo musical e interpretativo condenado a quedar como un adorno dentro de semejante aluvión de estímulos visuales, traspasara esa maquinaria infatigable y conectara íntimamente con cada asistente gracias al ángel de Taylor y al calor de sus canciones.
Entonces la materia prima de lo que se supone es un recital –en este caso efectivas canciones de un pop blanco que coquetea con otros ritmos en boga sin jamás perder su eje- podría haber quedado sepultado en un prodigio tecnológico pero la artista y sus “Swifties” hicieron añicos la barrera artificial y conectaron en una velada de ensueño.
Es que esa suerte de musical XXXL atravesado por herramientas visuales y escenográficas de dimensiones monstruosas como el escenario de 100 metros de longitud al que le brotaron plataformas de hasta 10 metros de altura o la pantalla panorámica curva y gigante de alta definición, logró incorporar al público –con sus gritos y las pulseras luminosas acompañando el color predominante de cada pasaje- gracias al influjo generado por las canciones de la anfitriona.
Y la apuesta fue redoblándose a cada instante en un continuo febril e inabarcable que, sin embargo, logró poner en cuestión una vieja máxima que asegura que “la sorpresa permanente no sorprende”.
Les quedará a la legión de fans (luciendo atuendos con brillos como impone la estética taylorista, mayoritariamente mujeres y, entre ellas, con predominio de adolescentes) determinar si las canciones en sí consiguieron el protagonismo esperado en medio de ese vendaval sensitivo de una perfección escasamente humana.
El concierto con el que Swift decidió saldar la deuda que sentía con los escenarios debido a que la pandemia truncó el “Lover Fest” (para acompañar su séptimo álbum de estudio, “Lover”, de 2019), acumuló desde entonces entre discos de estudio y regrabaciones a “Folklore” (2020), “Evermore” (2020), “Fearless (Taylor’s Version)” (2021), “Red (Taylor’s Version)” (2021) y “Midnights” (2022), se saldó con creces en este mega-show que recorre su historia musical y personal.
En él, la autora, cantante, bailarina, guitarrista y pianista (todos atributos que lució con gracia y precisión) armó un dispositivo dividido en 10 eras (“Lover”, “Fearless”, “Evermore”, “Reputation”, “Speak Now”, “Red”, “Folklore”, “1989”, “Canciones sorpresa” y “Midnight”) con sus respectivas ambientaciones, aunque dentro de cada tramo los efectos también se multiplicaron.
Con atuendos muchas veces diminutos y siempre brillosos que dejaron ver su agraciada figura pero sin nunca poner el eje en los atributos físicos, Swift fue la incansable figura de un maratónico despliegue de variedades y atracciones.
En medio de ese fragor y de una gira por estadios que comenzó el 17 de marzo en Glendale (Estados Unidos), el 24 de agosto inició en México su tramo latinoamericano (que además de los tres River incluirá seis noches en Brasil repartidas por partes iguales entre Río de Janeiro y San Pablo) y pasará por Asia, Oceanía y Europa antes de volver a Norteamérica para cerrarse en diciembre de 2024 en Canadá, ella habló emocionada.
Saludó con un tímido y españolísimo “Hola” en medio de “Miss Americana & The Heartbreak Prince”, pero ya en inglés fue locuaz y elogiosa: “Buenos Aires, todos ustedes me hacen sentir increíble; excelente” dijo primero y más tarde añadió: “Soy muy afortunada porque es la primera vez que vengo y esta es una de las audiencias más épicas que existen, están en otro nivel” y también: “Sé que estuvieron acampando, no lo creí hasta que vi el vídeo. Muchas gracias por eso, son muy apasionados”.
La desmesura de recursos capaces de hacer aparecer y desaparecer elementos a la vista de todos, una lluvia dorada, la caída de nieve, una zambullida que la llevó nadando desde el extremo de la larga pasarela hasta el corazón del escenario fueron apenas un puñado de una andanada de recursos puestos en torno a las historias personales que Swift asume y reparte en forma de melodías.
“Cruel Summer”, “Love Story”, “Champagne problems”, “Delicate”, “Enchanted”, “Style”, “Anti-hero”, “22” y “Karma” (con la que cerró) fueron algunas de la piezas que descollaron dentro de un cancionero en el que los temas “sorpresas” -los únicos que varían en cada función- anoche fueron “The Very First Night” y “Labyrinth”.
Antes de tan desmesurado e inimaginable alarde, la propuesta musical fue inaugurada por el argentino Louta (“Que Taylor vea que somos el mejor público del mundo” y “gracias por darme la oportunidad de estar acá”, saludó) que encabezó un festejado set rodeado de músicos y bailarines y tuvo a la también norteamericana Sabrina Carpenter como un aperitivo acorde -en sonoridad y estética- al vendaval por venir y se ganó varias ovaciones.
El imponente espectáculo planteado llevó a otro nivel el tipo de prestación de visitas de este calibre al país y plantea el interrogante acerca de qué más podría ofrecer la propia Taylor Swift a la hora de seguir saliendo a escena, pero la sensación que quedó flotando a orillas del Río de la Plata y con un viento frío soplando es que se trató de una noche única y que semejante figura seguramente encontrará la manera de seguir forzando límites que ella misma traspasó.
(*) Agencia de noticias Telam.

