Mientras anuncia recitales en River, Abel Pintos trabaja en dos nuevos proyectos

Como cierre de un año que con la edición de “11” lo catapultó como uno de los músicos de mayor masividad en el país, Abel Pintos programó dos conciertos en River Plate para el 16 y 17 de diciembre. En tanto, trabaja en dos ideas a futuro.

Pintos, ganador de varios Premios Carlos Gardel y uno de los artistas más vendedores de la música argentina en los últimos siete años, ya trabaja on the road con su hermano Ariel y con Marcelo Predancino, armando canciones que por ahora lo tienen enfocado en dos vertientes; por un lado, canciones que profundizarían la línea trazada en “11” y, por otro, covers de folclore latinoamericano, que podría grabar y producir el año que viene.

—¿Qué se busca cuando se quiere hacer un River o dos River? ¿Batir un récord, marcar algo, establecerte en una primera línea que ya estás? ¿Cuánto hay de ego en eso?
—En este caso es una cuestión conceptual. Cuando hicimos los 12 Ópera en capacidad podríamos haber hecho una única función en Vélez, pero el estadio abierto no se ajustaba a la intención de ese concierto. Vos venís a escuchar un disco que no escuchaste todavía en tu casa y lo venís a escuchar en vivo con todas las canciones nuevas, entonces lo que yo necesito es concentración y que nada nos quite atención de la letra. Eso ya lo hice en Buenos Aires, el público que va a venir al concierto en River ya conoce perfectamente el disco y lo vivió en vivo, ya lo reinterpretó. Ahora todas esas canciones que son nuevas pasan al plano de las canciones de siempre, pasan al festejo más que a la atención. Ya las canciones salen naturalmente, entonces ese tipo de concierto sí da para hacerlo en un contexto en el que te das vuelta para atrás y te volvés loco con las luces y la gente que hay detrás. Por eso hacemos estadios cada tanto: primero porque confiamos en que la convocatoria responde a eso y porque musical y artísticamente hay una cuestión de concepto. Si fuera por la cantidad de gente podría echarme dos meses en un teatro.

—¿Se va a filmar un DVD de estos shows?
—Lo vamos a registrar. No sé en qué formato va a salir, tenemos varias ideas para compartirlo. Hicimos un DVD y un disco en vivo del Estadio Único, si nos provoca algo distinto de aquel disco entonces sí. Si no, vamos a buscar alguna alternativa para compartirlo. Sin duda lo vamos a registrar y lo vamos a compartir con el público, hay mucha expectativa alrededor.

—En los cánones tradicionales, vos sos clave para la industria por el nivel de ventas. Creo que los premios Gardel no sólo fueron por la calidad del material, sino a que en algún momento estabas en niveles de venta que estaba un artista extranjero.
—Claro, golazo (risas). Justamente por esas consideraciones es que frente a un evento como River en lo que pensamos es que vamos a tener un material que está buenísimo, ¿de qué manera lo compartimos? Lo podemos poner en una caja y venderlo como hacemos con todos los discos o tenemos otras alternativas que son igual de interesantes. ¿Dónde está la clave artística? Donde este material se vaya a lucir más, ahí va a estar el canal de difusión.

—¿Cómo te sentís hoy como artista y como oyente de música? ¿Qué estás viendo de lo que suena acá y del folclore?
—De Argentina estoy escuchando mucho a un músico que se llama Juan Ingaramo. Me cae muy bien su música, no lo conozco a él pero presiento una buena onda maravillosa de su parte y supongo que debe serlo así. Del folclore y de la canción argentina me gusta mucho, y lo digo con toda objetividad, un muchacho que es muy amigo mío que se llama Sebastián Garay. Es un mendocino que me parece un compositor tremendo. Nahuel Pennisi me parece que es un artista que ni él ni ninguno de nosotros tenemos noción de la dimensión que puede llegar a adquirir. Benjamín Amadeo me parece otro artista con una proyección enorme. Aparte, los veo trabajar de cerca porque nos conocemos y tienen algo ahí que es la clave, más allá del talento es esa conexión con la música.

