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Suman arte argentino a las muestras del museo Reina Sofía de España

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Por Mercedes Ezquiaga (*)

El Museo Reina Sofía, el más visitado de España, incorporará un significativo número de obras argentinas de artistas como Marta Minujín, Roberto Jacoby y Oscar Masotta a su colección permanente, que está siendo reordenada desde una mirada “decolonizada” y que presenta al arte de América Latina como “el más radical y de vanguardia del mundo occidental de los años 60”, dijo a la agencia de noticias Télam Rosario Periró, jefa de Colección del museo madrileño.

“Los enemigos de la poesía. Resistencias en América Latina” se titula el flamante núcleo de obras, desplegado en diez salas del primer piso de la institución -que tiene entre sus imperdibles al “Guernica” de Picasso- y que se incorpora como parte del nuevo recorrido del museo que plantea ahora un ambicioso plan de reordenamiento con la inclusión de este sector que recorre el arte de Latinoamérica entre 1964 y 1987.

“Es la primera vez que exponemos el fruto de casi diez años de trabajo y entre las últimas adquisiciones hay muchas de arte argentino, seguramente nunca antes hubo tantas, de artistas que realizaron una investigación a través del cuerpo, pero también de la poesía, la retícula, la fotografía, la gráfica, donde la idea del espacio es fundamental porque es el centro de experimentación: un lugar ocupado y pues como tal, un lugar político”, explicó Periró.

Se trata, en su mayoría, de obras nunca antes expuestas, con nombres como Marta Minujín, Roberto Jacoby, Edgardo Vigo, Horacio Zabala, David Lamelas y Oscar Masotta, entre muchos otros, adquiridas en los últimos ocho años o donadas por los coleccionistas Jorge M. Pérez, Patricia Phelps de Cisneros, Silvia Gold y Hugo Sigman, entre otros.

“No llegamos a América latina como una región de excepción, o como un caso de estudio que no va más allá de su propia geografía. Al contrario, la incluimos como un debate más en la órbita del pensamiento del arte de fines de 60 en el mundo. Y la alternativa de lo que ofrecen algunos países latinoamericanos, como Argentina o Brasil, es la más radical y de vanguardia del mundo occidental”, añadió la responsable de Colección del Reina Sofía.

De forma cronológica, aunque con ciertas sincronías puntuales, el recorrido aborda la realidad de América Latina como un concepto complejo, amplio, plural y diverso, que abarca una gran cantidad de países, cada uno con sus particularidades, con sus rasgos autóctonos y en el que la idea de lugar está por encima de la de mapa.

“Una de las cosas más destacadas de ese momento es que los artistas trabajan en conjunto, en diálogo, asociados, y eso ha sido difícil de repetir, esa manera de trabajar que tiene que ver con la investigación en grupos, con lo colectivo, con el aprendizaje mutuo. Una época que no destaca artistas específicos sino trabajos conjuntos, experimentaciones conjuntas de los artistas”, explicó Periró.

Se pueden ver distribuidas en diez salas más de 100 obras, en formatos tradicionales como pintura, escultura o fotografía, pero también la experimentación de nuevos lenguajes como la apropiación de los nuevos medios y de las tecnologías de comunicación de masas; la utilización del cuerpo como herramienta de expresión y crítica social; la intervención en la esfera pública, el cuestionamiento del sistema del arte y de las instituciones, y la redefinición del papel del espectador.

Tal como destaca el director del museo, el español Manuel Borja-Villel, en este nuevo recorrido se ve “la importancia de entender que incluso el propio término Latinoamérica es un término europeo. Y de ahí la necesidad de descolonizar, de cambiar nuestra mirada, de replantear el territorio, redefinir en qué consiste Latinoamérica. No hay una sino muchas Latinoaméricas y ese es un concepto eurocéntrico que hay que decolonizar”.

En referencia a esta idea, agregó Periró: “Actualmente, el pensamiento decolonial está caracterizando no solo al arte sino al pensamiento social, político y transformador del momento en el que vivimos. Ha hecho pensar muchas cosas respecto al colonialismo y sus violencias, Un pensamiento crítico en el que nos estamos moviendo aunque viene de antes de la pandemia”.

La idea central de la muestra apunta a que las transformaciones políticas de la época y la aparición de nuevas prácticas artísticas, como el arte correo, favorecieron una serie de intercambios transcendentales para el devenir del arte contemporáneo.