Música
Sesgados presenta “Los Años Pasan” su nuevo EP

La banda Sesgados presentó su nuevo EP, “Los Años Pasan”, dos canciones unidas por una misma búsqueda, que es aceptar el paso del tiempo sin dejar de creer la posibilidad de empezar otra vez.
El lanzamiento propone un recorrido que va desde la calidez de un country rock de espíritu rutero hasta la intensidad de una balada eléctrica atravesada por arreglos de cuerdas.
“Los años pasan”, tema que da nombre al EP, encuentra su identidad en la sencillez y en el espíritu de una canción compartida alrededor de un fogón.
Una guitarra acústica, contrabajo, piano eléctrico y guitarra eléctrica se apoyan sobre un shuffle de batería interpretada con Hot Rods, construyendo una atmósfera cálida, cercana y profundamente humana.
La canción habla del paso del tiempo, de los amigos que permanecen en la memoria de las noches compartidas y de esos momentos que, se convierten en recuerdo.
En el segundo tema, “Escapemos”, Sesgados cambia de paisaje y se sumerge en una balada rock en compás de 6/8, que crece progresivamente entre guitarras eléctricas y arreglos de cuerdas.
La obra propone una historia de amor que encuentra en el otro un refugio, pero también el impulso necesario para volver a mirar hacia adelante y dejar atrás el peso de la rutina y los miedos para animarse a elegir otro camino.
(Fuente: La Casita Producciones)
Música
Oasis volvió para reconciliarse con el mundo y también con su propia historia