—¿Esa conexión con la música y con el público la encontrás a pesar de la desprolijidad de un artista nuevo y es valorable encontrarla?
—Sí, porque eso es algo que no tiene nada que ver con la calidad del producto que esté ofreciendo, tiene que ver con su relación. Eso es notable, después lo demás se trabaja todo en producción. En ese caso pongo siempre de ejemplo a Ale Sergi, que me parece un tipo completamente admirable. Es un pibe que se reinventa constantemente no sólo en su proyecto principal que es Miranda!, sino que todo el tiempo está en un proyecto musical nuevo y son todos de un carácter musical nuevo, para todo tiene un talento enorme. El talento está claro, pero lo que pasa es que hay una conexión con la música enorme porque no se cansa nunca de componer, lo ama y claramente es su vida. Eso me parece lo fundamental.

—¿En algún momento sentiste esa cosa de los ojos de la industria esperando tu disco?
—No, para mí las expectativas nunca se convierten en una presión. Al contrario, me siento agradecido porque la expectativa no es más que atención y si hay algo que yo agradezco es que alguien me preste atención cuando yo quiero decir algo. Luego, ¿qué le va a producir a la persona lo que yo digo? Es un universo que no controlo ni yo ni la persona tampoco.

—¿Está bueno perder ese control? Vos tenés el parámetro de que no te lo use un político ni una publicidad, ¿está bueno perder el control de la obra y que para cada persona sea una historia?
—Sí, para mí sí. Yo disfruto mucho que sea así porque me permite no perder de vista cuál es mi intención y mi interpretación de esa canción. Entonces, no termino interpretándola para los demás, termino interpretándola por lo que yo siento con esa canción y los demás reciben mi interpretación y hacen la suya. Grandioso, me parece un círculo maravilloso.

—¿Hacia dónde están yendo esas cositas que estás grabando con Marcelo y con tu hermano?
—Me pasa por primera vez algo que estoy disfrutando mucho, que es que habitualmente tengo un solo tema en la cabeza de lo que quisiera hablar de acá a un tiempo con mis canciones y entonces voy buscando la estética más oportuna, pero en esta oportunidad me están pasando dos cosas. Tengo dos temáticas muy claras en mi mente y son muy disímiles: una es un disco de música folclórica latinoamericana y la otra es un disco que tiene una estética más de la corriente de lo que vengo haciendo en este último tiempo. Lo vengo trabajando con absoluta libertad hasta que uno empiece a crecer más que otro, cope la parada y se editará.

—¿El disco de covers folclóricos incluirá folclore latinoamericano?
—No, cuando me refiero a latinoamericana no me refiero a recorrer Latinoamérica en sus géneros, sino que el folclore argentino tiene mucho de folclore latinoamericano por influencia obvia. Por ponerte un ejemplo, La Masa es una canción de folclore latinoamericano pero que mi generación la tiene dentro de acá. Lo mismo pasa con La Malagueña, una canción híper tradicionalista argentina que es mexicana. A eso me refiero, no es un proyecto que tenga en la cabeza para recorrer Latinoamérica en sus géneros tradicionales y ponerlo en un disco, es un disco de música folclórica en definitiva.

—Hablaba hace poco con artistas que se nutren mucho del folclore que son Mon Laferte y Natalia Lafourcade. ¿El folclore es matriarcal o patriarcal? Ellas hablaban de cuatro damas: Mercedes, Chabuca, Chavela Vargas y Violeta. ¿Es matriarcal o patriarcal?
—No, no creo. Creo que tienen madre y padre y de ahí venimos todos los hijos. ¿Sino dónde quedan Víctor Jara o Atahualpa Yupanqui?

—Todas mencionaron a Atahualpa aparte. Pero, siendo mujeres, son las cuatro referencias.
—Es que las cuatro referencias que mencionaron son cuatro pilares fundamentales e inevitables de la música folclórica latinoamericana. Luego también hay hombres porque al final no es una cuestión de género de especies, es una cuestión de género musical.

—¿Sentís que están hermanados, inclusive Atahualpa?
—Sí, desde ya. Pero yo a Atahualpa lo siento hermanado con Lennon o con Freddy Mercury. Son tipos de una cosmovisión atemporal, ni siquiera de esa época. Inclusive a Julio Verne. Eran canales de una bajada de algo enorme.

(Fuente: Agencia de noticias Telam)

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