Además de instalaciones, obras efímeras, de arte postal, vídeos, registros de performance y acciones, las salas reúnen una amplia muestra de escritos, revistas, periódicos, cuadernos y todo tipo de documentos procedentes del fondo de la Biblioteca y Centro de Documentación del Museo, que dan soporte al discurso expositivo.

Una de las salas ha sido bautizada “Argentina y Mayo del 68”, dedicada al contexto argentino, pero muy relacionado también con sus países vecinos y con España, que presenta a artistas imbuidos por el espíritu de mayo del 68.

Esa época coincide con el régimen del militar Juan Carlos Onganía, una “dictablanda” -señalan desde el museo en el comunicado- que permitía a los creadores trabajar, pero cuya práctica empezó, poco a poco, a chocar con la oficialidad.

Se trata de artistas vinculados principalmente con dos instituciones: el Instituto Di Tella y el Centro de Arte y Comunicación en Argentina (CAyC) de Buenos Aires, cuyo promotor fue Jorge Glusberg (Argentina, 1932 – 2012), centros neurálgicos muy semejantes por su actividad a la citada Universidad de Mayagüez en Puerto Rico, comparan.

Ambas instituciones no oficiales fueron lugares de experimentación fundamentales para avanzar en prácticas basadas en lo procesual, la experimentación y el uso de la fotografía también como medio de registro de acciones y performances.

Los trabajos de estos artistas son obras que sin renunciar a esa carga de experimentación artística caminan también hacia un mayor compromiso social, que va creciendo a lo largo de la década, como puede observarse en “Contempla y vota”, de Edgardo Vigo (Argentina, 1928-1997) o en “Mensaje en el Di Tella” de Roberto Jacoby (1944) una obra presentada en el Instituto Di Tella y formada por un cartel-manifiesto y un teletipo que, conectado con la agencia France-Presse, recibía en tiempo real noticias acerca de los acontecimientos de Mayo del 68.

Otra de las piezas que el público podrá ver en esta zona es el colchón “Amor a primera vista”, de Marta Minujín (1943), una donación realizada por Jorge Pérez en 2020 a la Fundación del Museo que refuerza la presencia de esta artista en la Colección.

Otra sala, dedicada al “Arte postal y multimedia” aborda otra institución relevante por su papel dinamizador en América Latina: el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo (MAC-USP), cuyo primer director, desde 1963 a 1978, Walter Zanini, promovió el intercambio, entre otras instituciones, con el CAyC argentino.

En esta zona se muestra también el trabajo de artistas como el argentino Horacio Zabala, que con su “Anteproyecto de cárceles” reflexiona sobre la idea del aislamiento del artista en la sociedad, así como sobre los mecanismos de disciplina y control establecidos por los estados.

Las prácticas artísticas desarrolladas en Latinoamérica entre las décadas de los 60 y los 80, como eje del nuevo reordenamiento de la colección, incluye también la psicodelia de la Tropicália brasileña, tomando como referencia la obra Tropicalia de Hélio Oiticica (1937-1980).

Además, se muestran obras de los venezolanos Jesús Soto (1923-2005) y Gego (1912-1994), que trabajan con arte cinético, de los chileno Juan Downey (1940-1993) y Roberto Matta (1911-2002), de la brasileña Anna Bella Geiger (1933) y del uruguayo Luis Camnitzer (1937).

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Fito Páez, Gardel de Oro 2021

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Fito Páez con el Gardel de Oro y otras cuatro estatuillas por su último trabajo “La Conquista del espacio” fue el gran ganador de la edición 2021 de los Premios Gardel a la música argentina.

En la ceremonia realizada por Capif (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas), el rosarino se llevó el Gardel de Oro y los premios a Mejor Álbum Artista de Rock, Ingeniería de Grabación, Productor del Año y Mejor álbum del año.

Nathy Pelusso también se alzó con cuatro estatuillas, pero dos de ellas junto al productor de música urbana Bizarrap por participar en la Music Sessions Vol 36.

