Mariano Rodríguez: “El proceso de investigación es lo más relevante de cada historia que genero”

Por Andrea Viveca Sanz
Edición: Walter Omar Buffarini

Entregado a su profesión de periodista y locutor, Mariano Rodríguez avanza sobre nuevos territorios y los conquista. Atravesado por las palabras, logra afianzarse en la apasionante tarea de construir historias.

Sus letras, elegidas con precisión, son ladrillos que se unen para sostener la arquitectura de cada uno de sus libros. Es en ese espacio donde sus ficciones esperan a cada lector, justo en los límites de cada página, cuando lo imaginado toca los renglones de la realidad y la transforma y enriquece.

En diálogo con ContArte Cultura, el escritor rosarino toma su pluma y deja caer las palabras con las que comparte sus obras.

—A modo de presentación, ¿de qué manera comenzaría la novela en la que Mariano Rodríguez fuera el protagonista?
—La verdad, es una muy buena pregunta, nunca me la habían hecho hasta ahora… Creo que una novela en la cual yo fuera el protagonista debería ser en un lugar propicio como para despertar y generar lindas sensaciones, entre ellas el amor, el estar acompañado por alguien, por supuesto importante para mí, pero además también debería tener una significancia histórica relevante, algún lugar que fuera para mí importante o donde se hubiese producido algún hecho de relevancia histórico, no en cualquier lugar. Creo que en esto que describo gira un poco el contenido de lo que yo quiero expresar a través de las novelas que escribí, ya que están diseñadas para encajar perfectamente en el género romántico- histórico, tiene que ver con el amor, por supuesto, pero también tiene que haber algún marco histórico que me genere pasión, interés, para poder explayarme y recrear allí una buena historia. Igual no creo ser un buen protagonista para una novela romántica, así que prefiero, por ahora, seguir escribiéndolas a protagonizarlas. (risas)

—¿En qué momento sentiste que el viento de la escritura te arrastraba hacia el género romántico-histórico para construir tus propias historias?

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—Creo que siempre tuve el anhelo de escribir y nunca me propuse hacerlo en un determinado género. Primeramente, me habían ofrecido hacer policiales, ya que vengo del ámbito del periodismo, pero la verdad lo descarté porque no me hubiera sentido cómodo del todo en ese género. Después de un tiempo llegó a mí la historia de Epecuén, un pueblo que fue devorado por el agua del lago en el año 1985 y eso sí que me generó interés y despertó grandes expectativas. Me apasionó tanto el tema que fui a visitar el lugar y volviendo desde allí se me fue formando la historia en la cabeza de qué hubiera ocurrido si dos chicos que estaban en su mejor momento, enamorados, y que se habían jurado amor eterno eran separados por la tragedia. Situación que finalmente ocurrió, porque todo el mundo tuvo que dejar sus casas de un momento a otro para nunca más volver y así fue cómo se fue gestando esa historia en mi cabeza, la que conté en mi primer libro Más allá de todo. Creo que el género romántico-histórico encajó perfectamente, porque era una historia de amor sin igual y además el hecho me hacía remontar el relato a mediados de la década del 80, lo cual generaba ese valor histórico, amparado en un hecho que para mí, hoy incluso, sigue siendo trágico, increíble y el cual todavía creo que no dimensionamos del todo, ya que con la tragedia de Epecuén se perdió un pedazo de país. Así que ese fue el género donde mejor me sentí como para poder plasmar mis novelas, incluso las que vinieron después.

Epecuén, escenario de Más allá de todo

—Contanos qué elementos son imprescindibles a la hora de sentarte a crear tus mundos de ficción.
—Por lo general, suelo ser muy estructurado a la hora de escribir. Primero elijo el tema en el cual voy a desarrollar mi novela, que tiene que tener un marco histórico que me parezca adecuado como para poder desenvolverme y después estructuro todos los personajes que van a formar parte, no solamente el protagonista masculino y la protagonista femenina, sino sus familias, cada uno de los íntimos y el lugar en donde se va a desarrollar, es decir, dentro de ese ámbito histórico, qué hace cada uno. Como para darle un marco real al relato, para que la ficción también lo parezca. Creo que en todas las novelas he logrado plasmar más o menos eso, pero tiene que haber factores imprescindibles, como por ejemplo el lugar, que lo es todo, la época histórica, que también suma muchísimo, y la trascendencia de los personajes. Tiene que haber una buena historia de amor de fondo, cosa que me movilice, que me genere expectativas al escribirla y que después al lector pueda generarle una sensación parecida.

