La escritora Cristina Cuesta habla de su pasión por las letras, de sus obras publicadas y de lo que está por venir

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Edición: Walter Omar Buffarini //

El tiempo se detiene en el momento de crear. Las palabras se sueltan, flojas, sobre los renglones y se preparan para contar una historia. De la mano de Cristina Cuesta, las letras capturan los olores, las formas, los espacios en los que los personajes, nacidos de sus entrañas, se mueven convencidos de que es necesario vivir esas vidas inventadas para trascenderlas y llegar más allá del papel, al corazón de los lectores.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora abre sus libros, deja que sus páginas hablen y cuenta cómo llegó a construir cada una de sus historias de ficción.

—Si tuvieras la oportunidad de pintar un cuadro que te represente, ¿qué colores elegirías y por qué? ¿Cómo sería esa imagen?
—Elegiría blanco, rojo y azul. Me imagino una ventana abierta a un campo repleto de flores.

—¿En qué momento sentiste que había una novela escribiéndose dentro tuyo?
—Siempre me gustó escribir, pero la primera vez que sentí esa devoción fue después de leer La Impura, de Guy des Cars. Muchos años más tarde, cuando fui de visita a Galicia a conocer la aldea de mi abuela, me dije que lo primero que escribiría seria referido a ese lugar.

—¿Qué no puede faltar en tu mesa a la hora de escribir?
—Un café y música.

¿Cómo fue el proceso creativo de “Banga”, tu primera novela, y qué nos podés contar de esa obra?
—Nació en honor al lugar donde vivió mi abuela Yaya. Ella siempre me contaba historias de su amada tierra. Además, algo que me llamó la atención de España, fue que en cualquier lugar por donde uno ande hay una iglesia. Entonces empecé a unir lo que conocía, más las imágenes que me habían quedado gravadas de cuando estuve, y por supuesto algo de investigación. Todo esto conjugado dentro del romanticismo y la historia de distintos amores.

—¿Qué te gustaría destacar de “Miércoles de Ceniza”, la continuación de “Banga”, que cierra la bilogía?
—De Miércoles… me gustaría destacar el amor en todas sus expresiones. Tanto sea de pareja, familiar, de amigos. La superación de las pérdidas y sobre todo el no darse por vencidos.

—Contanos de qué manera nacieron los personajes en tu interior y cómo lograste construir su aspecto físico y psicológico.
—Un poco me apoye en el desarraigo que sufrieron los inmigrantes. El dolor de dejar lo amado por buscar un futuro mejor. Me pareció que, al hacerlo a la inversa, ya que la protagonista viaja de Argentina a España, podía mostrar el sufrimiento de tener el corazón partido entre dos continentes. Traté que, en cuanto a lo físico, contrastaran los dos protagonistas masculinos, haciendo bien diferentes sus características y profesiones. En ambas novelas, el perfil psicológico que van atravesando, estuvo muy cuidado y consultado con una psicóloga en el momento del armado.

—¿Cómo lograste dar forma a los escenarios de tus novelas?
—Los escenarios que figuran son lugares que yo conozco, excepto el de Santorini. En ese caso mi sobrina, que es guía de turismo, me ayudó.

—¿Qué nos podés adelantar de tu próxima novela “Nunca nadie me ha amado más”?
—Trata de una joven y prestigiosa cirujana que trabaja en la Fundación Favaloro. Ella viaja a Estados Unidos para hacer una especialización, ya que aspira a recibir un nombramiento. Allí conoce al doctor Charles Russo, y se lleva una sorpresa al saber que este buen médico viajara a la Argentina porque obtuvo el puesto que ella deseaba. A partir de ahí empiezan los desencuentros entre ellos, ya que el cargo que ocupará el bueno del doctor, será solo por 4 años.

— “Historias que dejan marcas” es un proyecto que llevás adelante con el escritor Mariano Rodríguez y que es una puerta abierta a muchos autores, ¿cuál fue el primer grano de café que dio vida a ese emprendimiento y qué esperan de ahora en más?
—Surgió como un evento cultural necesario de crear nuevos espacios, para reunir a los escritores con los lectores. No siempre éstos tienen la posibilidad de realizarles preguntas, sacarse una foto o que le firmen el libro. La idea está diagramada con un panel de cuatro o cinco autores de distinto género, que exponen sus obras. Luego Mariano les hace preguntas y el cierre es a micrófono abierto, donde los escritores interactúan con los lectores. La verdad que esperamos seguir sorprendiéndolos y sumando más autores y lectores a este apasionante mundo de las letras.

—Volviendo al principio, si tuvieras que esconder un sueño en ese cuadro imaginario, ¿cuál sería?
—Viajar a Banga con mi Yaya. Rezar juntas en la iglesia de Santa Eulalia, donde fue bautizada. Ella ya no está en este plano, pero siempre vivirá en mi corazón.

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