La ceremonia, conducida por Jey Mammon y Eleonora Perez Caressi, tuvo ricos momentos musicales como los homenajes por el centenario de Astor Piazzolla, el 25to. Aniversario del disco de Los Piojos “Tercer arco” al Chamamé tras haber sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Precisamente, el primer musical arranco con Andrés Ciro Martínez pedaleando por Zona Oeste hasta llegar un depósito del Ferrocarril Sarmiento para arrancar con Los Persas y una versión de “El Farolito”.

Luego el ex bajista de Los Piojos Micky Rodríguez se sumó para una versión de “Maradó” al que siguió “Muevelo” mostrando el corazón del Oeste del conurbano bonaerense. El cierre fue con Daniel Buira y la Chilinga aportando los tambores para “Verano del 92”.

El toque diferente lo aporto el artista urbano L-Gante, quien metió estrofas en ese clásico rockero y canto el estribillo junto a Ciro, generando la notable conjunción de dos imágenes nítidas de la vida en el Conurbano.

En los ’90 Los Piojos retrataban la vida en las calles del Conurbano como así lo hace hoy L-Gante y su movida de cumbia mezclada con trap y reggaetón.

En el siguiente set, Soledad Pastorutti le dio aires de mixtura de folclore latino al clásico “Himno de mi corazón” de Los Abuelos de la Nada, pero el mexicano Carlos Rivera al querer acompañarla nunca dio en el registro ni en la onda y empalagó feamente el intento de la santafesina.

Unos minutos más tarde, la jefa del trap local Cazzu, vestida de un rojo fuego, se unió a Lito Vitale para una versión a piano y pequeña orquesta de “Alfonsina y el Mar”, en el año en que editó un álbum musicalizando poemas de la poetisa argentina. Y la jujeña dio la talla con un notable aporte vocal y mucho carisma.

Luego Vitale se electrificó para acompañar a Bruja Salguero en “Juana Azurduy”, un clásico del folclore versionada en tono de jazz rock.

Los Miranda! le pusieron un toque de color y humor al reunirse con Tabaleros para una versión electro-folk de “Por amar al amor” con el punteo inicial de “A don Ata”, el clásico de folclore popularizado por Soledad.

Ale Sergi, Juliana Gattas y Los Tabaleros volvieron a desacralizar la música y romper tabúes, al parodiar todos los tópicos del folclore ortodoxo como las bombachas gauchescas, el asado y los ponchos.

Más tarde, Emmanuel Horvilleur encabezó una movida de varias bandas del nuevo pop argentino como Bandalos Chinos, 1915 y Rosario Ortega para un homenaje a Catupecu Machu.

En clave soulera, electropop y funky, estos artistas combinaron “Eso Vive”, “Magia Veneno”, “A veces vuelvo” y “En los sueños” del repertorio de la banda de los hermanos Ruiz Díaz con muy buen gusto.

Como homenaje póstumo al recientemente fallecido Palo Pandolfo, la producción subió un clip en donde el cantautor junto a la Orquesta Típica Fernández Fierro interpretó “Cabeza de platino” del disco “Patria o Muerte” de Don Cornelio y la Zona, con toques bien nocturnos y dramáticos.

La segunda participación internacional fue mucho más acertada, ya que el español Pablo Alborán acompañó con un toque personal, mucha vitalidad y respeto a Luciano Pereyra en una romántica versión de “Naranjo en flor”.

Dos próceres del rock argentino como Fito Páez y David Lebón entregaron otro momento sentimental cuando, a piano y guitarras, ofrecieron segmentos de “Cuanto tiempo más llevara”, “El amor después del amor”, “San Francisco y el lobo” y la “Canción de las Bestias”.

Rocío Quiroz y Rodrigo Tapari, pintaron con mucha frescura y novedad una versión bien tropical de “Nada es para siempre”, la canción popularizada por Fabiana Cantilo, mientras que Las Pastillas del Abuelo, Hilda Lizarazu y Santiago Celli le cambiaron los ropajes de manera acertada y con sumo respeto a “La Gran Bestia Pop” de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota.

Luego, el Chango Spasiuk se puso al frente de un seleccionado de jóvenes músicos chamameceros para repasar clásicos de ese género a los que luego se sumaron Elena Roger y Teresa Parodi y las Hermanas Vera.

Con toque de distinción y mucha calidad, sonaron clásicos del Litoral como “El Toro”, “Granja San Antonio”, “Merceditas”, “Pedro Canoero”, “Pueblero De Allá Ité”, “María Va”, “Acuarela Del Rio”, “Río Rebelde”, “Mi Selva Eterna” y “Km. 11”.

