31 de enero, Día del Mago

Por Andrea Viveca Sanz

Existe un lugar más allá del “abracadabra”, un espacio sin tiempo en el que las sonrisas quedan suspendidas en el aire para encontrarse con la magia.

Y es esa magia, capaz de transformar los instantes, lo que sobrevuela las varitas y las galeras, la que se sostiene sobre las manos hábiles que enhebran cada truco para finalmente atrapar un sueño.

La magia es posible, como también es posible que quien la interpreta tenga su día.

Este jueves 31 de enero, como sucede desde el año 1953, se celebra el Día del Mago.

El origen de la conmemoración parecería no tener mucho que ver con trucos y artilugios, pero como cada uno de ellos (aunque en estos no está bien divulgarlo) tiene su explicación.

El 31 de enero de 1888 falleció el sacerdote italiano Giovani Bosco, quien fuera canonizado en 1934 como San Juan Bosco, y entre tantas virtudes también tenía sus curiosidades.

El cura italiano utilizaba juegos de magia en su inmensa obra de educar a los chicos más necesitados, de allí que este Santo haya sido nombrado patrono de los magos y la fecha de su partida tomada para homenajearlos.

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