Patagonia argentina, escenario de Inadmisible

—¿Cómo llevaste adelante el proceso de investigación que te sirvió para dar el marco histórico a tus obras?
—El proceso de investigación es lo más relevante de cada historia que genero, en él sustento mis novelas. Así fue con la primera experiencia y también con la segunda novela que escribí, Inadmisible, que está basada en la llegada de los nazis a la Argentina después de la segunda guerra mundial. Eso me demandó muchísima búsqueda, no solamente abrir archivos desclasificados, algunos otros tener que solicitarlos, contactarme con historiadores, con guías turísticos, con periodistas, para tener una información de relevancia y también distintas opiniones respecto del mismo hecho. La última novela, Otra noche para soñar, que está amparada en el terremoto de San Juan de 1944, también me significó un desafío muy importante, ya que en aquel tiempo no había la cantidad de medios que generaran la información como ahora, ni tampoco cámara de fotos y filmadoras, o teléfonos celulares para documentar todo lo que ocurrió, entonces el proceso de investigación fue bastante arduo. Creo que se pudo concretar muy bien en las tres historias, al menos sé que van a ver allí reflejada gran parte de la realidad de esos hechos, ya que me interesa respetar casi la total veracidad de todos los hechos que han ocurrido, poniéndole, por supuesto, el condimento de ficción que genero en mi cabeza y que se adapta a esos hechos históricos.

San Juan en 1944, escenario de Otra noche para soñar

—¿De qué manera diste vida a tus personajes para insertarlos en los ambientes reales en los que se mueven?
—Dar vida a los personajes para poder insertarlos en los hechos históricos en las novelas que escribo es realmente el mayor desafío, porque uno tiene que pensar un contexto real que existió y que por lo general tuvo algo de trágico o de tremendo y generar una historia a partir de eso desde la imaginación, es realmente muy lindo y lo disfruto mucho, es algo que me apasiona. A decir verdad, todo lo que envuelve el proceso de escritura en sí mismo me fascina, por eso creo que cada personaje debe tener justamente la posibilidad de adaptarse al contexto, entonces lo pienso de esa forma, desde los nombres que les pongo hasta las características personales, cómo puede desenvolverse ante tal o cual hecho y, por supuesto, no solamente los personajes centrales, sino también, todo su entorno. Eso es lo que va dando forma a cada relato, a cada novela. También contemplar la posibilidad de que éstos también tengan una adaptación a lo que voy contando, o no, porque a veces uno no está preparado para todo lo que va ocurriendo, que como digo, al menos en mis historias, son hechos que sucedieron y que forman parte de la historia argentina. Me gusta escribir basándome en hechos reales que hayan tenido connotaciones en nuestro país, porque me parece que es también una manera de mantener vivo el recuerdo, nuestra idiosincrasia, y que de alguna manera nos aúna a todos en un hecho que alguno puede haber vivido o no, mediante el relato de algún familiar, de un amigo, de algún ser querido, un abuelo, que le puede haber transmitido parte de lo ocurrido. Eso es lo que me impone un desafío y estar a la altura de cada circunstancia. Realmente me tomé la tarea de escribir con mucho respeto y mucha responsabilidad, sobre todo porque sé que toco temas que fueron sensibles en su momento para Argentina y lo siguen siendo aún hoy.

—¿Qué te llevó a enmarcar tu primera novela, “Más allá de todo”, en Villa Epecuén y sus alrededores?

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—Ya un poco lo contaba anteriormente. Desconocía totalmente la existencia de Epecuén hasta que, gracias a mi trabajo en el servicio informativo de Radio Continental, pude presenciar en el programa de la tarde de Fernando Bravouna entrevista al actor Carlos Belloso quien estrenada la película “El expediente Santiso”, y parte de las locaciones utilizadas para filmar esa película habían sido Epecuén. Era 2016, y Belloso le relataba a Fernando lo que había sentido al llegar a ese lugar y contaba que era como que allí había estallado una bomba. Eso me motivó a querer conocer más del hecho y en ese mismo momento empecé a buscar información sobre Epecuén a través de mi computadora. Me aparecieron imágenes realmente increíbles que yo desconocía y que me llevaron a querer indagar mucho más en esa historia, intentar saber por qué había ocurrido lo que ocurrió en el año 1985. El tema llegó a convertirse en una cuestión personal para mí. Entonces, al querer saber más e involucrarme en lo que había sucedido, pensé que la mejor manera de poder llevar un manto de sanación a una historia tan densa y tan tremenda como la que había ocurrido allí, ni más ni menos que la desaparición de un pueblo entero, era escribir una novela romántica. Una historia de amor. Ahora, después de tantos comentarios positivos, e incluso tras haber realizado la presentación de la novela en la ciudad de Carhué, puedo decir que ese objetivo se ha cumplido con creces. Es hasta el día de hoy que me siguen pidiendo libros desde aquella zona. Quienes vivieron la tragedia, para poder tener un recuerdo de lo que ocurrió, y muchos otros, los más chicos y quienes no vivieron aquellos sucesos, para obtener información y conocer las historias de sus padres o sus abuelos. Eso hace que aún hoy, después del paso del tiempo y habiendo editado dos novelas más, me siga llenando de emoción.

—Tu segunda novela, “Inadmisible”, también recorre escenarios de nuestro país. Contanos cómo llegaste a construir esa trama.