El homenaje a Piazzolla corrió por cuenta de dos exponentes femeninas de la música ciudadana como Lidia Borda y Julieta Laso.

La ceremonia entregó otro cruce generacional cuando Patricia Sosa y María Becerra interpretaron “Endúlzame los oídos” y “Acaramelao”, alternando estrofas con muy buen criterio.

El cierre fue con La Delio Valdez secundado a Karina y a Abel Pintos en la reversión de “Paisaje” el cover de Franco Simone al que Gilda le imprimió el romanticismo de la cumbia argentina en los 90, compartiendo voces con la ex Bandana Ivonne Guzmán, habitual vocalista del moderno combo cumbiero argentino.

Todos los gandores

  • Álbum del año: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Canción del año: “Ladrón” de Lali feat. Cazzu.
  • Grabación del Año: “Buenos Aires” de Nathy Peluso.
  • Mejor Álbum/Canción de Música Urbana/Trap: “Bzrp Music Sessions, Vol. 36” Bizarrap y Nathy Peluso.
  • Mejor Álbum Artista de Cuarteto: Magui Olave.
  • Mejor Álbum Artista de Folklore: “Abrazo” de Luciana Jury.
  • Álbum Artista de Rock: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Álbum Artista de Tango: “La bella indiferencia” de Mariana Mazú.
  • Álbum Artista Pop: “Mi primer Día Triste” de Zoe Gotusso.
  • Álbum Artista Romántico – Melódico: Dany Martin.
  • Álbum Artista Tropical: “Es Lo Que Hay” de El Dipy.
  • Álbum Banda de Sonido de Cine/Televisión: “The Last of Us Part II” de Gustavo Santaolalla.
  • Álbum Canción De Autor: “Criptograma” de Lisandro Aristimuño.
  • Álbum Conceptual: “Ya no mires atrás” de Luis Alberto Spinetta.
  • Álbum de Chamamé: “Hielo Azul Tierra Roja” de Chango Spasiuk-Per Einar Watle.
  • Mejor Álbum de Jazz: “Malosetti & la Colonia” de Javier Malosetti.
  • Álbum de Música Clásica: “Debussy preludios para piano” de Haydeé Schvartz.
  • Álbum de Reggae / Ska: “Flores y Burbujas” de El Natty Combo.
  • Álbum de Rock: “Pesado / Punk”: “Carne, tierras y sangre” de Pilsen.
  • Álbum en vivo: “Foro sol” de Los Auténticos Decadentes.
  • Álbum Folclore Alternativo: “Renacer” de Nahuel Pennisi.
  • Álbum Grupo de Cuarteto: La Konga.
  • Álbum Grupo de Folclore: “Ahyre” Ahyre.
  • Álbum Grupo de Rock: “Es así” de Las Pelotas.
  • Álbum Grupo Pop: “Paranoia Pop” de Bandalos Chinos.
  • Álbum Grupo Tropical: Los Ángeles Azules.
  • Álbum Infantil: “El Reino del Revés “ de Elena Roger y Escalandrum.
  • Álbum Instrumental-Fusión-World Music: “Solo Piano: Reflexiones” de Lito Vitale.
  • Álbum Música Electrónica: “Reworked” de Willy Crook.
  • Álbum Orquesta Y/o Grupo De Tango Y/o Instrumental: “Tango Improvisado” de José Colángelo y Franco Luciani.
  • Álbum Pop Alternativo: “Calambre” de Nathy Peluso.
  • Álbum Rock Alternativo: “Ubicación en tiempo real” de Barbi Recanati.
  • Canción de Dueto / Colaboración: “Bohemio” de Andrés Calamaro feat. Julio Iglesias.
  • Mejor Colaboración De Música Urbana / Trap: “Mamichula” de Trueno con Nicki Nicole feat. Bizarrap, Taiu y Tatool.
  • Colección de Catálogo: “Agujero Interior” de Virus.
  • Diseño de Portada: “Criptograma” de Lisandro Aristimuño.
  • Nuevo Artista: Nathy Peluso.
  • Video Clip Corto: “Todo Esto” de Kevin Johansen.
  • Video Clip Largo: “Almendra I – 50 Años”.
  • Ingeniería de Grabación: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Productor del año: Fito Páez, Diego Olivero y Gustavo Borner.
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La TV Pública homenajea a Palo Pandolfo en una nueva emisión de Unísono

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“Unísono”, el programa producido por el Instituto Nacional de la Música (Inamu) que se emite por la Televisión Pública, dedicará su emisión de este sábado a las 17 a Palo Pandolfo, el artista rockero fallecido el jueves último.