Dieciséis años después de la separación que parecía definitiva, Oasis vuelve a encontrarse en una pantalla grande. Oasis: Don’t Look Back in Anger, estrenado esta semana en cines, registra la gira Live ’25, el regreso de Liam y Noel Gallagher a los escenarios y, sobre todo, el reencuentro de dos hermanos cuya relación quedó durante años asociada a las peleas y los desencuentros.
Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con guion de Steven Knight, el documental se presentó fuera de competencia en el Festival de Venecia y combina imágenes de los conciertos, ensayos, backstage y entrevistas con los protagonistas. El registro comienza a acercarse a los Gallagher durante los preparativos del regreso y acompaña una gira que llevó a Oasis por distintos continentes ante millones de espectadores.
La película evita convertir las antiguas disputas entre los hermanos en el eje de la historia. En lugar de reconstruir minuciosamente las razones que llevaron a la ruptura de 2009, pone el foco en lo que ocurrió cuando volvieron a compartir escenario: una relación que se recompone de manera gradual y que encuentra en las canciones un terreno común.
Ese enfoque explica también el protagonismo que tienen los seguidores. El documental incorpora distintas historias para explicar qué significa Oasis para quienes crecieron con sus canciones y para quienes descubrieron la banda muchos años después. La puesta en escena busca transmitir esa experiencia colectiva con un importante despliegue de cámaras durante los conciertos.
El resultado apuesta abiertamente por la emoción y la nostalgia. Para algunos críticos, ese tono puede resultar excesivamente sentimental y por momentos demasiado complaciente con la idea de una reconciliación casi perfecta. Pero esa misma elección le permite al filme capturar algo que excede a los Gallagher: la capacidad de una canción para recuperar una época, reunir a desconocidos y convertir un concierto en una experiencia compartida.
Entre las canciones que aparecen durante el recorrido están varios de los clásicos que construyeron la identidad de Oasis, como Live Forever, Supersonic, Slide Away, Wonderwall, Champagne Supernova y Don’t Look Back in Anger. La película también recupera la importancia de Paul “Bonehead” Arthurs, guitarrista fundamental de la primera etapa del grupo.
Oasis, San Lorenzo y una versión de Wonderwall
En Argentina, el documental tiene además una particularidad que conecta al britpop con una tradición mucho más local: las imágenes de la hinchada de San Lorenzo.
Aunque Oasis ofreció dos conciertos en el estadio Monumental durante su regreso, la película eligió mostrar otra expresión de su vínculo con la Argentina. En una escena filmada en el Nuevo Gasómetro aparecen hinchas de San Lorenzo con bombos y banderas interpretando una adaptación de Wonderwall, uno de los grandes clásicos de la banda.
La producción registró especialmente esa versión durante una convocatoria realizada en el estadio Pedro Bidegain, en la previa de un partido ante Sarmiento. La melodía de la canción de 1995 fue transformada por los hinchas en un canto dedicado al club, una apropiación que despertó el interés del equipo del documental.
La escena funciona así como una pequeña síntesis del fenómeno que intenta retratar Don’t Look Back in Anger: canciones nacidas en Manchester que, tres décadas después, pueden reaparecer en una tribuna de Buenos Aires con otra letra, otro significado y la misma capacidad para hacer cantar a miles de personas.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Música
Gustavo Nasuti Cuarteto presenta “El ocaso de las hojas”

El músico Gustavo Nasuti presenta “El ocaso de las hojas”, su nuevo álbum en formato cuarteto de guitarras. El estreno oficial será el sábado 3 de octubre a las 21 en el Centro Cultural Cuerda Mecánica, de calle Juramento 4686, en el barrio porteño de Villa Urquiza.
Sobre la obra

En una nueva entrega de Nasuti, esta vez a través del sello Shagrada Medra, el artista ofrece nueve músicas, de las cuales siete son composiciones propias. A esto se le suman dos versiones: “El amor es un camino que de repente aparece” de Víctor Jara y “New old age” del pianista y compositor inglés John Taylor.
Formado junto a Gonzalo Lázaro, Matías Peralta y Germán Kwater, el cuarteto incursiona en la milonga, el huaino, el vals y el amplio género canción. En este disco las guitarras están tratadas no a la manera de los cuartetos tradicionales del tango y del folklore argentino, sino más bien con un tratamiento “poético” de la guitarra, conservando algunos rasgos de aquella tradición guitarrística pero incursionando más en la generación de estados sonoros meditativos, propios de la música de Nasuti.
“El ocaso de las hojas” es una evocación a la belleza oculta tras la aparente desazón que generan los finales de las cosas, trayendo la posibilidad de un nuevo amanecer.
“El movimiento se presenta tenue, casi deja impresos sus símbolos en el viento de marzo. En la fragilidad del mantillo de otoño, descansa el universo de los reverdeceres, entibiando comienzos en la propia luz del ocaso”, declara su colega Daniel Pregal.
Ficha técnica
- Grabado, mezclado y masterizado: Ariel Gato en estudio Puntoar, entre mayo de 2025 y junio de 2026.
- Sello: Shagrada Medra
- Edición: Waldemar Garin y Gustavo Nasuti.
- Arte de portada y diseño gráfico: Stella Maris Santiago
- Fotos: Facundo Jalil
Gustavo Nasuti Cuarteto
- Matias Peralta guitarra 7 cuerdas, voz
- Gonzalo Lázaro guitarra, voz
- Germán Kwater guitarra, voz
- Gustavo Nasuti guitarra 7 cuerdas, acordeón, voz.
(Fuente: Florencia Meluso – Prensa)








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