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—Creo que Inadmisible es hasta ahora mi mejor novela, por todo el compendio que trae aparejado. No es solamente una historia romántica, ni solo una investigación sobre un hecho en particular, sino la conjunción de ambos. A eso se suma la intensión de desmitificar de alguna manera si realmente Adolf Hitler y varios jerarcas nazis habitaron el suelo argentino, más precisamente la Patagonia. Incluso llega a dar cuenta de donde descansan hoy los restos del líder nazi, qué es un misterio mundial y que no mucha gente se anima develar. Por supuesto que hay muchos intereses y mucho poder detrás de todo eso, por lo que para llegar a esa conclusión me valí de testimonios, de indagar mucho, de buscar interpretaciones en otros autores, historiadores y periodistas, que trabajaron mucho para llegar a diversas conclusiones. Así es como en Inadmisible, además de la historia de amor que estaba buenísima y que levanta mucho la vara con respecto a la novela anterior, van a tener una novela con giros inesperados, con misterio, con intriga y por supuesto con el condimento adicional que revela esta novela, que es donde se encuentran los restos de Hitler, que no es en Argentina, pero sí en un país de Sudamérica. La novela, de todas maneras, deja precedentes importantes de que tanto Hitler como otros jerarcas nazis vivieron en el sur argentino varios años, al amparo del gobierno de turno, y que se camuflaron con la sociedad de Bariloche y de otros sitios patagónicos, como si fueran vecinos de toda la vida. De allí surge el título de la novela, ya que aún hoy y después de haber investigado todo lo que investigué y haber escrito la historia, me sigue pareciendo realmente inadmisible, tremendo, que estos asesinos que se cobraron la vida de millones de personas en el mundo entero, puedan haber vivido a la vuelta de nuestras casas, en el sur de nuestro país.

—¿Cuál fue el disparador de tu última obra “Otra noche para soñar” y qué nos podés contar de ella?

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—Quería escribir una novela distinta a las que ya había escrito, que fuera abordada desde otro lado. Así pensé en el terremoto de San Juan, qué ocurrió en el año 1944, y decidí contarlo situándome en esos tiempos y no desde la actualidad. Para ello me tuve que retrotraer a la Buenos Aires de principios del siglo XX, de hecho, el libro empieza narrando la inauguración del Obelisco porteño en el año 1936 y va recorriendo un montón de hechos que pasan en la ciudad en esos momentos y simultáneamente en San Juan, más precisamente en Caucete, donde está ubicada la finca del protagonista de esta historia, quien se llama Adriano Romani. Éste conoce justamente en uno de sus viajes de negocios a Justina Bustos, de quién se enamora perdidamente y quién le da un giro muy importante a su vida. La historia va recorriendo lugares de excelencia de la Buenos Aires moderna y creciente de ese entonces, no sólo la inauguración del Obelisco, también del Edificio Kavanagh, el más alto de Sudamércia por entonces, el Palacio Barolo, algunos lugares de referencia como el “Café del molino” frente al Congreso, entre otros lugares que son iconos hoy del patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad. Sin embargo, la trascendencia del terremoto de San Juan y lo que ocurre en la capital de esa provincia en 1944, fecha de este hecho fatídico que resulta el más significativo que haya tenido que soportar la historia de nuestro país, toma trascendencia propia, por eso quería involucrarme con ese hecho, en ese momento, con las cosas que allí pasaron. Ese fue el disparador más importante para que Otra noche para soñar”, mi tercera novela, pueda convertirse en una realidad.

—¿Hay una nueva novela en camino?
—Sí, siempre mi cabeza está pensando, diseñando y recibiendo historias, digamos que ávida de conocer nuevos hechos que hayan ocurrido principalmente en el territorio argentino, porque aquí es donde me gusta plasmar mis historias. Ya puedo adelantarles que está finalizada mi cuarta novela y que llevará como nombre Con el último aliento. En este momento está atravesando la etapa de corrección y veremos qué camino toma. Está inspirada en un hecho real ocurrido en Argentina, particularmente con la llegada de los primeros colonos galeses a la Patagonia, allá por 1865. La idea es poder tener un buen lanzamiento editorial para el año que viene e intentar que pueda ir recorriendo parte del país contando detalles de lo que fue esa historia y las muchísimas cosas importantes que produjo, desde la primera población estable de la Patagonia, hasta el famoso plebiscito de 1902 que le dio la posibilidad a la Argentina de quedarse con gran parte de lo que hoy es el sur argentino, que en ese momento se debatía con Chile, y otros hechos más que son realmente dignos de conocer. Incluso la leyenda del caballo “Malacara” y su dueño, el galés John Daniel Evans, un colono que llegó con tan solo tres años a la Argentina y que se convirtió en un gran referente, incluso uno de los pobladores distinguidos del sur argentino. La ciudad de Trevelin, por ejemplo, prácticamente lo fundó junto a otros galeses que hicieron del sur su lugar de culto, su hogar. En definitiva, mi nueva historia tratará de plasmar y revivir muchísimos hechos, desde el desembarco mismo que se dio 1865 en las costas de Puerto Madryn, hasta llegar a mediados del 1900.

—¿En qué lugar del planeta te gustaría soltar tu próximo sueño literario?
—No tengo dudas de eso: en Argentina, mi país. Y eso no cambiará hasta que no sienta que ya haya contado y revivido todo lo que me interese contar de nuestra historia.

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