“Tendremos testimonios y videos especiales que recuerdan al gran músico y querido compañero de actividad”, anunció un comunicado de prensa del Inamu acerca de la decisión de homenajear al autor, guitarrista y cantante que lideró las bandas Don Cornelio y la Zona y Los Visitantes.

Además, la emisión de “Unísono” recordará el programa en el que el propio Palo presentó la música que en Tierra del Fuego hacen Mica Sancho y Pedro Mac, la del santafesino Tío Gasheta, la de los mendocinos de Los alfajores de la pampa seca y las propuestas salteñas encarnadas por Adobe y Chicano Trío.

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Laura G. Miranda nos cuenta “Las otras verdades”, su última novela

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La verdad se multiplica, muta en la anatomía de los cuerpos, pesa, se escinde en una palabra, es viento en el presente, luz en el  instante donde sucede la vida.

¿Cuántas verdades entran en “la verdad”? ¿Es posible partir hacia otras verdades?

Isabella, la protagonista de “Las otras verdades”, la nueva novela de Laura G. Miranda, logra tomar distancia, atravesar el miedo y partir hacia otras posibilidades, hacia la incertidumbre que fractura, tal vez para romperse en los múltiples fragmentos que constituyen la verdad y reconstruirse.

ContArte Cultura charló con la autora para abrir con ella la tapa del  libro, recién publicado por Vera Romántica, y adentrarnos en la historia.

—Para comenzar esta charla nos gustaría que elijas un objeto simbólico que represente la esencia de tu nueva novela y nos cuentes qué cosas te vinculan a él y a tus personajes.
—Creo que Las otras verdades es, definitivamente, el sol. Porque es una historia que amanece, escampa, derrama claridad sobre temas que merecen, el debate y el respeto por la multiplicidad de argumentos, en todos los sentidos, sin prejuicio alguno. Me une a este libro la certeza de que no hay una sola verdad y todas tienen la misma importancia. Nadie debería ser juzgado por pensar y desear distinto, no hay minorías o mayorías. Hay razones y verdades junto al derecho a ser escuchadas. Por otra parte, la empatía con su protagonista, Isabella López Rivera de mi novela Volver a mí, a quien no pude soltar. Será porque las columnas que ella escribe, en realidad, son mi modo de atravesar cada problemática que abordan. A eso, sumo que cuando vi la portada confirmé que no era el sol solo para mí, sino también para quienes eligieron ese amarillo sublime de fondo que parece gritar que lo miremos y luego, al acercarnos, nos llena de dulzura con la imagen.

—¿Cómo se manifestó la historia de Isabella? ¿Qué fue lo primero que percibiste, el punto de partida para empezar a contarla?
—Hace tiempo que escucho a muchas chicas jóvenes sostener que no desean tener hijos, y basan su convicción en que no proyectan su vida siendo madres. Analicé el tema y me di cuenta que el mandato es muy fuerte. Tanto que a cualquier mujer se la felicita por un embarazo al dar la noticia, incluso sin saber si está contenta, en cambio se prejuzga a quienes sostienen que nunca tendrán hijos. Mujeres “incompletas”, se dice como mínimo entre un montón de opiniones que discriminan o critican la decisión, como si no fuera legítima. Así, en tiempos de nuevos paradigmas, con Isabella, ese personaje que no me dejaba y había quedado en pareja con 24 años al finalizar Volver a mí, analicé las fechas y sentí que con 27 años tenía mucho para decir y supe que era ella quien definía la nueva historia. Tenía que volver. A partir de ese momento, me adentré en su vida hasta concluir la novela.

—¿Qué personas o situaciones te ayudaron a construir la psicología y las necesidades emocionales de Isabella?
—Un poco lo he respondido en la pregunta anterior. Agrego que me disgusta la injusticia, por eso las necesidades de Isabella fueron también las mías junto con las de todas las mujeres que eligen no ser madres y son prejuzgadas por eso. Parte de la sociedad está encriptada en costumbres y mandatos arraigados a la familia, es dura con quienes se atreven a lo diferente. Yo celebro este tiempo de poder elegir y le di voz en la ficción a esta verdad. No desear ser madre es una decisión tan válida como la de serlo. Mi hija fue la primera que me hizo pensar en el tema.

El lanzamiento virtual de “Las otras verdades” se realiza este viernes a las 17.30 por el canal de YouTube de Vera Romántica

—La distancia entre los protagonistas es lo que pone en movimiento la historia, ¿cómo construiste los escenarios en los que se mueven tus personajes en función de sus necesidades y vivencias? 
—La distancia sucede cuando nos alejamos, de lo que sea, un lugar, un ser, un problema o todo a la vez, y es lo que permite el cambio de perspectiva, otra mirada sobre lo mismo. Simbólicamente, poner distancia entre ambos era la única posibilidad de encontrar la salida al conflicto planteado con posiciones extremas. En verdad, al ponerme enteramente en sus lugares, yo necesité alejarlos para pensar y sentir. No sabía cómo iba a terminar la historia. Confieso que no fue fácil su final. Los dos tenían razón.

—¿Cuáles son las temáticas que atraviesan tu novela?
—Plantea dos hilos conductores fuertes: la maternidad por elección, en un marco donde las mujeres que proyectan su vida sin hijos no deben ser cuestionadas. Sucede, como dije, que cuando una mujer dice que está embarazada se la felicita y está muy bien que así sea si ha sido su deseo, pero no pasa lo mismo cuando otra dice que nunca los tendrá. Aquí se las señala o se habla de que no estarán completas, de que se van a arrepentir, que son raras, etc. Reconozco en esta cuestión un nuevo paradigma, tan legítimo como lo es ser madre. Tengo dos hijos y los volvería a tener, pero en su momento no se me ocurrió plantearme una familia sin ellos. Algo cambió y sentí que había mucho para decir en favor de esa idea. El otro hilo es el “después” en el amor. ¿Qué pasa después que dos personas deciden estar juntas, después del beso, cuando el libro termina, cuando la película nos deja tranquilos que han superado todo? Hay una vida mientras se ama y hay desacuerdos. En ésta novela la voz habla sobre deconstruir el amor, si es que es posible, para continuar juntos o no hacerlo. Casi nadie se conoce aquí, sino que son historias de amor del “después”. Luego, elegí dos escenarios principales que amo, Buenos Aires y Nueva York, lugares en constante movimiento, con luces y ruidos que interfieren al momento de oír la voz interior. Porque así estaban ellos, sumergidos en una vorágine, el destino fue concordante con eso. En este caso conozco ambos lugares, la investigación fue breve. Sin embargo, respecto de otros personajes secundarios, me sumergí en África y en la cultura afrodescendiente y en ese punto investigué muchísimo. Tanto que deseo ir a conocer ese país donde el tiempo tiene otra unidad de medida.

—Y hablando de maternidad, ¿cómo descubriste o “escuchaste” los deseos de Isabella a medida que escribías su historia?
—La escuché con claridad, pero la sentí pasar por todos los estados de ánimo al no ser comprendida. Tuve el apoyo incondicional de una amiga que piensa como Isabella y que nunca logró que la entiendan sin cuestionarla. Ella con una palabra me daba señales continuas. Además, la voz de mi hija, su lógica y la manera de decirme que me admira, pero que ella no elige ese rol, fueron un faro durante todo el proceso creativo. 

—Durante el proceso de escritura sin dudas también se mueven las emociones del autor, ¿qué dejó “Las otras verdades” en vos después del punto final?
—Me dejó una sensación de infinita paz. Dije lo que tenía para decir y sentí que transmití “otra verdad”. Además, lloré. Mucha emoción y gratitud por la posibilidad de hacer lo que más me gusta y lo que creo que hago mejor. Contar en mis historias la vida misma, invitar a reflexionar sobre temas actuales y comunicar siempre un mensaje esperanzador.

—Para terminar, te invitamos a dejar en este espacio un deseo para estos personajes que acabas de soltar al universo de tus lectores.
—El deseo para mis personajes es que lleguen al mejor destino: el alma y el corazón de quienes lean sus verdades y les permitan entrar en sus vidas.

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